29.10.07

The news





Me consternan las noticias de la tele en muchas ocasiones. Teniendo en cuenta la cantidad de mundo que hay y la cantidad de cosas que pasan es impresionante que una de las noticias en un espacio de treinta minutos sea la existencia de un mero de cuarenta años llamado Pancho en una zona que no recuerdo de Canarias al que van a ver muchos turistas y que por la simpatía que despierta ha conseguido que en muchos restaurantes de la zona se haya retirado a su familia de la carta (¿¿¿???).

Pero peor son las noticias que deberían ser más noticia y que aparecen como anécdotas. Hoy ha salido un pobre cantante que tendrá que pagar una multa de prácticamente quince mil euros por haber dicho en un concierto que los miembros de la familia real son parásitos. Parece ser que es una injuria. ¿Una injuria? ¿Cómo va a ser una injuria utilizar una metáfora (por muy burra que sea) para expresar la opinión de que las arcas del Estado (que somos todos nosotros) están pagando un dinero no justificado a una institución totalmente anacrónica? Lo peor es que en ningún momento los periodistas que han redactado y contado la noticia se han planteado que este juicio es una afrenta gravísima contra la libertad de expresión. Me resulta igualmente pasmoso que en todos los medios de comunicación los que quemaron las fotos de los reyes hayan sido catalogados como radicales. ¿Por qué ha de ser un radical quien afirma ser republicano mediante un gesto contundente? ¿De verdad les resulta a todos los políticos y periodistas tan raro que a estas alturas de la evolución y la democracia haya gente que no esté de acuerdo con que haya un cargo hereditario?

Y lo más curioso todavía, el gran Jaime Peñafiel se atrevió a decir en la contraportada de Crónica de EL MUNDO de la semana anterior a la pasada que una mujer que ha estado con – creo que eran – ocho amantes es un poquito ligerita de cascos. ¿Pero no se supone que un periodista debería estar un poco al día de lo que ocurre por el mundo? ¿No es consciente de que según su regla la mayoría de la sociedad actual sería promiscua? ¿No se da cuenta de que la igualdad llega hasta la cama? ¿No es capaz de ver que nadie debe ser cuestionado sobre su vida privada si no hace daño a nadie? Y, sobre todo, ¿no se da cuenta de que su rancia opinión moral nos importa un bledo?

24.10.07

Here she comes


Hay una personita muy simpática que hace apenas dos meses se compró una perrita muy mona y muy pequeñita a la que llamó Matilda. La pobre estuvo a punto de llamarse Buffy, en honor a Buffy CazaVampiros, pero afortunadamente entró en razón (la dueña) y tras intensas deliberaciones eligió el nombre que su cuñado hubiese querido para su hija. Matilda es monisísima e ideal pero es un poquitín histérica. Es capaz, a pesar de su pequeño tamaño, de correr, ladrar, saltar y morder como si en la habitación hubiera diez perros en vez de uno.

El intenso carácter de Matilda no se ve favorecido por las sustancias psicotrópicas que su dueña va dejando por la casa. La perrita encuentra su olor interesante y no puede sino comerse las piedrillas que la personita simpática en plena euforia de simpatía se deja encima de la mesa. Le ha encontrado el gustirrinín Matilda a eso de levitar.

No ha pasado una vez. Ni dos. Ni tres. Ya van cuatro piedrillas que la perrilla se come y disfruta, después, tirada en el sofá, como si estuviera en un fumadero de opio. Tal es el gusto que le ha cogido que la última vez ha tenido incluso que abrir una caja para llegar a volver a probar la adorada sustancia. Que empiece a preocuparse la dueña ya que Matilda va a ser capaz incluso de utilizar la pértiga o aprender a abrir puertas ahora que conoce el secreto de la evasión de este dificultoso y cruel mundo.

Ahora a la perrita se le caen los dientes. Y muerde más que nunca. Cuando la jefa de la casa vio el primer dientecito tambalearse en la encía pensó que quizás estaba siendo muy mala dueña. Así que bajó corriendo al parque en busca de sus compañeros de paseos para preguntar si era normal que su perrita perdiese los dientes. Sí, era normal. Son dientes de leche y los tiene que cambiar. Parece ser que ha perdido ya todos los de abajo y arriba tiene algunos huecos dándole un aspecto de perra avejentada.

Pero ella, mona igual con la boquita cerrada, sigue llamando la atención por la calle, allá por donde pasa, incluso por su olor.

”¡Oh, qué perrita más mona!” le dicen por la calle. “!Y además huele muy bien! ¿Qué le echas? ¿Champú de fresa?”

La dueña sonríe y responde que no sabe mientras se jura a sí misma que no volverá a darle yogur de fresa para comer cuando se le vuelva a acabar el pienso.

9.10.07

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La muerte me vino a ver. Yo la miré a los ojos y no la reconocí. Pensé que simplemente sobrevivía y en realidad me moría. Ahora que soy consciente me asusto. Por lo que podía haber pasado y, afortunadamente para mí, desafortunadamente para mis enemigos, si los tuviera o tuviese - algo que desconozco - no pasó.

