23.3.07

Cosas fundamentales


¿Se puede odiar la mermelada durante años y de repente probar una y no querer dejar de probarla? Se puede. Y la afortunada que acabó en mi paladar era la de frambuesa de “La vieja fábrica” (la del anuncio de “se ve la fruta en la mermelada, no en la foto”) y está que te mueres de buena. La recomiendo fervientemente.

También recomiendo la crema de cuerpo de Nivea reafirmante (la del tarro blanco con la tapa azul). Es absolutamente genial. En todos los aspectos. Deja la piel tersa, suave y firme. Y no te la deja grasienta.

Otra cosa fundamental en mi existencia es el mujol, el del tarro negro y la etiqueta marrón. Si además tenemos salmón ahumado, unos spaguettis, nata, un poco de vino y algo de cebolla podemos hacer un plato genial en diez minutos.

Creo que no podría vivir sin Zara y H&M. Tengo que reconocer que sin Mango podría, pero sin Zara y H&M mi vida no sería la misma. Todavía recuerdo aquella pre-adolescencia en la que lo máximo a lo que podías aspirar era Cacharel o Don Algodón. Menos mal que los Sres. Ortega, Hennes y Mauritz nacieron y crecieron. Por cierto, tengo un par de amigas que insisten en no fiarse de mí y siguen no comprando las cosas en Zara y H&M a la primera para así pensárselo un par de días. MAL. Luego nunca queda cuando por fin vuelven a por la prenda en cuestión. Yo se lo aviso siempre pero no me hacen caso. Claro que luego vienen los llantos y los lamentos.

Los donuts bombón seguro que fueron inventados por alguien muy, muy listo que sabía que era imposible rechazarlos. Desde que los probé por primera vez por mi aparato digestivo no ha vuelto a pasar un fondant. Alguna vez me he llegado a comer cuatro seguidos. Es como comer cordero, nunca me harto. Puedo estar horas y horas y más horas despellejando un corderito (siempre junto a una ensalada de lechuga, tomate y cebolla, por supuesto). Por eso, cada vez que recuerdo aquella cena de navidad en la que el cordero que me tocó había pasado hambre prácticamente desde el vientre materno me sigo poniendo triste.

En mi armario es fundamental que todas las perchas estén mirando hacia dentro. Los zapatos pueden estar pisándose unos a otros y revueltos y desordenados pero las perchas tienen que estar todas en su sitio. Supongo que se deberá a algún tipo de trauma infantil del que no logro acordarme.

22.3.07

Una moto y un e-mail


Antesdeayer vi a una pobre mujer con su novio en moto, que como mi amiga, llevaba lo que habían comprado como podía. El problema es que no eran paquetes ni nada de mediano tamaño sino una enorme y voluminosa caja que contenía un ibook (debía ser el más grande disponible en tiendas). La llevaba como podía agarrada entre sus dos manos, alargando los brazos como podía, y colocada entre ella y el conductor. Os aseguro que era peligroso e inestable. Espero que los tres llegaran sanos y salvos a su destino, pero sobre todo él y ella.
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E-MAIL de A hacia MOI: “Te mando el contrato de mantenimiento.”

E-MAIL de MOI hacia A con copia a B: “Están mal. Me tienes que separar los dos conceptos y uno de ellos es escaso. Por favor, mándaselo directamente a B porque lo lleva él.”

E-MAIL de A hacia MOI: “Te mando los dos contratos por separado. Te lo mando a ti porque no tengo el e-mail de B.”

¿NO TIENES EL E-MAIL DE B? ¿HAS MIRADO BIEN EL E-MAIL QUE MOI TE MANDÓ? DE TODAS FORMAS, ¿TAN DIFICIL SERÍA LLAMAR Y PREGUNTAR POR EL E-MAIL / FAX DE B?

21.3.07

Conducir, bailar, aparearse.


Según un amigo que tuve una vez, aparearse, conducir y bailar son tres cosas que requieren cadencia y ritmo y que, por tanto, una persona las hará o todas bien o todas mal. El razonamiento tiene sentido ya que es cierto que para hacer esas tres cosas bien hace falta, además de lo ya mencionado, ser (o estar, que no es lo mismo pero vale igual una cosa que la otra) desinhibido y arriesgarse. Es decir, uno no puede conducir bien si no está lanzado al estrellato, dispuesto a colarse entre los coches, a acelerar con ganas y frenar sólo lo necesario, sin miedo al de delante ni a los de los lados. Uno tiene que estar convencido que la música la pone uno mismo y que el resto sonará de acuerdo a los movimientos de uno. Sólo así la conducción será especial y diferente, además de coordinada y rítmica.

Con el baile pasa lo mismo, uno no puede bailar bien sino es estando completamente desinhibido y convencido de que lo que se hace se hace genial (aparte también hay que hacerlo genial – no vale sólo con creérselo). Las poses tienen que ser las adecuadas, sobre todo para el sitio para el que se esté, no se puede estar demasiado excesivo ni demasiado recatado, tampoco es adecuado molestar a nadie con los movimientos de uno pero no debe parecer que estamos pendientes de todo menos de nosotros mismos. Debemos estar en trance, en consonancia con la música, con la gente, con el DJ, con nuestro cuerpo y con cada miligramo de sangre que corra por nuestras venas. Sólo así el resto del mundo mirará y apreciará.

Y por último viene el tema del sexo, el más complicado de todos ya que nuestro sentido del ridículo se suele acentuar mucho estando desnudos, mostrando todo aquello que nunca se ve y, sobre todo, dónde las caras y cualquier movimiento que podemos considerar maravilloso en un momento dado, al de enfrente le resultará igual de fabuloso sólo si está en plena consonancia con nuestra sexualidad. De nuevo el ritmo, la cadencia, el hacerlo bien, el saber que lo hacemos bien, el estar seguros de nosotros mismos, el que todo nuestro cuerpo se mueva rítmicamente hacia el mismo sitio y por el mismo camino son los elementos que harán que todo vaya como tiene que ir y que todo termine como tiene que terminar, con dos grandes suspiros y ganas de beber litros de agua.

20.3.07

Unas gafas


Un hombre rubio iba con su moto tranquilamente por Madrid. Le sobraba tiempo antes de comer así que decidió parar en el banco para hacer un ingreso. Se bajó de la moto, se quitó las gafas, el casco, se volvió a poner las gafas y fue a la puerta del banco. Estaba ya cerrado. Volvió a la moto, dejó las gafas en el sillín, se puso el casco y fue a coger las gafas - ¿las gafas? – ya no estaban. Sorprendido, miró bien el sillín, lo palpó, comprobó que no había nada encima de éste, miró al suelo, se preguntó qué podía haber pasado, al notar el viento en la nuca supuso que el viento se las habría llevado mientras él se ponía el casco. Se lo volvió a quitar y empezó a escudriñar el suelo. Pensó que como tenía bastante miopía y las gafas eran casi transparentes, las podría tener delante de las narices y no verlas. Así que paró a un viandante y le pidió que le ayudara a buscar las gafas que no encontraba. El viandante le miraba extrañado y después miraba a su alrededor en busca de una cámara oculta. La explicación de que habían volado mientras él se ponía el casco no convenció mucho al viandante pero aún así le ayudó a buscar. Pero las gafas no estaban por ningún lado. El hombre rubio pensó que el viandante no debía ser muy avispado y decidió parar a otro. Otra vez la explicación, las caras de incredulidad, las miradas de sospecha a su alrededor. Tampoco las encontró. Repitió la operación tres veces más sin ningún éxito. Abatido, pensando en lo que le habían costado las gafas y el poco tiempo que le habían durado, decidió volver a casa en taxi para comer y coger las gafas de repuesto. Una vez saciado y con sus otras gafas como arma, volvió a la escena del crimen perpetrado por el viento para ver si encontraba el tan volátil objeto. Pero no las encontró. O el viento se las había llevado lejos, muy lejos, o algún aprovechado decidió que podía sacarles algún partido. Los buenos samaritanos que le habían ayudado sí habían buscado bien y él, resignado, tuvo que aceptar la victoria del viento.

19.3.07

La pretenciosidad


Me atrae mucho la gente que se cree mucho más de lo que es. Hay pocos y sobre todo son mujeres, pero cuando me los/las encuentro no puedo dejar de mirar. Me encanta oír las tonterías que dicen, creyéndose que dicen una gran verdad que han tardado horas en meditar o que le escucharon a aquél tío que parecía intelectual decirle a algún amigo por el móvil. Me parece curiosísimo cómo se llegan a creer su papel de seres interesantes y pensantes que creen que el mundo está equivocado y que ellos/ellas tienen la llave del conocimiento. No suelo decirles nada, me parece terrible ponerles un espejo delante, aún cuando sean, que siempre lo son, pretenciosos/as, snobs y patéticos/as. Y embobada me quedo mirando y asombrándome de lo grande que puede ser la ignorancia humana.

