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16.6.08

Ring Ring


Los móviles, mi gran punto débil. He tenido mil. Los hay que cayeron cientos de veces y aún siguieron funcionando. Otros rebotaban tras ser lanzados – sin querer – a un montón de kilómetros por hora. Algunos se quedaron en un taxi. Otros volaron sin paracaídas y aún así sobrevivieron. Los hay que cayeron a las profundidades del mar o de sitios peores. De alguno simplemente me harté.

El último se ha quedado en un avión. Ahí estará solito y desconsolado, esperando a que vaya a buscarlo sin saber que en breve será sustituido por otro y él nunca será rescatado. Condenado a ser el teléfono de algún suertudo con ganas de usucapir. ¿Habéis usucapido vosotros/as alguna vez? Yo sí, sin mala fe, por supuesto. Para los que no lo sepan, usucapir es una figura juridica que legaliza y premia la posesión continuada de algo con la propiedad. Requiere más tiempo si es con mala fe y si son bienes inmuebles pero aunque los plazos no los recuerdo muy bien tengo la ligera idea de que eran unos treinta años si era con mala fe y bienes inmuebles, algo que siempre me impresionó mucho y es que cuando estudiaba esta figura en la facultad me entraban ganas de ponerme a usucapir todo aquello que no pareciera que tuviera dueño. Pero claro, da mucha pereza irse a cualquier campo, vallarlo y ponerse a intentar usucapir a ver qué pasa. Durante treinta años estás con la incertidumbre de si lograrás usucapir o no, si cualquier día alguien te reclamará algo y echará al traste tu plan – es que tienen que ser treinta años de posesión continuada y sin violencia -.

Mi gran propiedad usucapida son unos libros de Astérix de los que fui propietaria mucho antes de saber lo que era la usucapión. Todavía cuando los veo me acuerdo de la niña que me los prestó y de lo que pensará ella cuando ve mis libros que ya no son mis libros dado que ella los ha usucapido y ahora son suyos. Un nexo estúpido pero que me hace acordarme de ella de vez en cuando.

23.4.08

Pensamientos inconexos


Muchas veces las preguntas están mal formuladas o mal enfocadas. Nos empeñamos en descubrir cosas que no tienen trascendencia porque lo que de verdad es importante respecto a esa cuestión que nos inquieta es, simplemente, otro enfoque.

Un ejemplo. Yo cuando voy de compras muchas veces me pregunto mientras miro algo: “¿quién demonios habrá diseñado esto?” cuando la pregunta correcta sería “¿pero quién es el/la desgraciado/a que es capaz de ponerse esto?”.

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Hay una gabardina de Zara que tiene uno de estos problemas:

- O el Sr. Amancio la ha producido en exceso
- O todas han acabado en manos de las que pasean / trabajan / van de compras por el barrio de Salamanca. ¡He visto cientos ya!

La próxima vez que vaya a Zara a comprarme algo tendré que analizar si será un megahit o no ya que detesto encontrarme mi misma ropa por ahí. De hecho, si estoy mirando algo en una tienda y viene alguien a interesarse por lo mismo, pierdo el interés al instante.

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He descubierto un blog megagracioso que, vista la cantidad de comentarios, tiene muchos éxito: El fumado. Lo mejor, cuando se compra una libretita para apuntar los pensamientos para luego ponerlos en el blog, la saca a cenar y escribe todo lo que ocurre interesante. Por supuesto, se le olvida la libretita en el restaurante.

28.3.08

Libertad para amar y para odiar


Adoro:

La paella
El gazpacho
Bañarme en la piscina, en una playa limpia
Llevar la ventanilla bajada en el coche cuando es primavera
Los ríos con verdes orillas
Los boquerones en vinagre
Los chanquetes – aunque estén prohibidos -
Respirar profundo
El sol
La vida
Los abrigos
Beber un buen mojito
Los castillos de arena
Andar descalza
Ducharme
Las hojas verdes
Las flores blancas
El cielo

Detesto:

El queso azul
El mal olor
Encontrarme mal
La falta de tiempo
El egoísmo
La gente que no es sincera consigo misma
El miedo
Las pesadillas
Que todo pase tan rápido
La gente vaga que primero pregunta y nunca piensa

Y sobre todo detesto a la gente que piensa que por llevar un bolso IT son fashionistas, que por llevar una tendencia, van vestidas bien, que por comprar el VOGUE pueden opinar sobre moda (qué bien lo ha expresado
Ana Ureña en este post). Por dios, cuánto mal ha hecho la “democratización de la moda” y que “la moda esté de moda”. Señores, Señoras, hay que destilar estilo antes de empezar a leerse el VOGUE. No por leer el VOGUE se va a tener estilo.

Por tanto, para quien quiera ir a la moda en plan bien, que primero se empape de belleza atemporal, que empiece por los básicos y luego vaya añadiendo discretamente elementos. Porque un exceso de tendencias en una misma persona resulta abrumador – hay que dejar sitio y espacio para encajar el impacto-, no se puede aturullar la mente del visionante con tanta información porque entonces pareces una cacharrería y la moda tu elefante particular. Hay que fijarse en las pasarelas. Los diseñadores destacan algo, no lo mezclan todo como si la vida se acabara mañana y tuviéramos que estrenar las cien prendas que nos compramos ayer. Eso sí, si lo que te gusta es esa imagen excesiva, entonces genial. Todo el mundo tiene que ir como de verdad le gusta y esté a gusto. Lo malo es cuando uno fuerza un estilismo buscando un fin concreto del que al final no se reconoce la esencia.