La recuperación todavía dura. Alguna molestia aquí. Alguna cosita por allí. Pero ya he visto la luz al final del túnel y de hecho no hago más que soñar con ese momento en que mi vida esté otra vez llena de arcoiris y de color. Los recuerdos del hospital ya incluso me provocan sonrisas y risas.

A la primera enfermera que me dijo que me levantara quise eliminarla. ¿Cómo iba a levantarme si me moría del dolor? No me dejó regodearme y me obligó, a pesar de mi furibunda mirada, a poner un pie en el suelo, luego el otro, y como una ancianita a punto de cascar, a andar cuatro pasos hasta el horrible sillón de cuero rojo.

Al día siguiente me querían quitar la sonda.

“¿La sonda? ¿Cómo que me van a quitar la sonda? Si me quitan la sonda me tendré que levantar para ir a hacer pis y sufrir tanto como esta mañana. Creo que la sonda y yo podemos seguir juntas.”

Al día siguiente vino lo peor. Querían que me duchara yo misma. Que me sostuviera con mis propias piernas y pies durante cinco minutos y sin ningún tipo de ayuda en una mini-bañera llena de dolor. Sólo de pensarlo me entraban ganas de llorar sin parar, de gritar y pedir un poco de respeto a mis derechos humanos.

Pero ellas, las enfermeras, me miraban a veces con sorna, otras con pena y otras desafiantemente cuando compungida y abrumada les preguntaba cuándo iba a empezar a ser persona, cuándo se terminaría aquél calvario.

Para ellas yo era el pan de cada día. Una paciente tras otra, tras otra y tras otra preguntando siempre lo mismo, pensando que su dolor es único, que nadie las comprende, que la humanidad no les había avisado de tan horrible consecuencias de esa operación. Hartas debían estar ya de tantas quejas todas las enfermeras y médicos cuando mi mal me sobrevino.

Pero a pesar de todo, aunque exigentes y marimandonas, siempre fueron amables y cariñosas y no pude más que dar las gracias cuando por fin me dieron el alta y yo todavía pensaba que el mes que me quedaba por delante iba a ser un infierno.

Pero poco a poco la vida me va abriendo sus brazos, me besa, me da la bienvenida, me susurra palabras de ánimo al oído. Y yo le digo que muchas gracias por dejarme quedarme aquí, que no la defraudaré, que seguiré viviéndola tan intensa y apasionadamente como siempre. Si se puede, aún más.

6.9.07

Te necesito

Oh, cómo quieres que me aclare
Si aún soy demasiado joven
Para entender lo que siento
Pero no para jurarle al mismísimo ángel negro
Que si rompe la distancia que ahora mismo nos separa
Volveré para adorarle, le daría hasta mi alma
Si trajera tu presencia a esta noche que no acaba
Te necesito como a la luz del sol
En este invierno frío
Pa´ darme tu calor
Como quieres que te olvide
Si tu nombre está en el aire
Y sopla entre mis recuerdos
Si ya sé que no eres libre,
Si ya sé que yo no debo
Retenerte en mi memoria
Así es como yo contemplo
Mi tormenta de tormento
,Así es como yo te quiero
Te necesito como a la luz del sol
En este invierno frío
Pa´ darme tu calor
Te necesito como a la luz del sol
Tus ojos el abismo
Donde muere mi razón
Oh, cómo quieres que me aclare
Oh, amor, cómo quieres que te olvide
Te necesito como a luz del sol
En este invierno frío
Pa´ darme tu calor
Te necesito como a luz del sol
Tus ojos el abismo
Donde muere mi razón
---
Dedicada a mi querido y amadísimo Paracetamol, sin el que estos días no habrían sido superables (sin exagerar ni un poquito).

4.9.07

Pequeñas manías

www.facehunter.blogspot.com



Quiero ver “Hable con ella”. La ponen en un rato en Antena 3. Me gustaría grabarla. Pero es que sé que no voy a ser capaz de verla. Rosarito Flores es uno de esos personajes a los que detesto profundamente. Bueno, no sólo a Rosarito, es un problema que tengo con toda la familia Flores, desde Lola y su marido hasta los nietos (y en un futuro no tan lejano, supongo que los tentáculos de mi odio llegarán también a los hijos de los nietos). Es algo visceral, no meditado y totalmente irracional. No sé a qué se debe ni por qué nació. Sólo puedo decir que desde que yo recuerde, siempre les he odiado. Todavía me acuerdo de cuando siendo enana leí en la portada de una de las revistas de mi madre que Lola Flores decía que si cada español le diera una peseta, tendría dinero para pagar lo que le debía a Hacienda. Me quedé alucinada con la cara que tenía la mujer. ¿En base a qué íbamos a regalarle dinero todos los españoles? ¿Por su cara bonita? Mi mente infantil fue capaz de comprender que si debía tanto dinero, sería porque algo habría hecho mal y no era capaz de entender por qué todos los demás teníamos que hacernos cargo de sus malas acciones.

