9.5.07

La peluquería


Odio la peluquería. No me gusta el ambiente de las peluquerías, la confianza que se genera entre las clientas y las peluqueras, los chismes volando de un lado a otro, las revistas del corazón arrugadas, destrozadas, miradas y remiradas, los antiestéticos rulos campando a sus anchas por miles de cabecitas limpitas y mi cara de cague pensando que el resultado va a ser horrible hasta que consigo ver el resultado final y logro respirar.

Un detalle que me ha hecho recorrerme bastantes peluquerías y no confiar absolutamente en ninguna peluquera ha sido que me corten más de lo que me han dicho que me van a cortar, que el corte sea más exagerado de lo que me habían dicho y que se empeñen en hacerme una cosa, que como bien sabía yo, no me iba a gustar.

Después de recorrerme un montón de peluquerías de Madrid – al contrario que todas mis amigas que llevan yendo a la misma años y años y años – por fin encontré a una peluquera genial, que me entiende, que sigue al pie de la letra mis instrucciones a pesar de tener ella razón en alguna que otra ocasión pero también insistente cuando sabe que tiene que insistir. Pero el precio de haber encontrado a mi peluquera perfecta es demasiado alto: pagar entre cuatro y ocho veces más que en otras peluquerías. Pero no me importa, ella corta el pelo tan bien que merece la pena. Además, puedo estar un montón de tiempo sin volver a la peluquería ya que los buenos cortes sobreviven en buen estado mucho más tiempo que los malos. La única pega es que no cogen hora y un día que me pillaron despistada y que María Jesús no estaba me convencieron para que me cortara el pelo otra… qué desastre… Primera y última vez, claro. Si voy y no está Maria Jesús disponible, mejor volverme a casa sin que me hayan cortado.

Pero aún habiéndola encontrado me cuesta mucho pasar por allí. Desde que tomo la decisión de que tengo que volver a cortarme el pelo hasta que voy otra vez a la peluquería acaba pasando demasiado tiempo. Sólo de imaginarme a todas esas mujeres metidas en sus secadores, cotilleando y manoseando esas revistillas me da una pereza horrorosa. Y de repente un día mi pelo me dice: “¡¡¡Ya no puedo más!!! ¡Plántate de una vez allí porque necesito una renovación completa!”. Y yo obedezco. Vaaaaaleeeeeeee, esta semana voy sin faltaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

8.5.07

Insistencia


Día 1

Acelguita: “Cereza, ¿me puedes dar los listados XY?”

Cereza: “Lo siento, no puedo. Me ha encargado La Gran Acelga que haga el Coñazo Número 1 urgentemente y que lo deje resuelto cuanto antes. En cuanto lo termine, te miro lo de los listados y te los doy.”

(para enjuiciar este hecho hay que considerar que los listados XY son bastante breves y que lo que tiene que hacer Acelguita con ellos es, por tanto, bastante breve y tiene muuuuuucho tiempo todavía para poderlo hacer)

FIN DE SEMANA POR EN MEDIO (Días 2 y 3)

Día 4

Acelguita: “Hola Cereza. Que yo venía a pedirte los listados XY.”

Cereza: “Como ya te dije el otro día, La Gran Acelga me he pedido que haga el Coñazo Número 1 y lo quiere urgente. No puedo dejarlo aparte para hacer otras cosas a no ser que sean igual de urgentes, que no es el caso.”

Acelguita: “Vaaale.”

Si no fuera porque hoy habré terminado el Coñazo Número 1 y por tanto podré darle a Acelguita los Listados XY de las narices, seguro que me los volvía a pedir.

4.5.07

La infelicidad motorizada







Estoy convencida de que una de las razones fundamentales de la infelicidad en Madrid es el tener que coger el coche todos los días. Cuando no vivía en el centro de Madrid y tenía que coger el coche para moverme a casi cualquier sitio era incapaz de desprenderme de mi apéndice motorizado incluso para ir a la vuelta de la esquina. Andar era un ejercicio inútil e innecesario. Luego me fui a vivir al centro de Madrid y tuve que abandonar el coche por razones prácticas ya que no se podía aparcar en ningún lado y había muchos atascos. Al principio me costó acostumbrarme al metro y al autobús pero enseguida me olvidé del coche. Empecé a andar cada día más y a disfrutar del tiempo muerto que te ofrece el transporte público, sobre todo leyendo. Cuando decidí cambiarme de casa lo hice aún sabiendo que tenía que renunciar al transporte público por estar ésta muy mal comunicada con mi trabajo. Afortunadamente, al ser todo el centro de Madrid de aparcamiento controlado, ya no hay atascos (por lo menos por donde voy yo) y el tráfico es mucho más fluido Pero ahora tengo que renunciar a leer o a jugar a la Nintendo DS para centrar todos mis sentidos en conducir, insultar al que no me deja pasar, ser insultada por el tonto de turno, sufrir a los taxistas que les encanta ir por dos carriles, aguantar a los motoristas que te adelantan por un huequín enano cuando hay un poco de tráfico pero cuando no hay coches se ponen justo delante de ti para que no puedas adelantarles, tolerar a los peatones que se empeñan en cruzar cuando está en rojo, soportar las esperas detrás de los autobuses que efectúan su parada, llorar cuando no encuentro aparcamiento rápidamente y darme cuenta de nuevo de que la fila que escojo SIEMPRE es la más lenta.

Mientras estoy en el coche he de reconocer que soy completamente infeliz, la envidia me corroe al ver las caras de acelgas de los ocupantes de los autobuses, sus ojos perdidos en la lejanía. Menos mal que en cuanto llego a mi destino y cierro la puerta del coche, el mundo vuelve a sonreírme, el cielo vuelve a ser azul, me alegro muchísimo de que mi casa nueva sea tan genial y se me olvida lo horriblemente horrible que es conducir en Madrid.

30.4.07

¿Por qué el PSOE no es republicano?


No acabo de entender cómo un partido de izquierdas como el PSOE no es republicano. Entiendo que no estamos en un país normal, que el Rey ha sido un actor importante en la Transición e incluso en los primeros años posteriores a ella, pero casi treinta años después de aprobarse la Constitución Española me parece un poco (por no decir MUY) incoherente que el PSOE no incluya en su programa electoral la abolición de la monarquía parlamentaria y la proclamación de la república. La monarquía debió haber acabado con la Revolución Francesa pero como unos son muy civilizados (por ejemplo los ingleses) y otros tan poco tendentes a los cambios (por ejemplo los españoles) resulta que instituciones tan anacrónicas siguen perviviendo en pleno siglo XXI, siglo que debería ser el de la perfección de la democracia y del sistema social y que sin embargo tiene que convivir con un cargo hereditario y con un mantenimiento presupuestario de una familia a tal nivel de vida tan fuera de toda la lógica y del entendimiento del pueblo que aún así no protesta porque “quiere” a los Reyes y a sus descendientes.

Creo firmemente que la continuación de la monarquía parlamentaria en España se debería votar cada cuatro, seis u ocho años. Sé positivamente que el Rey revalidaría su título muchas veces y que la familia real seguiría representándonos durante muchos años pero ya no sería una situación ridícula heredada de nuestros ancestros sino una votada y, por tanto, democrática, decisión del pueblo que cada ocho años renueva a su Rey en su cargo, ya no hereditario. Cuando el Rey, por una razón o por otra, ya no sea capaz de realizar las funciones de Jefe de Estado, votaríamos al ahora Príncipe de Asturias y así sucesivamente hasta que el pueblo no reconfirmara su confianza en Su Majestad (el que sea) y se instaurara la República en España. Así la Infanta Leonor tendría todo el derecho a casarse con quién le de la real gana y el resto de los Españoles tendríamos que, por fin, dejar de meternos en asuntos privados porque al ser un cargo electo estos temas ya serían parte de su esfera privada.

26.4.07

La vie en rose ou en grise


La vida a veces te da patadas. Otras simples pataditas. Otras grandes alegrías. Y otras muchas pequeñas y constantes alegrías. A veces nos fijamos más en unas cosas. Otras no podemos dejar de pensar en las otras. Pero, sobre todo, ante todo, hay que tener la actitud correcta, que en algunas ocasiones no es la adoptada. Los impulsos, el instinto de repetición del ser humano y supongo que también cierta estupidez nos hacen reaccionar algunas veces MAL.

Si te dan una patada y te agachas, MAL. Si enfureces, MAL. Si pasas, normalmente MAL. En general SIEMPRE hay que hacerse respetar, dejar claro a la otra persona que lo que se está recibiendo es una patada, que no nos gusta, que no se tiene que repetir y actuar en consecuencia con la persona que te da patadas (por ejemplo: no ser simpatiquísima con la persona que es una borde con nosotros). A veces las circunstancias nos lo impiden (¿como dejarle claro a un jefe que sus patadas te tocan las pelotillas?) pero por lo general debemos siempre hacernos respetar. Tristemente la gente casi siempre se aprovecha del más débil. Si permites que te pisoteen, te pisotearán más.