27.3.08

Options


Estoy pensando en cerrar el blog. La verdad es que cuando empecé a escribir un blog lo hice con el único propósito de, si tenía éxito, sacarme un dinerillo con la publicidad. Entonces se me ocurrió hacer una especie de “serie-culebrón” en un blog de Alejandra, una niña mona y buena que tuviera algún problema sentimental. Así nació “La historia de Alejandra” y la fui escribiendo día a día, sin pensar en cómo iba a acabar. Escribía cada día lo que se me ocurría y aunque su público fue fiel, fue bastante minoritario. Creo que se reducía a unas cinco amigas mías.

Cuando terminó Alejandra, decidí escribir un blog sobre cualquier cosa, más tipo BLOG, que lo anterior. Y la verdad, tengo mis visitillas, pero creo que no va a triunfar. Lo único que hago es escribir lo que se me ocurre. No es que me importe no triunfar, que me parece accesorio, es que no cumple la función original que yo pretendía darle al blog. Y, además, si encima de tener pocas visitas, casi nadie me hace comentarios, pues esto parece más el desierto del Sahara en pleno agosto. Yo creo que esto no acaba de funcionar porque no acabo de caerle bien a la gente. Claro que esto no me extraña. En la vida real me pasa un poco lo mismo. Todo el mundo se piensa que soy una borde hasta que nos conocemos un pelín mejor y ven que en realidad soy muy mona y muy simpática. Pero en el mundo este blogueril parece que las cosas no funcionan de la misma manera… En fin, creo que podré vivir soportando esta cruz.

Así que estoy pensando en cerrar el rinconcillo este, más mono que otra cosa, pero absolutamente inservible, por otro lado.

Pero claro, me gustaría sustituirlo por otro, a ver si a la tercera va la vencida, y acabar como la abuelita de noventa y pico años, saliendo en los periódicos.

12.3.08

Dar y tomar


La vida es un continuo dar y tomar. No se puede sólo dar. No se puede sólo tomar. Al que sólo da generalmente se le acaba tomando el pelo. Y al que sólo toma se le tilda de egoísta y avaro.

Y esto vale para todo. No sólo para lo material. También para las relaciones, el trabajo, etc. Si tu tienes un amigo que sólo te pide y te exige pero cuando tú le necesitas nunca está ahí, acabas cansándote de él y le mandas a freír espárragos. En el lado opuesto, si tú te desvives por tu amigo, nunca pides nada a cambio, todo lo que haga mal lo aceptas sin rechistar, te acabará tratando mal. La naturaleza es así. La mayoría de la gente aceptará llevar tus límites hasta donde tú los pongas. Poca gente hay en el mundo que no necesita que el de enfrente le ponga los límites.

Con las relaciones amorosas pasa lo mismo. Los límites los tienes que establecer tú. Si dejas que los establezca el de enfrente, acabarás por los suelos. Y de la misma manera, igual que tu pareja te da cosas, tú le tendrás que dar también. Si no se cansará de ti. Especial mención aquí para los/las que se enamoran siempre de hombres/mujeres imposibles totalmente fuera de su alcance. No sólo te tienen que llenar ellos/as a ti, tú también les/las tienes que llenar.

Si llevamos el tema al trabajo, es también bastante curioso. En la mayoría de las empresas españolas, si no pides aumento de sueldo, no te lo dan (aquí es donde va la famosa frase de “quien no llora, no mama”). Pero a veces es más extraño aún: si dices que has encontrado un sitio mejor para trabajar, te ofrecen doblarte el sueldo. ¿Significa eso que hasta entonces la empresa le ha estado tomando el pelo al trabajador? La empresa debería pagarle al trabajador lo que cree que vale, no lo mínimo imprescindible.

Desde el punto de vista más materialista, el de los regalos, no podemos estar siempre regalando y no recibir regalos nunca. Y, obviamente, no podemos estar siempre recibiendo regalos y no hacerlos nunca. Aunque he de confesar que alguna vez he recibido algún regalo de alguna persona no esperada y no sé cómo corresponder. ¿Con otro regalo? Sería lo suyo, pero siendo una persona lejana, me resulta algo violento de repente soltarle un regalo. No sé, es extraño. Si meditamos un poco sobre los GRANDES REGALOS, es decir los regalos de boda, en realidad los regalos son una forma estupenda de ahorrar. Cada vez que hay una boda, hacemos un regalo. Después de miles de bodas seguidas, sentimos que con tanta celebración del amor nosotros nos vamos a acabar arruinando. Pero luego llega el momento de nuestra boda, lo celebramos, y todo el mundo nos hace un montón de regalos que más o menos se equipararán con aquellos que hemos hecho hasta ese momento + todos los que nos quedan por hacer. Lo malo es si no nos casamos. Llegada una edad, habría que hacer una fiesta de soltería para celebrar una vida plena en la que la gente nos hiciera regalos como si nos hubiéramos casado. Claro que si encuentras el amor después de la fiesta de soltería, ya no tendrías más derecho a regalos.

P.D.: Súper-J, te juro que no me olvido de tu regalo de boda.