Esta animadversión logra empapar cualquier cosa en la que estén metidos los Flores, ya sea música, cine o series de televisión. Afortunadamente, aquello por lo que se interesan ellos no suele ser de mi interés. Hasta que Almodóvar contrató a Rosarillo para grabar “Hable con ella”. No es que me encanten las películas de Almodóvar, que tampoco, sino que en general me gusta verlas para luego poder reafirmarme en mi “no-devoción” por ellas y poder argumentarlo. Aunque últimamente estoy haciendo los deberes fatal. Tampoco he podido ver “La mala educación”. Esta vez no por los actores sino por el tema. El sentimiento que me genera el tema es parecido al que me genera la familia Flores: no tiene explicación, simplemente me retrae. Y no es que esté especialmente a favor ni especialmente en contra de los colegios religiosos. Y sobre “Volver”, ¿qué decir sobre “Volver”? Es que Penélope intentando demostrar que es una buena actriz me pone los pelos de punta (y que conste que no pongo en duda que su actuación sea superlativa – el problema es que el simple hecho de que después de su fiasco interpretativo en EEUU vuelva a España con Almodóvar a ver si consigue el renombre perdido en plan Demi Moore con Woody Allen o John Travolta con Quentin Tarantino me enerva demasiado).

Conclusión: Almodóvar no me lo ha puesto fácil pero yo lo voy a intentar. Voy a ver si logro lavarme el cerebro y superar mis prejuicios y logro ver las tres películas de una vez. Así podré opinar y quién sabe, a lo mejor, como a
Boyero, me gusta “Volver”.

29.8.07

El cochecito Leré


El suelo se abre bajo mis pies. Y no cualquier suelo. El de mi coche en concreto. Lleva más de una semana emitiendo sonidos guturales desde la zona de abajo izquierda delantera. Como si se fuera a desencajar cada tornillo, cada pieza, y me fuera a quedar sentada en el asiento con la sola compañía del volante entre mis manos en medio de la calle, todas las piezas sueltas del coche a mi alrededor. Sufro cada vez que escucho el ruido, que suele ser casi continuamente, sobre todo en las curvas. Y sé que debería llevar el coche al taller, evitar el mal mayor de un coche descompuesto. Pero si lo hago ir a trabajar será más que complicado, un ir y venir en transporte público muy mal enlazado (Sr. Gallardón, le recuerdo que el transporte público en Madrid es una mierda, que por haber hecho el tren ligero a los nuevos PAU’s a los que no vivimos allí no nos habéis arreglado nada la Sra. Aguirre y usted). Así que día tras día sigo arriesgando mi integridad física, mi vida al fin y al cabo, y confiando en que sólo será algo que se me ha enganchado en los bajos del coche pero que no logro ver. A pesar de que el ruido suena a algo a punto de cascar.

Como en las mejores series americanas, TO BE CONTINUED…

28.8.07

Las rubias también lloran


La rubia se aleja. No puede evitar llorar. Silenciosamente, por supuesto. Y sin mirar hacia atrás. Mira la mancha de copa que se le cayó al principio de la noche en su vestido rojo. No sabe qué hacer. Le gustaría llegar a su casa, coger el coche, conducir hasta la sierra y perderse entre las carreteras hasta que se le pasase el amor. Pero sabe que no se va a pasar tan fácilmente, sabe que ahora le toca sufrir, echarle de menos, llorar, patalear. No quiere. No entiende por qué todo ha terminado hoy, así. Algo más debe pasar por su cabeza. Seguro que hay mil cosas que no le ha dicho. Es imposible que alguien de repente pierda la ilusión porque sí, sin más y sin razón. Algo debe haber detrás. Pero no ha habido manera de sacárselo. Él insistía en que simplemente se fue la emoción, que no tenía sentido seguir con la relación si no iba en una dirección concreta.

