11.6.07

A


Hace ya un año estaba yo cenando con mi jefa y una compañera de trabajo en un restaurante en Milán. Yo enfrente de ellas. Ellas mirando hacia la puerta. Yo hacia la pared.

Compañera de trabajo interrumpe la conversación para decir: “Ha entrado uno que creo que es famoso.”

Yo me doy la vuelta y veo ni más ni menos que a Mick Jagger. Flipo. Me vuelvo a dar la vuelta.

Moi: “¿Cómo que “creo que es famoso”? Es MICK JAGGER.”

Compañera de trabajo: “Pero es muy feo, ¿no?”

Mi jefa: “Y está muy arrugado.”

¿Cómo que es feo y está arrugado? Es MICK JAGGER, UNA LEYENDA VIVA, daría igual que fuera por ahí sucio y desarrapado que seguiría siendo MICK JAGGER. En eso momento fui consciente de que probablemente era la primera y última vez que iba a verle y que por tanto tenía que tener algún tipo de prueba de que le había visto. Le debe quedar muy poco por este mundo y hay muy poca gente contemporánea que sea igual o más importante que él. Los Rolling Stones y los Beatles cambiaron la música y sólo gracias a ellos podemos entender los derroteros que ha tomado ésta los últimos cuarenta años. Nunca me han gustado los autógrafos y dudo sobre si pedírselo o no (de hecho, sólo otra vez he pedido un autógrafo – a Paco Umbral – cuando tenía seis años – yo no era una súperdotada, es que mi hermana me dijo que era un escritor famoso y me pareció muy buena idea pedirle un autógrafo – sonriente (y supongo que también flipando) me preguntó si tenía boli y papel y le respondí que no – me dijo que entonces no podía firmármelo porque él tampoco tenía). Finalmente decido hacerlo. Al fin y al cabo, daño no va a hacerme y puede ser gracioso tenerlo. Mi jefa me anima. No sé para quién pedir el autógrafo. Me parece muy absurdo que me lo firme para mí. No le doy valor al autógrafo en sí, sino a ser quien es. Así que decido que no le voy a decir que ponga nombre, que me lo ponga genérico y así sirve para todos mis amigos y amigas también. Lo que no acabo de entender muy bien ahora, con la distancia, es para qué quería que sirviera para mis amigos y amigas. Obviamente, el autógrafo está en mi casa, no en la suya. Me acerco, primero le pido perdón a su acompañante (la que deduzco que es su novia), luego a él, le pido el autógrafo, me dice que sí, sin mirarme casi, coge la tarjeta y el boli que llevo (he aprendido la lección), garabatea y me lo devuelve. Les doy las gracias y me voy.

Un mes más tarde me entero de que su novia es una de las estilistas más famosas de Hollywood. Hace falta ser tonta. Hubiera quedado TAN bien si también le hubiera la enhorabuena a ella por su gran trabajo… Y quién sabe, a lo mejor me hubiera servido para algo en un futuro (laboralmente hablando).

Libertad


El ángel de la muerte se acerca. Le oigo, desde lejos, esos pasos, zancadas más bien, su voz fuerte e iracunda, como siempre, el mundo se agacha, se esconde detrás de las pantallas del ordenador, debajo de las mesas, en los baños, en las casas, en la panadería de la esquina. Todo para evitar ser descubiertos, ser ese día objeto de la ira del ángel de la muerte, esa que te azota, que le hace a tus pies despegarse del suelo y desear que no pueda ocurrir más. Y si no te toca a ti, tampoco va bien. No vale que ese día le toque a otro para calmar la angustia. El sentido de justicia me hace desear gritar, rebelarme, decirle al ángel que no le tengo miedo, gritarle que si viene, que venga sólo a llevarme, no a asustarnos, que estamos hartos, todos en el mundo, en este pequeño mundo, de sufrir pensando en él. Pero mis palabras nunca salen, se quedan atrapadas en la garganta, apretujadas. Y queman, me abren el esófago, se expanden por el cuerpo, me arde el estómago, los riñones, el páncreas. Los pies se me derriten, las manos se petrifican, y de nuevo me veo a mí mismo, muerto de miedo, indigno, incapaz de luchar por lo que creo que es justo, todo por miedo a perderme a mí mismo, todos somos cobardes, incapaces de defendernos, de imponernos. Somos más. Pero el ángel puede acabar con todos nosotros, ya tendrá otros a los que amedrentar. No somos imprescindibles. Y luchar por luchar si no vamos a ser nosotros los que disfrutemos de la libertad, de poder decir y hacer, no nos compensa. ¿Qué hubiera pasado si nuestros antepasados hubieran pensado lo mismo? ¿Si Europa no hubiera luchado contra el nazismo? ¿Si el movimiento obrero nunca se hubiera dado por el miedo a no comer, a no tener cierta seguridad? El mundo se hubiera estancado. Ahora nosotros no disfrutaríamos de esta semi-libertad y estos derechos que nos han sido regalados por quienes sí fueron capaces de luchar arriesgando su vida y su dolor. Si no hubiera sido por ellos, el mundo sería ahora oscuro, completamente dominado por todos los ángeles de la muerte, impertérritos, todos inundando cada recodo de nuestra sociedad. Y aún así, sabiendo esto, no tenemos los santos cojones para alzarnos y luchar contra todo aquello que nos intenta arrebatar nuestra dignidad y la de nuestros hijos, no somos capaces de arriesgar nuestra vida, nuestra pacífica y un poco mísera vida, para conseguir un mundo más perfecto para los que queden.

7.6.07

Enfermedades


Yo no sé si voy a poder seguir viendo House. Siempre he sido un pelín hipocondríaca (algunos dirían que mucho) y se me ha dado bien lo de buscar síntomas de enfermedades primero en el Vademécum y luego en Internet. Hubo una época en la que estaba convencida de que tenía la tenia e incluso tenía localizada la cabeza en la tripa (había una zona un poquito más abultada a la izquierda de mi tripa, supongo que por eso de que no somos simétricos). Tal era mi convencimiento de tenerla que se lo contaba a todos mis amigos y amigas y todos miraban el bulto de la cabeza y movían la cabeza o bien en sentido afirmativo (los que me creían) o bien en sentido negativo (los que pensaban que se me estaba yendo la cabeza). Mi padre insistía en que fuera al médico pero dado que a mí no me molestaba y, sobre todo, porque mi abuela me contó como mi abuelo – que sí la tuvo – se tuvo que deshacer de ella, decidí que éramos más felices juntas que separadas.

Una vez que me pillé el dedo con una puerta y se me puso morado, negro y asqueroso, tuve que mirar en Internet lo que era la gangrena y - ¡oh, dios mío! – casi palmo del susto. Aprendí que existía la “wet gangrene” y la “dry gangrene” (se busca mejor en inglés que hay mucha más información de estas cosas médicas) y que cualquiera de las dos podían suponer una amputación incluso si te dabas cuenta a tiempo, así que dos días más tarde del accidente me fui a las urgencias de La Paz asustada por el color y el dolor de mi dedo. Obviamente no me atreví a decirle al médico que uno de mis miedos era tener gangrena no fuera a ser que se riese demasiado de mí.

En el capítulo de House de este martes una pobre mujercita muere por una infección de no-sé-qué-cocos que entró en su organismo por una herida provocada por el cierre del sujetador. Es verdad que en una situación normal no hubiera muerto pero el diagnóstico fue erróneo porque la punción lumbar (donde según he podido deducir se ve si tienes una infección o no) salió limpia y le dieron radioterapia porque creían que tenía cáncer, lo que destruyó las defensas de la mujercita. Pero es que si House yerra en el diagnóstico, ¿por qué no le iba a pasar al médico de La Paz que es mucho menos guay? Desde el martes, no he parado de vigilarme el arañazo que me hice hace un par de semanas con una papelera de metal. Y eso que está prácticamente curado.

Creo que para no estar todo el día preocupada por los ictus, los lupus y las contaminaciones ambientales, sería mucho mejor dejar de ver House.

6.6.07

Cosas que uno tiene que escuchar


Al listo del ministro de trabajo le han hecho una entrevista muy mona hoy en Onda Cero (Herrera, por supuesto) y cuando le han preguntado por lo que iba a pasar el día en el que los mileuristas se cansaran de ser mileuristas ha respondido que es que mil euros son ciento sesenta y seis mil de las antiguas pesetas, que no es tan poco, y que además si lo multiplicas por dos, ya que son dos los miembros de una pareja, son más de trescientas mil pesetas y que eso es un montón de dinero. Y como Herrera no es un mileurista y no se ha informado bien de lo que implica serlo no ha sido capaz de responderle (por lo menos hasta donde yo he escuchado) que:

1- Hay que suponer que no tenemos pareja, no que la tenemos, porque lo normal y lo habitual y lo sano y lo razonable en la sociedad en que vivimos sería que pudiéramos independizarnos por nosotros mismos, no que tuviéramos que esperar a tener pareja para poder pasar de nuestros padres y vivir en nuestra propia casita. Esto señor tiene que ser forzosamente imbécil. Suponer que uno no puede tener vida propia hasta que no se encuentre la media naranja es tan estúpido que todavía no he sido capaz de digerirlo.