7.1.08

Un domingo cualquiera


Los domingos son siempre terribles pero por lo menos tenemos los siempre entretenidos dominicales para amenizar las indolentes tardes ante la maltrecha televisión. Con curiosidad buceo entre los inventos del año que recopila EL MUNDO y me encuentro cosas tan asombrosas como la ventana que se convierte en balcón o tan – siempre según “my personal point of view” – estúpidas como las ranas translúcidas. Dicen que la utilidad está en que no va a haber que diseccionarlas en clase de biología para ver como están formadas por dentro. En ninguno de los colegios en los que he estudiado (uno en Madrid, el otro en Irlanda) han diseccionado una rana ante mis ojos. Se ve que es algo muy norteamericano. Pero, la verdad, me hubiera gustado. A pesar del asco que me da sólo imaginármelo, estoy segura de que hubiera sido interesante. Y quitarles semejante emoción a los estudiantes estadounidesenses para sustituirla por un aburrido vistazo a una rana translúcida me parece muy mal por parte de los investigadores.

Siempre llego con ganas a la hoja final de Goomer. Cuando salió la película, no sé cómo porque juro que no di ni prometí favores sexuales, logré convencer a dos amigos para ir a verla. Creo que pocas películas he visto tan malas como esa. Ambos amigos, cada uno a un lado, roncaron la mayor parte de la peli.

Después del dominical siempre llega el periódico y me encuentro, como el resto de la semana, con mil columnas, artículos o reportajes sobre el setenta cumpleaños del Rey. Nunca antes un cumpleaños me resultó tan tedioso. Si hasta el otro día soñé que el AVE a Barcelona me hacía una jugarreta y me iba al Rey a quejarme… ¿No se aburren los periodistas de leerse los unos a los otros más incluso que nosotros de leerlos a ellos?

Por lo menos, gracias a mi reciente descubrimiento del botón de pausa de lo que estás viendo en la tele (eso que tanto anuncia ahora Telefónica) que incorpora el DVD, me puedo levantar a merendar o a atender una llamada sin perderme la mitad de la única película semidecente que ponen. Y luego, para más júbilo, puedo saltarme los anuncios (!!!).

Si es que en domingo cualquier tontería le hace a una ilusión.

3.12.07

De boda


Cosas que he aprendido este fin de semana - algunas ya me las sabía, pero este fin de semana se han afianzado en mi pensamiento - :

1.- Que prefiero oír el fútbol que escuchar a The Corrs.

2.- Que, aparte de un par de abuelas muy elegantosas, no hay nadie más en el mundo que sepa elegir, llevar y combinar el/los visón/es con dignidad y acierto.

3.- Que hay muchas mujeres que no tienen ni idea de cómo vestirse en una boda, claro que tampoco la tienen de cómo ir vestidas por la calle. Los tíos, como con un traje discreto y una corbata facilona lo solucionan bastante bien, siempre salen mejor parados.

4.- Peor es el tema de los tocados. Las mujeres no son conscientes de que hay que ser muy guapa, alta, estilosa, fabulosa, inteligente y tener un pelo genial para que te quede estupendamente un tocado años veinte. Con ellos, quedarse en un “bueno” es fracasar. No hay término medio. O eres genial o lo deberías haber dejado en casa. En caso de duda, siempre es mejor dejarlo en casa. Y, como dice Inesilla, si no te lo quitas rápido, aparece un bulto en el pelo de la zona de la cocorota que te hace tener pinta de pánfila.

5.- Que mi querencia por los escenarios no se apacigua con el paso del tiempo pero dejo de subirme porque creo que “ya no me toca”. Nadie ocupa mi lugar salvo en una canción y no puedo sino mirarlo con nostalgia.

6.- Que debería ir por la vida con una libretita para apuntar todo lo que me gustaría decir porque luego se me olvida todo.

7.- Que cuando una se va de viaje debería tatuarse la palabra “PÍLDORA” en la mano.

8.- Que a lo mejor debería tomarme vitaminas para la memoria porque me olvidé el cargador.

9.- Que es genial tener amigos y amigas geniales. Es una idea obvia pero a veces lo damos por supuesto.

29.10.07

The news





Me consternan las noticias de la tele en muchas ocasiones. Teniendo en cuenta la cantidad de mundo que hay y la cantidad de cosas que pasan es impresionante que una de las noticias en un espacio de treinta minutos sea la existencia de un mero de cuarenta años llamado Pancho en una zona que no recuerdo de Canarias al que van a ver muchos turistas y que por la simpatía que despierta ha conseguido que en muchos restaurantes de la zona se haya retirado a su familia de la carta (¿¿¿???).

Pero peor son las noticias que deberían ser más noticia y que aparecen como anécdotas. Hoy ha salido un pobre cantante que tendrá que pagar una multa de prácticamente quince mil euros por haber dicho en un concierto que los miembros de la familia real son parásitos. Parece ser que es una injuria. ¿Una injuria? ¿Cómo va a ser una injuria utilizar una metáfora (por muy burra que sea) para expresar la opinión de que las arcas del Estado (que somos todos nosotros) están pagando un dinero no justificado a una institución totalmente anacrónica? Lo peor es que en ningún momento los periodistas que han redactado y contado la noticia se han planteado que este juicio es una afrenta gravísima contra la libertad de expresión. Me resulta igualmente pasmoso que en todos los medios de comunicación los que quemaron las fotos de los reyes hayan sido catalogados como radicales. ¿Por qué ha de ser un radical quien afirma ser republicano mediante un gesto contundente? ¿De verdad les resulta a todos los políticos y periodistas tan raro que a estas alturas de la evolución y la democracia haya gente que no esté de acuerdo con que haya un cargo hereditario?