- ¿Emoción?, ¿pero qué emoción quiere?, ¿follarme como si fuera el primer día? A lo mejor es que no me lo follé bien las dos primeras veces, como siempre me ha aconsejado Jaime. “Follátelo dos veces como nadie se lo haya follado y le tendrás alelado toda la vida”, eso dice él. Pero ¿qué va a saber él de los hombres si es gay? Él sabrá de los gays que son los suyos. Y vete tú a saber si de verdad sabe. Porque con César no pudo tenerle ahí comiendo de su mano como él quería. Claro que César es más raro que un perro verde. A lo mejor el que se lo folló bien fue César a Jaime y por eso éste estaba tan alelado. Pues será. En fin, la próxima vez tendré que aplicarme. ¿Y si llamo a Felipe, le digo que deberíamos hacer el amor por última vez en plan despedida y se lo hago bien-bien-bien como dice Jaime? A lo mejor es eso lo que nos faltó. Es que me da una vergüenza que me muero. Hay mil cosas que se me ocurren que jamás podré hacer por iniciativa propia a un tío. Qué estupidez, ni que fuera una niña. A ver si aprendemos a madurar y evoluciono un poco. Aunque bueno, no creo que Felipe lo haya dejado por eso. Algo más habrá, ¿no? No será por el tema de hacer el amor… porque si fuera por eso, si él quisiera cosas más salvajes, me lo habría dicho de alguna forma, ¿no? Aunque fuera con indirectas. Y no, siempre ha parecido muy satisfecho con el tema. Siempre ha sonreído mucho después. O a lo mejor es que me estaba engañando. Se hacía el satisfecho… No, no, eso es imposible, me hubiera dado cuenta. No es tan fácil engañar a alguien durante tantos meses. ¿O sí? ¿Qué hago? ¿Se lo pregunto? ¿Cómo se lo voy a preguntar? Se va a pensar que se me ha ido la cabeza. ¿Y si le mando un mensaje? Uno light, en plan “crees que nos faltó chispa?” ¿Lo entenderá? Si no lo entiende será que no era eso. Bueno, se lo voy a mandar. Total, ya no pierdo nada…

El móvil de Felipe suena. Es un mensaje. No le hace caso. Lo único en lo que piensa es en quitarle los vaqueros a Ana. Es difícil concentrarse en los botones cuando te están besando.

24.8.07

Patata

http://www.thesartorialist.blogspot.com/

Madre: “Estaba buenísima la carne.”

Hija: “Sí, buenísima.”

Madre: “Y el puré de patatas me ha salido muy bien.”

Hija: “Como a todo el mundo. Eso no tiene mucho misterio.”

Madre: “Pues no es tan fácil. A la mayoría de la gente no le sale como a mí. Porque yo a las patatas les echo…”

Hija: “¿Cómo? ¿Que el puré no es el de Maggi?”

Madre: “¿Pero cómo…? Si ese está asqueroso…”

Hija: “Pues yo en mi casa hago el de Maggi y me sabe igual. “

Madre: “No sabe igual.”

Hija: “¿Pero lo haces siempre así o sólo hoy?

Madre: “Siempre.”

Hija: “¿De verdad llevas toda la vida haciendo el puré de patatas natural y yo pensando que era el de sobre?”

Madre: “De verdad. Salvo cuando nacisteis y no tenía tiempo para nada. Pues te vas a tener que comprar el “instrumento-ese-que-sirve-para-machacar-las-patatas.”

Hija: “¿Para qué? Si a mí me sabe igual. Será que no le echas leche tú al de Maggi.”

Madre: “Sí que le echo.”

Hija: “Pues entonces a lo mejor es que no le echas mantequilla.”

Madre: “También le echo.”

Hija: “Pues yo paso de machacar patatas. No noto la diferencia.”

¡Ay!, esta vida modernaaaaaaaa. Y qué poco glamouroso es el puré de patata.

22.8.07

Vitalic - Vídeo

Vitalic - Letras

http://es.youtube.com/watch?v=F52dx9Z0L5k

El vídeo es genial. La música me da unas ganas casi incontenibles de irme de copas a la de ya. Por cierto que
unos científicos de la University College London han logrado averiguar dónde está el centro de control de acciones del cerebro. Ya que no es lo mismo querer matar a la familia Tous que llegar a hacerlo. Y parece que es muy interesante. Nos cuenta El Mundo que la doctora Martha Farah - Universidad de Pennsylvania dice que "los resultados iluminan un aspecto muy importante del control de la conducta en el cerebro, la capacidad para resistirse a hacer algo después de tener la intención de hacerlo; uno podría llamarlo 'libertad de no querer' frente a libertad de querer. Es muy importante identificar circuitos que permiten esa 'libertad de no querer' porque muchas enfermedades psiquiátricas presentan problemas de autocontrol, desde el déficit de atención hasta la adicción a las sustancias y varios trastornos de personalidad". Pero ¿de verdad la adicción a las sustancias puede deberse a un problema con el centro de autocontrol? ¿No será que la satisfacción que nos da la ingestión - o inhalación, o inyección - de la sustancia nos compensa - y con creces - las consecuencias negativas que conlleva? Porque yo conozco a mucha, mucha gente con mucho autocontrol para casi todo en su vida que sería incapaz de dejar de lado el café, el alcohol o los porros. Pero no incapaces porque de verdad sean incapaces, sino incapaces porque no les da la gana, que si se pusieran por alguna razón poderosa para ellos seguro que lo conseguirían. Otra cosa sería la adicción física a la sustancia en sí, que no pasa por el cerebro, y que sí es incontrolable.