Creo firmemente que el camino hacia la felicidad y la tranquilidad pasa por la aceptación de uno mismo y por asumir que en todo, absolutamente en todo, siempre va a haber alguien mejor que tú y alguien peor que tú. De los que te rodean mejores que tú hay que aprovechar para aprender y sacar el máximo provecho. Sobre los peores, nunca hay que juzgarlos ni pensar mal de ellos ya que entonces moralmente estaríamos justificando que aquél del que aprendemos nos juzgue y piense mal de nosotros.

Aquellos que se creen mejores de lo que son, generalmente se creen mejores en temas que les quedan tan grandes que en una discusión dialéctica sobre su incompetencia en tal o cual materia, se les podría aplastar como a una mosca borracha un elefante. Lo más gracioso es que sus neuronas suelen ser tan escasas que ni siquiera se dan cuanta de que yacen en el ring insconcientes y derrotados. O incluso en ocasiones, aunque sean ligeramente conscientes, creen que desviando la atención hacia otro tema nadie se dará cuenta.

16.3.07

Los apellidos y la existencia


Nos gusta creer que somos lo que somos por nosotros mismos y que llegaremos tan lejos como nos lo propongamos pero lo cierto es que nuestro destino está en gran parte marcado por la familia en la que nacemos, por los padres que tenemos. En gran medida repetimos los comportamientos y actitudes de nuestros padres de forma inconsciente e irremediable. Hay que ser o muy inteligente o tener una sensibilidad muy especial para lograr escapar de los defectos y malos hábitos familiares y sólo tomar lo bueno de los que nos engendraron. Y la culpa no la tienen nuestros padres de cómo somos porque ellos casi siempre son igual de víctimas de sus propios padres. La culpa es de la evolución y de la humanidad en general, incapaz de superar los defectos de sus ancestros. Claro que si tuviésemos esa capacidad de superación, la humanidad hace ya tiempo que hubiera dejado de ser imperfecta para ser completamente ideal y aburrida.

Pero a veces el haber nacido en una determinada familia y llevar un apellido sí que te da la posibilidad de hacer lo que quieras hacer sin ningún tipo de limitación. Ahí tenemos a Bimba Bosé que sin ser guapa, sin tener buen tipo y, sobre todo, teniendo un cuello digno del peso más pesado de los pesos pesados, ha conseguido ser modelo. Otro claro ejemplo es Stella Mc Cartney que consiguió ser diseñadora de una gran marca francesa como Chloé nada más terminar la carrera. Si la firma que lleva su propio nombre se sigue manteniendo será porque vende y aunque no tenga el talento de muchos de sus coetáneos, la culpa del triunfo laboral simplemente por llevar un apellido no es suya, sino de la gente que compra lo que diseña simplemente porque es una Mc Cartney.

La vida siempre estará llena de "hijos de". Algunos valdrán y otros no, tampoco se puede generalizar, pero con lo especialitas y raras que empiezan a ser las celebrities ahora (y cada vez són más raras - parece que hay una competición entre ellas) no quiero imaginarme cómo serán sus niños cuando crezcan. ¿Os podéis imaginar el lío que pueden montar Romeo y Cruz beckham con Suri Cruise cuando tengan quince años? ¿Y los hijos de Madonna con nuestra Infanta Leonor en una fiesta del hijo de Alejandro Sanz y la "estilista" de Miami? - por cierto, que fea Leonor en la última portada del HOLA -.

15.3.07

Y risas


Tengo dos amigas que llevan siendo amigas desde que tienen memoria. Y cuando salieron las pletinas que permitían escuchar los dos lados de la cinta sin darle la vuelta miraban atentamente el momento en que empezaba a sonar la otra cara para conseguir ver como giraba tan rápidamente que se escapaba a la percepción de sus ojos.



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Tengo otra amiga que de pequeña le gustaba llevar la coleta tan, tan tirante, que se pasaba el día con dolor de cabeza. Tan niña y ya tan presumida. Su madre tuvo que ignorar sus peticiones de coleta perfecta cuando vio la cantidad de pelo que se le caía a la niña con tanta tirantez.


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Tengo un amigo que de niño acertó todos los resultados de una quiniela. Sus padres dieron una fiesta por todo lo alto. El día en que fueron a cobrar el premio con el boleto y el director de la sucursal del banco, el responsable tuvo que advertir a su madre de que estaba falsificado.


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Tengo una amiga cuyo segundo nombre essssss, esssssssssssss……., essssssssssssss…….., ¿me matará si lo digo? Es posible. Pero ella sabe que no lo diré, que su secreto está a salvo conmigo. Por supuesto siempre y cuando mis secretos estén a salvo con ella…


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Tengo un amigo que una vez se puso miel (o nocilla, no estoy segura) en los pies para que su perro se los lamiera. Obviamente de motu propio el perro pasaba millas de rondar por esos lares. Pobrecito. Habría que detener a ese bribón por atentar contra el orden público.


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Y finalmente, para redondear este tema sobre amigos y amigas, tengo que decir que hay muchas cosas que me hubiera gustado contar, aún a riesgo de que mis amigos me hubieran dejado de hablar, sólo para el deleite de aquellos que leen esto. Perooooo – no me ha quedado más remedio que cortarme.

13.3.07

Risas


Me encanta explotar las pompas del papel de burbujas. Tengo que reconocer que como utilidad es mucho mejor la de proteger objetos que vayan a ser transportados pero creo que al inventor de semejante genialidad habría que agradecerle sobre todo la diversión que genera. En mi empresa hay un rollo gigante de papel de burbujas en el cuarto del papel, las carpetas y los archivadores. Cada vez que tengo que pasar por allí me dan ganas de encerrarme bajo llave y dedicarme a acabar una por una con todas las burbujas de aire retenidas entre las dos capas de plástico. Pero como soy adulta sé que tengo que conformarme con dar un pequeño pellizquito, escuchar como se escapan cuatro o cinco burbujitas y rápidamente volverme a mi despacho con aquello que haya ido a buscar.

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Tengo una amiga a la que siempre le han encantado los bolis. Cuando iba al colegio su frontal del peto del uniforme iba siempre cubierto de todo tipo de portaminas, pilots y bolígrafos especiales. No le gustaba prestárselos a nadie. Sólo si eras muy amiga suya e insistías lo suficiente te lo dejaba un rato, siempre poniendo mala cara y vigilando para que no se lo estropeases. También le gustaba jugar con el típex y hacer todo tipo de experimentos de secado con diversas capas y montañas. Con las gomas de borrar conseguía hacer virguerías que sería incapaz de reproducir aquí. Aplicaba procesos demasiado intrincados como para describirlos sólo con palabras.

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Tengo otra amiga cuyo móvil era inescrutable hace un par de años. Estaba lleno de pegatinas, cachivaches que se encendían y apagaban cuando sonaba el móvil y una ristra de animalillos y muñequitos colgando de una de sus esquinas. Nunca intenté llamar desde su móvil pero estoy segura de que si lo hubiera hecho un animalillo se me hubiera metido por la oreja y una de sus luces me habría quemado la nariz. No podía ser un artefacto inocuo. Yo creo que por eso ella acabó simplificando el tema. Ahora sólo sobrevive un animalillo-muñequito. Como mucho conviven dos colgando de la esquina a la vez.

(mañana más)

12.3.07

En autobús o en metro


En Madrid los niños bien orgullosos de serlo se mueven por la ciudad en autobús. Piensan que el ir en transporte público por encima de la superficie les hace ser más dignos. Los niños bien a los que les da igual serlo y todos los demás van en autobús o en metro dependiendo de lo que les venga mejor y sea más rápido. No piensan que el autobús dignifica y creen que lo importante es ser práctico, que las modas y el quedar bien son chorradas en las que sólo piensan los niños con camisa de caballito y náuticos.

Los que van en metro casi siempre van parados en las escaleras mecánicas. No les interesa el concepto de hacer un mínimo de ejercicio, aunque les sobren kilos. Es mucho mejor acomodarse en la barandilla y dejar que la pared se vaya moviendo, lentamente. Una vez vi a unos niñatos de doce años disfrazados de negros del bronx paralizando una escalera mecánica entera, de esas muy, muy largas. Yo fui la única, veinte escalones más abajo, que intentó reclamar su derecho a subir ejercitando sus nalgas, pero el resto de la gente calló y los niñatos hicieron como si no hubieran oído nada.