Y lo más curioso todavía, el gran Jaime Peñafiel se atrevió a decir en la contraportada de Crónica de EL MUNDO de la semana anterior a la pasada que una mujer que ha estado con – creo que eran – ocho amantes es un poquito ligerita de cascos. ¿Pero no se supone que un periodista debería estar un poco al día de lo que ocurre por el mundo? ¿No es consciente de que según su regla la mayoría de la sociedad actual sería promiscua? ¿No se da cuenta de que la igualdad llega hasta la cama? ¿No es capaz de ver que nadie debe ser cuestionado sobre su vida privada si no hace daño a nadie? Y, sobre todo, ¿no se da cuenta de que su rancia opinión moral nos importa un bledo?

4.9.07

Pequeñas manías

www.facehunter.blogspot.com



Quiero ver “Hable con ella”. La ponen en un rato en Antena 3. Me gustaría grabarla. Pero es que sé que no voy a ser capaz de verla. Rosarito Flores es uno de esos personajes a los que detesto profundamente. Bueno, no sólo a Rosarito, es un problema que tengo con toda la familia Flores, desde Lola y su marido hasta los nietos (y en un futuro no tan lejano, supongo que los tentáculos de mi odio llegarán también a los hijos de los nietos). Es algo visceral, no meditado y totalmente irracional. No sé a qué se debe ni por qué nació. Sólo puedo decir que desde que yo recuerde, siempre les he odiado. Todavía me acuerdo de cuando siendo enana leí en la portada de una de las revistas de mi madre que Lola Flores decía que si cada español le diera una peseta, tendría dinero para pagar lo que le debía a Hacienda. Me quedé alucinada con la cara que tenía la mujer. ¿En base a qué íbamos a regalarle dinero todos los españoles? ¿Por su cara bonita? Mi mente infantil fue capaz de comprender que si debía tanto dinero, sería porque algo habría hecho mal y no era capaz de entender por qué todos los demás teníamos que hacernos cargo de sus malas acciones.

Esta animadversión logra empapar cualquier cosa en la que estén metidos los Flores, ya sea música, cine o series de televisión. Afortunadamente, aquello por lo que se interesan ellos no suele ser de mi interés. Hasta que Almodóvar contrató a Rosarillo para grabar “Hable con ella”. No es que me encanten las películas de Almodóvar, que tampoco, sino que en general me gusta verlas para luego poder reafirmarme en mi “no-devoción” por ellas y poder argumentarlo. Aunque últimamente estoy haciendo los deberes fatal. Tampoco he podido ver “La mala educación”. Esta vez no por los actores sino por el tema. El sentimiento que me genera el tema es parecido al que me genera la familia Flores: no tiene explicación, simplemente me retrae. Y no es que esté especialmente a favor ni especialmente en contra de los colegios religiosos. Y sobre “Volver”, ¿qué decir sobre “Volver”? Es que Penélope intentando demostrar que es una buena actriz me pone los pelos de punta (y que conste que no pongo en duda que su actuación sea superlativa – el problema es que el simple hecho de que después de su fiasco interpretativo en EEUU vuelva a España con Almodóvar a ver si consigue el renombre perdido en plan Demi Moore con Woody Allen o John Travolta con Quentin Tarantino me enerva demasiado).

Conclusión: Almodóvar no me lo ha puesto fácil pero yo lo voy a intentar. Voy a ver si logro lavarme el cerebro y superar mis prejuicios y logro ver las tres películas de una vez. Así podré opinar y quién sabe, a lo mejor, como a
Boyero, me gusta “Volver”.

22.8.07

Vitalic - Letras

http://es.youtube.com/watch?v=F52dx9Z0L5k

El vídeo es genial. La música me da unas ganas casi incontenibles de irme de copas a la de ya. Por cierto que
unos científicos de la University College London han logrado averiguar dónde está el centro de control de acciones del cerebro. Ya que no es lo mismo querer matar a la familia Tous que llegar a hacerlo. Y parece que es muy interesante. Nos cuenta El Mundo que la doctora Martha Farah - Universidad de Pennsylvania dice que "los resultados iluminan un aspecto muy importante del control de la conducta en el cerebro, la capacidad para resistirse a hacer algo después de tener la intención de hacerlo; uno podría llamarlo 'libertad de no querer' frente a libertad de querer. Es muy importante identificar circuitos que permiten esa 'libertad de no querer' porque muchas enfermedades psiquiátricas presentan problemas de autocontrol, desde el déficit de atención hasta la adicción a las sustancias y varios trastornos de personalidad". Pero ¿de verdad la adicción a las sustancias puede deberse a un problema con el centro de autocontrol? ¿No será que la satisfacción que nos da la ingestión - o inhalación, o inyección - de la sustancia nos compensa - y con creces - las consecuencias negativas que conlleva? Porque yo conozco a mucha, mucha gente con mucho autocontrol para casi todo en su vida que sería incapaz de dejar de lado el café, el alcohol o los porros. Pero no incapaces porque de verdad sean incapaces, sino incapaces porque no les da la gana, que si se pusieran por alguna razón poderosa para ellos seguro que lo conseguirían. Otra cosa sería la adicción física a la sustancia en sí, que no pasa por el cerebro, y que sí es incontrolable.