Y, otro por cierto, odio a YOUTUBE. Media hora perdiendo el tiempo y no he conseguido subir el vídeo aquí. O ponía letras en un formato no deseado o ponía vídeo. No podía tolerar un post con una letra diferente a las otras entradas del blog así que me he decantado por la división. Ahora pondré el vídeo independiente. Por cierto, ¿será porque la canción no tiene letra que no quiere el vídeo que las letras ronden a su alrededor?

21.8.07

Misterio misterioso


El día no podía empezar bien. Soñar con una hoja (de las de los árboles) gigante con pies y zapatos que te quiere hacer algo malo no es una buena señal. En mi sueño la manera de ahuyentar a la hoja era comprarme unas bailarinas imitación de Roger Vivier en azul klein. Bastante absurdo.

Así que cuando después de una conversación acalorada, me vuelvo a concentrar en mi ordenador para descubrir que éste está haciendo lo que le da la gana, no me ha extrañado demasiado. De repente un icono raro como de conexión a otro ordenador andaba en la barra de mi escritorio, el ratón no respondía, el teclado tampoco… el miedo se ha apoderado de mí y he apagado el ordenador a lo burro. Cuando he vuelto a encender el ratón seguía sin funcionar. Una y otra vez volví a reiniciar y el ordenador no furrulaba. Llamé al informático que debe estar pasándoselo genial donde quiera que esté porque no me ha devuelto la llamada todavía a pesar de mi angustioso mensaje en su buzón de voz advirtiéndole de lo desesperada que estaba porque mi mouse no funcionaba. Sí, sí, mi mouse. No sé qué neurona de mi cerebrito ha debido morir hoy para que haya dicho mouse en vez de ratón.

En un intento por seguir trabajando y recuperar al ordenador, he enchufado un ratón externo (antes estaba con el integrado del portátil). Y, voilá, misterios de la ciencia, después de cinco minutos funcionando con el ratón externo, el interno ha decidido volver a la vida. Por fin puedo volver a trabajar.

Pero no consigo ahuyentar de mi mente el miedo a que me hayan hackeado el ordenador y que haya alguien al otro lado dispuesto a robarme mis contraseñas en cuanto me descuide y me meta en mi banco on-line o a comprar cualquier chorrada en ww.asos.com o similar. Tengo que hablar con el informático YA.

Espero que esta tarde no me depare ninguna sorpresa más y que esto haya sido lo único que auguraba el sueño de la hoja perseguidora.

20.8.07

El sueño polifásico


Gracias a un amigo que no me deja fotografiar los dedos de sus pies para mostrarlos al mundo me entero de que existe el sueño polifásico.

Hubiera sido muy interesante conocerlo durante los años de universidad y experimentar con ello, pero no, no ha podido ser así. Y ahora ya es demasiado tarde. No creo que mis jefes lo entendieran.

El
sueño polifásico (todos los vínculos están en inglés porque no l0s he encontrado en español) consiste en dormir veinte o treinta minutos cada cuatro horas, lo que hace un total de dos o tres horas al día. Te quedan unas veintiuna o veintidós horas para disfrutar de la vida. Teóricamente esto sustituye un sueño normal porque el cerebro sólo descansa en fase REM, que en un sueño normal y continuado ocurre al final de un ciclo de noventa minutos. Se supone que si sólo duermes pequeñas minisiestas, el cerebro acaba aprendiendo que la única forma de sobrevivir es entrar en fase REM directamente. De esta forma, todo el tiempo que emplea un polifásico en dormir es REM y por tanto equivale a las horas de sueño normal ya que el número total de horas en REM será más o menos el mismo en ambos tipos de descanso.

Es interesante leer las apreciaciones (todavía no me las he podido leer todas) de
Steve Pavlina, un señor curioso desde luego, con una página web sobre el desarrollo personal para gente lista (¿?). De momento sólo me he leído algunos trozos de El sueño polifásico y Cómo convertirse en un madrugador. Steve Pavlina estuvo durmiendo polifásicamente durante más de cinco meses y dice que una vez superado el proceso de adaptación, no se pasa mal ni se tiene sueño. Lo único que no puede fallar es que hay que ser muy estricto con los momentos de sueño que no se pueden eliminar ni retrasar más de una hora sin graves consecuencias.

A pesar de la cantidad de horas que se ganan al día con este tipo de descanso,
Steve Pavlina acabó volviendo al sueño monofásico por las siguientes razones:

1.- El resto del mundo es monofásico. Puede parecer muy simple el argumento pero según vas leyendo sus razones, vas entendiéndolo. Para empezar todo cierra de noche. Incluso en Las Vegas, donde la ciudad se supone que nunca duerme, las actividades a realizar durante la noche son más bien escasas. Obviamente, podrías aprovechar para leer todos los libros que no puedes leer siendo monofásico pero no parece que esto le interese mucho a Pavlina (y supongo que a casi nadie – leer unas ocho horas al día podría ser excesivo para casi cualquiera).

Para solucionarlo, intentó trabajar de noche y dedicar al ocio el día pero esto no era viable dado que las necesarias llamadas y reuniones de trabajo no las podía mantener de noche. Y trabajar de día y de noche también parece ser que no mola nada.