Los que van en autobús normalmente van en grupitos de dos o tres. Ellas suelen reírse mucho y hablan con el típico tono de “yo lo sé todo” de todo lo que les pasa y de todos a los que conocen. Incluso si van a un colegio bilingüe, la mitad de la conversación tiene lugar en inglés (nunca las he visto de un colegio bilingüe francés). Demuestran a todo el autobús su, hay que reconocerlo, perfecto inglés, ya que siguen hablando de las mismas tonterías que antes, no de secretos. Los que van en metro suelen ser más ruidosos y sobre todo ellas, piensan que su conversación les interesa a todo el vagón, aunque sea uno de esos kilométricamente largos en los que hay que gritar para que te oigan todos. Es impresionante la capacidad humana de creerse interesante a los ojos de los demás.

9.3.07

El día de la mujer


Ayer fue el día de la mujer. Me pasé todo el día sin saber que era el día internacional de la mujer. No es que sea más importante que otros días, todos los días son importantes para luchar contra la discriminación de la mujer. Lo importante es sobre todo acabar en primer lugar con el sometimiento de la mujer al hombre en aquellas partes del mundo dónde todavía ocurre. Pero esto no existe sólo en los países subdesarrollados o primitivos, sino también en los países avanzados, como por ejemplo en España. Conozco mujeres, aunque afortunadamente no muchas, que someten todos sus pensamientos y sus acciones a la voluntad de sus maridos o parejas. Es cierto que estas mujeres lo hacen voluntariamente mientras que la mayoría de los países subdesarrollados directamente no tienen otra opción, viven obligadas, en una prisión social. En los países desarrollados también están las que aún siendo mujeres perpetúan la discriminación abiertamente sin ni siquiera sentir un atisbo de culpabilidad. Así, siendo madres y empresarias y tan tranquilamente, se dedican a ir dando bofetadas de desigualdad a las mujeres que trabajan para ellas.

Hace muy poco una amiga se dio cuenta de lo mucho que le tiene que agradecer a su padre el haber recibido una educación totalmente ausente de comentarios sexistas y estúpidos. Yendo en el coche conducido por su marido una mujer hizo una maniobra peligrosa delante de él y por supuesto el típico comentario machista tuvo que salir de su boca “mujer tenía que ser”. Ella, embarazada, por primera vez fue consciente del significado de esas palabras que siempre había oído a sus amigos, nunca dentro de su círculo familiar, y muy enfadada le contestó a su marido que no quería, bajo ningún concepto, escuchar semejante comentario machista delante de su hijo/a. Él se quedó sorprendido, era una frase que había dicho mil veces sin consecuencias delante de un montón de gente y nunca había pasado nada. Y de repente ahora era una frase horrible. Sí, es horrible porque perpetúa una actitud machista hacia la mujer. Si incluso somos capaces de admitir en un momento dado (eso sí, después de una larga discusión) que es posible que la media de mujeres conductoras conduzca un poco peor que la media de hombres conductores por una simple cuestión de despiste. Pero generalizar y presuponer que una mujer es inferior a un hombre en algo que no sea la simple fuerza física es patético e innecesario y una falta de respeto.

8.3.07

Papel higiénico


“Más de un millón de hogares españoles no compra papel higiénico, según un estudio elaborado por Renova sobre el uso de esta clase de papel”. Esta curiosa frase era el comienzo de un artículo del maravilloso periódico QUÉ! cuyo titular rezaba que sólo los levantinos compraban menos papel higiénico que los madrileños (ayer, 7 de marzo de 2006). ¿Cómo que un millón de hogares españoles no compra papel higiénico? ¿Y entonces con qué se limpian después de hacer caca? ¿Con la mano? ¿Con un trapo que luego lavan? ¿Con la escobilla del baño? Me parece irreal. Hacer tus cosas y tener que pasar por el bidé, tener que tocar con tu propia mano los restos del temita en cuestión, que huele fatal... ¿Y cuándo tienes diarrea? ¿También con un trapo? ¿O simplemente con un chorro de agua a presión? Y no sólo eso, sino enseñarles a tus hijos, si los tienes, a hacer lo mismo. ¿Porque uno por qué no compra papel higiénico? ¿Porque a eso les han enseñado desde pequeños o porque uno decide ahorrar? Sé que hay miles de amas de casa que hacen auténticos equilibrios para llegar a fin de mes y que le tienen que echar mucha imaginación a la cesta de la compra para poder dar de comer decentemente a toda su familia hasta final de mes, ¿pero no tener para papel higiénico? Se me escapa esta noticia. Hasta el hogar más humilde debería poder comprar papel higiénico, ¿no? ¿Es tan caro? En www.carrefour.es el de promoción de treinta rollos cuesta 13,35 €. No me parece que sea prohibitivo para casi ningún sueldo. Para dos personas treinta rollos dura casi tres meses. Y para el caso de que haya familias que no puedan permitírselo, debería ser obligación del estado repartir papel higiénico en los comedores sociales. O que los regalaran los asistentes sociales. O que las fundaciones los regalaran. Incluso que hubiera una “Fundación Para Que Todo El Mundo Pueda Tener Papel Higiénico”. Y no lo digo en broma.

6.3.07

La educación


Ciertas hormonas son las hormonas de la verdad y mientras en otros momentos callamos o pasamos de un tema por no querer discutir ni imponernos -ya que eso no es bonito- hay días en los que la verdad brota sin control por todos los poros de nuestro cuerpo. Y en esos días en vez de decir: “bueno, no te creas que tiene que ser así forzosamente” o “puede que estés equivocada, no conoces la otra versión” una acaba diciendo “a mí esa moto no me la vendes que sé de qué va el tema”. Y según sale esa frase por tu boca, te gustaría tapártela y que volvieran todas las letras a tu estómago, aún sabiendo que es verdad y que tienes toda la razón, porque queda muy feo aunque la otra persona te haya hablado de la misma manera.

Y entonces llegamos al mismo punto ético-moral de siempre: ¿hay que ser tolerantes con los intolerantes?, ¿hay que ser educados con los maleducados? Yo intento ser educada y tolerante pero hay veces que no te queda más remedio que no serlo porque si no se generan situaciones absurdas, incluso injustas, sobre todo en el tema de la intolerancia. Más complicado es qué hacer con los maleducados ya que si son personas de tu entorno habitual y no les paras los pies, continúan con su mala educación. Por ejemplo, ¿qué decirle a una persona que viste mal y opina sin haber sido preguntado sobre lo fea que le parece tu camiseta de última tendencia que tanto ella como todos sus amiguitos llevarán uno o dos años más tarde? Obviamente no le puedes decir: “perdona, guapa, pero no tienes ni idea de moda así que mejor cállate que yo voy mucho más mona que tú” o “no me importa tu opinión. La próxima vez que tengas una sobre mí puedes quedártela para ti misma” o “pues a mí tampoco me gusta esa camiseta que llevas, ni los zapatos, ni como los combinas con esa falda. Y ya que nos ponemos, podrías depilarte un poco las cejas”. Porque si les dices una simple frase educada como “pues a mí me gusta” a este tipo de gente te insisten “pues es que no te queda bien…”. Como diría Puga: “Grrrrrrrrrrrrrrrrrrr”.

4.3.07

Artículo en EL PAIS


Artículo de EL PAIS publicado el Miércoles 28 de febrero de 2007

La UE aprecia riesgo de que aumente la brecha entre salarios y beneficios

Andrey Missé, Bruselas

Por primera vez desde 1999 se han cambiado las tornas. Los riesgos para la economía europea ya no están en el crecimiento de los salarios, sino en el aumento exponencial de los beneficios empresariales junto a la moderación salarial. Los ministros de Economía de la Unión Europea expresaron ayer su preocupación por las consecuencias de la “desigual distribución de la riqueza”, que se está generando debido al aumento exponencial de los beneficios empresariales al mismo tiempo que se mantiene la moderación salarial. En su opinión, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores “puede afectar negativamente a la demanda”.

El ministro de Finanzas de Alemania, Peer Steibbrück, y el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, coincidieron en la necesidad de mejorar la “distribución de los frutos de la recuperación económica”. Steiinbrück calificó de “desigual” y Almunia de “desigual e injusta” la actual distribución de la renta entre beneficios y salarios. Ambos advirtieron, no obstante, que no correspondía al Consejo de Ministros proponer soluciones concretas, aunque en los debates se barajaron varias posibilidades para corregir la situación, como “la participación de los trabajadores en beneficios de las empresas”.