Y, otro por cierto, odio a YOUTUBE. Media hora perdiendo el tiempo y no he conseguido subir el vídeo aquí. O ponía letras en un formato no deseado o ponía vídeo. No podía tolerar un post con una letra diferente a las otras entradas del blog así que me he decantado por la división. Ahora pondré el vídeo independiente. Por cierto, ¿será porque la canción no tiene letra que no quiere el vídeo que las letras ronden a su alrededor?

21.8.07

Misterio misterioso


El día no podía empezar bien. Soñar con una hoja (de las de los árboles) gigante con pies y zapatos que te quiere hacer algo malo no es una buena señal. En mi sueño la manera de ahuyentar a la hoja era comprarme unas bailarinas imitación de Roger Vivier en azul klein. Bastante absurdo.

Así que cuando después de una conversación acalorada, me vuelvo a concentrar en mi ordenador para descubrir que éste está haciendo lo que le da la gana, no me ha extrañado demasiado. De repente un icono raro como de conexión a otro ordenador andaba en la barra de mi escritorio, el ratón no respondía, el teclado tampoco… el miedo se ha apoderado de mí y he apagado el ordenador a lo burro. Cuando he vuelto a encender el ratón seguía sin funcionar. Una y otra vez volví a reiniciar y el ordenador no furrulaba. Llamé al informático que debe estar pasándoselo genial donde quiera que esté porque no me ha devuelto la llamada todavía a pesar de mi angustioso mensaje en su buzón de voz advirtiéndole de lo desesperada que estaba porque mi mouse no funcionaba. Sí, sí, mi mouse. No sé qué neurona de mi cerebrito ha debido morir hoy para que haya dicho mouse en vez de ratón.

En un intento por seguir trabajando y recuperar al ordenador, he enchufado un ratón externo (antes estaba con el integrado del portátil). Y, voilá, misterios de la ciencia, después de cinco minutos funcionando con el ratón externo, el interno ha decidido volver a la vida. Por fin puedo volver a trabajar.

Pero no consigo ahuyentar de mi mente el miedo a que me hayan hackeado el ordenador y que haya alguien al otro lado dispuesto a robarme mis contraseñas en cuanto me descuide y me meta en mi banco on-line o a comprar cualquier chorrada en ww.asos.com o similar. Tengo que hablar con el informático YA.

Espero que esta tarde no me depare ninguna sorpresa más y que esto haya sido lo único que auguraba el sueño de la hoja perseguidora.

16.7.07

El callo

Me ha salido un callo. Y me alegro de que me haya salido. Porque si no tuviera ese callo, me dolería andar con zapatos. Y en la vida no te queda más remedio que andar con zapatos, a veces incluso por dentro de casa – odio esos días en los que la arena de la calle logra colarse en casa para pegarse en las plantas de los pies desnudos -. En realidad yo sería mucho más feliz si ningún zapato me molestase, si todos fueran suaves y perfectos como la brisa marina y ponérmelos no me crease ningún trauma. Pero… eso es imposible. La vida de mis pies no es tan fácil. Hasta el más insospechado de los zapatos te puede hacer daño cuando menos te lo esperas, cuando más confías en él para que continúe su buena trayectoria en ese día que necesitas andar un rato largo.

Pero el zapato no vencerá. Mi callo resiste frente a las adversidades cual tronco de bambú, flexible pero imbatible por muy huracanado que se levante el viento, por mucho que llueve, truene o granice. Podrá quedarse sin hojas el tronco, pero éstas siempre vuelven a florecer.

9.7.07

La vida de cada uno


Nacer, crecer, reproducirnos, morir. En los normales y corrientes mortales, esto es lo único importante. ¿Qué más dará, dentro de cincuenta años, que lo hayamos pasado bien, mal, que hayamos follado bien, que fuéramos unos infelices, que ganáramos más o menos, que tuviéramos un BMW o un Twingo? Todo habrá dado igual. Lo único que quedará aquí será nuestra descendencia. Ellos serán más felices o menos, sobre todo, dependiendo de lo bien - o mal - que lo hayamos hecho. Nada más. Nuestra responsabilidad en esta vida es entonces ser capaz de transmitir felicidad a través de las generaciones. No es tontería si tenemos en cuenta que la felicidad general hace que este mundo sea mejor. Es como el anuncio ese de la radio cuya moraleja es que si estás bien follado, todo lo demás da igual. Si eres feliz trabajas mejor, rindes mejor, te relaciones mejor con el resto de la sociedad, eres incluso mejor persona. Pero la felicidad no se enseña, como todo lo demás que queremos que nuestros hijos aprendan, se ejemplifica. Hay que ser para enseñar ser. Así que el hecho de que seamos felices en esta vida sí tiene trascendencia. Pero ¿cuándo es uno feliz? ¿Cuando tiene amor, amigos, familia y un mínimo económico para subsistir por encima de lo que el mundo ha decidido que es “el umbral de la pobreza”? Porque no hace falta sentirse realizado en el trabajo, ¿no? Eso puntúa pero no cambia las cosas. O a lo mejor para algunos sí. Es posible que haya alguien a quien lo que le dé la felicidad sea sólo el trabajo. O puede que es que a esa persona no le hayan enseñado a ser feliz y sienta la necesidad compulsiva de trabajar sin parar y no sea capaz de disfrutar del tiempo libre. O puede que para nosotros, los cerrados de mente que consideramos el amor, la familia y los amigos imprescindibles, seamos incapaces de ver más allá y darnos cuenta de lo maravillosamente genial que puede ser vivir por y para el trabajo. Seguro que a más de un jefe le haría muy feliz que sólo fuéramos felices con el trabajo. Como en “Un mundo feliz”, que los de más baja clase sólo se encuentran bien haciendo su trabajo de simple obrerito. A ver quién le explica a algún que a otro jefe que en este mundo en el que vivimos lo de vivir plenamente es imprescindible para rendir bien y ser un buen ente productivo en esta sociedad. Y que lo entendiesen ya sería un milagro.