Ante las constantes y pequeñas alegrías, creo que uno debe tener siempre una actitud correcta. Hay que estar contenta con las nimiedades y tonterías monísimas que nos ofrece la vida. A mí por ejemplo siempre me había hecho ilusión tener un móvil que se abriera y se cerrara pero nunca elegí uno así porque se suponían que eran más débiles. Dado que mis móviles acaban tirados por el suelo una media de dos veces al día, siempre elijo los que parecen resistentes (si fuera La Divina me hubieran regalado un móvil al día y hubiera ido tan feliz por la vida, pero a mí, a pesar de ser fantástica y fabulosa, no me hacen tantos regalos como a ella - ¿cómo lo haces Divina?). Afortunadamente esta última vez que he ido a elegir nuevo móvil, el vendedor de El Corte Inglés me dijo que el Sony Ericson que se abre es resistente, lo cual ha sido comprobado por una amiga genial que tiró el suyo por el hueco del ascensor desde un tercero y sobrevivió. Así que ahora estoy feliz, abriendo y cerrando, abriendo y cerrando sin parar mi nuevo móvil.

Creo que el ser feliz con las pequeñas cosas de la vida hace que lo grande e importante (la familia, los amigos) llegue bien por sí solo. Si uno está bien, atrae el buen rollo. Si uno está mal, espanta el buen rollo. A nadie le gusta estar al lado a alguien que no es capaz de disfrutar de la vida, de reírse y de divertirse.

25.4.07

Momentos geniales con el ordenador


El ordenador es una de esas herramientas sin la cual no podría vivir a la que en ocasiones detesto profundamente. Normalmente no pienso en ella positivamente, aunque sea injusto, porque cuando no falla, me hace la vida muuuuuuuuuuucho más fácil y también más divertida.

Mi vida no tendría sentido sin las geniales hojas de cálculo de Excel que logra hacer pero incluso menos aún sin correo electrónico. Hay que tener en cuenta la cantidad de pasos que se ahorra uno cuando manda un e-mail en vez de un fax. Un fax hay que escribirlo, imprimirlo y enviarlo mientras que un e-mail sólo tienes que escribirlo – darle al botón de send no cuenta porque nos lleva tan sólo un segundo, como poner un punto más -.

Sin embargo, a pesar de hacer muchas cosas estupendas para mí, de vez en cuando se dedica a molestarme o a hacer cosas absurdas que me permitan quedar en ridículo frente al informático.

Un día, imprimiendo un e-mail, vi que lo único que imprimía el ordenador eran las direcciones. Asustada, pensando que tenía un virus maligno viviendo dentro de mi ordenador, llamé al informático. Vino, miró, remiró y descubrió que no tenía tinta negra, sólo de color, así que el ordenador sólo imprimía lo que era de color, en el caso de los e-mails, las direcciones en azul.

Fue bastante curioso el día en el que el ordenador eliminó de golpe y por iniciativa propia dos mil e-mails de mi carpeta de entrada (vale, tenía demasiados). Pensé que me iba a morir ya que tenía impresos bastante pocos y, por supuesto, no tenía copia de seguridad. Afortunadamente, mi súperinformático logró recuperarlos todos-todos-todos. Por supuesto, sigo sin copia de seguridad.

Un poco gritón fue el día que se quemó la pantalla del ordenador de una de mis compañeras de curro (odio la expresión “compañera de curro” pero más absurdo me parece decir “compañera de trabajo” o “colega”). La pobre era bastante nueva pero murió ese día.

El día en que se me cayó un café en el teclado (sí, sé que debería de tomarme el café en otro sitio y no en mi mesa) no pude poner ninguna palabra con P. Esta letra era sustituida por un 2 cada vez que lo intentaba.

Bastante absurdo fue el día en el que una compañera me pidió ayuda porque su ordenador estaba completamente inactivo y no se encendía cuando le daba al botón de ON. Menos mal que me acordé de una gracia que me habían contado una vez de uno/a que llamó a un servicio técnico quejándose y después de un diálogo de besugos bastante absurdo el técnico le dijo al cliente que por favor enchufase primero el ordenador. Efectivamente, esto es lo que le había pasado a mi compañera. Menos mal que no había llamado al informático. Debe ser bastante famosa esta anécdota o debe ser algo muy normal porque cuando llamé yo desde mi casa al servicio técnico de TELE2 porque no me funcionaba el router lo primero que me preguntaron fue si estaba enchufado a la red eléctrica.

Pero es mucho más increíble la historia que me contó una vez un amigo que aseguraba que él había visto con sus propios ojos como
un señor intentaba utilizar el ratón pasándolo por encima de la pantalla del ordenador.

24.4.07

Los blogs


¿La finalidad última de un blog cuál es? La de algunos, colmar la necesidad de atención ya que al ser demasiado ególatras ya no se conforman con la que reciben en la vida normal (curiosa esta denominación de “la vida normal” – ¿la otra es anormal? – hay muchos que sí lo piensan, claro que también hay mucho racista por ahí suelto y serlo es un atraso evolutivo y una estupidez).

La de otros, la autoafirmación. Parecida a la anterior pero diferente. Los del primer párrafo son seguros (aunque no debieran serlo muchos) pero los que se quieren autoafirmar no lo son. Crean y mantienen el blog para que les dé cierta confianza en sí mismos en esas parcelas de su vida donde no se sienten seguros. Suele ser un tanto absurdo ya que la falta de confianza normalmente se debe a que algo sí que les falta.

Comunicarse es ontra finalidad. Esta yo creo que es lo más importante. Hay gente a la que le gusta comunicarse sobre temas concretos que ocupan gran parte de su personalidad y en la vida real no encuentran tantos comunicantes con quienes comunicarse aquello que de verdad les gusta comunicar. En Internet encuentran más comunicantes comunicadores sobre los temas que les interesan: moda, libros, teje-teje, lo que sea.

Hay otros que se crean debido a un estúpido y, desafortunadamente, no pasajero delirio de grandeza que le hace pensar a uno que va a ser descubierto por alguna editorial o periódico y que por fin su talento va a ser reconocido.

Por último, una razón para crear un blog más insustancial pero más simpática: ¿por qué no? No es una razón en sí. Una razón no ha de ser nunca una pregunta, retórica o no. Una razón siempre ha de ser un argumento, por muy ligerito que sea desde un punto de vista lógico. Pero hay tantas veces que la razón no existe, que las apetencias son simplemente puras apetencias y que no podemos (o no somos capaces de) encontrar una o varias razones. El problema aquí es que igual que la apetencia nació espontáneamente, puede morir de repente, sin motivo alguno. Y, así, sin motivo alguno, hay blogs que andan por ahí abandonados o casi-abandonados por sus creadores. O también los hay que directamente han sido asesinados por sus creadores, lo cual no sé si es más trágico que ser abandonado o si por lo menos es un final algo más digno después de tantos días de dedicación y cariño. Afortunadamente, un blog no es como una mascota. No pasa nada si lo abandonamos. No pasa nada si lo asesinamos. Dado que este razón no es una finalidad última de un blog sino una mera razón para existir, ¿cuán sería su finalidad última? ¿No tendría? ¿Su vida entonces no tendría un sentido final?

¿Por qué estamos nosotros en este mundo? “¿Por qué no?” podría respondernos Dios, El Destino, El Caos o Quien Sea que pueda estar por ahí escuchando.

23.4.07

Café malo


Una de las peores formas de empezar un lunes cualquiera es con un café derramado sobre tu mesa y tus papeles. No sólo por la mala leche que te entra por haber sido TAN torpe sino también por el tiempo que tienes que emplear en limpiarlo y porque hay papeles que ya nunca perderán su tono café.

Empezar un martes intentando cerrarle la puerta a una vendedora del círculo de lectores empeñada en hacer una venta a primera hora es también una muy mala manera de comenzar el día.

Otra forma nada bonita de empezar un día de diario cualquiera es embistiendo a una moto con tu coche. Por supuesto sin querer y sin malicia y sólo con un poco de culpa (el resto la tenía el motorista) pero él se llevó la peor parte y el peor susto, así que su comienzo de día fue bastante peor.

El jueves es un día muy tontorrón, ahí casi al final de la semana y es uno de los mejores días para quedar a tomar algo con los amigos y olvidarte el móvil en casa.

Creo que la peor forma de empezar un viernes es quemarte en la mano con un secador en mal estado que no sabías que estaba en mal estado. ¡Eso no debería quemar!

Una forma nefasta de empezar un sábado o domingo es escuchando un móvil insistente a las diez de la mañana de un padre o una madre que no se dan cuenta de que por el hecho de que ellos no salgan por la noche el mundo no tiene por qué estar esperando su llamada para cogerla inmediatamente, así que siguen insistiendo e insistiendo hasta que o coges o tiras el teléfono por la ventana.

Aunque es casi peor cuando el móvil insistente suena el 1 de enero a las dos de la tarde cuando te has acostado a las diez de la mañana en un estado que preferirías no recordar.

Pero mucho peor es despertarte un sábado cualquiera angustiado porque no llegas al trabajo, salir corriendo de casa para descubrir nada más cerrar la puerta de que has salido a la calle sólo con calzoncillos y, por supuesto, sin llaves.