Almunia, que fue quien introdujo el debate en la reunión del día anterior del Eurogrupo, precisó que “la parte de los salarios en la renta nacional era la más baja desde hacía muchos años”. El comisario explicó que la economía europea estaba “viviendo un momento de crecimiento, con empresas con beneficios muy importantes, pero la distribución entre salarios y beneficios en la renta nacional no está beneficiando a los salarios, sino a las rentas no salariales”. “Muchos analistas”, añadió, han señalado que esta situación no es sostenible. Si el crecimiento económico va a seguir hay que pensar en qué mecanismos son capaces de distribuir mejor los frutos del crecimiento, porque no se puede pensar que la situación vaya a ser sostenible si beneficia siempre a los mismos, que son pocos, y no beneficia a la mayoría”.

En parecidos términos se expresó el ministro de Finanzas alemán, quien recordó que durante años “en los asalariados y las capas medias se han producido unas pérdidas netas de salarios, mientras que hemos vivido una explosión de los beneficios de las empresas”, Si esta situación continúa “llegaremos a una crisis de legitimidad del modelo de la economía social de mercado europea”.

Almunia explicó que el debate “se abre porque así como en los primeros años de la Unión Monetaria, desde 1999, los salarios en Alemania han evolucionado año tras año por debajo de la productividad, este año parece que los sindicatos alemanes ponen más presión en conseguir mejoras salariales”.

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Pues sí, es una tomadura de pelo. Además, entre el precio de la vivienda y el precio de la vida en general, cada vez podemos consumir menos. Como sigamos así, el consumo se estancará y las empresas dejarán de ganar tanto dinero. Ford fue muy listo y estableció un salario mínimo para sus trabajadores para evitar que los trabajadores ya formados se fueran a otras empresas para ganar un poco más ya que los costes de formación se le habían disparado. Fue una gran idea porque además sus trabajadores pudieron ahorrar y comprar un montón de coches que aumentaron los beneficios de la empresa. De momento no sé si esta semana me ha tocado o no la primitiva o los euromillones porque por razones técnicas hasta mañana no sabré qué números he jugado y por tanto no sé todavía si mañana mismo puedo empezar a crear mi súperempresa o tendré que buscar subvenciones y tirarme a la piscina cualquier día de estos. Yo creo que mi futura empresa va a ser genial. Cierta persona piensa que cuando tenga dinero cambiaré de opinión. Espero que no. Para mí ya es un reto personal demostrar que una empresa puede tener unos grandes beneficios y no tomarle el pelo a sus trabajadores. Aunque no sea necesario probarlo ya que empresas como Google ya lo han hecho.

El artículo que he copiado de EL PAIS lo leí en el avión del miércoles, aquél que me robó tantas horas de sueño que jamás recuperaré. Sentí la necesidad de que todo el mundo lo leyera y por eso lo cuelgo aquí. Se lo di a una compañera de trabajo en cuanto llegué a Milán. Sin que me viera mi jefa. ¿Por qué? Pues porque no quiero discutir con ella sobre temas sociales y económicos. Alguna vez hemos discutido sobre esos temas y la gran distancia generacional se nota demasiado. Aparte de la obvia diferencia en el punto de vista entre empresario y trabajador. No me compensa discutir con alguien a quien no puedo decirle todo lo que me gustaría decirle. Aunque una vez discutiendo sobre un tema espinoso le acabé diciendo que no podía opinar del tema ya que ella, por su situación privilegiada, no sabía lo que era vivir con un sueldo como el mío. Le entró por un oído y le salió por el otro.

28.2.07

Horas intempestivas


Dentro de unas horas tengo que estar en el aeropuerto. Me tengo que levantar a las siete menos cuarto de la mañana. Odio madrugar tanto. No se me da bien, me levanto de mal humor y estoy todo el día alelada. Y todo por necesidades repentinas y extrañas del trabajo que no acabo de entender. Normalmente cuando me pasa algún tipo de inconveniencia suelo pensar que es para bien. Porque fijándome en esos días en que me olvido la cartera en casa o se me cae algo que tengo que recoger cuando voy mal de tiempo me doy cuenta de que siempre suele servir para algo mejor, como por ejemplo al ir a buscar la cartera veo que se me había olvidado llevarme eso tan importante para ese día en el trabajo.

Así que quiero creer que mi viaje innecesariamente a intempestivas horas servirá para algo aunque no lo pueda saber todavía. Porque sólo de pensar en lo feliz que estaría yo cogiendo el avión de las ocho de la tarde, me dan ganas de tirarme de los pelos. Con lo que a mí me gusta dormir… Si es que creo que para mí no existe un placer mejor que dormir. Soy tan feliz durmiendo. No entiendo a esos que dicen que dormir es perder el tiempo. Para mí es una gran inversión. Y la de esta noche me la han quitado.

26.2.07

¿?


Me acabo de enterar de que Portia de Rossi y Ellen DeGeneres son novias. Ellen siempre sale con mujeres muy guapas. Hace años salió con Anne Heche, quien era heterosexual hasta que conoció a Ellen. Después de su idilio volvió a salir otra vez con hombres. Ellen DeGeneres no es especialmente guapa así que debe tener una personalidad arrolladora. No debe ser tan fácil convencer a un/a heterosexual para probar la homosexualidad. Además, aunque Portia de Rossi ya fuera lesbiana, dejó a su anterior novia, Francesca Gregorini, cantante e hijastra de Ringo Starr, por Ellen, incluso habiendo planeado ya su boda juntas. Hay que reconocer que es mucho más guapa Francesca que Ellen. Y aunque no todo en la vida es ser guapo, generalmente los guapos/as se juntan con guapos/as. Si lo puedes tener todo, ¿por qué renunciar a parte?

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José Ortega Cano me da pena. Es una tristeza que se haya quedado viudo. Pero más pena me dan sus hijos pequeños a los que convence de que lo mejor es que hablen con Rocío Jurado por la noche. De hecho él lo hace cada noche. Y ella le ha dicho que está muy contenta con su vuelta a los toros (visto en el “Magazine” de “EL MUNDO”). Algunos se extrañarán más adelante cuando a los pobres niños, ya adultos, les diagnostiquen esquizofrenia.

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Muy graciosa Victoria Beckham posando para los fotógrafos en la fiesta que "Vanity Fair" ofreció después de la entrega de los Óscars. Una pena que nadie lo haya colgado en You Tube.

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Hoy he leído en ese genial periódico que es “Qué” que los actores supervivientes de “Aquí no hay quien viva” que se van a la “secuela” de Telecinco no sobreviven como personajes, sino sólo como actores. Así, Fernando dejará de ser gay. Esto no puede ser.

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Enhorabuena a Penélope Cruz por su elección. Cuando lo hace bien, tenemos que reconocerlo. Sin embargo, mi adorada Kirsten Dunst iba horrible. Ese vestido con ese escote absurdo, por muy Chanel que sea, no creo que le quede bien a nadie. Tampoco a ella. Y el flequillo no le favorecía demasiado.

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Vistiéndonos


La forma de vestirse es un reflejo del alma, deja al descubierto mucho de nuestra personalidad, sigamos o no las tendencias. Todo el mundo elige su vestuario de acuerdo a unos principios, a una forma de ser y a una forma de enfocar su vida. Todavía no he conocido a nadie que no transmita quién es por su ropa. Hasta la persona que más pasa de la ropa, lo dice todo con lo que se pone. Tengo un amigo que va rebuscando en las basuras y encuentra las chaquetas más viejas, roídas y con más bolas del universo. Claro que a él le quedan muy bien porque es muy atractivo y como es escritor lo suyo es que lleve un look bohemio. Él quiere vender la imagen de que le da tan igual la ropa que se pone lo primero que pilla. Pero si no tiene pinta de ser de un mercadillo y no le da un aire retro, no se lo pone. Es decir, que si en el cubo de la basura se encontrara una camisa de Polo Ralph Lauren con el caballito, bien guardada en una bolsita y nuevecita, no se la llevaría. Lo cual prueba que la ropa no le da igual, que aquello que se pone tiene que enseñar a la gente que le da igual lo que se pone, aunque no sea cierto.