6.7.07

Lleno


La acumulación es posible. No es tan difícil. Basta con fijarse un poquito, estar atenta. Mi bote de bolis de la oficina siempre había sido un agujero negro. No había boli o lápiz que durara más de setenta y dos horas en mi poder. Todos los días tenía que visitar el armario de material a por algún elemento para escribir. Pero hace un mes algo ocurrió en mi cerebro que me hizo cambiar. Siempre había sido consciente de que no era normal tal derroche de material de oficina pero nunca me había molestado y mucho menos se me había ocurrido plantearme por qué ocurría. Siempre había pensado que igual que hay gente que es simpática, hay gente que pierde bolis. El día que me propuse controlar el mundo bic-parker-pilot-eding-stadler no recuerdo por qué fue. Sólo recuerdo que a partir de ese día he estado pendiente de cada boli o similar propiedad mía. Así, empecé a darme cuenta de que no es que los útiles desaparecieran por arte de magia, sino que yo iba dejándolos por todos lados. Algunos se perdían en las inmensidades de las mesas de mis compañeros y otros se quedaban llorando en el baño o en la cocina esperando a ser rescatados. Desde entonces tengo el bote de los lápices lleno a rebosar. Ya no me falta ni portaminas ni lápiz ni rotulador ni pilot ni boli ni nada. Incluso ya se mantiene lleno sin necesidad de pasar por el armario del material. Debo haberme convertido sin meditarlo ni planearlo en una cleptómana inconsciente de objetos para escribir. Tan lleno está el botecito que cada día me sorprendo porque incluso me cuesta colocarlos ahí dentro sin que se caigan fuera. Tan ensimismada y tan fascinada me tiene el hecho de que un poquito de atención pueda cambiar tantas cosas que me he empezado a plantear comenzar a hacer lo mismo con otras cosas. Para empezar, con el dinero. Podría empezar a controlar cada céntimo que gano, que llega a mis manos. Todo el dinero contabilizado, escudriñado y guardado para conseguir que mi botecito de dinero (es decir, mi cuenta corriente) rebose descaradamente. Si sigo el mismo método que con los bolis (y suponiendo que funcione éste igual de bien con el dinero) probablemente en un par de años seré una de las mayores fortunas de España. El único problema es que tendré que dejar de comprarme ropa. ¿Es esto posible? Tengo una amiga que como ejercicio de voluntad estuvo seis meses sin comprar nada. Supongo que a ella le vino bien pero yo siempre pensé que se había vuelto loca. ¿Para qué privarte de algo si no tienes por qué hacerlo? La verdad, no soy capaz de imaginarme la vida sin gastar. ¿Significa esto que soy una consumista incontrolada que por culpa de sus necesidades que no necesita nunca será capaz de levantar un imperio tipo Ruiz-Mateos, Botín u Ortega? ¿Estaré condenada a ser masa por mi incapacidad de ahorrar?

27.6.07

Uuuu

One, two, three… Je ne peux plus. Es posible que muera. De cansancio, de demasiado trabajo, de estrés, de tanto quejarme esta semana. Odio las semanas horribles en las que la vida de uno parece que va acompañada de los terribles telediarios aunque mucho peor sería ser el periodista británico con el cinturón de explosivos, uno de los soldados del Líbano o la niña de cuatro años abandonada momentáneamente por su madre que cae al vacío. Mi mente no funciona igual de bien así y ahora. Sí, va más rápido. Pero cuando voy tan rápido por eso de ahorrar tiempo siempre me da miedo estar equivocándome. Pero el tiempo manda así que no hay revisiones. Resultado: acabo concentrándome más para no equivocarme con el consiguiente cansancio-estrés añadido. Estoy deseando terminar.

En estos momentos no puedo hacer otra cosa sino preguntarme si no hubiera sido mejor participar en el concurso Supermodelo de hace diez años (sí, sí, supermodelo, no Miss España, en su versión revista Ragazza que lanzó a la fama a Verónica Blume y Eugenia Silva), liarme con algún famosote o famosillo y dedicarme a vivir del cuento.

Podría decorar mi casa megahortera en plan con muchos dorados y volutas y mucho barroco pululando por ahí y luego vender la exclusiva a Hola. Luego podría liarme con ese camarero tan atractivamente macarra que vi una vez por ahí, pasearlo, hacerle famoso a él también, casarme con un vestido de Pronovias o Rosa Clará previo pago de –supongo- una importante suma, vender la exclusiva de la boda en algún lugar extraño (¿qué tal Siberia?) y montar la gran fiesta a la que invitar a toda esa gentecilla ten curiosa y absurdamente patética que sale en la prensa rosa y en la prensa amarilla (después de esta frase viene a mi mente uno de esos cortados de helado de fresa y vainilla, con sus correspondientes tapas de barquillo). Luego me divorciaría de él y me liaría con alguien menos llamativo pero que me lo hiciese mejor, como a Jennifer Anniston su nuevo novio. También sería fabuloso montar mi propia línea de lencería, relojes, perfumes, lo que sea, pero sobre todo un negociete que también fuera solidario, un 10% para una ONG (o varias, hay tantas causas con las que podría comulgar), y ecológico, no fuera a ser que el cambio climático me lo fuese a reprochar poniendo una nube fea y negra encima de mi piscina con el borde dorado y un bar en el medio (casi, casi, casi, como si me hubiera inspirado por Dolce & Gabbana).