19.4.07

Una multa provoca idas de olla


Ayer me llamó mi padre un tanto enfadado porque le había llegado una multa el veintiuno de enero de 2.006 de su coche que yo uso por haber aparcado en carga y descarga al lado de mi oficina. Nuestra conversación fue un poco larga y absurda pero al final conseguí convencerle de que yo nunca iba a la oficina en coche ya que hubiera tardado más que en transporte público y que a lo mejor había sido mi hermana a la que le había dejado el coche una época aunque no era capaz de recordar cuál. Lo que no se creyó es que la multa pudiera estar trucada a pesar de que yo le aseverara que una vez me habían puesto una multa por aparcar en el carril bus de Guzmán el aunque no había pasado ese día por allí (me acordaba de lo que había hecho ese día porque había tenido un examen).

Después de colgar me acordé de que en enero de 2.006 yo había estado fuera quince días así que miré el calendario para poder demostrar aún más fehacientemente mi inocencia. La sorpresa fue descubrir que el veintiuno de enero de 2.006 cayó en sábado y que por tanto la multa será probablemente nula de pleno derecho porque las señales de carga y descarga te prohíben aparcar en días laborables y el sábado no es un día laborable.

Despotricando entonces contra el alcalde de Madrid, el gobierno, el sistema de puntos y la extorsión a la que nos vemos expuestos cada día, mi padre recordó que la Revolución Francesa explotó por cosas como esta (salvando las grandes diferencias). La verdad es que yo siempre he pensado que las revoluciones sociales todavía no han terminado y que aún nos queda por lo menos una gran revolución que acabe con el control de las masas por parte de los gobiernos y las empresas. Ahora estamos en una época en la que cada vez se regulan más materias y que incluso desde la masa se piden las regulaciones. Siempre que algo no nos gusta, como el tema de Afinsa por ejemplo, se pide la intervención del Estado para que lo solucione. La gente no se da cuenta de que esto es un tema privado y que el hecho de que haya habido una gran estafa no justifica que lo tengamos que pagar el resto de los españoles que sí hemos sido precavidos y no se nos ha ocurrido invertir nuestro dinero en algo que olía tan mal. No nos damos cuenta de que reclamando tanta atención al estado, reclamando que el estado nos proteja de todo (de los anuncios de comida basura, del enaltecimiento de la cirugía plástica por parte de programas basura como “Cambio radical”…) lo único que hacemos es ir recortando poco a poco nuestras libertades, limitando nuestras opciones para así acabar felices y maniatados como en “Un mundo feliz” de Aldous Huxley.

18.4.07

La moda y sus consecuencias


Que determinados artículos, colores y formas se pongan de moda en muchas ocasiones es perjudicial para la salud ocular pública. Puedes ir un día tranquilamente por la calle y ver a una señora tan contenta y encantada con su modelito del día –botas de punta y tacón por encima de vaqueros, camisa de gasa de leopardo y el bolso guateado y plateado de Bimba & Lola- por ir TAN a la moda y que la gente se vaya prácticamente desmayando a su alrededor ante tanta fealdad. De repente te puedes cruzar con una niña con un top amarillo llevado sin ninguna gracia acompañado de unos pitillos a punto de estallar porque no todo el mundo se puede poner cualquier cosa y esas bailarinas doradas que invaden todas las ciudades de España (supongo que también las del extranjero).

Pero entonces ¿qué es ir a la moda? Llevar simplemente elementos que están de moda no puede serlo porque el resultado en muchos casos puede ser bastante horrible. Y entendemos que quien va a la moda, además de llevar prendas de tendencia, va bien y elegante. Para ir a la moda necesitaremos también glamour y saber combinar las cosas unas con otras. Y sobre todo hay que saber ponderar muy bien para lograr el justo equilibrio entre modernidad, ir fashion, ir elegante e ir diferente (no vale ir como clones, como bien dice Style Bubble) Y no es tan fácil. Si pecas de original puedes ir horrorosa, no como Ágatha Ruiz de la Prada, pero casi. Si intentas ir demasiado moderna para tu edad puede resultar ridículo –sobre todo es absurdo si combinas un vestido moderno que llevaría tu hija con unos pitillos beige (el color es un poco rancio para unos pitillos) con unos zapatos que llevaría tu madre-. Si vas demasiado tendenciosa y llevas zapatos de tendencia con vestido de tendencia, con bolso de tendencia, con gafas de tendencia y con peinado de tendencia acabas como Victoria Beckham, todo tan enrevesado y de moda que va demasiado exagerada. Hay que saber simplificar un poco el look llevando algunas cosas neutras y poco llamativas. ¿Y quién decide quién mola y quién no mola? Porque hay demasiada gente que se atreve a opinar y, sinceramente, viéndoles como van ellos/as, cobra todo su sentido la frase esa de la Biblia que dice algo así como: quítate la viga de tu ojo antes de intentar sacar la paja del ojo ajeno. De hecho, yo me estoy atreviendo a meterme con mucha gente en este post y quizás a alguno/a le pareceré yo demasiado sobria o demasiado simple o demasiado algo porque, nunca hay que olvidarlo, el gusto en principio es subjetivo. Pero (casi siempre hay un pero –menos mal-) sí hay una gran mayoría que considerará elegante a algunas personas y horriblemente horribles a otras (Jackie Kennedy Vs Paris Hilton). ¿Habrá entonces que escuchar a la masa para ver si algo es bonito o feo? ¿Quiere esto decir que las alpargatas que tanto me espantan son en realidad el culmen del buen gusto porque a la mayoría de la gente le gustan?

17.4.07

Me dicen mis amigos


Me cuenta mi súperamigoguapopelirrojo que mi amiga se equivocó y que la de la diadema turbante azul marino no es shopper sino estilista de una revista, que empezó por abajo (como casi todos) y que ha ido subiendo. Parece ser que ya desde sus inicios practicaba lo de ir ideal desde las nueve de la mañana. También me ha dicho que no es argentina sino venezolana. Y yo me pregunto qué pasaría si de repente un día ella pasara por aquí y viera tantos posts dedicados a su gran estilismo.

Otro amigo muy molongón -y no menos guapo- me cuenta que no está de acuerdo con la gente que dice que las desgracias inspiran y que a él la felicidad le “enchufa mucho”. Yo sí que creo que las desgracias inspiran y que además son necesarias épocas malas para poder entender muchas cosas y actitudes y, sobre todo, para poder apreciar la felicidad cuando llega. Creo firmemente que el que no ha pasado una mala época es incapaz de ser feliz plenamente. Simplemente por el hecho de no saber lo mal que se puede llegar a sentir uno, no puede compararlo con sentirse bien y por tanto sentirse bien no será tan especial sino algo normal. Pero, por supuesto, una vez entendido ya el concepto de “estar mal” contrapuesto al de “estar bien” lo importante es ser feliz cuanto más tiempo mejor y cuánto más feliz mejor, dando ya igual la inspiración, la creatividad o lo que sea. Prefiero ser feliz el resto de mi vida a estar inspirada y desgraciada escribiendo una obra comparable a “El proceso”. Preferiría que el mundo se quedase sin una obra genial a quedarme yo sin felicidad. ¿Sería eso justo? ¿Qué hubiera pasado si Kafka no hubiera sido un oficinista amargado y enjaulado en la burocracia? ¿Qué hubiera pasado si hubiera conocido a una mujer genial, que le estimulara intelectualmente, con la que hubiera creado, por ejemplo, una compañía de teatro para representar obras de Shakespeare por toda Europa y hubiera viajado con sus hijos de ciudad en ciudad más a gusto que un arbusto? ¿Hubiera entonces escrito “El proceso” o “La metamorfosis”? Es poco probable. ¿Qué preferiría yo? ¿Que Kafka hubiera sido feliz? ¿A costa de no haber podido descubrir nunca sus libros? Mmmmmm.

16.4.07

Mi vida con cajas


Las cajas están alrededor de la cama, invaden también los otros cuartos, los libros están desordenados, los objetos se preguntan cuál será su ubicación definitiva, la antena de la televisión no funciona y el perro ayer entendió, tras visitar la antigua casa vacía, que esa ya no era nuestra casa.

Pero, de nuevo la vida te enseña que aunque una mudanza sea un infierno, hay cosas mucho peores ocurriendo por ahí y que hay que sentirse afortunado por irse a una casa que te gusta más, aunque suponga desembalar y desembalar y seguir desembalando hasta el día del juicio final (¿dónde narices están mis gafas de sol?). Ayer a mi pobre padre se le cayó el techo encima de la cabeza. Los dos cuartos de baño de su casa empezaron a soltar agua sin parar. A veces era un riachuelo, otras el Amazonas en época de lluvias. El jabón cayó al suelo y convirtió uno de los baños en una pista de patinaje estupenda. Así que se ha pasado el pobre toda la noche despierto vigilando que no se inundase la casa entera, recogiendo palanganas, pasando la fregona. Mientras, el portero vivía tan pancho y sentía orgulloso de haber tomado la decisión de no haber cortado el agua porque – oh, dios mío – cómo iba a dejar sin agua a todo el edificio. El presidente de la comunidad también pasó del tema y no tomó cartas en el asunto. Parece que la única obligación del presidente de la comunidad es convocar juntas, levantar actas y demás chorradas. Juan Cuesta es un mito. Y a pesar de que todo el mundo estaba avisado de que no podía ducharse ni poner lavadoras a las seis de la mañana ha empezado a caer otra vez el Amazonas. Porque cuando a la gente no le cae el agua encima dice “Qué más darán unos litritos de agua en el primer piso? Que lo recojan con una palangana”. Menos mal que no han hecho ciertas cositas en el váter…

Afortunadamente, por la mañana llegó el relevo y el portero cabal cortó el agua en espera de que llegara el fontanero.