Por eso no me gusta la gente que acusa a la moda de ser superficial. Porque todos, absolutamente todos, transmitimos algo con nuestra forma de vestir. Y el hecho de que unos sigan unas tendencias no les hace ser simples ni superficiales. Y muchas veces a la moda se la acusa de generar necesidades vacías, incluso de tomar el pelo a la gente. Pero la moda hace lo mismo que todas las demás industrias: publicitar sus productos para vender más. Si los quieres los compras y si no, no los compras. Nadie te obliga. No puedes culpar a la industria de la moda de comprarte ese bolso de mil euros cuando no tienes dinero. Igual que no puedes culpar a la industria del motor de comprarte un coche que no necesitas. El problema lo tiene cada uno, ya que todos somos responsables de nuestros actos. Todos tenemos que guardar un equilibrio entre lo que ganamos y lo que gastamos y si lo rompemos, no será la sociedad la culpable por fomentar un consumismo excesivo, sino que seremos nosotros los que tendremos que asumir las consecuencias de nuestros actos por no saber contener nuestros impulsos. Respecto a lo de tomar el pelo a la gente, antes de que existieran las grandes marcas que parece ser nos tienen sorbido el seso, también existía la moda. Desde que el hombre es civilizado existe la moda. Desde Egipto a Grecia y Roma hasta la Edad Media y hasta nuestros días, los hombres y mujeres se han vestido de determinada forma según la época en la que vivieron y siguiendo las pautas que les marcaba su condición social. Ahora la moda es también un negocio, como todo ya en este mundo capitalista, del que, no lo olvidemos, viven miles de personas en el mundo entero.

Patinando

22.2.07

La Biblia


No puede ser. No puede ser que a alguien se le haya ocurrido la frase "La Biblia de la moda para las mujeres reales" y que haya acabado en la portada del suplemento especial de colecciones para Vogue del mes de marzo. Primero, por autodenominarse “La Biblia”. No es nada guay echarse flores a uno mismo. Uno debe saber escuchar los piropos con gracia y agradecerlos (no vale hacer como si no lo has oído y menos todavía recibirlos como si fueras un palo seco). Pero, sobre todo, uno no debe autopiropearse. Obviamente, salvo que sea en broma. Pero no creo que la directora de Vogue España haya puesto la frase en plan cuántonosvamosareír. Y esto a pesar de que efectivamente en todo el mundo Vogue sea conocido como “La Biblia de la moda”. Porque una cosa es que millones de personas digan “qué estilo y cómo marca tendencia Kate Moss” y otra muy diferente sería que ella dijera públicamente: “voy siempre guapísima y todo lo que llevo se convierte casi inmediatamente en tendencia”. En segundo lugar: ¿para las mujeres reales? ¿Y cuáles son las mujeres reales que se pueden vestir con la ropa que ellas sacan? Si tuviera que vestirme un solo día con lo que me propone Vogue ya no tendría para comer en todo el año. Y es que para llevar el bolso de Chanel, los shorts de Chloè, la camisa de D&G y los zapatos de Prada no puedes ser una mujer real, sino una de esas pocas que están (o ellas o sus maridos/novios/padres/madres) muy por encima de la media en cuanto a situación económica. Y si efectivamente querían sacar un número para las mujeres reales tendrían que haber prescindido prácticamente del todo de las grandes marcas y haber sacado casi todo de Zara, Blanco, H&M, Topshop, Mango, de tiendas de segunda mano, mercadillos, incluso de Carrefour. Eso sí, con toques de grandes marcas. Casi todas nos volvemos locas de vez en cuando. Y es que con ese mix, uno/a puede ir guapísimo/a, perfecto y estupendo. Es verdad que la ropa cara ayuda (hay que reconocer que no queda igual, la calidad de la tela no tiene nada que ver y en diseño son muy superiores), pero no es consecuencia necesaria de ir mona, haberse gastado una pasta. Igual que no es necesaria consecuencia de haberse gastado una pasta, ir mona. Afortunadamente, por otro lado. Conozco a una persona que dice que uno de sus grandes placeres semanales es comprar el Hola y ver las casas horribles de la gente que tiene mucha pasta pero ningún gusto. Le consuela mucho ver que a pesar del dinero no son capaces de apreciar la belleza, ni tan siquiera cuando la tienen más al alcance que la media.

Pero hay que reconocer que la misión de las revistas es simplemente proponer looks, ideas. Sería absurdo que comprásemos exactamente el conjuntito que publican. Pero si van a poner grandes marcas que no digan que es para mujeres reales. Porque en todo caso será para muy pocas mujeres y para inspirar a las mujeres reales, que no es lo mismo.


(¿En los países islámicos dirán “El Corán de la Moda”?)

21.2.07

Elefantes


Gracias a The Cool Hunter por ofrecernos esta fotografía de la página web de Petersham Nurseries, un sitio en Reino Unido donde venden antigüedades, mantelería, mobiliario de jardín, y donde también puedes cenar. Quiero ir ya.

Vudú


¿Alguien me está haciendo vudú? Me parece imposible que de un abrigo de repente salga un alfiler. Sí, sí, desde dentro, la cabeza del alfiler dentro del foro y le punta para fuera. ¿Ese alfiler lleva viviendo en mi abrigo desde que lo compré y ahora se ha decidido a ver la luz o es que alguien me ha cogido manía y se está adiestrando en las artes ocultas? El novio de una amiga estaba convencido de que sus vecinos le estaban haciendo vudú y les congeló. Parece ser que desde entonces no le ha pasado ninguna desgracia más. Lo del abrigo, que ha sido muy simbólico, es el último de los avisos. El primero fue la caída repentina de un armario de mi cocina con toda la vajilla y cristalería. Gran estruendo. Cuando todavía no sabía qué había pasado y sólo había oído el ruido, estaba segura de que tendríamos que salir corriendo, que había explotado un conducto de gas y que el edificio iba a volar por los aires. Esto fue el domingo. Ayer por la noche, lunes, se cayó la cortina de la habitación. Cierto es que el perro estaba durmiendo encima de la parte que estaba en el suelo, pero si unimos todos los datos...

¿Y a quién congelo yo si no sé quién puede ser? No se me ocurre quién pueda estar haciéndome vudú. Bueno, ahora que hago un repaso mental, me acuerdo del portero de mi oficina al que le he declarado la guerra dialéctica. He decidido que no tengo por qué saludarle si él no me saluda nunca. Y puede que, debido a su cabeza absurda y desamueblada, haya decidido hacerme vudú. Qué absurdo.

A gritos no se entiende la gente


Me dirijo a recepción a buscar una cosa. Una trabajadora, dos despachos más allá, se pone a gritarme algo del trabajo desde su mesa. Entre que es brasileña y no domina el español y la distancia que hay entre nosotros no entiendo nada. Le digo: "No te oigo". Empieza otra vez a gritar. Repito: "No te oigo". Esta vez, mucho más alto y claro, dice: "¿No puedes acercarte?". Respondo: ¿No puedes acercarte tú que eres la que me estás hablando?". Responde: "Pues entonces nada" mientras gira la cabeza hacia la pantalla de su ordenador. Yo me doy la vuelta y me vuelvo a mi sitio.

20.2.07

Atropello con una bici


Mujer: “Me han contado que el otro día te atropelló un chino con una bici en Valencia.”

Hombre: “Bueno, no sabes, exasperante, no fue en Valencia, fue en un pueblo de Valencia, en un polígono industrial.”

Mujer: “Pero por allí no debía haber mucha gente, ¿no?”

Hombre: “No, estaba casi vacío. Estaba ya hasta los huevos del pueblo de Valencia y me quería volver a Madrid a descansar y un día llego al aparcamiento de dónde iba, dejo el coche, y de repente, ¡pumba!, un chino me atropella.”

Mujer: “Pobre tú…”

Hombre: “Me fui al suelo, yo casi llorando, harto del pueblo de Valencia, llamé a mi madre en plan “Mamááááá, que me han atropellado con una biciiiii”. Y mi madre flipada claro, diciéndome que sólo a mí me podía atropellar una bici. No sabes el cardenal que tenía la semana pasada.”