2.- Dormir polifásicamente te obliga a limitar tus actividades a tres horas y media (cuatro horas y media como muchísimo) y parece ser que es muy enervante. Te rompe la línea de pensamiento o de acción y hay muchas actividades sociales que requieren más tiempo.

3.- Echaba de menos dormir con su mujer. Parece ser que a su mujer le daba bastante más igual y dormía a pierna suelta.

Yo añadiría una cuarta razón muy poderosa: el no poder dormir por dormir, simplemente por disfrutar, con lo feliz que puede llegar a ser uno durmiendo. Si duermes más de media hora de una vez estropeas todo y tienes que volver a adaptarte otra vez a las minisiestas (recordemos que el proceso de adaptación es lo peor de todo esto).

3.8.07

Una butaca


Cotilleando un poco por ahí me encuentro con una gran idea de Nobody&co que seguro le encantará a STG.

1.8.07

¿Por qué?


Tintín, Tintín, mi reino por un Tintín. Me paso la vida intentando completar mi colección de Tintines. Desde mi más tierna infancia, desde que a mi hermana le regalaron mis padres “El cetro de Ottokar”, Tintín ha sido una parte importante de mi vida. Me he leído cada libro tantas veces que me sé de memoria lo que va a pasar y todavía, en plena edad adulta, a veces los cojo y los repaso. En épocas de crisis me han venido especialmente bien. Supongo que por aquello de rememorar el pasado y sumergirse en la infancia sin problemas aunque no exenta de miedos y disgustos. Tintín siempre fue el palo que nunca se torció, ni en las más terribles circunstancias. Siempre es y ha sido un personaje cuya integridad es absolutamente pluscuamperfecta. Yen parte por eso supongo que siempre me gustó tanto. Ver un personaje que sí tiene las características que tanto los padres como en el cole te enseñan que debe tener uno/a, ya que a todos ellos, a los adultos que te intentan enseñar, sí les faltan esas virtudes cuyo valor tanto predican.

Y por eso y porque me encantaban siempre pedía Tintines de regalo. Y uno a uno iban cayendo, por cumpleaños, por Reyes, nunca de varios en varios, hasta que al fin logré casi completar la colección. Sólo me faltaban “Tintín y el lago de los tiburones” y “Tintín y los soviets”. El primero porque mi padre se negaba a comprarlo argumentando que era malísimo y sacado de la película. El segundo porque yo todavía no sabía que existía, no sabía que el primer cómic que hizo Hergé estaba relegado a no compartir la contraportada con el resto de la colección por las ideas que desprendía.

Pero entonces llegaron las mudanzas y la consiguiente desaparición de Tintines que conllevan. No sé si es que los cómics desaparecen en las mudanzas - ¿serán todos los mudanceros, ya sean profesionales o no, amantes secretos de Tintín? – o porque después de la mudanza hay que volver a colocarlos y es entonces cuando te das cuenta de que te faltan varios de los libros.

Así que tuve que volver a intentar reunir la colección completa. Esta vez ayudaron los amigos, otra vez en cumpleaños y Navidades hasta completar la colección, esta vez de verdad, ya que ellos no le tenían especial manía a “Tintín y el lago de los tiburones”. Luego me enteré de la existencia de “Tintín y los soviets” y, tralala, POR FIN, tras nosecuantos años de Tintinear conseguí tener a todos bajo mi techo.

Pero el mundo no es perfecto ni quiere ser perfecto. Una mudanza en abril + Un “de este finde no pasa que coloque los Tintines” – antes que todos los demás libros, por cierto - = Me han desaparecido CUATRO TINTINES. ¿CUATRO? SÍ, CUATRO. ¿CÓMO ES POSIBLE? NO LO SÉ, NO ENTIENDO. Por supuesto, cómo no iba a ser así, uno de ellos es “Tintín y el lago de los tiburones”. Esto parece un chiste. Por favor, si se los dejé a alguien y después lo borré de mi mente, QUE ME LOS DEVUELVA. Si has sido tú, feo y sucio mudancero, que la venganza de Kih-Oskh caiga sobre ti.

31.7.07

Esas conversaciones innecesarias

Cuando te encuentras con alguien que hace tiempo que no has visto y con el que nunca llegaste a tener una relación lo suficientemente “relación” como para que dé igual el tiempo que pase que puedes seguir teniendo una conversación normal, de persona a persona, y además te encuentras de frente, sin previo aviso, sin haberte dado cuenta, y ya es imposible hacerse el loco, la loca o lo que toque, llega una de esas conversaciones innecesarias e incómodas.