13.4.07

¿De verdad?


Por supuesto la vida es caprichosa e impredecible. Hoy una amiga me llamó para decirme que ayer por la tarde conoció a la mujer de la diadema turbante (que por cierto no era azul marino sino negra – yo creo que mi amiga es un poquito daltónica). Por supuesto, trabaja en moda. Es shopper en una revista. Y es argentina. Y por supuesto es simpática. Estas casualidades de la vida me dejan siempre bastante alucinada.

Mi cerebro hoy no da para más que para decir lo obvio.

De verdad, no da para más.

12.4.07

Una diadema turbante


No suelo ver a gente por la calle que me guste como va vestida. Y menos todavía que me encante (debe ser porque soy muy maniática con las combinaciones y tengo muy claro siempre cómo creo que deben ser las cosas para ser bonitas – obviamente para mi gusto). Así que ha sido una sorpresa ver a una por la calle cuyo look me ha encantado de pies a cabeza. Iba con una túnica de punto de algodón fino gris, unos pitillo azul oscuro, unos botines negros con algo de plataforma y suela azul klein, una cazadora de paño azul marino con capucha un poco larga y oversize que no cubría de todo el vestido y una diadema-turbante de satén azul marino. He estado a punto de pararla para preguntarla dónde trabajaba (será deformación profesional). Seguro que en una revista o en una gran firma o algo relacionado con la moda. ¿En el mundo de la moda podemos decir quién llegará lejos o no por cómo viste y combina las cosas, además de por la clase que tiene? Yo creo que sí, aunque también hace falta tener algo de cerebro, ser simpática, relacionarte bien y, cómo no, contar con esa pequeña ayudita de la suerte que no siempre está de nuestro lado. Aunque supongo que esa fórmula del éxito se repetirá en casi todas las profesiones. En el mundo de la moda hay que ir fashion, en el de la abogacía y en el de la banca sobrio y elegante, en el de la publicidad moderno, en el de la música llamativo… y cuanto más adecuados vayamos a nuestro mundo, más confiarán en nosotros los proveedores, los clientes, los colegas. Está claro que la imagen cuenta, y más de lo que nos gustaría aceptar. Quizás no sólo por lo que implica una imagen (que también – una vez salí espantada de la consulta de un ginecólogo porque tenía la bata blanca con un lamparón amarillento) sino por la confianza que le da a uno ser guapo/atractivo e ir bien vestido. Esa es la clave del éxito: la actitud. Por eso Rossi de Palma es tan fabulosa, porque ella se ve fabulosa, porque a pesar de que tenga una boca y una nariz feas está satisfecha con ella misma, por dentro y por fuera, y eso lo transmite. En un estudio que vi hace unos meses en un periódico (no me acuerdo ni de quién era ni dónde lo vi) decían que los guapos ganaban más. Yo creo que también tenían que haber preguntado el grado de autoconfianza de cada uno. Seguro que los que más ganaban eran los que más se querían.

11.4.07

Conversión necesaria


La mente a veces se empaña y trae recuerdos lejanos, como venidos de otra época, de otra vida si fuéramos budistas. E intentamos recomponerlos poco a poco, acordándonos primero de este detallito de aquí, luego de este otro, y de repente una sensación, una imagen que ya teníamos totalmente olvidada, ya más entera y contundente, vuelve a nuestra mente y nos invade. Y recordamos pensativos aquella época en la que éramos tan diferentes, pensábamos tan diferente, la vida era tan diferente. Y entonces nos damos cuenta de lo mucho que hace el tiempo y de lo importante que es para poder ver las cosas con perspectiva y de que en muchas (quizás demasiadas) cosas, nuestros padres y abuelos tenían mucha razón y entonces nos da la sensación de volvernos como ellos, de convertirnos en ellos. Y nos acordamos de cuando se quejaban / se quejan de que no sabemos nada, que en su época no había tele y lo pasaban fenomenal y que la emoción del mes (o del año) era ir al teatro. Y no es difícil imaginar el día en que tengamos que decirles a nuestros vástagos que en nuestra época vivíamos sin móvil y lo hacíamos muy bien, que conseguimos superar la adolescencia sin ese aparato y que nadie se murió por ello.

Y entonces queremos evitar a toda costa, antes de ser madres/padres, repetirnos como ellos –creemos que la educación que inculcaremos nosotros será mucho más abierta y dialogante- y decir las típicas frases que ellos decían/siguen diciendo (según los casos) como:

- Cuando seas madre comerás huevos (que el destino me permita, por favor, jamás repetir esta frase - ¿¿¿podré evitarla???)
- Lo hago por tu bien, me duele más a ti que a mí (puede que sea verdad pero cuando eres pequeño/a esta historia te suena a chino)
- Si tus amigos se tirasen por un puente, ¿tú también lo harías? (este ejemplo es demasiado obvio, está demasiado manido y es demasiado extremo como para poder parecerse a ninguna de las situaciones que un niño/adolescente vive – pero, claro, es muy socorrida cuando tu vástago insiste en hacer algo que tú consideras absurdo y que hacen todos sus amigos)
- Más sabe el diablo por viejo que por diablo (sí, también muy socorrido y muy cierto, ¿pero es preciso recalcarlo tanto?)

Pero en el fondo sabemos, que muy a nuestro pesar, la mayoría de estas frases saldrán solitas de nuestra boca, sin ningún control ni pudor, directamente de nuestras gargantas. Es terriblemente contradictorio. Sabes que en muchos casos tenían razón pero intentas no convertirte en su clon a través de sus palabras.

10.4.07

Una pequeña enfermedad


Los microscópicos organismos que invadieron mi cuerpo un día cualquiera de la semana pasada siguen haciendo su mella por mi garganta y mi nariz. Mira que le advertí al portador del virus, bacteria o lo que sea, que no se acercara mucho a mí ya que no estaba yo muy de humor de ponerme enferma. ¿Pero quién ha sido la única imbécil entre seis personas en incubar el dichoso bichito? Pues yo. En fin… me resigno a sufrir en aras de la amistad que me une con aquél que me ha estropeado mis dos últimos días de vacaciones – porque sí, encima yo tenía vacaciones hoy y mañana y pensaba dedicar estos dos días a hacer cosas interesantísimas que todavía no había focalizado del todo, pero que ya no me interesa focalizar, no vaya a ser que acabe por ahí danzando y cogiendo frío y comprando todas las papeletas de la rifa de la pulmonía, como diría mi madre-. Así que aquí estoy, perdiendo el tiempo y haciendo tonterías como:

- Recopilar zapatillas, camisetas y demás en algunas tiendas on-line para un amigo que quería renovar su vestuario. El problema es que el mail que le he mandado al final iba lleno de artículos fabulosos y molongones, todos absolutamente imprescindibles y fundamentales.

- Bañar al perro. Tenía que haberlo hecho hace dos semanas y no debería haberlo hecho ahora porque estoy enferma pero el aburrimiento mata.

- Visitar blogs para ver si hay novedades. Y la verdad es que no muchas. Aunque alguna curiosa, como el robo por parte de Irixjose en Zara de unas “joyas” que adornan, ¿adivinas Irixjose? MI VESTIDO NARANJA. En cuanto lo vi supe que debía ser mío. Irixjose se pondrá las piedrecitas en la cabeza, yo las llevaré en el escote. Por cierto que el otro día me lo tuve que poner inevitablemente a pesar del tiempo (ahora que caigo, puede que el vestido haya tenido algo que ver con la invasión vírica/bacteriológica). El resultado de combinar un vestido de verano naranja con unas botas katiuskas azul claro en Tarifa en un día de lluvia es curioso – aunque también precioso – nada puede quedar mal con ese vestido -.

- Estar todo el día valorando artistas y canciones en Yahoo radio. Algo no muy útil en estos tiempos dado que el viernes me cambio de casa y voy a estar sin línea telefónica UN MES. Todavía no sé si voy a saber superar este difícil trance que Tele2 me va a obligar a experimentar.

- Buscar casa para este verano para descubrir que la gente es demasiado previsora y que la casa que quiero, obviamente, está ya cogida. Con piscina natural y todo, al lado de un río. En fin, qué se le va a hacer.