2- Ciento sesenta y seis mil de las antiguas pesetas no valen lo mismo antes de entrar el euro que después de entrar el euro. Hace siete años era un sueldo más que decente, hoy es una caca de vaca que no te da ni para alquilar un piso ya que éste, por lo menos en Madrid, no baja de seiscientos euros (es decir, cien mil de las antiguas pesetas para el ministro). Si a esto le añades la comida (ciento cincuenta euros), el agua (veinte euros), la luz (treinta euros), el gas (veinte euros), el móvil (treinta euros) y el metrobus (veintiocho euros) para poder ir a trabajar - no hablemos ya del teléfono fijo ni el adsl y menos del aire acondicionado que esos son bienes de lujo para los veintiañeros que se independizan -, te quedan ciento veintidós euros para vivir, es decir treinta y un euros a la semana, lo cual te deja para o salir una noche a sitios baratos ya que lo mínimo que te clavan por una copa son cinco euros o salir a cenar a un sitio mediano o ir tres veces al cine con sus correspondientes minipalomitas y minicocacolas, todo esto suponiendo que vamos en transporte público y que no cogemos taxis. Es decir, una vida plena y decente y maravillosa según nuestro ministro de trabajo. Por supuesto ni pensemos en esas cosas de ricos como vestirnos, ir al dentista, irnos un fin de semana a Cuenca o comprar un disco o un libro – ¿por qué nos empeñamos en comprar libros si podemos coger los libros de las bibliotecas municipales? -.

3- Por supuesto, no nos planteamos lo de comprar un piso porque entonces habría que dedicar el sueldo íntegro a la hipoteca y seguir viviendo de nuestros padres para si eso, cuando al gobierno se le meta en la cabeza que la pérdida del poder adquisitivo ha sido brutal con la entrada del euro y tome alguna medida, podamos salir a la calle y volver a disfrutar de la vida.

5.6.07

Lo que escribió MQ


Finalmente voy a publicar lo que escribió MQ (ver post anterior). Dice que no se la está entendiendo. La verdad es que ahora que lo acabo de releer, me doy cuenta de que a lo mejor he sido un poquito puntillosa de más. Juzgad vosotros.

“El otro día escribieron por primera vez sobre mí en público (algún churri romántico en la vida he tenido que lo hizo en privado). La ilusión fue enorme porque lo escrito creo que hacía bastante honor a la verdad y me gusto leerlo. Siempre es difícil saber con seguridad si encajas o “se te quiere” en un ambiente que no es el tuyo y que además viene sin ser elegido voluntariamente pero al final suele aparecer alguien que te echa un cable, que consigue ofrecerte algo mas de confianza y te permite abandonar, aunque sea durante unos minutos, la actitud pitufo mudito que en ocasiones nos invade sin mesura ni solución cuando no estas en tu terreno

Yo no tengo blog, así que escribo por correo a modo de agradecimiento y porque le debo una a la persona que consigue que me sienta cómoda, así que ahí va:

Conozco a una panda de treintañeros con síndrome Peter Pan que todos los años celebran su cumpleaños con una fiesta de hoguera a la orilla de un pantano y oyendo “ Maradona” de Calamaro hasta las 8 de la mañana. Cuando me invitaron la imagen de “Sensación de Vivir” no se me quitaba de la cabeza, pero es que los celebrantes son personas especiales, en todos los sentidos, cada uno tiene algo diferente, a veces mejor y otras peor, pero diferente. Como a mí me gusta mas escuchar que hablar, y la conversaciones de tú a tú que los grandes grupos, los “piter panes” treintañeros se han convertido para mí en una panda perfecta que observar y de la que “espiar “ detalles.

Mi primera asistencia a esa fiesta fue rara, sintiéndome en todo momento fuera de lugar así que me di al espionaje. Me fijo en un chico alto, rubio, con las gafas en medio de la nariz la mitad del tiempo. Esta todo el día para arriba y para abajo, cocina hamburguesas, bebe cerveza, monta un aparato de música, bebe cerveza, limpia la barbacoa, bebe cerveza, va a por hielo y como ya se hace tarde se toma un copazo, se pone una camisa blanca como de morito y ya cada vez que habla se sube sus gafas con el dedo corazón a la vez que dice cualquier chorrada… CONCLUSIÓN 1:, pinta un tío generoso, amigo de sus amigos y que disfruta mas ofreciendo cosas los demás que recibiendo. Es un bandarra, es un golfo, pero quiero amigos como él, que me hagan reír pero a la vez me cuiden, que sean honestos, naturales y sencillos.

Este chico esta con una chica que a priori, parece estirada, alta, delgada y utiliza la palabra Amparo como comodín del público perenne. Las chicas siempre se me han dado peor que los chicos, me cuesta coger confianza, pero si encima tengo enfrente a una chica que se hace notar, que además le gusta- lo contrario a mí- y con tendencia al Karaoke… mejor me despido. Habla de trapos y moda, te mira descaradamente de arriba a abajo para luego “comentarte” con alguna amiga suya así que sólo se me pasaba por la cabeza que para qué intentar comunicarme si se esta rifando un fracaso apoteósico para el que tienes muchas papeletas. No se cuando empecé a fijarme en ella, no en la misma fiesta que la de su chico porque ella no estaba, pero la había visto de copas, comiendo, en fotos de su casa, con su perro…

CONCLUSIÓN 2: sincera, directa, coqueta, íntegra, divertida y disfrutona, mal genio de perro ladrador y poco mordedor, incluso creo que a veces le he podido ver algún gesto tímido. Muy amiga de sus amigas y un sol si le caes en gracia (aún no tengo muy claro como reacciona si no es sea la situación). Me da envidia que dice todo lo que piensa sin miedo a cagarla, que esta segura de sí misma y que no tiene que demostrar nada a nadie. En ocasiones debería ser más prudente, las ideas o verdades de cada uno deben no deben ir por libre respecto a los sentimientos o ideas de los demás. La tolerancia y saber escuchar, observar y aprender de los demás, por muy pil –pil que parezca el/la que tienes delante siempre sorprende y ayuda.

Lo que he aprendido de esta pareja y de mi situación personal es que no hay que tener miedo de la gente nueva ni sentirse apabullado por los piter panes que son cien mil veces mas graciosos que tú, porque al final cada uno es como es, y lo normal es que siempre acabas encajando con alguien. Seguiré en mi batalla por sentirme a gusto con los treintañeros rebeldes y trataré de valorar y disfrutar al máximo a los personajillos nuevos que desde hace algún tiempo hay en mi vida y que tan bien se han portado conmigo.”

1.6.07

Desde el otro lado


El otro día MQ escribía una cosa sobre mí que no voy a publicar porque a ella no le convence la idea. La verdad es que es muy curioso ver como te ven los demás. Hay cosas que son innegables y que tengo asumidísimas como que de primeras no le caeré bien a nadie nunca. Pero lo que no he acabado de entender es que esa persona, MQ, que es muy salada, piense que soy algo intolerante y que juzgo demasiado a la gente por su aspecto. Es cierto que me fijo muchísimo en la ropa que lleva la gente – es algo que siempre me ha fascinado, por algo me dedico a lo que me dedico – pero también es cierto que me fijo mucho más en lo que hay dentro de la persona que en lo que hay fuera. La ropa de alguien me puede gustar o no gustar pero la persona me cae bien o me cae mal y me da igual que sea gordo, flaco, con granos o con soriasis, que vaya a la última moda o que sea más rancio que hecho aposta. De hecho no hay más que fijarse en mis amigos para ver que los hay de todas clases y condiciones. Lo que me importa de verdad en una persona es que no me juzgue, de la misma forma que yo no le juzgo a él/ella porque entiendo que casi todas las posiciones son respetables (salvo las que menoscaban los derechos de los demás) y que lo que de verdad hace válido y grande a alguien es ser buena persona, independientemente de su coeficiente intelectual, sus inclinaciones sexuales, su religión, etc. Lo cual no quita que las ideas que tengo claras las defienda con rotundidad. Pero eso no significa que menosprecie la idea del de enfrente, simplemente estoy segura de que la mía es más válida – para eso es la mía, lo absurdo sería que mi propia idea no me convenciera – aunque me parezca perfectamente perfecto que el de enfrente piense otra cosa. Pero tengo que reconocer que sí que entiendo que MQ piense lo que piense porque sólo conoce a uno de los grupos de mis amigos y porque no me ha visto relacionarme con más gente que con ellos y porque demasiada seguridad al defender algo puede hacerle pensar a la otra persona que se tiene demasiado carácter o se está demasiado segura.

31.5.07

Error


Saber reconocer los errores de uno con elegancia es una cualidad que deberíamos trabajar todos. A ninguno nos gusta equivocarnos y, peor aún, tener que reconocerlo, pero no hacerlo es mucho peor. Porque la persona que tienes enfrente sí se ha dado cuenta de que has cometido un error, sí se está dando cuenta de que no quieres reconocerlo y eso es mucho más ridículo que un “ayyy, qué razón tenías, si es que a veces se me va la cabeza”.

Hay veces que cuesta y otras que preferiríamos que nos atacara un dragón antes de recocerle a ciertas personas que ellas sí habían acertado, sobre todo a esas marirresabidillas que siempre te dicen todo con un tono tipo inglés en plan súper”polite” a las que nos gustaría zarandearlas un poco para conseguir que se soltasen un poco.

Pero peor aún es cuando sabes positivamente que tienes razón y aún así tu jefe se empeña en llevarte la contraria. Hay un determinado número de veces que puedes darle tus argumentos. No puedes insistir hasta el infinito y, a veces, si un jefe se empeña en tener razón, le dan igual tus argumentos y actúa como una cabra a la que se le han enredado los cuernos en una valla (esta imagen está sacada del libro del i-chin) y no te queda más remedio que darle la razón – o callarte, que es lo mismo – en pro de la paz laboral. Sin embargo, cuando es al revés, y eres tú el/la que te empeñas en tener razón cuando no está tan claro que la tengas tienen la osadía de llamarte tozudo, testarudo o similar. Claro que como son jefes, tienen justificado lo de tener doble rasero. Porque a ver quién es el listo que le dice: “oye, ¿no te parece que tienes un poquito de cara?”. Tengo un amigo que dice que las frases fundamentales para relacionarte con tu jefe son “sí, jefe”, “yo no he sido, jefe” (aunque sí hayas sido), “buena idea, jefe” (aunque sea tuya y él la haya adoptado).