Podría haber sido modesta y haber cambiado Supermodelo por Gran Hermano I pero no me apetecía. Este post absurdo y ridículo queda mucho mejor así, como está, en plan rollo: “ésta ha perdido la cabeza” o “debe haber visto factor X algún día de esta semana y sigue trastocada”.

18.6.07

La vida de unos y otros


Tom y Katie, muy monos ellos, viendo como su amigo Beckham jugaba al fútbol ayer en el Estadio Santiago Bernabéu. El pobre no pudo marcar un gol en su último partido con el Real Madrid. Aunque ya se sabe que la liga es un trabajo de equipo y de fondo, el último partido era decisivo. Si hubiera marcada un gol hubiera sido mucho más bonito.

Y Tom seguro que lo hubiera celebrado levantando un puño. Katie incluso se habría puesto de pie para aplaudir.

Ahora a los Beckham la vida les lleva por otros caminos y se van a Los Ángeles a
“fare le attore” (hacer de actor) según Giorgio Armani.

Allí sus hijos podrán ser más raros, si cabe, y crecer jugando con Suri. Paris Hilton, Lindsay Lohan y Britney Spears les iniciarán en el sexo, el alcohol y en cómo gastar el dinero. Seguro que para cuando los Beckhamines entren en la adolescencia esas tres seguirán haciendo las mismas tonterías.

Bien adoctrinados por sus padres, vestirán a la última moda, en demasiadas ocasiones rayando el mal gusto. Saldrán en todas las revistas y probablemente ganen las mismas cantidades ingentes de dinero que sus padres. Algunos dicen que tanto él como ella son tontos pero algo tendrán que tener en la cabecita si logran amasar tanto, ¿no? ¿O no? ¿Simplemente han tenido una suerte que te mueres? Es difícil de creer. ¿Pero tan separable es la inteligencia general de la inteligencia para hacer dinero? Porque está claro que se puede ser premio nobel de física y no haber leído jamás un buen libro pero también se puede ser un erudito en letras y necesitar de los dedos para multiplicar 8*7. Está claro que la inteligencia es divisible y parcelable pero el concepto de inteligencia para forrarse me parece un poco triste. Siempre había pensado que hay que hacer algo bien para ganar dinero pero a lo mejor es que simplemente hay que tener inteligencia para forrarse y además saber hacer algo medianamente bien (a Vicky le vale con medio-cantar). Ahora, ¿cómo puedo saber si tengo esa inteligencia? ¿Habrá algún test por ahí en Internet? No es que me vaya a pasar nada si no tengo esa inteligencia pero no me vendría nada mal saber que sí la tengo…

1.6.07

Desde el otro lado


El otro día MQ escribía una cosa sobre mí que no voy a publicar porque a ella no le convence la idea. La verdad es que es muy curioso ver como te ven los demás. Hay cosas que son innegables y que tengo asumidísimas como que de primeras no le caeré bien a nadie nunca. Pero lo que no he acabado de entender es que esa persona, MQ, que es muy salada, piense que soy algo intolerante y que juzgo demasiado a la gente por su aspecto. Es cierto que me fijo muchísimo en la ropa que lleva la gente – es algo que siempre me ha fascinado, por algo me dedico a lo que me dedico – pero también es cierto que me fijo mucho más en lo que hay dentro de la persona que en lo que hay fuera. La ropa de alguien me puede gustar o no gustar pero la persona me cae bien o me cae mal y me da igual que sea gordo, flaco, con granos o con soriasis, que vaya a la última moda o que sea más rancio que hecho aposta. De hecho no hay más que fijarse en mis amigos para ver que los hay de todas clases y condiciones. Lo que me importa de verdad en una persona es que no me juzgue, de la misma forma que yo no le juzgo a él/ella porque entiendo que casi todas las posiciones son respetables (salvo las que menoscaban los derechos de los demás) y que lo que de verdad hace válido y grande a alguien es ser buena persona, independientemente de su coeficiente intelectual, sus inclinaciones sexuales, su religión, etc. Lo cual no quita que las ideas que tengo claras las defienda con rotundidad. Pero eso no significa que menosprecie la idea del de enfrente, simplemente estoy segura de que la mía es más válida – para eso es la mía, lo absurdo sería que mi propia idea no me convenciera – aunque me parezca perfectamente perfecto que el de enfrente piense otra cosa. Pero tengo que reconocer que sí que entiendo que MQ piense lo que piense porque sólo conoce a uno de los grupos de mis amigos y porque no me ha visto relacionarme con más gente que con ellos y porque demasiada seguridad al defender algo puede hacerle pensar a la otra persona que se tiene demasiado carácter o se está demasiado segura.

31.5.07

Error


Saber reconocer los errores de uno con elegancia es una cualidad que deberíamos trabajar todos. A ninguno nos gusta equivocarnos y, peor aún, tener que reconocerlo, pero no hacerlo es mucho peor. Porque la persona que tienes enfrente sí se ha dado cuenta de que has cometido un error, sí se está dando cuenta de que no quieres reconocerlo y eso es mucho más ridículo que un “ayyy, qué razón tenías, si es que a veces se me va la cabeza”.