9.4.07

Charol negro


Cuando llevo los de charol de Zara a veces siento deseos de tirarlos a la basura y seguir mi camino descalza. En septiembre me compré unos peep-toes de charol negros ideales con la suela roja en plan imitando a Louboutin. Pero de repente el pie derecho empezó a crecer y crecer. Tuve que comprar unas plantillas. Pero sólo la puedo meter en el pie derecho porque si la meto en el pie izquierdo éste me queda pequeño. Son mis primeros zapatos crecederos. Me plantee entrar en Zara indignada reclamando unos zapatos no-crecederos pero como soy muy pacífica y los zapatos son todavía llevables, aunque un poco incómodos porque algo siguen chancleando, me resigné. En noviembre me compré unas bailarinas de charol negro en Stradivarius. Pensé que el charol de Stradivarius sería de otra procedencia y que no crecería. Mentira. Ahora son como dos barcas. Pero como son planos, el hecho de que me queden un poco grandes da más igual. Sobre todo lo noto cuando cruzo las piernas. Al pie que se queda en el aire siempre se le escapa la bailarina. En enero volví a ir a Zara a comprar unos zapatos planos negros ya que de los de Stradivarius a veces me canso por no quedarme perfectos. Encontré unas bailarinas ideales, otra vez de charol negro, y también unos zapatos de cuña también muy bonitos, por supuesto también de charol negro. Me arriesgué otra vez con el charol de Inditex a pesar de los malos resultados porque pensé que dada la gran cantidad de reclamaciones que debieron haber tenido en invierno con los zapatos imitación de Louboutin, habrían solucionado el problema. Las bailarinas todavía no las he usado demasiado pero el pie derecho de las cuñas también ha decidido crecer y cada día me chanclea más. Si es que parezco tonta. No tuve suficiente con escarmentar dos veces y me tuve que volver a comprar otros dos pares de zapatos de charol negro de Inditex. Ahora no sé qué hacer, si quejarme en Zara, si pasar, si llevar los zapatos a mi súperzapatero a ver si se le ocurre alguna idea genial para encoger el charol crecedero... El problema de quejarme es que no me gusta discutir mucho con las dependientas. Una vez tuve un problema con unos zapatos de Purificación García y aunque no me solucionaron el problema no llegué a poner una queja. Eso sí, no he vuelto a pisar la tienda. Creo que en la tienda todavía no se han dado cuenta de que no he vuelto pero yo me siento muy bien siendo consecuente.

29.3.07

Inspiración

La inspiración nace, la inspiración muere, va y viene, se transforma y se comporta como quiere. Cuando viene, bienvenida sea. Cuando no está, no hay nada que hacer. Ya lo decía Picasso: “que la inspiración me pille trabajando”. Pues sí, porque luego a uno se le olvidan las cosas. O después ya no tienen tanta autenticidad. O no les damos el mismo valor. Incluso por la noche una idea nefasta puede parecernos absolutamente genial sin ningún tipo de ayuda artificial. ¿Segregaremos algo extraño por las noches? ¿Es la luna que nos afecta? ¿O serán las estrellas? Nunca sé si creer en estas cosas. Es verdad que hay días (con sus noches) y días (con sus noches) y que las noches de luna llena suelen ser más especiales, pero todo lo que se escapa del entendimiento me parece difícil de asimilar. Ayer un osteópata me dijo que en el pie teníamos representadas todas las partes de nuestro cuerpo. Yo le respondí: “Eso dicen” y él respondió: “Así es”. A lo mejor es que la luna se está escondiendo hoy y por eso no me influye positivamente. O a lo mejor es que ayer el osteópata me exprimió la inspiración de mi cerebro residente en mi dedo del pie dolorido y me la ha dejado seca. Sr. Osteópata, devuélvame la inspiración. Sra. Luna, no me abandone usted que me pongo triste.

27.3.07

La amiga de mi amiga


La semana que viene a estas alturas estaré durmiendo en Tarifa. Ni voy a tomar el sol (porque ni me gusta ni puedo – por el tipo de piel que tengo -) ni voy a hacer kite-surfing ni wind-surfing pero seguro que me lo voy a pasar fenomenal riendo, bailando, saliendo, descansando, hablando y paseando. Allí iré a ver a una amiga de una amiga que vive en Caños. Mi amiga me ha contado que su amiga ahora vive en autobús. Siempre ha sido una mujer muy diferente que hace lo que nadie hace. Estoy segura de que mis amigos se enamorarían de ella si no fuera porque ella vive con su novio en el autobús. Conociéndola tendrá un autobús con mucho encanto y seguro que irá descalza por la calle y cosas así que la gente normal considera de hippy. El autobús me parecerá ideal y no querré que lo venda para irse a Ibiza o querré comprárselo yo y cierta persona me mirará aterrada pensando que para qué queremos un autobús tirado en un pueblo del Sur. Yo insistiré pero mi idea no fructificará y el día en el que habremos hablado del autobús me iré a la cama pensando en los pequeños cambios que le habría hecho y las vacaciones tan estupendas que podríamos vivir allí si no fuera yo una incomprendida.

Pero a lo mejor veo el autobús y simplemente pienso que qué guay la amiga de mi amiga que hace cosas tan originales y hace lo que le viene en gana y lo que se le pasa por la cabeza pero que eso no vale para mí porque el autobús es gracioso pero nada cómodo y práctico y que yo soy mucho más feliz en mi piso alquilado de Madrid de gente normal y corriente ya que en realidad también hago lo que quiero pero de otra forma más práctica y cómoda y por eso puede no parecer que hago lo que quiero.

26.3.07

La mentira


Los mentirosos además de mentirosos suelen ser un poco tontos. Para empezar porque se creen que los demás somos tan tontos de creernos sus mentiras. Los mentirosos suelen exagerar mucho y se suelen inventar historias excesivamente rocambolescas e increíbles. Normalmente los que tenemos que aguantar que nos cuenten estas historias no solemos decirles que sabemos que nos están contando una mentira por educación. ¿Qué pasaría si de repente todos los que rodean a un mentiroso empezaran a decirles “hombre, fulanito (u hombre pepita), deja de contarme ese rollo que sé que es bola”? Pues que por fin se darían cuenta de que el resto de la humanidad no es tonta y dejarían de hacer el ridículo. Porque cada vez que cuentan una mentira y se dan la vuelta las personas que han tenido que escucharles suelen comentar y reírse de la persona y de la mentira.

Para continuar porque se creen infalibles y no se dan cuenta de que cometen errores y en algún momento, antes o después, se acaban equivocando y se delatan. Es curioso pero parece ser que las mentiras son muy difíciles de recordar. Cuando cuentas una mentira lo mejor es contar la menor cantidad de detalles posibles porque lo más probable es que si tienes que repetir la mentira cometas algún error.

Y para terminar porque no se dan cuenta de que el resto del mundo no les cree. Aunque las personas no-mentirosas no digan nada, es muy fácil deducir cuando saben que les están mintiendo ya que la cara que ponen al escuchar la bola suele ser de consternación o de circunstancia. Y, sin embargo, a pesar de la obviedad que se puede ver en el rostro de la persona de enfrente los mentirosos no son capaces de verlo y se ven siempre muy satisfechos a casa convencidos de lo bien que mienten y lo poco que se entera la gente.

Y de lo que no se dan cuenta es que la gente al darse cuenta de que los mentirosos son lo que son, no se creen ya casi ninguna historia de las que cuentan, aunque sean verdad. Porque los demás ya no tienen manera de distinguir la verdad de la mentira. Y todo el mundo siempre tiene historias que parecen increíbles para contar. Pero la gente sólo las creerá si uno dice la verdad el resto del tiempo. Y los mentirosos, pobrecitos, viven en la inopia sin saber que nadie les cree y que todo el mundo se ríe.

23.3.07

Cosas fundamentales


¿Se puede odiar la mermelada durante años y de repente probar una y no querer dejar de probarla? Se puede. Y la afortunada que acabó en mi paladar era la de frambuesa de “La vieja fábrica” (la del anuncio de “se ve la fruta en la mermelada, no en la foto”) y está que te mueres de buena. La recomiendo fervientemente.

También recomiendo la crema de cuerpo de Nivea reafirmante (la del tarro blanco con la tapa azul). Es absolutamente genial. En todos los aspectos. Deja la piel tersa, suave y firme. Y no te la deja grasienta.

Otra cosa fundamental en mi existencia es el mujol, el del tarro negro y la etiqueta marrón. Si además tenemos salmón ahumado, unos spaguettis, nata, un poco de vino y algo de cebolla podemos hacer un plato genial en diez minutos.

Creo que no podría vivir sin Zara y H&M. Tengo que reconocer que sin Mango podría, pero sin Zara y H&M mi vida no sería la misma. Todavía recuerdo aquella pre-adolescencia en la que lo máximo a lo que podías aspirar era Cacharel o Don Algodón. Menos mal que los Sres. Ortega, Hennes y Mauritz nacieron y crecieron. Por cierto, tengo un par de amigas que insisten en no fiarse de mí y siguen no comprando las cosas en Zara y H&M a la primera para así pensárselo un par de días. MAL. Luego nunca queda cuando por fin vuelven a por la prenda en cuestión. Yo se lo aviso siempre pero no me hacen caso. Claro que luego vienen los llantos y los lamentos.