30.5.07

Cosas


Carlos Herrera dice Jamiroquai tal y como se lee en Español. ¿Un buen periodista debería haberse informado de cómo se pronuncia?

En EEUU, capital del capitalismo (me encanta esta frasecita),
están patentando posturas de yoga. Muy fuerte. ¿Eso implica que si le enseño una postura a una amiga estoy pirateando?

Estoy moralmente en contra de la piratería. Pero si nos cobran un cánon por cada artículo susceptible de colaborar con la piratería, entonces mi delito ya estará justificado. Estaré pagando los derechos de autor con el dichoso cánon. Mientras se aprueba, sigo comprando los discos de los grupos que me gustan. El otro día intenté comprar el de Paolo Nutini en El Corte Inglés y no lo había. Así que tuve que colaborar con la piratería para poder tenerlo. No fue mi culpa.

Que no se crea Gallardón que por haber sacado la mayoría absoluta más aplastante de la historia de la democracia en la alcaldía de Madrid significa que todo lo que ha hecho y hace nos parece bien. Estamos hartos de los parquímetros, de que no haya taxis ni metro por la noche y de que la red de autobuses deje mucho de desear (entre 6 y 10 minutos de espera no son 20 minutos, pero, claro, cómo se va a dar cuenta si ni él ni su círculo más cercano no cogen el autobús).

Desde esta mañana tengo Internet en casa. ¡¡¡VIVA!!!

Mi pelo, con Pantenne, recupera todo su brillo y esplendor. Voy como en el anuncio, brillante, sedosa, estupenda y fabulosa. Sólo me falta la música de fondo. No es coña.

29.5.07

Caprichos del destino


Un vestido, muy bonito, negro con una cremallera que abre y cierra todo desde abajo hasta arriba por delante. No se puede llevar sujetador. En primer lugar porque cualquier movimiento un poco brusco haría que se viera. En segundo lugar porque como el vestido ya coloca y recoloca todo por sí mismo, si le añades sujetador te arriesgas a tener una colocación de pechos excesivamente sugerente. Debajo del vestido unas braguitas preciosas y unas medias-medias, de las que llegan sólo hasta el muslo, más cómodas, más bonitas y muy fascinantes si alguien llega a verlas. Después de estar toda la noche por ahí, la portadora del vestido decide irse a casa con una amiga y con un amigo (que por cierto también es un ex). Ella va en medio y uno a cada lado. De repente y sin previo aviso la cremallera se abre entera. De arriba a abajo sin dejar ninguna parte cubierta. El histerismo invade a la protagonista, se gira hacia su amiga, grita, el taxista pregunta “¿qué pasa?” y enciende la luz, la amiga, rápida de reflejos le dice “¡no, no!, ¡apaga la luz!”, el amigo quiere saber qué pasa, intenta asomarse por encima del hombro de ella, la amiga le aparta la cara con la mano y le dice que no mire, ella se siente desnuda, muy desnuda, las braguitas ideales, las medias perfectas y la falta de sujetador hacen que se ponga cada vez más histérica, intentando arreglar una cremallera que se niega a ser arreglada, que si la subes se vuelve a bajar. El taxista no entiende nada. “Seguro que me está mirando por el retrovisor” piensa ella. “Le habrá visto todo” piensa la amiga. “Qué suerte tiene el muy cabrón con ese espejo. Y yo sin poder mirar…” piensa el amigo.

Afortunadamente los ánimos se calman, las manos vuelven a ser hábiles y tras diez minutos de sudores fríos la cremallera vuelve a su sitio y ella vuelve a respirar profundamente mientras piensa: “¿por qué narices tuve que pedirle este traje a Moi?”.

28.5.07

Una chorrada


Mi amigo guapo STG recibe un encargo: escribir una biografía. ¿Alguien escribirá mi biografía cuando yo muera? No es que mi vida sea especialmente diferente. Ni he descubierto la cura contra algo, ni soy un genio de las matemáticas, ni me lancé en picado contra un kamikaze en la segunda guerra Mundial, ni escribí – ni escribiré - una novela genial ni he hecho nada todavía que merezca una biografía. ¿Pero haré algo algún día que sea genial? Porque si lo hago es importante que empiece a anotar mis más oscuros secretos y mis más retorcidos pensamientos, no vaya a ser que parezca una persona que no soy sobre el papel. Porque aunque un biógrafo supongo que siempre rebusca y rebusca para intentar alcanzar ciertos visos de realidad, siempre hay cosas que quedarán en el tintero, detalles importantes que a lo mejor las pocas personas que conocían esa tontería del biografiado no considerarán importante y por tanto no contarán en ninguna conversación (si sobreviven a éste) al biógrafo.

Por ejemplo, una biografía sobre mí no tendría sentido sin la última tontería que se me ha ocurrido: el carnet por puntos de vestir. ¿Por qué hemos de sufrir los inocentes los crímenes visuales de los horripilantemente vestidos? Si el Estado considera que no podemos ver la campaña de Dolce & Gabbana no vaya a ser que alguno por ahí se inspire y le haga lo que le tiene que hacer como se lo tiene que hacer a sus parejas/mujeres, ¿por qué no iba a considerar la posibilidad de establecer un carnet por puntos para ahorrarme a mí y a treinta y nueve millones de españoles los horribles estilismos de los profanadores visuales? Dado que poner un carnet por puntos de vestir recortaría las libertades y derechos de las personas, habría que aplicarlo sólo en casos extremos de obvio y tangible daño al orden y tranquilidad pública. Sólo aquellos y aquellas que vayan provocando casi-vómitos por la calle y miradas de terror tendrán que ser amonestados con privaciones de puntos que si se agotaran obligaría a llevar un uniforme de pantalón, camiseta y jersey básicos, bien en blanco, en marino, gris o negro al delincuente visual. También podríamos añadir el carnet por puntos de oler.

Regla 1: Aquél que huela mal será obligado por un agente a ducharse y lavarse por las mañanas, así como a echarse un desodorante o antitranspirante adecuado a su capacidad olorífica.

Regla 2: Todo aquél que se eche demasiada colonia será obligado a lavarse en la fuente más cercana con jabón lagarto.

El autobús y el metro serían un lugar mejor.

P.D. MUY IMPORTANTE: Obviamente, el carnet por puntos de vestir y el de oler son una estupidez, atentan contra los derechos fundamentales y nunca estaría de acuerdo en que se impusieran. Pero no por eso dejan de ser graciosos.

16.5.07

Una persona feliz


Tengo una amiga muy mona que se llama MQ que es muy estupenda y fabulosa. Odia arreglarse y echa pestes contra la moda pero sabe que ella se lo puede permitir porque ella es ideal y cualquier cosita le queda estupenda. Es muy amiga de sus amigos y a todos los adora. Siempre que habla de ellos lo hace con muchísimo cariño, se nota que son un grupo consistente. Nunca se mete con nadie y demasiadas veces anda de defensora del diablo (MQ, hay veces que las cosas son indefendibles). Casi nunca la he oído criticar a nadie y cuando lo ha hecho ha sido porque la otra persona se lo merecía de verdad. Es ecuánime y paciente pero como todos los humanos, tiene sus defectillos. O bueno, más bien grandes defectos, por qué minimizar lo imperdonable. El otro día me enteré de que le gustan Bisbal y Enrique Iglesias, algo que no acabo de asimilar porque es absolutamente incompatible con su personalidad cero-cursi (si por ella fuera, dejarían de fabricarse lazos en el mundo entero). Tampoco logro encajar muy bien en su intrincada personalidad su afición por los casinos heredada de su padre que hasta tenía profesor de Black-Jack. Pero por todo lo demás es bastante coherente y adorable y ahora anda felicísima por la vida – siempre anda feliz pero hoy y ayer todavía más – porque sus amigos, que deben ser tan geniales como ella, le hicieron el lunes una fiesta sorpresa por su cumpleaños. Ha sido especialmente especial porque ha sido sorpresa de verdad, sin indirectas de ella y sin imaginárselo para nada. Por supuesto se sintió muy querida por toda la gente que se plantó allí para celebrar su cumpleaños y hubiera sido la noche más perfecta y especial de toda su vida si no hubiera sido porque ni tan siquiera ella se dio cuenta de que A MÍ NO ME HABÍAN INVITADO. Vale que no conozco a ninguno de sus amigos y que yo no pintaba nada ahí, ¿¿¿pero no invitarme a mí??? Esto no se le hace a Moi, MQ, que yo soy muy mona y muy salada y no soy sólo la “amiga de”. Por cierto, hoy es mi cumpleaños y no me has felicitado. Me debes una.