18.2.07

La vejez


Había una pareja de cuadros en casa de mi abuela que siempre me impresionó muchísimo. En uno aparecía una mujer joven, desnuda, en posición sensual, en tonos ocre. El otro era en tonos grises y era la misma mujer con muchos más años, con cara cadavérica y sentada en una silla de ruedas. Desde pequeña me ha impactado esta dualidad. Y después de un tiempo sin preocuparme mucho por la vejez, vuelven a asaltarme pensamientos sobre lo poco que me apetece ir madurando y que las arrugas y el mal funcionamiento se vayan instalando en mi cuerpo y en mi cara. Una de las cosas que más me horripila es no saber asumir la edad de uno. De momento puedo seguir jugando con la moda y atreverme con locuras que dentro de unos años me parecerán poco adecuadas para mi futura edad. O eso espero, que me parezcan inadecuadas y deje de hacerlas porque aunque lo más importante es que uno esté a gusto, me parece terriblemente patético ver a mujeres que ya no tienen edad con ciertos atuendos más propios de una niña de veinte años. Porque una con cualquier edad se puede vestir fenomenal, con elegancia y con clase, incluso queriendo ir rara, estrafalaria o diferente, pero también es muy fácil cruzar esa delgada línea del buen gusto y que la gente se extrañe al mirarte. No quiero ser una de esas mujeres mayores que la gente mira de reojo. Ni tampoco quiero ser una de esas que van con tirantes mostrando su piel irremediablemente estropeada. ¿Soy una carca mental?

Y mientras pienso en cómo conseguir que mi vejez sea lo más digna posible, el tiempo va causando sus estragos y poco a poco voy acercándome al momento de la inexistencia material. Y aunque sea imposible parar el tiempo y racionalmente sea capaz de asumir que cada etapa de la vida tiene su momento y que tan inherente a la vida es el nacimiento como lo es la muerte, soy incapaz de verlo con naturalidad. No puedo evitar querer que las arrugas se olviden de mí y que mis órganos vitales no se me vayan estropeando con el tiempo. ¿Para cuándo “Un mundo feliz” en el que la vejez no exista? Por lo menos nos ahorraríamos uno de los tragos. Sé que a la muerte no podemos renunciar por un simple problema de espacio. Pero a la vejez sí que podemos saltárnosla. ¿O no? No poder distinguir si ese hombre que te parece genial tiene ochenta o treinta tiene que traerte problemas, ¿no? Pero bueno, también nos trae problemas el que miente sobre su salud y no te cuenta que tiene una enfermedad incurable y contagiosa.

16.2.07

Las brujas pirujas


Las brujas pirujas son feas de espíritu y eso se nota. Las demás mujeres lo notan y en cuanto ven una se ponen en alerta y todos sus sentidos se agudizan. Por esta razón las brujas pirujas o no tienen amigas o sus amigas son igual de brujas pirujas que ellas (quiero que quede claro que no todas las mujeres que no tienen amigas son brujas pirujas – algunas simplemente han tenido muy mala suerte y sólo se han cruzado con brujas pirujas). Las brujas pirujas pueden tener aspecto de buenas, de mujeres de mala vida, de inteligentes o incluso de simpáticas. Esto hace que los hombres sean incapaces de detectarlas. Lo único que ven es el aspecto exterior que muestran. Nunca se dan cuenta de ese destello interior que las demás mujeres con un solo vistazo somos capaces de captar. Alguna bruja piruja muy lista y con muchas dotes interpretativas ha conseguido engañar no sólo a una, sino a varias mujeres a la vez y durante años. No hay que asustarse, la probabilidad de que nuestra amiga sea una bruja piruja es baja. No hay que buscar falsos síntomas de brujopirujismo en todas nuestras amigas.

Síntomas de brujopirujismo:

- Es altamente improbable que te digan piropos el día que tú sabes que estás genial.
- Es posible que te digan que estás guapa ese día en que tú sabes que estás horrorosa.
- Suelen mentir. Al principio se las pilla mintiendo en tonterías, cosas sin importancia. Normalmente la mentira va in crescendo.
- Pasarán por encima de lo que tengan que pasar para conseguir al tío que les gusta. Por supuesto, les dará igual que tú lleves saliendo con él tres meses o tres años.
- Si no son rubias, se suelen echar mechas.
- Les dará igual dejar a las demás mal delante de mucha gente con tal de quedar por encima ella. No siempre lo consiguen, pero lo intentan con demasiada asudiudad.

Hay que tener por lo menos cuatro de estos síntomas para poder empezar a sospechar. Porque hay mujeres normales que pueden ser egocéntricas, egoísta y envidiosas de vez en cuando. Pero sólo la bruja piruja pasará por encima de lo que sea para conseguir su/s objetivo/s.

Los zapatos altos y bajos a la vez


Genial este invento. Los quiero ya. Lo mejor para salir de marcha. Primero vas superideal, con tu modelito y tus zapatos de tacón. Y cuando ya no puedes más y te importa un bledo si el rimel se ha corrido y quieres bailar y bailar, los pones planos. ¿Cómo puede ser una mujer tan lista (o un hombre, pero es que ha sido una mujer) como para tener la brillante idea de imaginar un zapato que se pueda convertir de alto a plano? La mayoría de la gente suele llevar tacones para la noche y planos para el día. Yo lo hago más al revés. Por el día estoy casi todo el día sentada en mi despacho y sólo hago viajes a la fotocopiadora, a la zona de contabilidad, a la cocina…. Sin embargo por la noche me paso la noche de pie, hablando, riendo y bailando. Creo que si este invento tiene éxito y se hacen modelos molongones con él, todos mis zapatos para salir tendrán su patente.

15.2.07

Cupido y San Valentín


Cupido: “¿Tú crees que debería juntar a esos dos?”

San Valentín: “Pues no sé, no tienen mucho en común.”

Cupido: “Bueno, parecen divertirse.”

San Valentín: “Sí, se divierten, en eso tienes razón. Pero sólo hablan de tonterías. No tienen nada en común aparte de la diversión y el sexo.”

Cupido: “Bueno, eso ya es mucho.”

San Valentín: “Sí, pero no suficiente. Cuando se pasen las noches de copas y diversión, cuando la pasión haya que suplirla y alimentarla con amor, cariño, respeto y conversaciones sobre los temas que les interesan, todo se derrumbará. Y lo sabes.”

Cupido: “Y qué. Tampoco es para tanto. Cuando ya no se soporten se separan y ya está. Mientras tanto se lo han pasado fenomenal. Seguro que lo prefieren.”

San Valentín: “¿Se lo has preguntado?”

Cupido: “Sabes que no puedo. De verdad que cuando te pones idiota no hay quien te aguante. Pero si ellos mismos saben que no pegan. Mira la trola que ella le acaba de meter. Que le gusta el cine de autor. Qué bueno. Me muero de la risa. Pero si no sabe lo que significa “cine de autor”. Mira, y ahora el otro se da cuenta de que ella no sabe de lo que está hablando porque ni siquiera sabe quién es Eric Rohmer y hace como si no se diera cuenta. Lo único en lo que piensa es en seguir llevándosela a la cama.”

San Valentín: “Cuando analizas todo desde ese punto de vista tuyo tan frío y calculador no me gustas nada.”

Cupido: “Ya. Pero tengo razón.”

San Valentín: “Y también yo.”

Cupido: “Sí, tienes razón en que no deberían estar juntos. Pero se merecen estar juntos. Por mentirosos y buscárselo ellos solitos. No somos sus papás. Ellos se lo guisan, ellos se lo comen.”

San Valentín: “Les vas a juntar, ¿no? ¿Te da igual lo que yo piense? ¿No vas a darles la oportunidad de mirar a la persona adecuada?”

Cupido: “Ya la perdieron. Ellos mismos se lo han buscado.”

San Valentín: “Ya. Pero me dan pena.”

Cupido: “No pienses más en ello. Piensa en lo bien que nos lo vamos a pasar esta noche cuando terminemos de trabajar. Te quiero.”

San Valentín: “Yo también te quiero.”