Los donuts bombón seguro que fueron inventados por alguien muy, muy listo que sabía que era imposible rechazarlos. Desde que los probé por primera vez por mi aparato digestivo no ha vuelto a pasar un fondant. Alguna vez me he llegado a comer cuatro seguidos. Es como comer cordero, nunca me harto. Puedo estar horas y horas y más horas despellejando un corderito (siempre junto a una ensalada de lechuga, tomate y cebolla, por supuesto). Por eso, cada vez que recuerdo aquella cena de navidad en la que el cordero que me tocó había pasado hambre prácticamente desde el vientre materno me sigo poniendo triste.

En mi armario es fundamental que todas las perchas estén mirando hacia dentro. Los zapatos pueden estar pisándose unos a otros y revueltos y desordenados pero las perchas tienen que estar todas en su sitio. Supongo que se deberá a algún tipo de trauma infantil del que no logro acordarme.

22.3.07

Una moto y un e-mail


Antesdeayer vi a una pobre mujer con su novio en moto, que como mi amiga, llevaba lo que habían comprado como podía. El problema es que no eran paquetes ni nada de mediano tamaño sino una enorme y voluminosa caja que contenía un ibook (debía ser el más grande disponible en tiendas). La llevaba como podía agarrada entre sus dos manos, alargando los brazos como podía, y colocada entre ella y el conductor. Os aseguro que era peligroso e inestable. Espero que los tres llegaran sanos y salvos a su destino, pero sobre todo él y ella.
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E-MAIL de A hacia MOI: “Te mando el contrato de mantenimiento.”

E-MAIL de MOI hacia A con copia a B: “Están mal. Me tienes que separar los dos conceptos y uno de ellos es escaso. Por favor, mándaselo directamente a B porque lo lleva él.”

E-MAIL de A hacia MOI: “Te mando los dos contratos por separado. Te lo mando a ti porque no tengo el e-mail de B.”

¿NO TIENES EL E-MAIL DE B? ¿HAS MIRADO BIEN EL E-MAIL QUE MOI TE MANDÓ? DE TODAS FORMAS, ¿TAN DIFICIL SERÍA LLAMAR Y PREGUNTAR POR EL E-MAIL / FAX DE B?

21.3.07

Conducir, bailar, aparearse.


Según un amigo que tuve una vez, aparearse, conducir y bailar son tres cosas que requieren cadencia y ritmo y que, por tanto, una persona las hará o todas bien o todas mal. El razonamiento tiene sentido ya que es cierto que para hacer esas tres cosas bien hace falta, además de lo ya mencionado, ser (o estar, que no es lo mismo pero vale igual una cosa que la otra) desinhibido y arriesgarse. Es decir, uno no puede conducir bien si no está lanzado al estrellato, dispuesto a colarse entre los coches, a acelerar con ganas y frenar sólo lo necesario, sin miedo al de delante ni a los de los lados. Uno tiene que estar convencido que la música la pone uno mismo y que el resto sonará de acuerdo a los movimientos de uno. Sólo así la conducción será especial y diferente, además de coordinada y rítmica.

Con el baile pasa lo mismo, uno no puede bailar bien sino es estando completamente desinhibido y convencido de que lo que se hace se hace genial (aparte también hay que hacerlo genial – no vale sólo con creérselo). Las poses tienen que ser las adecuadas, sobre todo para el sitio para el que se esté, no se puede estar demasiado excesivo ni demasiado recatado, tampoco es adecuado molestar a nadie con los movimientos de uno pero no debe parecer que estamos pendientes de todo menos de nosotros mismos. Debemos estar en trance, en consonancia con la música, con la gente, con el DJ, con nuestro cuerpo y con cada miligramo de sangre que corra por nuestras venas. Sólo así el resto del mundo mirará y apreciará.

Y por último viene el tema del sexo, el más complicado de todos ya que nuestro sentido del ridículo se suele acentuar mucho estando desnudos, mostrando todo aquello que nunca se ve y, sobre todo, dónde las caras y cualquier movimiento que podemos considerar maravilloso en un momento dado, al de enfrente le resultará igual de fabuloso sólo si está en plena consonancia con nuestra sexualidad. De nuevo el ritmo, la cadencia, el hacerlo bien, el saber que lo hacemos bien, el estar seguros de nosotros mismos, el que todo nuestro cuerpo se mueva rítmicamente hacia el mismo sitio y por el mismo camino son los elementos que harán que todo vaya como tiene que ir y que todo termine como tiene que terminar, con dos grandes suspiros y ganas de beber litros de agua.

20.3.07

Unas gafas


Un hombre rubio iba con su moto tranquilamente por Madrid. Le sobraba tiempo antes de comer así que decidió parar en el banco para hacer un ingreso. Se bajó de la moto, se quitó las gafas, el casco, se volvió a poner las gafas y fue a la puerta del banco. Estaba ya cerrado. Volvió a la moto, dejó las gafas en el sillín, se puso el casco y fue a coger las gafas - ¿las gafas? – ya no estaban. Sorprendido, miró bien el sillín, lo palpó, comprobó que no había nada encima de éste, miró al suelo, se preguntó qué podía haber pasado, al notar el viento en la nuca supuso que el viento se las habría llevado mientras él se ponía el casco. Se lo volvió a quitar y empezó a escudriñar el suelo. Pensó que como tenía bastante miopía y las gafas eran casi transparentes, las podría tener delante de las narices y no verlas. Así que paró a un viandante y le pidió que le ayudara a buscar las gafas que no encontraba. El viandante le miraba extrañado y después miraba a su alrededor en busca de una cámara oculta. La explicación de que habían volado mientras él se ponía el casco no convenció mucho al viandante pero aún así le ayudó a buscar. Pero las gafas no estaban por ningún lado. El hombre rubio pensó que el viandante no debía ser muy avispado y decidió parar a otro. Otra vez la explicación, las caras de incredulidad, las miradas de sospecha a su alrededor. Tampoco las encontró. Repitió la operación tres veces más sin ningún éxito. Abatido, pensando en lo que le habían costado las gafas y el poco tiempo que le habían durado, decidió volver a casa en taxi para comer y coger las gafas de repuesto. Una vez saciado y con sus otras gafas como arma, volvió a la escena del crimen perpetrado por el viento para ver si encontraba el tan volátil objeto. Pero no las encontró. O el viento se las había llevado lejos, muy lejos, o algún aprovechado decidió que podía sacarles algún partido. Los buenos samaritanos que le habían ayudado sí habían buscado bien y él, resignado, tuvo que aceptar la victoria del viento.

19.3.07

La pretenciosidad


Me atrae mucho la gente que se cree mucho más de lo que es. Hay pocos y sobre todo son mujeres, pero cuando me los/las encuentro no puedo dejar de mirar. Me encanta oír las tonterías que dicen, creyéndose que dicen una gran verdad que han tardado horas en meditar o que le escucharon a aquél tío que parecía intelectual decirle a algún amigo por el móvil. Me parece curiosísimo cómo se llegan a creer su papel de seres interesantes y pensantes que creen que el mundo está equivocado y que ellos/ellas tienen la llave del conocimiento. No suelo decirles nada, me parece terrible ponerles un espejo delante, aún cuando sean, que siempre lo son, pretenciosos/as, snobs y patéticos/as. Y embobada me quedo mirando y asombrándome de lo grande que puede ser la ignorancia humana.

Creo firmemente que el camino hacia la felicidad y la tranquilidad pasa por la aceptación de uno mismo y por asumir que en todo, absolutamente en todo, siempre va a haber alguien mejor que tú y alguien peor que tú. De los que te rodean mejores que tú hay que aprovechar para aprender y sacar el máximo provecho. Sobre los peores, nunca hay que juzgarlos ni pensar mal de ellos ya que entonces moralmente estaríamos justificando que aquél del que aprendemos nos juzgue y piense mal de nosotros.

Aquellos que se creen mejores de lo que son, generalmente se creen mejores en temas que les quedan tan grandes que en una discusión dialéctica sobre su incompetencia en tal o cual materia, se les podría aplastar como a una mosca borracha un elefante. Lo más gracioso es que sus neuronas suelen ser tan escasas que ni siquiera se dan cuanta de que yacen en el ring insconcientes y derrotados. O incluso en ocasiones, aunque sean ligeramente conscientes, creen que desviando la atención hacia otro tema nadie se dará cuenta.

16.3.07

Los apellidos y la existencia


Nos gusta creer que somos lo que somos por nosotros mismos y que llegaremos tan lejos como nos lo propongamos pero lo cierto es que nuestro destino está en gran parte marcado por la familia en la que nacemos, por los padres que tenemos. En gran medida repetimos los comportamientos y actitudes de nuestros padres de forma inconsciente e irremediable. Hay que ser o muy inteligente o tener una sensibilidad muy especial para lograr escapar de los defectos y malos hábitos familiares y sólo tomar lo bueno de los que nos engendraron. Y la culpa no la tienen nuestros padres de cómo somos porque ellos casi siempre son igual de víctimas de sus propios padres. La culpa es de la evolución y de la humanidad en general, incapaz de superar los defectos de sus ancestros. Claro que si tuviésemos esa capacidad de superación, la humanidad hace ya tiempo que hubiera dejado de ser imperfecta para ser completamente ideal y aburrida.