14.5.07

Intentando racionalizar


Ayer no me quedó más remedio que escuchar por la radio la segunda parte del partido del Barça contra el Betis. No me gusta nada el fútbol y paso del tema de los equipos. Si acaso, que ganen los de Madrid por aquello de ir con lo más cerca tengo. Pero en el tema del Barça ando simplificando y deseo con demasiadas ganas que no ganen la liga, que no ganen la Eurocopa (o lo que estén jugando que no tengo ni idea) y muy en el fondo de mi alma no puedo dejar de pensar que mis grandes amigos que van con ese equipo traicionan la unidad de España. De verdad que no soy el alter-ego de Aznar, que soy muy normal y que, sobre todo, abogo por la libertad y porque los tocapelotas de los políticos dejen de recortarnos los derechos y de censurar todo lo que a ellos no les gusta. Sé que el tema del Estatuto de Cataluña me afectó demasiado, que desde entonces no he vuelto a ser la misma, que debería empezar a superarlo desde ya y que tampoco pasa nada porque nuestra joven Constitución esté siendo un fracaso absoluto. Pero claro, el intentar racionalizar no ahoga sin más los deseos más impuros de una así que dentro de lo que cabe, escuchar ese partido no era la peor tortura que me podían aplicar ayer. Y, aunque no me imaginaba que podía ocurrir, me reí. No puedo entender por qué gritan tanto cuando narran las cosas. Sé que un gol es importante pero más importante es que Sarkozy ganara las elecciones francesas y los prudentes y profesionales presentadores de los Telediarios no nos lo narraban como si el mundo se hubiera vuelto sordo de repente. Ojalá todos los comentaristas deportivos se quedaran afónicos. El mundo sería más feliz, estoy segura. También es curioso que cuando no pasa nada medianamente interesante (la mayoría del partido, por cierto) montan ahí una charleta en un momentito varios personajes y cuentan lo primero que se les pasa por la cabeza. Ayer Bibi Andersen, a la que adoro, comentó lo poco que cree en el amor eterno ya. Ella cree en el amor, pero lo de eterno cree que es demasiado largo. Pero claro, entre tanto grito y tanta charleta es difícil saber quién va ganando. A lo mejor es que yo soy una simple principiante y me distraía demasiado con los arbolitos que iba viendo pasar pero lo cierto es que cuando estaba convencida de que iban 2-0 y de que estaba prácticamente todo perdido, resulta que metió un gol el Betis e iban 1-1. También curioso la incorrección con la que los comentaristas utilizaban la expresión “a la sazón”. ¿Será defecto profesional o sólo un deje de Onda Cero?

10.5.07

Equilibrio cósmico


Pobre amiguita-guapa. Ayer iba ella tan contenta por la calle, recién duchada, feliz porque salía de la suciedad de su pisito en obras en dirección a alguna terracita mona, y en un paso de cebra esperando a que se pusiera en verde notó algo en la cabeza. “Ay, se va a poner a llover” pensó ella. Pero no, no empezaba a llover. Contrariada, se llevó la mano a la cabeza para averiguar que era aquello que había notado y… descubrió con mucho asco y mucha sorpresa que era una cagadita de paloma. O más bien una gran cagada de palomo. Ojoplática, sin creérselo todavía, miró a su novio y le pidió que mirara. Sí, le confirmó sus sospechas y no pudo evitar echarse a reír. Afortunadamente, todavía estaban cerca de casa. Pero en el camino de vuelta la sensación se volvió más y más desagradable: la caca goteaba por su cuello y le empezaba a manchar la ropa. La pobre, con su novio riéndose a su lado, quería, necesitaba llegar ya a casa y poderse duchar y quitarse esa enorme plasta que la inundaba como en una de sus peores pesadillas. Media hora más tarde, ella ya de nuevo limpia y reluciente, volvieron a la calle. Ella miraba todo el rato hacia arriba. Y ya no quiso ir a ninguna terracita, aunque tuviera sombrilla.

Pero ya se sabe que cuando pisas una caca o te cagan encima, el destino, la vida o las fuerzas cósmicas, te compensan tu desgracia con alguna alegría. En su caso ha sido la de por fin encontrar entradas para el concierto de Björk en Madrid.

“¿Una cagadita de paloma a cambio de dos entradas para el concierto de Björk en Madrid?”

“Buenoooo, vengaaaaaa, valeeeeeee”

“Pues ahí va”

PLOF

“Pero Sr. Fuerza Cósmica, usted ha dicho una cagadita de Paloma, no una Gran Cagada de Palomo.”

“Es que Björk es Björk. Si hubiera sido El Canto del Loco, otro gallo cantaría – que no cagaría - ”

9.5.07

La peluquería


Odio la peluquería. No me gusta el ambiente de las peluquerías, la confianza que se genera entre las clientas y las peluqueras, los chismes volando de un lado a otro, las revistas del corazón arrugadas, destrozadas, miradas y remiradas, los antiestéticos rulos campando a sus anchas por miles de cabecitas limpitas y mi cara de cague pensando que el resultado va a ser horrible hasta que consigo ver el resultado final y logro respirar.

Un detalle que me ha hecho recorrerme bastantes peluquerías y no confiar absolutamente en ninguna peluquera ha sido que me corten más de lo que me han dicho que me van a cortar, que el corte sea más exagerado de lo que me habían dicho y que se empeñen en hacerme una cosa, que como bien sabía yo, no me iba a gustar.

Después de recorrerme un montón de peluquerías de Madrid – al contrario que todas mis amigas que llevan yendo a la misma años y años y años – por fin encontré a una peluquera genial, que me entiende, que sigue al pie de la letra mis instrucciones a pesar de tener ella razón en alguna que otra ocasión pero también insistente cuando sabe que tiene que insistir. Pero el precio de haber encontrado a mi peluquera perfecta es demasiado alto: pagar entre cuatro y ocho veces más que en otras peluquerías. Pero no me importa, ella corta el pelo tan bien que merece la pena. Además, puedo estar un montón de tiempo sin volver a la peluquería ya que los buenos cortes sobreviven en buen estado mucho más tiempo que los malos. La única pega es que no cogen hora y un día que me pillaron despistada y que María Jesús no estaba me convencieron para que me cortara el pelo otra… qué desastre… Primera y última vez, claro. Si voy y no está Maria Jesús disponible, mejor volverme a casa sin que me hayan cortado.

Pero aún habiéndola encontrado me cuesta mucho pasar por allí. Desde que tomo la decisión de que tengo que volver a cortarme el pelo hasta que voy otra vez a la peluquería acaba pasando demasiado tiempo. Sólo de imaginarme a todas esas mujeres metidas en sus secadores, cotilleando y manoseando esas revistillas me da una pereza horrorosa. Y de repente un día mi pelo me dice: “¡¡¡Ya no puedo más!!! ¡Plántate de una vez allí porque necesito una renovación completa!”. Y yo obedezco. Vaaaaaleeeeeeee, esta semana voy sin faltaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

8.5.07

Insistencia


Día 1

Acelguita: “Cereza, ¿me puedes dar los listados XY?”

Cereza: “Lo siento, no puedo. Me ha encargado La Gran Acelga que haga el Coñazo Número 1 urgentemente y que lo deje resuelto cuanto antes. En cuanto lo termine, te miro lo de los listados y te los doy.”

(para enjuiciar este hecho hay que considerar que los listados XY son bastante breves y que lo que tiene que hacer Acelguita con ellos es, por tanto, bastante breve y tiene muuuuuucho tiempo todavía para poderlo hacer)

FIN DE SEMANA POR EN MEDIO (Días 2 y 3)

Día 4

Acelguita: “Hola Cereza. Que yo venía a pedirte los listados XY.”

Cereza: “Como ya te dije el otro día, La Gran Acelga me he pedido que haga el Coñazo Número 1 y lo quiere urgente. No puedo dejarlo aparte para hacer otras cosas a no ser que sean igual de urgentes, que no es el caso.”

Acelguita: “Vaaale.”

Si no fuera porque hoy habré terminado el Coñazo Número 1 y por tanto podré darle a Acelguita los Listados XY de las narices, seguro que me los volvía a pedir.

4.5.07

La infelicidad motorizada







Estoy convencida de que una de las razones fundamentales de la infelicidad en Madrid es el tener que coger el coche todos los días. Cuando no vivía en el centro de Madrid y tenía que coger el coche para moverme a casi cualquier sitio era incapaz de desprenderme de mi apéndice motorizado incluso para ir a la vuelta de la esquina. Andar era un ejercicio inútil e innecesario. Luego me fui a vivir al centro de Madrid y tuve que abandonar el coche por razones prácticas ya que no se podía aparcar en ningún lado y había muchos atascos. Al principio me costó acostumbrarme al metro y al autobús pero enseguida me olvidé del coche. Empecé a andar cada día más y a disfrutar del tiempo muerto que te ofrece el transporte público, sobre todo leyendo. Cuando decidí cambiarme de casa lo hice aún sabiendo que tenía que renunciar al transporte público por estar ésta muy mal comunicada con mi trabajo. Afortunadamente, al ser todo el centro de Madrid de aparcamiento controlado, ya no hay atascos (por lo menos por donde voy yo) y el tráfico es mucho más fluido Pero ahora tengo que renunciar a leer o a jugar a la Nintendo DS para centrar todos mis sentidos en conducir, insultar al que no me deja pasar, ser insultada por el tonto de turno, sufrir a los taxistas que les encanta ir por dos carriles, aguantar a los motoristas que te adelantan por un huequín enano cuando hay un poco de tráfico pero cuando no hay coches se ponen justo delante de ti para que no puedas adelantarles, tolerar a los peatones que se empeñan en cruzar cuando está en rojo, soportar las esperas detrás de los autobuses que efectúan su parada, llorar cuando no encuentro aparcamiento rápidamente y darme cuenta de nuevo de que la fila que escojo SIEMPRE es la más lenta.