Los primeros tres minutos son fáciles: qué tal tu gente que yo conocía, qué tal mi gente que tú conocías. Tras las explicaciones oportunas en las que básicamente se habla de novios, maridos, hijos o trabajos exóticos (sólo se habló de trabajos si eran exóticos aunque a mi me hubieran interesado más los trabajos que los hijos ahora que lo pienso, no porque no dé importancia a los hijos, que se la doy, sino porque a los hijos no los conozco, me puede alegrar que la gente tenga hijos, así en abstracto, pero me resulta más interesante saber a qué se dedicó finalmente esa persona que veías que se podía comer el mundo, o esa otra más calladita sobre la que nunca llegaste ni siquiera a concluir si era inteligente o no), llega el famoso silencio incómodo que más que un silencio es un grito de la vida que te dice que el tiempo pasa, inexorable, que ya no eres la misma, que ya no es ella la misma, que las conversaciones tontas y el saber todo el mundo lo que hace todo el mundo se quedó encerrado en esa clase del colegio.

Me alegra encontrarme con gente que fue parte importante de mi vida durante tanto tiempo pero ahora que lo veo desde aquí me extraña ver cómo las circunstancias y la vida logran tanta división en lo que en su día era una unidad.

26.7.07

El tiempo es relativo


H&M es una excepción en el tiempo. Por esa tienda no pasa el tiempo, aunque fuera el segundero sí siga su camino. Tú entras, miles de percheros se muestran ante ti, sabes que tienes que bucear, rastrear, encontrar, que una ojeada rápida no vale para nada, que cualquier prenda te puede sentar fenomenal o ser un envío del diablo, que nada se puede asegurar sin haber analizado antes concienzudamente el objeto en cuestión. El concepto no tiene nada que ver con Zara, donde ni siquiera tienes que ir a los probadores. Viendo la prenda en la percha, en la barra, sabes con muy poco margen de error si te quedará bien o si es un horror. En H&M los sentimientos hay que agudizarlos, hay que mirar detenidamente cada perchero, en muchas ocasiones sacar la prenda, examinarla, tocarla, mirarla por detrás, por delante, intentar imaginarla, llevársela al probador junto con otros miles de artículos con los que te ha pasado lo mismo, aguantar con una sonrisa la maléfica cara de la mujer-guarda-probadores que no te deja meter más de siete artículos en el probador y convencerla de que su día va a ser infinitamente mejor si te guarda todas aquellas prendas que pasen de las siete (que si nos hemos visto toda la tienda serán por lo menos otras siete) para que no tengas que dejar por ahí tirados todos tus hallazgos. Y entonces empieza el difícil camino de la selección. La mitad de las cosas son claramente un atentado contra tu dignidad, un par de ellas son un hallazgo genial y ya sabes que cada vez que te las pongas la sonrisa invadirá inmediatamente tu cara, y el resto… del resto una no sabe nunca qué pensar. Unas están bien, otras son parecidas, te llevarías todas si tuvieras dinero y armario de sobra, pero sabes que no debes. Intentas encontrar argumentos para elegir unas y descartar las otras pero siempre hay un pero, por lo menos un pero, a veces incluso dos. Al final, con la cabeza hecha un lío logras deshacerte de dos de ellas con el argumento de “esto me lo voy a poner dos veces” y sales del probador con muchas más cosas de las que sabes que debes llevarte. Le agradeces a la mujer-guarda-probadores su amabilidad y te pones en la cola de la caja dispuesta a hacer una criba perfecta antes de que llegue tu turno. En ese momento te das cuenta de que se te ha olvidado mirar la ropa interior. Hay veces que encuentras cosas maravillosas a precios muy buenos, dudas si abandonar la cola o no, intentas mirar de refilón, es imposible distinguir nada, tu mente se acuerda de la excesiva cantidad de ropa que se acumula en tus brazos, tus ojos lo comprueban, desistes de tu idea, coges una por una las prendas que no sabes qué hacer con ellas, las remiras, imaginas las posibles e infinitas combinaciones con el resto de tu armario, dejas lo que menos utilidad crees que te va a dar, en el último momento decides quedarte con una cosa más de las que habías planeado, cuando la dependienta te dice el total sientes que te falta el aire, pagas, intentas apaciguar tu sentimiento de culpa pensando en lo mucho que te has sacrificado dejando todo lo que has dejado, te dan las bolsas, miras la hora, te acuerdas del idiota del alcalde y los putos parquímetros, vas corriendo a por el coche rezando para que no te hayan puesto una multa, suspiras con alivio cuando ves que por lo menos tus compras no tendrán más consecuencias pecuniarias.

Dos meses más tarde te vas a vestir y te acuerdas de esa falda que abandonaste en la caja en H&M una tarde cualquiera de febrero y te regañas a ti misma por no habértela comprado. Es la falda perfecta para ESTE día y la abandonaste sin más.