14.2.07

Las contraseñas


La intempestiva vida en internet y las nuevas tecnologías me hacen desconfiar algo de la seguridad en las transacciones electrónicas, tanto en la red como en la realidad. Como no voy a dejar de comprar ni de una manera ni de otra (por internet se encuentran chollos y cosas que jamás encontrarías en tu ciudad – en la realidad necesito las tarjetas de débito y de crédito ya que es imposible ser operativa sin ellas) tengo que adaptarme como puedo y suplir esa inseguridad de alguna manera. Mi única, genial y efectiva medida – o por lo menos, eso creo yo – es no usar siempre la misma contraseña. Como mucho repito la misma dentro del mismo sistema pero en diferentes empresas siempre uso una diferente siempre. A veces utilizo contraseñas relacionadas para temas similares pero siempre hay algo diferente, aunque sea una letra o un número. Hasta tal punto llega mi pequeña obsesión que tampoco repito nunca pregunta y respuesta de las que hay que poner por si te olvidas la contraseña. Y por supuesto nunca pongo preguntas obvias como ¿a qué colegio fuiste? o ¿cómo se llamaba tu primera mascota?, porque eso sería adivinable por un buen investigador (ni que fuera yo Alicia Koplowitz, no es que mis contraseñas guarden los tesoros perdidos de los barcos españoles hundidos en la época de los piratas). Recuerdo que en alguna ocasión al registrarme en algún sitio extraño había que elegir entre cuatro o cinco preguntas obligatorias muy obvias y la respuesta que puse fue algo en plan “Ja Ja, a ti te lo voy a decir”. Tampoco me gusta que todos mis registros desemboquen en la misma dirección de e-mail y para evitarlo llegué a abrirme cinco cuentas de correo, cada una para un tipo distinto de uso: una para cosas serias, otra para registros de cosas chorras, otra para comprar, otra para publicidad… En fin, obviamente, he ido reduciendo el número y ahora sólo uso dos. Y, además, cada vez que me registro doy información falsa. Me invento mi nombre, fecha de nacimiento, incluso país de residencia. Sé que es absolutamente estúpido y que no hay nadie acechándome pero soy incapaz de unificar criterios. Y encima semejante paranoia se ve alimentada con noticias en la prensa como aquella de hace tres o cuatro meses en la que informaban que había habido un fallo de seguridad en “Second Life”, un juego on-line, por el que toda la información personal de muchos clientes había quedado expuesta, incluida la contraseña. En esos momentos me alegro mucho de tener una lista interminable de contraseñas de las que en ocasiones, no soy capaz de acordarme.

13.2.07

Pregunta indiscreta


Hombre experto en artes amatorias: "Una preguntaaa, sé que a lo mejor os parecerá raro, pero ¿por el agujero del pis se puede follar?"

Mujer 1 y 2: "¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ ???????????????"

12.2.07

Queen Anne


Hoy me han hablado de una planta llamada “Queen Anne”, científicamente conocida como “Daucus Carota”, por lo que parece la zanahoria salvaje. Se trata de una planta cuyas semillas consiguen que no te quedes embarazada, según dos páginas web que he encontrado (ambas en Inglés) tiene una eficacia del 98%, más alta que el preservativo, que si no recuerdo mal estaba en torno al 96%. Parece ser que es un método abortivo porque lo que hace es impedir que el óvulo fecundado se implante en las paredes del útero y, en el caso de que ya se haya implantado, que se desprenda. Por lo que cuentan sería como una píldora del día después natural. Parece ser que hace por lo menos dos mil años que las mujeres llevan utilizando este método anticonceptivo. Se supone que hay que masticar las semillas para que liberen el aceite y después ingerirlas con agua o zumo. Una de las creadoras de las páginas ha evolucionado más su receta y deja las semillas macerar en vodka durante seis semanas y las mezcla con la flor de la planta. Dicen que no hay efectos secundarios, que no genera problemas de infertilidad posteriores.

Sencillamente, no soy capaz de emitir una opinión. Por supuesto, para empezar, está el tema moral. Cada uno tiene que saber las diferencias entre un método abortivo y uno que no lo sea para discernir si le parece ético o no. Pero en segundo lugar, vivimos en un mundo occidental tan acostumbrado a la química y a los medicamentos creados por el hombre que pocos confían en los remedios de herbolario. Yo nunca he confiado. Siempre que me ha dolido la cabeza me he tomado una aspirina. Mientras que Oriente no ha roto su relación con la medicina milenaria nosotros no hemos incorporado nada de lo anterior a nuestra medicina moderna. No sé si será un acierto o un error pero yo me siento mucho más segura en una consulta de un médico occidental que acaba de salir de la carrera que en la de un chino milenario. Y si cuando te pones a buscar información te encuentras con páginas como ésta se te quedan los ojos como platos. ¿Perejil y pastillas de vitamina C en la vagina para impedir el embarazo?

9.2.07

Mi sofá de Ikea


Mi sofá de Ikea no puede más. Después de los saltos que tuvo que sufrir sobre su pobre lomito en fin de año se ha quedado para el arrastre. Está totalmente combado y cada vez que alguien se sienta la mitad de los cojines se salen como por arte de magia haciendo incómodo el descanso y la vista (ver el sofá con los cojines mal puestos es insoportable – qué feliz sería yo sin haber heredado esta manía de mi madre). Yo lo quiero cambiar ya pero la prudencia me hace contenerme y valorar hasta que punto necesito un sofá nuevo si el problema es solucionable levantándote cada quince minutos a recolocar todo el tinglado. Además me he enamorado de un sofá caro. No quiero otro de Ikea, quiero uno caro, concretamente el de Hella Jongerius para Vitra. Es maravilloso. No he querido preguntar cuanto cuesta para que no me dé un infarto. Creo que no sería capaz de volver a comprar otro sofá de Ikea. Ni siquiera mañana que me regalan el 10% de mi compra en un vale. Es que cuando uno se encapricha con algo se pasa mal. Hace varios meses vi un salero y un pimentero en Zara Home superideales. Los miré con amor, les di la vuelta para ver el precio para descubrir que eran muy baratos (obviamente, no me iba a encontrar un precio digno de Philipe Starck estando en Zara Home pero estaban muy bien de precio) y pensé en comprarlos. Pero la vocecita de mi conciencia me recordó que ya tenía salero y pimentero y que no necesitaba ninguno, que era un gasto inútil por muy pequeño que fuera y que tenía que resistirme a la tentación. Dos meses después tuve que volver a Zara Home, volví a ver el salero y el pimentero y de nuevo me planteé comprarlos. Pero volví a ser dueña de mí misma y me contuve como si fuera una adulta (creo que según la sociedad ya soy adulta, esto sí que es un fastidio).

Un mes más tarde, ayer, llegué a casa para descubrir que alguien había roto el salero que teníamos. No me puse nada triste ya que nada más verlo hecho añicos en la encimera me acordé del de Zara y de lo mono que iba a quedar encima de mi mesa. Había sido fiel por rata, no por convicción. Toda contenta me he dirigido hoy a Zara dispuesta a llevarme el salerito y el pimentero incluso con algo de descuento teniendo en cuenta la época de rebajas en la que estamos. Peroooooo… se había agotado. Ha sido un duro shock. Sobre todo porque no hago más que pensar que tenía que haberlo comprado en su momento, que no tenía que haber sido tan cerebral. Y es que no he encontrado otro en Zara que me haya gustado. Y me he ido a Habitat con la vana ilusión de encontrar un salerito ideal allí. Pero tampoco. Me he acabado llevando uno que no me ha convencido, pero es que necesito un salero. Así que a partir de ahora estaré intranquila hasta que encuentre el salerito de mis sueños. Y cuando por fin lo encuentre y lo compre seré más consciente aún de la estupidez que cometí no comprando aquel primer salerito en Zara Home porque tendré uno de Habitat guardado en la estantería sin que nadie lo use y por el que he pagado la misma cantidad que quise ahorrar cuando evité la tentación. Vaya tontería. Moraleja: comprar por compulsión en ocasiones es recomendable.

8.2.07

Los euromillones


Supongo que toda persona que trabaje por necesidad juega a los euromillones / primitiva / bonoloto / lotería de vez en cuando (por lo menos la lotería de la Navidad) deseando que le toque para poder pasar del curro y dedicarse principalmente a vivir. Entiendo que una persona trabaja por necesidad cuando para mantener el ritmo de vida que él/ella considera necesario tiene que trabajar, ya sea por cuenta propia o por cuenta ajena. Pero desde este punto de vista hasta el Sr. Botín necesitaría trabajar para mantener su, supongo, trepidante ritmo de vida (los mejores trajes, los mejores restaurantes, las mejores casas, las mejores vacaciones, el mejor servicio…). O no. A lo mejor podría rascarse la barriga todo el día y dilapidar su fortuna tranquilamente sabiendo que incluso continuando con el superlujo al que está acostumbrado hasta pasados los cien años no se acabaría su botín. Pero a lo mejor sí que tiene que trabajar para poder seguir pagando sus megafacturas. Y si es así, ¿jugará el Sr. Botín a los euromillones? ¿Querría retirarse del banco el Sr. Botín? ¿Jugaría con la misma ilusión que el pueblo llano pensando en el barco o la casa que se compraría si ganara? Y sobre todo, ¿qué pasaría si ganara el primer premio de este viernes? (obviamente, suponiendo, ya que la que va a ganar el premio este viernes voy a ser yo, que nadie se haga ilusiones). Sería muy fuerte. Si los medios llegaran a enterarse ¿se montaría una gran manifestación en la ciudad financiera de los trabajadores reclamando un premio que legalmente le correspondería a él pero moralmente no? Porque ¿qué pasaría si la próxima Navidad mi jefa ganara la lotería y yo no? Tengo que reconocer que me sentaría fatal. Porque según mi criterio ella no lo necesita y yo muchísimo. Claro que a la persona que tiene la mitad de sueldo que yo le parecerá fatal que me toque el euromillón este viernes. Yo por lo menos prometo contribuir a la sociedad montando una empresa con guardería, participaciones en los beneficios, horarios flexibles, posibilidad de trabajar desde casa, gimnasio y piscina para relajarse antes o después de trabajar además de promociones internas y posibilidades de formación continua.