Mientras estoy en el coche he de reconocer que soy completamente infeliz, la envidia me corroe al ver las caras de acelgas de los ocupantes de los autobuses, sus ojos perdidos en la lejanía. Menos mal que en cuanto llego a mi destino y cierro la puerta del coche, el mundo vuelve a sonreírme, el cielo vuelve a ser azul, me alegro muchísimo de que mi casa nueva sea tan genial y se me olvida lo horriblemente horrible que es conducir en Madrid.

30.4.07

¿Por qué el PSOE no es republicano?


No acabo de entender cómo un partido de izquierdas como el PSOE no es republicano. Entiendo que no estamos en un país normal, que el Rey ha sido un actor importante en la Transición e incluso en los primeros años posteriores a ella, pero casi treinta años después de aprobarse la Constitución Española me parece un poco (por no decir MUY) incoherente que el PSOE no incluya en su programa electoral la abolición de la monarquía parlamentaria y la proclamación de la república. La monarquía debió haber acabado con la Revolución Francesa pero como unos son muy civilizados (por ejemplo los ingleses) y otros tan poco tendentes a los cambios (por ejemplo los españoles) resulta que instituciones tan anacrónicas siguen perviviendo en pleno siglo XXI, siglo que debería ser el de la perfección de la democracia y del sistema social y que sin embargo tiene que convivir con un cargo hereditario y con un mantenimiento presupuestario de una familia a tal nivel de vida tan fuera de toda la lógica y del entendimiento del pueblo que aún así no protesta porque “quiere” a los Reyes y a sus descendientes.

Creo firmemente que la continuación de la monarquía parlamentaria en España se debería votar cada cuatro, seis u ocho años. Sé positivamente que el Rey revalidaría su título muchas veces y que la familia real seguiría representándonos durante muchos años pero ya no sería una situación ridícula heredada de nuestros ancestros sino una votada y, por tanto, democrática, decisión del pueblo que cada ocho años renueva a su Rey en su cargo, ya no hereditario. Cuando el Rey, por una razón o por otra, ya no sea capaz de realizar las funciones de Jefe de Estado, votaríamos al ahora Príncipe de Asturias y así sucesivamente hasta que el pueblo no reconfirmara su confianza en Su Majestad (el que sea) y se instaurara la República en España. Así la Infanta Leonor tendría todo el derecho a casarse con quién le de la real gana y el resto de los Españoles tendríamos que, por fin, dejar de meternos en asuntos privados porque al ser un cargo electo estos temas ya serían parte de su esfera privada.

26.4.07

La vie en rose ou en grise


La vida a veces te da patadas. Otras simples pataditas. Otras grandes alegrías. Y otras muchas pequeñas y constantes alegrías. A veces nos fijamos más en unas cosas. Otras no podemos dejar de pensar en las otras. Pero, sobre todo, ante todo, hay que tener la actitud correcta, que en algunas ocasiones no es la adoptada. Los impulsos, el instinto de repetición del ser humano y supongo que también cierta estupidez nos hacen reaccionar algunas veces MAL.

Si te dan una patada y te agachas, MAL. Si enfureces, MAL. Si pasas, normalmente MAL. En general SIEMPRE hay que hacerse respetar, dejar claro a la otra persona que lo que se está recibiendo es una patada, que no nos gusta, que no se tiene que repetir y actuar en consecuencia con la persona que te da patadas (por ejemplo: no ser simpatiquísima con la persona que es una borde con nosotros). A veces las circunstancias nos lo impiden (¿como dejarle claro a un jefe que sus patadas te tocan las pelotillas?) pero por lo general debemos siempre hacernos respetar. Tristemente la gente casi siempre se aprovecha del más débil. Si permites que te pisoteen, te pisotearán más.

Ante las constantes y pequeñas alegrías, creo que uno debe tener siempre una actitud correcta. Hay que estar contenta con las nimiedades y tonterías monísimas que nos ofrece la vida. A mí por ejemplo siempre me había hecho ilusión tener un móvil que se abriera y se cerrara pero nunca elegí uno así porque se suponían que eran más débiles. Dado que mis móviles acaban tirados por el suelo una media de dos veces al día, siempre elijo los que parecen resistentes (si fuera La Divina me hubieran regalado un móvil al día y hubiera ido tan feliz por la vida, pero a mí, a pesar de ser fantástica y fabulosa, no me hacen tantos regalos como a ella - ¿cómo lo haces Divina?). Afortunadamente esta última vez que he ido a elegir nuevo móvil, el vendedor de El Corte Inglés me dijo que el Sony Ericson que se abre es resistente, lo cual ha sido comprobado por una amiga genial que tiró el suyo por el hueco del ascensor desde un tercero y sobrevivió. Así que ahora estoy feliz, abriendo y cerrando, abriendo y cerrando sin parar mi nuevo móvil.

Creo que el ser feliz con las pequeñas cosas de la vida hace que lo grande e importante (la familia, los amigos) llegue bien por sí solo. Si uno está bien, atrae el buen rollo. Si uno está mal, espanta el buen rollo. A nadie le gusta estar al lado a alguien que no es capaz de disfrutar de la vida, de reírse y de divertirse.

25.4.07

Momentos geniales con el ordenador


El ordenador es una de esas herramientas sin la cual no podría vivir a la que en ocasiones detesto profundamente. Normalmente no pienso en ella positivamente, aunque sea injusto, porque cuando no falla, me hace la vida muuuuuuuuuuucho más fácil y también más divertida.

Mi vida no tendría sentido sin las geniales hojas de cálculo de Excel que logra hacer pero incluso menos aún sin correo electrónico. Hay que tener en cuenta la cantidad de pasos que se ahorra uno cuando manda un e-mail en vez de un fax. Un fax hay que escribirlo, imprimirlo y enviarlo mientras que un e-mail sólo tienes que escribirlo – darle al botón de send no cuenta porque nos lleva tan sólo un segundo, como poner un punto más -.

Sin embargo, a pesar de hacer muchas cosas estupendas para mí, de vez en cuando se dedica a molestarme o a hacer cosas absurdas que me permitan quedar en ridículo frente al informático.

Un día, imprimiendo un e-mail, vi que lo único que imprimía el ordenador eran las direcciones. Asustada, pensando que tenía un virus maligno viviendo dentro de mi ordenador, llamé al informático. Vino, miró, remiró y descubrió que no tenía tinta negra, sólo de color, así que el ordenador sólo imprimía lo que era de color, en el caso de los e-mails, las direcciones en azul.

Fue bastante curioso el día en el que el ordenador eliminó de golpe y por iniciativa propia dos mil e-mails de mi carpeta de entrada (vale, tenía demasiados). Pensé que me iba a morir ya que tenía impresos bastante pocos y, por supuesto, no tenía copia de seguridad. Afortunadamente, mi súperinformático logró recuperarlos todos-todos-todos. Por supuesto, sigo sin copia de seguridad.

Un poco gritón fue el día que se quemó la pantalla del ordenador de una de mis compañeras de curro (odio la expresión “compañera de curro” pero más absurdo me parece decir “compañera de trabajo” o “colega”). La pobre era bastante nueva pero murió ese día.

El día en que se me cayó un café en el teclado (sí, sé que debería de tomarme el café en otro sitio y no en mi mesa) no pude poner ninguna palabra con P. Esta letra era sustituida por un 2 cada vez que lo intentaba.

Bastante absurdo fue el día en el que una compañera me pidió ayuda porque su ordenador estaba completamente inactivo y no se encendía cuando le daba al botón de ON. Menos mal que me acordé de una gracia que me habían contado una vez de uno/a que llamó a un servicio técnico quejándose y después de un diálogo de besugos bastante absurdo el técnico le dijo al cliente que por favor enchufase primero el ordenador. Efectivamente, esto es lo que le había pasado a mi compañera. Menos mal que no había llamado al informático. Debe ser bastante famosa esta anécdota o debe ser algo muy normal porque cuando llamé yo desde mi casa al servicio técnico de TELE2 porque no me funcionaba el router lo primero que me preguntaron fue si estaba enchufado a la red eléctrica.

Pero es mucho más increíble la historia que me contó una vez un amigo que aseguraba que él había visto con sus propios ojos como
un señor intentaba utilizar el ratón pasándolo por encima de la pantalla del ordenador.

24.4.07

Los blogs


¿La finalidad última de un blog cuál es? La de algunos, colmar la necesidad de atención ya que al ser demasiado ególatras ya no se conforman con la que reciben en la vida normal (curiosa esta denominación de “la vida normal” – ¿la otra es anormal? – hay muchos que sí lo piensan, claro que también hay mucho racista por ahí suelto y serlo es un atraso evolutivo y una estupidez).

La de otros, la autoafirmación. Parecida a la anterior pero diferente. Los del primer párrafo son seguros (aunque no debieran serlo muchos) pero los que se quieren autoafirmar no lo son. Crean y mantienen el blog para que les dé cierta confianza en sí mismos en esas parcelas de su vida donde no se sienten seguros. Suele ser un tanto absurdo ya que la falta de confianza normalmente se debe a que algo sí que les falta.

Comunicarse es ontra finalidad. Esta yo creo que es lo más importante. Hay gente a la que le gusta comunicarse sobre temas concretos que ocupan gran parte de su personalidad y en la vida real no encuentran tantos comunicantes con quienes comunicarse aquello que de verdad les gusta comunicar. En Internet encuentran más comunicantes comunicadores sobre los temas que les interesan: moda, libros, teje-teje, lo que sea.

Hay otros que se crean debido a un estúpido y, desafortunadamente, no pasajero delirio de grandeza que le hace pensar a uno que va a ser descubierto por alguna editorial o periódico y que por fin su talento va a ser reconocido.