Pero a veces el haber nacido en una determinada familia y llevar un apellido sí que te da la posibilidad de hacer lo que quieras hacer sin ningún tipo de limitación. Ahí tenemos a Bimba Bosé que sin ser guapa, sin tener buen tipo y, sobre todo, teniendo un cuello digno del peso más pesado de los pesos pesados, ha conseguido ser modelo. Otro claro ejemplo es Stella Mc Cartney que consiguió ser diseñadora de una gran marca francesa como Chloé nada más terminar la carrera. Si la firma que lleva su propio nombre se sigue manteniendo será porque vende y aunque no tenga el talento de muchos de sus coetáneos, la culpa del triunfo laboral simplemente por llevar un apellido no es suya, sino de la gente que compra lo que diseña simplemente porque es una Mc Cartney.

La vida siempre estará llena de "hijos de". Algunos valdrán y otros no, tampoco se puede generalizar, pero con lo especialitas y raras que empiezan a ser las celebrities ahora (y cada vez són más raras - parece que hay una competición entre ellas) no quiero imaginarme cómo serán sus niños cuando crezcan. ¿Os podéis imaginar el lío que pueden montar Romeo y Cruz beckham con Suri Cruise cuando tengan quince años? ¿Y los hijos de Madonna con nuestra Infanta Leonor en una fiesta del hijo de Alejandro Sanz y la "estilista" de Miami? - por cierto, que fea Leonor en la última portada del HOLA -.

15.3.07

Y risas


Tengo dos amigas que llevan siendo amigas desde que tienen memoria. Y cuando salieron las pletinas que permitían escuchar los dos lados de la cinta sin darle la vuelta miraban atentamente el momento en que empezaba a sonar la otra cara para conseguir ver como giraba tan rápidamente que se escapaba a la percepción de sus ojos.



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Tengo otra amiga que de pequeña le gustaba llevar la coleta tan, tan tirante, que se pasaba el día con dolor de cabeza. Tan niña y ya tan presumida. Su madre tuvo que ignorar sus peticiones de coleta perfecta cuando vio la cantidad de pelo que se le caía a la niña con tanta tirantez.


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Tengo un amigo que de niño acertó todos los resultados de una quiniela. Sus padres dieron una fiesta por todo lo alto. El día en que fueron a cobrar el premio con el boleto y el director de la sucursal del banco, el responsable tuvo que advertir a su madre de que estaba falsificado.


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Tengo una amiga cuyo segundo nombre essssss, esssssssssssss……., essssssssssssss…….., ¿me matará si lo digo? Es posible. Pero ella sabe que no lo diré, que su secreto está a salvo conmigo. Por supuesto siempre y cuando mis secretos estén a salvo con ella…


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Tengo un amigo que una vez se puso miel (o nocilla, no estoy segura) en los pies para que su perro se los lamiera. Obviamente de motu propio el perro pasaba millas de rondar por esos lares. Pobrecito. Habría que detener a ese bribón por atentar contra el orden público.


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Y finalmente, para redondear este tema sobre amigos y amigas, tengo que decir que hay muchas cosas que me hubiera gustado contar, aún a riesgo de que mis amigos me hubieran dejado de hablar, sólo para el deleite de aquellos que leen esto. Perooooo – no me ha quedado más remedio que cortarme.

13.3.07

Risas


Me encanta explotar las pompas del papel de burbujas. Tengo que reconocer que como utilidad es mucho mejor la de proteger objetos que vayan a ser transportados pero creo que al inventor de semejante genialidad habría que agradecerle sobre todo la diversión que genera. En mi empresa hay un rollo gigante de papel de burbujas en el cuarto del papel, las carpetas y los archivadores. Cada vez que tengo que pasar por allí me dan ganas de encerrarme bajo llave y dedicarme a acabar una por una con todas las burbujas de aire retenidas entre las dos capas de plástico. Pero como soy adulta sé que tengo que conformarme con dar un pequeño pellizquito, escuchar como se escapan cuatro o cinco burbujitas y rápidamente volverme a mi despacho con aquello que haya ido a buscar.

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Tengo una amiga a la que siempre le han encantado los bolis. Cuando iba al colegio su frontal del peto del uniforme iba siempre cubierto de todo tipo de portaminas, pilots y bolígrafos especiales. No le gustaba prestárselos a nadie. Sólo si eras muy amiga suya e insistías lo suficiente te lo dejaba un rato, siempre poniendo mala cara y vigilando para que no se lo estropeases. También le gustaba jugar con el típex y hacer todo tipo de experimentos de secado con diversas capas y montañas. Con las gomas de borrar conseguía hacer virguerías que sería incapaz de reproducir aquí. Aplicaba procesos demasiado intrincados como para describirlos sólo con palabras.

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Tengo otra amiga cuyo móvil era inescrutable hace un par de años. Estaba lleno de pegatinas, cachivaches que se encendían y apagaban cuando sonaba el móvil y una ristra de animalillos y muñequitos colgando de una de sus esquinas. Nunca intenté llamar desde su móvil pero estoy segura de que si lo hubiera hecho un animalillo se me hubiera metido por la oreja y una de sus luces me habría quemado la nariz. No podía ser un artefacto inocuo. Yo creo que por eso ella acabó simplificando el tema. Ahora sólo sobrevive un animalillo-muñequito. Como mucho conviven dos colgando de la esquina a la vez.

(mañana más)

12.3.07

En autobús o en metro


En Madrid los niños bien orgullosos de serlo se mueven por la ciudad en autobús. Piensan que el ir en transporte público por encima de la superficie les hace ser más dignos. Los niños bien a los que les da igual serlo y todos los demás van en autobús o en metro dependiendo de lo que les venga mejor y sea más rápido. No piensan que el autobús dignifica y creen que lo importante es ser práctico, que las modas y el quedar bien son chorradas en las que sólo piensan los niños con camisa de caballito y náuticos.

Los que van en metro casi siempre van parados en las escaleras mecánicas. No les interesa el concepto de hacer un mínimo de ejercicio, aunque les sobren kilos. Es mucho mejor acomodarse en la barandilla y dejar que la pared se vaya moviendo, lentamente. Una vez vi a unos niñatos de doce años disfrazados de negros del bronx paralizando una escalera mecánica entera, de esas muy, muy largas. Yo fui la única, veinte escalones más abajo, que intentó reclamar su derecho a subir ejercitando sus nalgas, pero el resto de la gente calló y los niñatos hicieron como si no hubieran oído nada.

Los que van en autobús normalmente van en grupitos de dos o tres. Ellas suelen reírse mucho y hablan con el típico tono de “yo lo sé todo” de todo lo que les pasa y de todos a los que conocen. Incluso si van a un colegio bilingüe, la mitad de la conversación tiene lugar en inglés (nunca las he visto de un colegio bilingüe francés). Demuestran a todo el autobús su, hay que reconocerlo, perfecto inglés, ya que siguen hablando de las mismas tonterías que antes, no de secretos. Los que van en metro suelen ser más ruidosos y sobre todo ellas, piensan que su conversación les interesa a todo el vagón, aunque sea uno de esos kilométricamente largos en los que hay que gritar para que te oigan todos. Es impresionante la capacidad humana de creerse interesante a los ojos de los demás.

9.3.07

El día de la mujer


Ayer fue el día de la mujer. Me pasé todo el día sin saber que era el día internacional de la mujer. No es que sea más importante que otros días, todos los días son importantes para luchar contra la discriminación de la mujer. Lo importante es sobre todo acabar en primer lugar con el sometimiento de la mujer al hombre en aquellas partes del mundo dónde todavía ocurre. Pero esto no existe sólo en los países subdesarrollados o primitivos, sino también en los países avanzados, como por ejemplo en España. Conozco mujeres, aunque afortunadamente no muchas, que someten todos sus pensamientos y sus acciones a la voluntad de sus maridos o parejas. Es cierto que estas mujeres lo hacen voluntariamente mientras que la mayoría de los países subdesarrollados directamente no tienen otra opción, viven obligadas, en una prisión social. En los países desarrollados también están las que aún siendo mujeres perpetúan la discriminación abiertamente sin ni siquiera sentir un atisbo de culpabilidad. Así, siendo madres y empresarias y tan tranquilamente, se dedican a ir dando bofetadas de desigualdad a las mujeres que trabajan para ellas.

Hace muy poco una amiga se dio cuenta de lo mucho que le tiene que agradecer a su padre el haber recibido una educación totalmente ausente de comentarios sexistas y estúpidos. Yendo en el coche conducido por su marido una mujer hizo una maniobra peligrosa delante de él y por supuesto el típico comentario machista tuvo que salir de su boca “mujer tenía que ser”. Ella, embarazada, por primera vez fue consciente del significado de esas palabras que siempre había oído a sus amigos, nunca dentro de su círculo familiar, y muy enfadada le contestó a su marido que no quería, bajo ningún concepto, escuchar semejante comentario machista delante de su hijo/a. Él se quedó sorprendido, era una frase que había dicho mil veces sin consecuencias delante de un montón de gente y nunca había pasado nada. Y de repente ahora era una frase horrible. Sí, es horrible porque perpetúa una actitud machista hacia la mujer. Si incluso somos capaces de admitir en un momento dado (eso sí, después de una larga discusión) que es posible que la media de mujeres conductoras conduzca un poco peor que la media de hombres conductores por una simple cuestión de despiste. Pero generalizar y presuponer que una mujer es inferior a un hombre en algo que no sea la simple fuerza física es patético e innecesario y una falta de respeto.