7.2.07

Los taxistas


En mi no tan larga relación con los taxistas me los he encontrado de muchas clases, la mayoría silenciosos y fieles seguidores del Sr. Herrera pero también parlanchines y agradables y sólo un par de ellos imposibles: ambos unos prepotentes estúpidos, uno de ellos además machista que me quería llevar al trabajo desde casa por la calle de los colegios a la hora en la que entran los niños a clase y todas las madres desocupadas o con horarios flexibles creen que el coche se puede dejar en tercera fila con tal de no tener que andar por la calle de la mano de sus pequeñas réplicas. El otro fue otro prepotente, éste no creo que fuera machista, que me llevó por el camino más largo. Ese día decidí que siempre que estuviera en Madrid le diría al taxista el camino por el que ir. Por esta razón choqué con el primer taxista, porque quería llevarme por donde a él le daba la gana. Aunque hubiera querido pasar por Burgos para ir de Sol a Atocha, no era su problema.

Pero a pesar de ese par de incidentes defiendo a los taxistas de Madrid. No los cambiaría por los de Milán. En primer lugar porque los de Milán no saben conducir sin que te marees. Parece ser que su única preocupación es frenar y acelerar tanto como para gastar el depósito entero en cada carrera además de no entender que cuando uno rueda por una calzada antigua debe desacelerar en pro de la comodidad de los ocupantes del vehículo. Además les encanta que subas tú personalmente las cosas en el maletero. No hay un solo taxista de Madrid que no me haya subido las maletas/bolsas al maletero y en Milán sí he tenido que hacerlo personalmente por lo menos el treinta por ciento de las veces que he cogido un taxi llevando equipaje. Y además algunos de ellos intentan ligar asquerosamente dando palmaditas en el asiento de delante cuando ven que te tienes que sentar ahí ante mientras sonríen lascivamente como Alfredo Landa en su época dorada. Casi vomito. Además, como en Milán no tengo ni idea del camino a seguir cada día es una aventura. Nunca sabes si vas a tardar quince minutos o media hora, si va a costar diez euros o casi veinte. Pero el otro día me llevó un taxista milanés al aeropuerto superideal que hasta me subió las maletas al carrito. Ojala todos fueran así. Me pareció uno de los gestos más bonitos que había visto de gente desconocida en mucho tiempo. Me gustan esos gestos. Hacen que vuelvas a confiar en la bondad humana. Tendríamos que esforzarnos más por ser amables e intentar ayudar a la gente que no conocemos, aunque sea con un gracias, un buenos días (que alguien le diga al portero de mi oficina ya que es un estúpido, por favor – de verdad que he hecho mil intentos de normalizar los saludos pero si yo no digo nada antes, bajo ningún concepto, pase lo que pase, él no habla, hace como si no le viera– el otro día volví a subir las escaleras con mil cosas y de nuevo me ignoró – le habría tirado el portátil a la cabeza) o un gesto amable.

5.2.07

¿Cómo superar una ruptura sentimental?

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Regla número 1: Darte un tiempo limitado para llorar y regodearte y sentir que la vida te ha traicionado. Yo recomiendo una semana pero para relaciones largas habrá gente que necesite más. Personalmente creo que fijar el límite más allá del mes es demasiado.



Regla número 2: Pasado ese tiempo de autocompasión, llorar y estar de mal humor está prohibido. Hay que esforzarse en estar bien y tener la moral bien alta. Hay que quererse mucho, no pensar que ha sido por culpa de uno porque en una pareja siempre hay dos y ambos cometen errores. No hay que acordarse de las circunstancias externas que no ayudaron en la relación y que incluso la deterioraron. Una pareja debe ser lo suficientemente fuerte como para aguantar y superar toda clase de problemas.



Regla número 3: Salir y conocer gente. Por supuesto no dar de lado a los amigos de siempre, pero sin dejar de estar abierto a otro tipo de gente, ya sean del sexo que te atrae o de otro. Siempre viene bien ampliar círculos, conocer otros puntos de vista, además de ofrecerte la posibilidad de conocer otra gente a través suyo.



Regla número 4: Jamás, en ningún momento y bajo ninguna circunstancia, contactar con tu ex (obviamente, salvo que haya habido alguna desgracia personal grande). Si él se empeña en contactar explicarle/la que lo mejor es no tener contacto.



Regla número 5: Ponerte y sentirte guapo/a cada día.



Regla número 6: Sonreír mucho. Al principio será difícil, pero luego sale natural.



Regla número 7: Nunca, jamás, pase lo que pase, olvidar que la siguiente relación importante, como siempre, será mejor que la anterior. Nunca olvidar que se estará mejor que antes, que la vida volverá a ser de color rosa y que lo malo dura muy poquito.

¿Y por qué publicar esto hoy?

Razón: Alguien dio con mi blog buscando consejos sobre cómo superar una ruptura sentimental y no los encontró. Quiero que la siguiente persona que busque lo mismo los encuentre.
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No puedo más



je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)
je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)
je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)
je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)
parfois j'aimerais mourir tellement j'ai voulu croire (a veces me gustaría morir he querido creer tanto)
parfois j'aimerais mourir pour ne plus rien avoir (a veces me gustaría morir para no volver a tener nada)
parfois j'aimerais mourir pour plus jamais te voir (a veces me gustaría morir para no volver a verte jamás)
je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)
je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)

parfois j'aimerais mourir tellement y a plus d'espoir (a veces me gustaría morir no queda casi esperanza)
parfois j'aimerais mourir pour plus jamais te revoir (a veces me gustaría morir para no volver a verte nunca)
parfois j'aimerais mourir pour ne plus rien savoir (a veces me gustaría morir para no volver a saber nada)
je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)
je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)

je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)
je ne t'aime plus mon amour (ya no te quiero mi amor)
je ne t'aime plus tous les jours (ya no te quiero todos los días)

P.D.: No es que esté en fase de JE NE T’AIME PLUS MON AMOUR, es que esta canción me ha encantado siempre, independientemente de mi estado de ánimo.

Por fin


Por fin otra vez de vuelta en Madrid, con el jamón serrano, mi cama, mi casa, mi lavadora, mi fin de semana cada cinco días. Sobre todo eso, el fin de semana. Necesito que llegue ya el fin de semana. Después de catorce días trabajando sin parar estoy deseando que pasen estos cinco días que me quedan por delante para el viernes por fin poder descansar, no volver a mirar el ordenador en todo el fin de semana, no pensar en trabajo, trabajo y más trabajo y sobre todo en esos millones de papeles que me esperan encima de mi mesa a ser despachados u ordenados.

Poco a poco me voy enterando de lo que ha pasado en España mientras he estado fuera (porque allí no tengo tiempo ni para enterarme de nada) y hasta ahora lo que más me ha impactado es la revolución que hay montada con la subida de las tarifas de Movistar, Vodafone y Orange. Me parece increíble que en uno de los países europeos donde la telefonía móvil es más cara las operadores opten por subir las tarifas después de una sentencia que les condena por tomarnos el pelo a todos los usuarios. Mañana mismo llamo a Yoigo.

También me ha parecido impresionante el horroroso vestido que llevaba Penélope Cruz en los premios Goya. Era súpersoso, le quedaba regular, el escote y el corte no le favorecían demasiado y encima se lo puso con un abrigo tres cuartos. Penélope, la próxima vez que lleves vestido largo o te lo pones con un abrigo igual de largo que el vestido o si no con una chaqueta o una estola o cualquier cosa similar. Por cierto, a pesar de que no me caiga demasiado bien, me alegro mucho por ella de que la hayan nominado al Óscar a la mejor actriz.

Y para terminar, me parece muy fuerte que el presidente del banco mundial lleve tomates en los calcetines. ¿Es por cutrerío, por vaguería, por dejadez, por desinterés? No lo entiendo sea por lo que sea.