Por último, una razón para crear un blog más insustancial pero más simpática: ¿por qué no? No es una razón en sí. Una razón no ha de ser nunca una pregunta, retórica o no. Una razón siempre ha de ser un argumento, por muy ligerito que sea desde un punto de vista lógico. Pero hay tantas veces que la razón no existe, que las apetencias son simplemente puras apetencias y que no podemos (o no somos capaces de) encontrar una o varias razones. El problema aquí es que igual que la apetencia nació espontáneamente, puede morir de repente, sin motivo alguno. Y, así, sin motivo alguno, hay blogs que andan por ahí abandonados o casi-abandonados por sus creadores. O también los hay que directamente han sido asesinados por sus creadores, lo cual no sé si es más trágico que ser abandonado o si por lo menos es un final algo más digno después de tantos días de dedicación y cariño. Afortunadamente, un blog no es como una mascota. No pasa nada si lo abandonamos. No pasa nada si lo asesinamos. Dado que este razón no es una finalidad última de un blog sino una mera razón para existir, ¿cuán sería su finalidad última? ¿No tendría? ¿Su vida entonces no tendría un sentido final?

¿Por qué estamos nosotros en este mundo? “¿Por qué no?” podría respondernos Dios, El Destino, El Caos o Quien Sea que pueda estar por ahí escuchando.

23.4.07

Café malo


Una de las peores formas de empezar un lunes cualquiera es con un café derramado sobre tu mesa y tus papeles. No sólo por la mala leche que te entra por haber sido TAN torpe sino también por el tiempo que tienes que emplear en limpiarlo y porque hay papeles que ya nunca perderán su tono café.

Empezar un martes intentando cerrarle la puerta a una vendedora del círculo de lectores empeñada en hacer una venta a primera hora es también una muy mala manera de comenzar el día.

Otra forma nada bonita de empezar un día de diario cualquiera es embistiendo a una moto con tu coche. Por supuesto sin querer y sin malicia y sólo con un poco de culpa (el resto la tenía el motorista) pero él se llevó la peor parte y el peor susto, así que su comienzo de día fue bastante peor.

El jueves es un día muy tontorrón, ahí casi al final de la semana y es uno de los mejores días para quedar a tomar algo con los amigos y olvidarte el móvil en casa.

Creo que la peor forma de empezar un viernes es quemarte en la mano con un secador en mal estado que no sabías que estaba en mal estado. ¡Eso no debería quemar!

Una forma nefasta de empezar un sábado o domingo es escuchando un móvil insistente a las diez de la mañana de un padre o una madre que no se dan cuenta de que por el hecho de que ellos no salgan por la noche el mundo no tiene por qué estar esperando su llamada para cogerla inmediatamente, así que siguen insistiendo e insistiendo hasta que o coges o tiras el teléfono por la ventana.

Aunque es casi peor cuando el móvil insistente suena el 1 de enero a las dos de la tarde cuando te has acostado a las diez de la mañana en un estado que preferirías no recordar.

Pero mucho peor es despertarte un sábado cualquiera angustiado porque no llegas al trabajo, salir corriendo de casa para descubrir nada más cerrar la puerta de que has salido a la calle sólo con calzoncillos y, por supuesto, sin llaves.

19.4.07

Una multa provoca idas de olla


Ayer me llamó mi padre un tanto enfadado porque le había llegado una multa el veintiuno de enero de 2.006 de su coche que yo uso por haber aparcado en carga y descarga al lado de mi oficina. Nuestra conversación fue un poco larga y absurda pero al final conseguí convencerle de que yo nunca iba a la oficina en coche ya que hubiera tardado más que en transporte público y que a lo mejor había sido mi hermana a la que le había dejado el coche una época aunque no era capaz de recordar cuál. Lo que no se creyó es que la multa pudiera estar trucada a pesar de que yo le aseverara que una vez me habían puesto una multa por aparcar en el carril bus de Guzmán el aunque no había pasado ese día por allí (me acordaba de lo que había hecho ese día porque había tenido un examen).

Después de colgar me acordé de que en enero de 2.006 yo había estado fuera quince días así que miré el calendario para poder demostrar aún más fehacientemente mi inocencia. La sorpresa fue descubrir que el veintiuno de enero de 2.006 cayó en sábado y que por tanto la multa será probablemente nula de pleno derecho porque las señales de carga y descarga te prohíben aparcar en días laborables y el sábado no es un día laborable.

Despotricando entonces contra el alcalde de Madrid, el gobierno, el sistema de puntos y la extorsión a la que nos vemos expuestos cada día, mi padre recordó que la Revolución Francesa explotó por cosas como esta (salvando las grandes diferencias). La verdad es que yo siempre he pensado que las revoluciones sociales todavía no han terminado y que aún nos queda por lo menos una gran revolución que acabe con el control de las masas por parte de los gobiernos y las empresas. Ahora estamos en una época en la que cada vez se regulan más materias y que incluso desde la masa se piden las regulaciones. Siempre que algo no nos gusta, como el tema de Afinsa por ejemplo, se pide la intervención del Estado para que lo solucione. La gente no se da cuenta de que esto es un tema privado y que el hecho de que haya habido una gran estafa no justifica que lo tengamos que pagar el resto de los españoles que sí hemos sido precavidos y no se nos ha ocurrido invertir nuestro dinero en algo que olía tan mal. No nos damos cuenta de que reclamando tanta atención al estado, reclamando que el estado nos proteja de todo (de los anuncios de comida basura, del enaltecimiento de la cirugía plástica por parte de programas basura como “Cambio radical”…) lo único que hacemos es ir recortando poco a poco nuestras libertades, limitando nuestras opciones para así acabar felices y maniatados como en “Un mundo feliz” de Aldous Huxley.

18.4.07

La moda y sus consecuencias


Que determinados artículos, colores y formas se pongan de moda en muchas ocasiones es perjudicial para la salud ocular pública. Puedes ir un día tranquilamente por la calle y ver a una señora tan contenta y encantada con su modelito del día –botas de punta y tacón por encima de vaqueros, camisa de gasa de leopardo y el bolso guateado y plateado de Bimba & Lola- por ir TAN a la moda y que la gente se vaya prácticamente desmayando a su alrededor ante tanta fealdad. De repente te puedes cruzar con una niña con un top amarillo llevado sin ninguna gracia acompañado de unos pitillos a punto de estallar porque no todo el mundo se puede poner cualquier cosa y esas bailarinas doradas que invaden todas las ciudades de España (supongo que también las del extranjero).

Pero entonces ¿qué es ir a la moda? Llevar simplemente elementos que están de moda no puede serlo porque el resultado en muchos casos puede ser bastante horrible. Y entendemos que quien va a la moda, además de llevar prendas de tendencia, va bien y elegante. Para ir a la moda necesitaremos también glamour y saber combinar las cosas unas con otras. Y sobre todo hay que saber ponderar muy bien para lograr el justo equilibrio entre modernidad, ir fashion, ir elegante e ir diferente (no vale ir como clones, como bien dice Style Bubble) Y no es tan fácil. Si pecas de original puedes ir horrorosa, no como Ágatha Ruiz de la Prada, pero casi. Si intentas ir demasiado moderna para tu edad puede resultar ridículo –sobre todo es absurdo si combinas un vestido moderno que llevaría tu hija con unos pitillos beige (el color es un poco rancio para unos pitillos) con unos zapatos que llevaría tu madre-. Si vas demasiado tendenciosa y llevas zapatos de tendencia con vestido de tendencia, con bolso de tendencia, con gafas de tendencia y con peinado de tendencia acabas como Victoria Beckham, todo tan enrevesado y de moda que va demasiado exagerada. Hay que saber simplificar un poco el look llevando algunas cosas neutras y poco llamativas. ¿Y quién decide quién mola y quién no mola? Porque hay demasiada gente que se atreve a opinar y, sinceramente, viéndoles como van ellos/as, cobra todo su sentido la frase esa de la Biblia que dice algo así como: quítate la viga de tu ojo antes de intentar sacar la paja del ojo ajeno. De hecho, yo me estoy atreviendo a meterme con mucha gente en este post y quizás a alguno/a le pareceré yo demasiado sobria o demasiado simple o demasiado algo porque, nunca hay que olvidarlo, el gusto en principio es subjetivo. Pero (casi siempre hay un pero –menos mal-) sí hay una gran mayoría que considerará elegante a algunas personas y horriblemente horribles a otras (Jackie Kennedy Vs Paris Hilton). ¿Habrá entonces que escuchar a la masa para ver si algo es bonito o feo? ¿Quiere esto decir que las alpargatas que tanto me espantan son en realidad el culmen del buen gusto porque a la mayoría de la gente le gustan?

17.4.07

Me dicen mis amigos


Me cuenta mi súperamigoguapopelirrojo que mi amiga se equivocó y que la de la diadema turbante azul marino no es shopper sino estilista de una revista, que empezó por abajo (como casi todos) y que ha ido subiendo. Parece ser que ya desde sus inicios practicaba lo de ir ideal desde las nueve de la mañana. También me ha dicho que no es argentina sino venezolana. Y yo me pregunto qué pasaría si de repente un día ella pasara por aquí y viera tantos posts dedicados a su gran estilismo.