Hay veces que cuesta y otras que preferiríamos que nos atacara un dragón antes de recocerle a ciertas personas que ellas sí habían acertado, sobre todo a esas marirresabidillas que siempre te dicen todo con un tono tipo inglés en plan súper”polite” a las que nos gustaría zarandearlas un poco para conseguir que se soltasen un poco.

Pero peor aún es cuando sabes positivamente que tienes razón y aún así tu jefe se empeña en llevarte la contraria. Hay un determinado número de veces que puedes darle tus argumentos. No puedes insistir hasta el infinito y, a veces, si un jefe se empeña en tener razón, le dan igual tus argumentos y actúa como una cabra a la que se le han enredado los cuernos en una valla (esta imagen está sacada del libro del i-chin) y no te queda más remedio que darle la razón – o callarte, que es lo mismo – en pro de la paz laboral. Sin embargo, cuando es al revés, y eres tú el/la que te empeñas en tener razón cuando no está tan claro que la tengas tienen la osadía de llamarte tozudo, testarudo o similar. Claro que como son jefes, tienen justificado lo de tener doble rasero. Porque a ver quién es el listo que le dice: “oye, ¿no te parece que tienes un poquito de cara?”. Tengo un amigo que dice que las frases fundamentales para relacionarte con tu jefe son “sí, jefe”, “yo no he sido, jefe” (aunque sí hayas sido), “buena idea, jefe” (aunque sea tuya y él la haya adoptado).

30.5.07

Cosas


Carlos Herrera dice Jamiroquai tal y como se lee en Español. ¿Un buen periodista debería haberse informado de cómo se pronuncia?

En EEUU, capital del capitalismo (me encanta esta frasecita),
están patentando posturas de yoga. Muy fuerte. ¿Eso implica que si le enseño una postura a una amiga estoy pirateando?

Estoy moralmente en contra de la piratería. Pero si nos cobran un cánon por cada artículo susceptible de colaborar con la piratería, entonces mi delito ya estará justificado. Estaré pagando los derechos de autor con el dichoso cánon. Mientras se aprueba, sigo comprando los discos de los grupos que me gustan. El otro día intenté comprar el de Paolo Nutini en El Corte Inglés y no lo había. Así que tuve que colaborar con la piratería para poder tenerlo. No fue mi culpa.

Que no se crea Gallardón que por haber sacado la mayoría absoluta más aplastante de la historia de la democracia en la alcaldía de Madrid significa que todo lo que ha hecho y hace nos parece bien. Estamos hartos de los parquímetros, de que no haya taxis ni metro por la noche y de que la red de autobuses deje mucho de desear (entre 6 y 10 minutos de espera no son 20 minutos, pero, claro, cómo se va a dar cuenta si ni él ni su círculo más cercano no cogen el autobús).

Desde esta mañana tengo Internet en casa. ¡¡¡VIVA!!!

Mi pelo, con Pantenne, recupera todo su brillo y esplendor. Voy como en el anuncio, brillante, sedosa, estupenda y fabulosa. Sólo me falta la música de fondo. No es coña.

4.5.07

La infelicidad motorizada







Estoy convencida de que una de las razones fundamentales de la infelicidad en Madrid es el tener que coger el coche todos los días. Cuando no vivía en el centro de Madrid y tenía que coger el coche para moverme a casi cualquier sitio era incapaz de desprenderme de mi apéndice motorizado incluso para ir a la vuelta de la esquina. Andar era un ejercicio inútil e innecesario. Luego me fui a vivir al centro de Madrid y tuve que abandonar el coche por razones prácticas ya que no se podía aparcar en ningún lado y había muchos atascos. Al principio me costó acostumbrarme al metro y al autobús pero enseguida me olvidé del coche. Empecé a andar cada día más y a disfrutar del tiempo muerto que te ofrece el transporte público, sobre todo leyendo. Cuando decidí cambiarme de casa lo hice aún sabiendo que tenía que renunciar al transporte público por estar ésta muy mal comunicada con mi trabajo. Afortunadamente, al ser todo el centro de Madrid de aparcamiento controlado, ya no hay atascos (por lo menos por donde voy yo) y el tráfico es mucho más fluido Pero ahora tengo que renunciar a leer o a jugar a la Nintendo DS para centrar todos mis sentidos en conducir, insultar al que no me deja pasar, ser insultada por el tonto de turno, sufrir a los taxistas que les encanta ir por dos carriles, aguantar a los motoristas que te adelantan por un huequín enano cuando hay un poco de tráfico pero cuando no hay coches se ponen justo delante de ti para que no puedas adelantarles, tolerar a los peatones que se empeñan en cruzar cuando está en rojo, soportar las esperas detrás de los autobuses que efectúan su parada, llorar cuando no encuentro aparcamiento rápidamente y darme cuenta de nuevo de que la fila que escojo SIEMPRE es la más lenta.

Mientras estoy en el coche he de reconocer que soy completamente infeliz, la envidia me corroe al ver las caras de acelgas de los ocupantes de los autobuses, sus ojos perdidos en la lejanía. Menos mal que en cuanto llego a mi destino y cierro la puerta del coche, el mundo vuelve a sonreírme, el cielo vuelve a ser azul, me alegro muchísimo de que mi casa nueva sea tan genial y se me olvida lo horriblemente horrible que es conducir en Madrid.