19.1.07

Ruidos extraños


Durante cuatro años he estado oyendo ruidos raros cuando me quedaba sola en la oficina. Empezaban siempre cuando se iba el último mono y ya sólo quedaba yo. De repente se oían ruidos extraños, metálicos, como si estuvieran encima mío, de sopetón debajo y de improviso parecía que estaban a punto de agujerear la pared y hacer un butrón para robar todo lo que hubiera en el despacho, incluida yo misma. Me mosqueaban bastante y, aunque los ruidos eran más que justificables porque el edificio es antiguo, no podía dejar de pensar que era demasiada casualidad que sólo se oyeran cuando se había ido todo el mundo. He llegado a ir al baño, que está al otro lado de la oficina, armada con el móvil o con un antiviolador. Muchas veces me he sentido tonta. Incluso he llegado a pensar que eran imaginaciones mías. Necesitando no pensar que me había vuelto majara había llegado incluso a pensar que todo eran tretas del portero de la finca que está un poco ido y es muy raro. Una vez apareció un libro en la oficina que habían encontrado entre el correo. Buscando el nombre del dueño dentro de él encontramos un montón de anotaciones y de dibujos e incluso insultos que mezclaban la revolución marxista con delirios psicóticos. Nos quedamos tan alucinados que lo curioseamos durante un buen rato. Nos asustamos. Estar cerca del dueño de ese libro no podía traer nada bueno. Fuimos a llevárselo al portero por si alguien preguntaba por él y nos dijo que era suyo, que menos mal que lo habíamos encontrado. Casi se me heló la sangre. Todos los días, nueve horas diarias, un piso por debajo mío. Poco a poco fui olvidando ese incidente. Supongo que por la necesidad de mi mente de ser feliz olvida pronto lo malo y lo bueno jamás. Así, su actitud distante, su negativa a saludar si yo no le decía algo antes y que no me ayudara con ninguna maleta ni aunque yo llevara muletas lo achaqué a su falta de educación e incapacidad para disfrutar de la vida. Pero el otro día, sola ante los ruidos de nuevo, me acordé del portero y del libro e imaginé que me quería torturar y asustarme para hacerme sentir como la protagonista de “Luz de gas”. Pensé que podía ser muy fácil golpear los tubos de las calefacciones y los techos de la portería. Encontrar esa justificación humana a los ruidos fue casi peor. Así que me fui de allí corriendo.

Hoy, por primera vez desde hace cuatro años, he oído los ruidos cuando la oficina estaba llena. ¿Será que de día no me había fijado en ellos hasta ahora o es simple casualidad?

6 comments:

tiri said...

Amparito!!pobre tu!!!no pases miedito!!piensa en que yo he estado viviendo en una casa de mas de 100 años, "poseida",con ruidos, movimiento de muebles...pero hasta nos contaron que era un "fantasma burlon"".
Lo de tu portero lo malo es q es un poco psicopata!!pero bueno, intenta quedarte lo menos posible sola en la oficina
Animo!!!

Bsts

Moi said...

¡Gracias, guapa!

¿Tú no te morías de miedo en esa casa con espíritu burlón? Yo creo que no podría dormir en una casa encantada. Miedo-miedito

puga said...

Que miedo...!!!!!!!

Quien me conoce sabe lo miedosa que soy, nunca veo una película de miedo, evito a toda costa las conversaciones sobre historias de miedo, psicópatas, muertos, zombis y demás.

Pues a pesar de todo eso sigo pasando miedo, por mi miedo y autosugestión he llegado a estar convencida de estar viendo como un muñeco respiraba, se le hinchaba el pecho, lo prometo. He llegado a irme de la casa donde veraneamos con el pelo mojado y a medio vestir porque un payasito de cuerda se ponía a tocar el tambor, sin que ni mi hermana ni yo (únicas personas que estábamos en la casa) hubiéramos tocado el muñequito. Pero lo mejor de todas las cosas absurdas que he hecho fue un día de verano que estaba sola en casa y estaba convencida de que había alguien en la casa y antes de meterme en la cama salí al hueco de la escalera y grité: yo estoy en mi cuarto, de ahí no me muevo, llevaros todo lo que querais pero a mi no me hagais nada. Y después de esto me metí en mi cuarto y a dormir, vamos como si el ladrón/asesino en serie me fuese a hacer mucho caso...

El miedo es irracional y bastante absurdo pero inevitable, a ver si me hago mayor, aunque creo que ya es un poco tarde.

Moi said...

Bueno, si eran ladrones seguro que te hubieran hecho caso... A mí me parece muy buena idea. ¿Pudiste dormir?

cOoL BoY said...

Ayyy, que mal lo paso cuando me quedo solo en casa, con el ruido de la chimenea, o los pasos que oigoo! Lo odio, lo odiooo!!! Pobrecita tú, con ese portero, besazoos !

Moi said...

Pobre tú con la chimenea... A mí también me daría miedo a pesar de lo maravillosas que son.

Besoos