8.3.07

Papel higiénico


“Más de un millón de hogares españoles no compra papel higiénico, según un estudio elaborado por Renova sobre el uso de esta clase de papel”. Esta curiosa frase era el comienzo de un artículo del maravilloso periódico QUÉ! cuyo titular rezaba que sólo los levantinos compraban menos papel higiénico que los madrileños (ayer, 7 de marzo de 2006). ¿Cómo que un millón de hogares españoles no compra papel higiénico? ¿Y entonces con qué se limpian después de hacer caca? ¿Con la mano? ¿Con un trapo que luego lavan? ¿Con la escobilla del baño? Me parece irreal. Hacer tus cosas y tener que pasar por el bidé, tener que tocar con tu propia mano los restos del temita en cuestión, que huele fatal... ¿Y cuándo tienes diarrea? ¿También con un trapo? ¿O simplemente con un chorro de agua a presión? Y no sólo eso, sino enseñarles a tus hijos, si los tienes, a hacer lo mismo. ¿Porque uno por qué no compra papel higiénico? ¿Porque a eso les han enseñado desde pequeños o porque uno decide ahorrar? Sé que hay miles de amas de casa que hacen auténticos equilibrios para llegar a fin de mes y que le tienen que echar mucha imaginación a la cesta de la compra para poder dar de comer decentemente a toda su familia hasta final de mes, ¿pero no tener para papel higiénico? Se me escapa esta noticia. Hasta el hogar más humilde debería poder comprar papel higiénico, ¿no? ¿Es tan caro? En www.carrefour.es el de promoción de treinta rollos cuesta 13,35 €. No me parece que sea prohibitivo para casi ningún sueldo. Para dos personas treinta rollos dura casi tres meses. Y para el caso de que haya familias que no puedan permitírselo, debería ser obligación del estado repartir papel higiénico en los comedores sociales. O que los regalaran los asistentes sociales. O que las fundaciones los regalaran. Incluso que hubiera una “Fundación Para Que Todo El Mundo Pueda Tener Papel Higiénico”. Y no lo digo en broma.

6.3.07

La educación


Ciertas hormonas son las hormonas de la verdad y mientras en otros momentos callamos o pasamos de un tema por no querer discutir ni imponernos -ya que eso no es bonito- hay días en los que la verdad brota sin control por todos los poros de nuestro cuerpo. Y en esos días en vez de decir: “bueno, no te creas que tiene que ser así forzosamente” o “puede que estés equivocada, no conoces la otra versión” una acaba diciendo “a mí esa moto no me la vendes que sé de qué va el tema”. Y según sale esa frase por tu boca, te gustaría tapártela y que volvieran todas las letras a tu estómago, aún sabiendo que es verdad y que tienes toda la razón, porque queda muy feo aunque la otra persona te haya hablado de la misma manera.

Y entonces llegamos al mismo punto ético-moral de siempre: ¿hay que ser tolerantes con los intolerantes?, ¿hay que ser educados con los maleducados? Yo intento ser educada y tolerante pero hay veces que no te queda más remedio que no serlo porque si no se generan situaciones absurdas, incluso injustas, sobre todo en el tema de la intolerancia. Más complicado es qué hacer con los maleducados ya que si son personas de tu entorno habitual y no les paras los pies, continúan con su mala educación. Por ejemplo, ¿qué decirle a una persona que viste mal y opina sin haber sido preguntado sobre lo fea que le parece tu camiseta de última tendencia que tanto ella como todos sus amiguitos llevarán uno o dos años más tarde? Obviamente no le puedes decir: “perdona, guapa, pero no tienes ni idea de moda así que mejor cállate que yo voy mucho más mona que tú” o “no me importa tu opinión. La próxima vez que tengas una sobre mí puedes quedártela para ti misma” o “pues a mí tampoco me gusta esa camiseta que llevas, ni los zapatos, ni como los combinas con esa falda. Y ya que nos ponemos, podrías depilarte un poco las cejas”. Porque si les dices una simple frase educada como “pues a mí me gusta” a este tipo de gente te insisten “pues es que no te queda bien…”. Como diría Puga: “Grrrrrrrrrrrrrrrrrrr”.

4.3.07

Artículo en EL PAIS


Artículo de EL PAIS publicado el Miércoles 28 de febrero de 2007

La UE aprecia riesgo de que aumente la brecha entre salarios y beneficios

Andrey Missé, Bruselas

Por primera vez desde 1999 se han cambiado las tornas. Los riesgos para la economía europea ya no están en el crecimiento de los salarios, sino en el aumento exponencial de los beneficios empresariales junto a la moderación salarial. Los ministros de Economía de la Unión Europea expresaron ayer su preocupación por las consecuencias de la “desigual distribución de la riqueza”, que se está generando debido al aumento exponencial de los beneficios empresariales al mismo tiempo que se mantiene la moderación salarial. En su opinión, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores “puede afectar negativamente a la demanda”.

El ministro de Finanzas de Alemania, Peer Steibbrück, y el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, coincidieron en la necesidad de mejorar la “distribución de los frutos de la recuperación económica”. Steiinbrück calificó de “desigual” y Almunia de “desigual e injusta” la actual distribución de la renta entre beneficios y salarios. Ambos advirtieron, no obstante, que no correspondía al Consejo de Ministros proponer soluciones concretas, aunque en los debates se barajaron varias posibilidades para corregir la situación, como “la participación de los trabajadores en beneficios de las empresas”.

Almunia, que fue quien introdujo el debate en la reunión del día anterior del Eurogrupo, precisó que “la parte de los salarios en la renta nacional era la más baja desde hacía muchos años”. El comisario explicó que la economía europea estaba “viviendo un momento de crecimiento, con empresas con beneficios muy importantes, pero la distribución entre salarios y beneficios en la renta nacional no está beneficiando a los salarios, sino a las rentas no salariales”. “Muchos analistas”, añadió, han señalado que esta situación no es sostenible. Si el crecimiento económico va a seguir hay que pensar en qué mecanismos son capaces de distribuir mejor los frutos del crecimiento, porque no se puede pensar que la situación vaya a ser sostenible si beneficia siempre a los mismos, que son pocos, y no beneficia a la mayoría”.

En parecidos términos se expresó el ministro de Finanzas alemán, quien recordó que durante años “en los asalariados y las capas medias se han producido unas pérdidas netas de salarios, mientras que hemos vivido una explosión de los beneficios de las empresas”, Si esta situación continúa “llegaremos a una crisis de legitimidad del modelo de la economía social de mercado europea”.

Almunia explicó que el debate “se abre porque así como en los primeros años de la Unión Monetaria, desde 1999, los salarios en Alemania han evolucionado año tras año por debajo de la productividad, este año parece que los sindicatos alemanes ponen más presión en conseguir mejoras salariales”.

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Pues sí, es una tomadura de pelo. Además, entre el precio de la vivienda y el precio de la vida en general, cada vez podemos consumir menos. Como sigamos así, el consumo se estancará y las empresas dejarán de ganar tanto dinero. Ford fue muy listo y estableció un salario mínimo para sus trabajadores para evitar que los trabajadores ya formados se fueran a otras empresas para ganar un poco más ya que los costes de formación se le habían disparado. Fue una gran idea porque además sus trabajadores pudieron ahorrar y comprar un montón de coches que aumentaron los beneficios de la empresa. De momento no sé si esta semana me ha tocado o no la primitiva o los euromillones porque por razones técnicas hasta mañana no sabré qué números he jugado y por tanto no sé todavía si mañana mismo puedo empezar a crear mi súperempresa o tendré que buscar subvenciones y tirarme a la piscina cualquier día de estos. Yo creo que mi futura empresa va a ser genial. Cierta persona piensa que cuando tenga dinero cambiaré de opinión. Espero que no. Para mí ya es un reto personal demostrar que una empresa puede tener unos grandes beneficios y no tomarle el pelo a sus trabajadores. Aunque no sea necesario probarlo ya que empresas como Google ya lo han hecho.

El artículo que he copiado de EL PAIS lo leí en el avión del miércoles, aquél que me robó tantas horas de sueño que jamás recuperaré. Sentí la necesidad de que todo el mundo lo leyera y por eso lo cuelgo aquí. Se lo di a una compañera de trabajo en cuanto llegué a Milán. Sin que me viera mi jefa. ¿Por qué? Pues porque no quiero discutir con ella sobre temas sociales y económicos. Alguna vez hemos discutido sobre esos temas y la gran distancia generacional se nota demasiado. Aparte de la obvia diferencia en el punto de vista entre empresario y trabajador. No me compensa discutir con alguien a quien no puedo decirle todo lo que me gustaría decirle. Aunque una vez discutiendo sobre un tema espinoso le acabé diciendo que no podía opinar del tema ya que ella, por su situación privilegiada, no sabía lo que era vivir con un sueldo como el mío. Le entró por un oído y le salió por el otro.