Otro amigo muy molongón -y no menos guapo- me cuenta que no está de acuerdo con la gente que dice que las desgracias inspiran y que a él la felicidad le “enchufa mucho”. Yo sí que creo que las desgracias inspiran y que además son necesarias épocas malas para poder entender muchas cosas y actitudes y, sobre todo, para poder apreciar la felicidad cuando llega. Creo firmemente que el que no ha pasado una mala época es incapaz de ser feliz plenamente. Simplemente por el hecho de no saber lo mal que se puede llegar a sentir uno, no puede compararlo con sentirse bien y por tanto sentirse bien no será tan especial sino algo normal. Pero, por supuesto, una vez entendido ya el concepto de “estar mal” contrapuesto al de “estar bien” lo importante es ser feliz cuanto más tiempo mejor y cuánto más feliz mejor, dando ya igual la inspiración, la creatividad o lo que sea. Prefiero ser feliz el resto de mi vida a estar inspirada y desgraciada escribiendo una obra comparable a “El proceso”. Preferiría que el mundo se quedase sin una obra genial a quedarme yo sin felicidad. ¿Sería eso justo? ¿Qué hubiera pasado si Kafka no hubiera sido un oficinista amargado y enjaulado en la burocracia? ¿Qué hubiera pasado si hubiera conocido a una mujer genial, que le estimulara intelectualmente, con la que hubiera creado, por ejemplo, una compañía de teatro para representar obras de Shakespeare por toda Europa y hubiera viajado con sus hijos de ciudad en ciudad más a gusto que un arbusto? ¿Hubiera entonces escrito “El proceso” o “La metamorfosis”? Es poco probable. ¿Qué preferiría yo? ¿Que Kafka hubiera sido feliz? ¿A costa de no haber podido descubrir nunca sus libros? Mmmmmm.

16.4.07

Mi vida con cajas


Las cajas están alrededor de la cama, invaden también los otros cuartos, los libros están desordenados, los objetos se preguntan cuál será su ubicación definitiva, la antena de la televisión no funciona y el perro ayer entendió, tras visitar la antigua casa vacía, que esa ya no era nuestra casa.

Pero, de nuevo la vida te enseña que aunque una mudanza sea un infierno, hay cosas mucho peores ocurriendo por ahí y que hay que sentirse afortunado por irse a una casa que te gusta más, aunque suponga desembalar y desembalar y seguir desembalando hasta el día del juicio final (¿dónde narices están mis gafas de sol?). Ayer a mi pobre padre se le cayó el techo encima de la cabeza. Los dos cuartos de baño de su casa empezaron a soltar agua sin parar. A veces era un riachuelo, otras el Amazonas en época de lluvias. El jabón cayó al suelo y convirtió uno de los baños en una pista de patinaje estupenda. Así que se ha pasado el pobre toda la noche despierto vigilando que no se inundase la casa entera, recogiendo palanganas, pasando la fregona. Mientras, el portero vivía tan pancho y sentía orgulloso de haber tomado la decisión de no haber cortado el agua porque – oh, dios mío – cómo iba a dejar sin agua a todo el edificio. El presidente de la comunidad también pasó del tema y no tomó cartas en el asunto. Parece que la única obligación del presidente de la comunidad es convocar juntas, levantar actas y demás chorradas. Juan Cuesta es un mito. Y a pesar de que todo el mundo estaba avisado de que no podía ducharse ni poner lavadoras a las seis de la mañana ha empezado a caer otra vez el Amazonas. Porque cuando a la gente no le cae el agua encima dice “Qué más darán unos litritos de agua en el primer piso? Que lo recojan con una palangana”. Menos mal que no han hecho ciertas cositas en el váter…

Afortunadamente, por la mañana llegó el relevo y el portero cabal cortó el agua en espera de que llegara el fontanero.

13.4.07

¿De verdad?


Por supuesto la vida es caprichosa e impredecible. Hoy una amiga me llamó para decirme que ayer por la tarde conoció a la mujer de la diadema turbante (que por cierto no era azul marino sino negra – yo creo que mi amiga es un poquito daltónica). Por supuesto, trabaja en moda. Es shopper en una revista. Y es argentina. Y por supuesto es simpática. Estas casualidades de la vida me dejan siempre bastante alucinada.

Mi cerebro hoy no da para más que para decir lo obvio.

De verdad, no da para más.

12.4.07

Una diadema turbante


No suelo ver a gente por la calle que me guste como va vestida. Y menos todavía que me encante (debe ser porque soy muy maniática con las combinaciones y tengo muy claro siempre cómo creo que deben ser las cosas para ser bonitas – obviamente para mi gusto). Así que ha sido una sorpresa ver a una por la calle cuyo look me ha encantado de pies a cabeza. Iba con una túnica de punto de algodón fino gris, unos pitillo azul oscuro, unos botines negros con algo de plataforma y suela azul klein, una cazadora de paño azul marino con capucha un poco larga y oversize que no cubría de todo el vestido y una diadema-turbante de satén azul marino. He estado a punto de pararla para preguntarla dónde trabajaba (será deformación profesional). Seguro que en una revista o en una gran firma o algo relacionado con la moda. ¿En el mundo de la moda podemos decir quién llegará lejos o no por cómo viste y combina las cosas, además de por la clase que tiene? Yo creo que sí, aunque también hace falta tener algo de cerebro, ser simpática, relacionarte bien y, cómo no, contar con esa pequeña ayudita de la suerte que no siempre está de nuestro lado. Aunque supongo que esa fórmula del éxito se repetirá en casi todas las profesiones. En el mundo de la moda hay que ir fashion, en el de la abogacía y en el de la banca sobrio y elegante, en el de la publicidad moderno, en el de la música llamativo… y cuanto más adecuados vayamos a nuestro mundo, más confiarán en nosotros los proveedores, los clientes, los colegas. Está claro que la imagen cuenta, y más de lo que nos gustaría aceptar. Quizás no sólo por lo que implica una imagen (que también – una vez salí espantada de la consulta de un ginecólogo porque tenía la bata blanca con un lamparón amarillento) sino por la confianza que le da a uno ser guapo/atractivo e ir bien vestido. Esa es la clave del éxito: la actitud. Por eso Rossi de Palma es tan fabulosa, porque ella se ve fabulosa, porque a pesar de que tenga una boca y una nariz feas está satisfecha con ella misma, por dentro y por fuera, y eso lo transmite. En un estudio que vi hace unos meses en un periódico (no me acuerdo ni de quién era ni dónde lo vi) decían que los guapos ganaban más. Yo creo que también tenían que haber preguntado el grado de autoconfianza de cada uno. Seguro que los que más ganaban eran los que más se querían.

11.4.07

Conversión necesaria


La mente a veces se empaña y trae recuerdos lejanos, como venidos de otra época, de otra vida si fuéramos budistas. E intentamos recomponerlos poco a poco, acordándonos primero de este detallito de aquí, luego de este otro, y de repente una sensación, una imagen que ya teníamos totalmente olvidada, ya más entera y contundente, vuelve a nuestra mente y nos invade. Y recordamos pensativos aquella época en la que éramos tan diferentes, pensábamos tan diferente, la vida era tan diferente. Y entonces nos damos cuenta de lo mucho que hace el tiempo y de lo importante que es para poder ver las cosas con perspectiva y de que en muchas (quizás demasiadas) cosas, nuestros padres y abuelos tenían mucha razón y entonces nos da la sensación de volvernos como ellos, de convertirnos en ellos. Y nos acordamos de cuando se quejaban / se quejan de que no sabemos nada, que en su época no había tele y lo pasaban fenomenal y que la emoción del mes (o del año) era ir al teatro. Y no es difícil imaginar el día en que tengamos que decirles a nuestros vástagos que en nuestra época vivíamos sin móvil y lo hacíamos muy bien, que conseguimos superar la adolescencia sin ese aparato y que nadie se murió por ello.

Y entonces queremos evitar a toda costa, antes de ser madres/padres, repetirnos como ellos –creemos que la educación que inculcaremos nosotros será mucho más abierta y dialogante- y decir las típicas frases que ellos decían/siguen diciendo (según los casos) como:

- Cuando seas madre comerás huevos (que el destino me permita, por favor, jamás repetir esta frase - ¿¿¿podré evitarla???)
- Lo hago por tu bien, me duele más a ti que a mí (puede que sea verdad pero cuando eres pequeño/a esta historia te suena a chino)
- Si tus amigos se tirasen por un puente, ¿tú también lo harías? (este ejemplo es demasiado obvio, está demasiado manido y es demasiado extremo como para poder parecerse a ninguna de las situaciones que un niño/adolescente vive – pero, claro, es muy socorrida cuando tu vástago insiste en hacer algo que tú consideras absurdo y que hacen todos sus amigos)
- Más sabe el diablo por viejo que por diablo (sí, también muy socorrido y muy cierto, ¿pero es preciso recalcarlo tanto?)

Pero en el fondo sabemos, que muy a nuestro pesar, la mayoría de estas frases saldrán solitas de nuestra boca, sin ningún control ni pudor, directamente de nuestras gargantas. Es terriblemente contradictorio. Sabes que en muchos casos tenían razón pero intentas no convertirte en su clon a través de sus palabras.

10.4.07

Una pequeña enfermedad


Los microscópicos organismos que invadieron mi cuerpo un día cualquiera de la semana pasada siguen haciendo su mella por mi garganta y mi nariz. Mira que le advertí al portador del virus, bacteria o lo que sea, que no se acercara mucho a mí ya que no estaba yo muy de humor de ponerme enferma. ¿Pero quién ha sido la única imbécil entre seis personas en incubar el dichoso bichito? Pues yo. En fin… me resigno a sufrir en aras de la amistad que me une con aquél que me ha estropeado mis dos últimos días de vacaciones – porque sí, encima yo tenía vacaciones hoy y mañana y pensaba dedicar estos dos días a hacer cosas interesantísimas que todavía no había focalizado del todo, pero que ya no me interesa focalizar, no vaya a ser que acabe por ahí danzando y cogiendo frío y comprando todas las papeletas de la rifa de la pulmonía, como diría mi madre-. Así que aquí estoy, perdiendo el tiempo y haciendo tonterías como:

- Recopilar zapatillas, camisetas y demás en algunas tiendas on-line para un amigo que quería renovar su vestuario. El problema es que el mail que le he mandado al final iba lleno de artículos fabulosos y molongones, todos absolutamente imprescindibles y fundamentales.