24.7.07

Una boda resumida


"Boda en el altar mayor de la Catedral de León con celebración mega pija en el Parador. La menda se empieza a probar modelitos el viernes a las ocho de la tarde y se da cuenta que los malos días de las últimas semanas le han pasado factura traducido en pérdida de kilos y que, literalmente, el vestido que me iba a poner se me cae (era un palabra de honor). Pruebo con otros y ni un tirante se mantiene en pie. Opto por un vestido que me llevo sin mirar y salgo pitando a comprarme unos zapatos a las nueve y media de la noche al El Corte Inglés. A la mañana siguiente me doy cuenta que el vestido tiene manchas hasta en el último de sus pliegues y llamo a la cuñada de tu amigo Mickey que es santa y me lleva un modelito que ni había estrenado (de los que a mí me gustan, que le había costado cuarenta euros en la rebajas de una tienda la mar de “chiacha”). O sea que no veo mi atuendo hasta las dieciocho horas en León y no me lo pruebo hasta las diecinueve. Pero oye, que iba yo muy mona, y los zapatos coincidió que me pegaban, así que pude ejercer de testigo con dignidad. Ya te enseñaré fotos, sobre todo cuando me puse la chupilla vaquera encima porque estábamos a diez grados y la cena fue fuera…"

23.7.07

El Jueves

No puedo entender cómo los fiscales, los jueces, los partidos políticos, piensan que secuestrar “El jueves” es una medida óptima teniendo en cuenta la portada que nos ofrecía esta semana. Entiendo que es humor de mal gusto pero todavía creo en la libertad de expresión. Obviamente no en la que hay en España, teniendo en cuenta lo que ha pasado. El dibujo retrata al Príncipe y a su mujer como si fueran actores del kamasutra. ¿Y qué? Es sólo una broma, un chiste malo. Porque supongo que el secuestro no se deberá a las palabras de nuestro príncipe: “¿Te das cuenta? Si te quedas preñada… ¡Eso va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida!” ya que CREO que todavía se nos permite a los españoles no monárquicos pensar que El Príncipe vive de su cara bonita y que lo que hace no es trabajar y, sobre todo, que no le necesitamos, ni a él ni a su padre, para representarnos a lo largo y ancho del mundo, en todo momento, que preferiríamos vivir con un solo Jefe de Estado que se lo currase de verdad al que no le tuviéramos que financiar las súpervacaciones en Mallorca y las cacerías trucadas en Rumanía.

El Mundo ayer estaba haciendo una encuesta a los internautas sobre el secuestro y su opinión al respecto. Si no recuerdo mal los ciudadanos que no estaban de acuerdo con la medida rondaban el 80%. Ya no lo podemos mirar porque la encuesta ha desaparecido del diario on-line. O a lo mejor es que yo soy muy paquete y no la encuentro.

Lo que ya me parece sangrante es que
el juez haya cerrado cautelarmente la página web de la revista. ¿No hubiera sido suficiente con no dejar reproducir la portada? ¿Qué es lo que temen el fiscal y el juez?

Por una vez, tengo mucha curiosidad por saber lo que piensa la Familia Real.

20.7.07

Un hada


Tengo una amiga muy mona que es medio hada. Tiene el pelo rubio, rubio, muy rubio y con unos rizos muy bonitos, unos ojos azules llenos de bondad y una personalidad acorde con tanta dulzura y delicia. Su vida últimamente es mucho menos feliz de lo que a ella le gustaría y sin buscarlo se ha encontrado inmersa en una situación horrible de la que le gustaría no ser protagonista. Estoy segura de que al principio se pensó que estaba teniendo una pesadilla de la que acabaría despertando. Tristemente, a veces esto no ocurre y no le quedó más remedio que ir haciéndose a la idea. Puede parecer una persona frágil por el físico que tiene pero ella es todo lo contrario. Sorprende su capacidad de superación y de asimilación de todas las cosas feas que el destino se empeña en mandarle. No puedo hacer otra cosa sino admirar la estoicidad con la que está llevando todo. La deseo que todo pase cuanto antes y que pueda volver a ser feliz lo más pronto posible. Ella se lo merece.

Para contribuir de alguna manera a tan noble causa voy a regalarle un amuleto de esos anti-mal de ojo. A mí me regalaron uno esta semana y, aunque en general no soy supersticiosa, un fantasmilla parece que por fin se va alejando de mi lado. Sea por eso, sea casualidad, sea por el positivismo que a una le puede embargar cuando le dan la posibilidad, por muy chorra y pequeña que sea, de que las cosas vayan por el buen camino, yo el mío no me lo pienso quitar. Y confío y espero que a mi amiga la medio hada también le ayude un poquito y aparte de su lado por lo menos un par de problemas.

(Aclaración dirigida a SJ: Los que me regalaste tú los tenía encima de la cómoda, tan monos ellos que son, y pensaba yo, ilusa de mí, que con tenerlos ahí era suficiente. A raíz de este nuevo ojito, me han sacado de mi error y me han explicado que en la cómoda no hacen nada, que los tienes que llevar puestos. Como con ponerme uno era suficiente, los tuyos los he dejado donde estaban, que quedan muy monos - ¿ha quedado claro que son muy monos?, y el nuevo es el que me colgado)