- Bañar al perro. Tenía que haberlo hecho hace dos semanas y no debería haberlo hecho ahora porque estoy enferma pero el aburrimiento mata.

- Visitar blogs para ver si hay novedades. Y la verdad es que no muchas. Aunque alguna curiosa, como el robo por parte de Irixjose en Zara de unas “joyas” que adornan, ¿adivinas Irixjose? MI VESTIDO NARANJA. En cuanto lo vi supe que debía ser mío. Irixjose se pondrá las piedrecitas en la cabeza, yo las llevaré en el escote. Por cierto que el otro día me lo tuve que poner inevitablemente a pesar del tiempo (ahora que caigo, puede que el vestido haya tenido algo que ver con la invasión vírica/bacteriológica). El resultado de combinar un vestido de verano naranja con unas botas katiuskas azul claro en Tarifa en un día de lluvia es curioso – aunque también precioso – nada puede quedar mal con ese vestido -.

- Estar todo el día valorando artistas y canciones en Yahoo radio. Algo no muy útil en estos tiempos dado que el viernes me cambio de casa y voy a estar sin línea telefónica UN MES. Todavía no sé si voy a saber superar este difícil trance que Tele2 me va a obligar a experimentar.

- Buscar casa para este verano para descubrir que la gente es demasiado previsora y que la casa que quiero, obviamente, está ya cogida. Con piscina natural y todo, al lado de un río. En fin, qué se le va a hacer.

9.4.07

Charol negro


Cuando llevo los de charol de Zara a veces siento deseos de tirarlos a la basura y seguir mi camino descalza. En septiembre me compré unos peep-toes de charol negros ideales con la suela roja en plan imitando a Louboutin. Pero de repente el pie derecho empezó a crecer y crecer. Tuve que comprar unas plantillas. Pero sólo la puedo meter en el pie derecho porque si la meto en el pie izquierdo éste me queda pequeño. Son mis primeros zapatos crecederos. Me plantee entrar en Zara indignada reclamando unos zapatos no-crecederos pero como soy muy pacífica y los zapatos son todavía llevables, aunque un poco incómodos porque algo siguen chancleando, me resigné. En noviembre me compré unas bailarinas de charol negro en Stradivarius. Pensé que el charol de Stradivarius sería de otra procedencia y que no crecería. Mentira. Ahora son como dos barcas. Pero como son planos, el hecho de que me queden un poco grandes da más igual. Sobre todo lo noto cuando cruzo las piernas. Al pie que se queda en el aire siempre se le escapa la bailarina. En enero volví a ir a Zara a comprar unos zapatos planos negros ya que de los de Stradivarius a veces me canso por no quedarme perfectos. Encontré unas bailarinas ideales, otra vez de charol negro, y también unos zapatos de cuña también muy bonitos, por supuesto también de charol negro. Me arriesgué otra vez con el charol de Inditex a pesar de los malos resultados porque pensé que dada la gran cantidad de reclamaciones que debieron haber tenido en invierno con los zapatos imitación de Louboutin, habrían solucionado el problema. Las bailarinas todavía no las he usado demasiado pero el pie derecho de las cuñas también ha decidido crecer y cada día me chanclea más. Si es que parezco tonta. No tuve suficiente con escarmentar dos veces y me tuve que volver a comprar otros dos pares de zapatos de charol negro de Inditex. Ahora no sé qué hacer, si quejarme en Zara, si pasar, si llevar los zapatos a mi súperzapatero a ver si se le ocurre alguna idea genial para encoger el charol crecedero... El problema de quejarme es que no me gusta discutir mucho con las dependientas. Una vez tuve un problema con unos zapatos de Purificación García y aunque no me solucionaron el problema no llegué a poner una queja. Eso sí, no he vuelto a pisar la tienda. Creo que en la tienda todavía no se han dado cuenta de que no he vuelto pero yo me siento muy bien siendo consecuente.

29.3.07

Inspiración

La inspiración nace, la inspiración muere, va y viene, se transforma y se comporta como quiere. Cuando viene, bienvenida sea. Cuando no está, no hay nada que hacer. Ya lo decía Picasso: “que la inspiración me pille trabajando”. Pues sí, porque luego a uno se le olvidan las cosas. O después ya no tienen tanta autenticidad. O no les damos el mismo valor. Incluso por la noche una idea nefasta puede parecernos absolutamente genial sin ningún tipo de ayuda artificial. ¿Segregaremos algo extraño por las noches? ¿Es la luna que nos afecta? ¿O serán las estrellas? Nunca sé si creer en estas cosas. Es verdad que hay días (con sus noches) y días (con sus noches) y que las noches de luna llena suelen ser más especiales, pero todo lo que se escapa del entendimiento me parece difícil de asimilar. Ayer un osteópata me dijo que en el pie teníamos representadas todas las partes de nuestro cuerpo. Yo le respondí: “Eso dicen” y él respondió: “Así es”. A lo mejor es que la luna se está escondiendo hoy y por eso no me influye positivamente. O a lo mejor es que ayer el osteópata me exprimió la inspiración de mi cerebro residente en mi dedo del pie dolorido y me la ha dejado seca. Sr. Osteópata, devuélvame la inspiración. Sra. Luna, no me abandone usted que me pongo triste.

27.3.07

La amiga de mi amiga


La semana que viene a estas alturas estaré durmiendo en Tarifa. Ni voy a tomar el sol (porque ni me gusta ni puedo – por el tipo de piel que tengo -) ni voy a hacer kite-surfing ni wind-surfing pero seguro que me lo voy a pasar fenomenal riendo, bailando, saliendo, descansando, hablando y paseando. Allí iré a ver a una amiga de una amiga que vive en Caños. Mi amiga me ha contado que su amiga ahora vive en autobús. Siempre ha sido una mujer muy diferente que hace lo que nadie hace. Estoy segura de que mis amigos se enamorarían de ella si no fuera porque ella vive con su novio en el autobús. Conociéndola tendrá un autobús con mucho encanto y seguro que irá descalza por la calle y cosas así que la gente normal considera de hippy. El autobús me parecerá ideal y no querré que lo venda para irse a Ibiza o querré comprárselo yo y cierta persona me mirará aterrada pensando que para qué queremos un autobús tirado en un pueblo del Sur. Yo insistiré pero mi idea no fructificará y el día en el que habremos hablado del autobús me iré a la cama pensando en los pequeños cambios que le habría hecho y las vacaciones tan estupendas que podríamos vivir allí si no fuera yo una incomprendida.

Pero a lo mejor veo el autobús y simplemente pienso que qué guay la amiga de mi amiga que hace cosas tan originales y hace lo que le viene en gana y lo que se le pasa por la cabeza pero que eso no vale para mí porque el autobús es gracioso pero nada cómodo y práctico y que yo soy mucho más feliz en mi piso alquilado de Madrid de gente normal y corriente ya que en realidad también hago lo que quiero pero de otra forma más práctica y cómoda y por eso puede no parecer que hago lo que quiero.

26.3.07

La mentira


Los mentirosos además de mentirosos suelen ser un poco tontos. Para empezar porque se creen que los demás somos tan tontos de creernos sus mentiras. Los mentirosos suelen exagerar mucho y se suelen inventar historias excesivamente rocambolescas e increíbles. Normalmente los que tenemos que aguantar que nos cuenten estas historias no solemos decirles que sabemos que nos están contando una mentira por educación. ¿Qué pasaría si de repente todos los que rodean a un mentiroso empezaran a decirles “hombre, fulanito (u hombre pepita), deja de contarme ese rollo que sé que es bola”? Pues que por fin se darían cuenta de que el resto de la humanidad no es tonta y dejarían de hacer el ridículo. Porque cada vez que cuentan una mentira y se dan la vuelta las personas que han tenido que escucharles suelen comentar y reírse de la persona y de la mentira.

Para continuar porque se creen infalibles y no se dan cuenta de que cometen errores y en algún momento, antes o después, se acaban equivocando y se delatan. Es curioso pero parece ser que las mentiras son muy difíciles de recordar. Cuando cuentas una mentira lo mejor es contar la menor cantidad de detalles posibles porque lo más probable es que si tienes que repetir la mentira cometas algún error.

Y para terminar porque no se dan cuenta de que el resto del mundo no les cree. Aunque las personas no-mentirosas no digan nada, es muy fácil deducir cuando saben que les están mintiendo ya que la cara que ponen al escuchar la bola suele ser de consternación o de circunstancia. Y, sin embargo, a pesar de la obviedad que se puede ver en el rostro de la persona de enfrente los mentirosos no son capaces de verlo y se ven siempre muy satisfechos a casa convencidos de lo bien que mienten y lo poco que se entera la gente.

Y de lo que no se dan cuenta es que la gente al darse cuenta de que los mentirosos son lo que son, no se creen ya casi ninguna historia de las que cuentan, aunque sean verdad. Porque los demás ya no tienen manera de distinguir la verdad de la mentira. Y todo el mundo siempre tiene historias que parecen increíbles para contar. Pero la gente sólo las creerá si uno dice la verdad el resto del tiempo. Y los mentirosos, pobrecitos, viven en la inopia sin saber que nadie les cree y que todo el mundo se ríe.