24.11.11

London

London te engulle.


Pero sobre todo London engulle dinero.

Pero como dice mi amiga Mónica, mejor. Así cuando vuelves, comes día sí, día no durante una temporada y después te queda mejor todo lo que te has comprado.

Lo mejor Uniqlo, el imperio textil lowcost japonés, - ¿para cuándo Uniqlo en España? -, Brick lane y su mercado con millones de personas y miles de cosas que mirar y que querer comprar y el mercado de Spitalfields. No me llegan a sacar de Brick lane obligada y pierdo la compostura.

En un pub enfrente del mercado de Spitalfields estaba el hombre vivo más guapo. O era Jack Guinness o era su hermano también guapérrimo. Parece ser que además de actor es amigo de Pixie Geldof y de Alexa Chung. Jack, si no lo has hecho ya, quítale las penas a Alexa. Se lo merece por ser tan mona.





Por cierto, estrené la página web Airbnb para encontrar alojamiento, de la que ya os había hablado, y todo salió perfecto. Dormimos en un apartamento molón, muy céntrico y muy limpito. No quiero parar de viajar sólo por buscar de nuevo un sitio chulo para dormir.

Luz en el cuerpo




Hasta que no tengas algo dorado, no serás nadie. No importa que sea bolso, zapatos, camiseta, leggings o un jersey pero algo dorado hay que tener. Es como tener una prenda camel, una falda larga de día o una falda plisé midí. Te dará un rollo cosmopolita total.


Lo bueno es que el dorado te lo puedes poner como te plazca, con gris, con negro, con azul marino, con granate. Sólo hay que cumplir dos reglas. La primera, hay que quitarle dramatismo al tema. El dorado no se lleva en plan hiperarreglado y rollo discoteca en su más pura esencia sino contrastando o con vaqueros o con lana o jugando con volúmenes. Y la segunda, añadir al dorado sólo una gama de colores para no complicarlo más.

 
Las grandes cadenas están llenas de jerseys con brillos dorados, bronces o similares y ya hay hasta leggings dorados en los sitios más insospechados. Uno de ellos es Zara niños. En Topshop tienen hasta sección dedicada a los brillos.




No hay excusa!



Carolina Engman lo lleva con granate. Cambridge satchel en Asos, Bailarinas en Zara, Camiseta en H&M y Cardigan de Topshop.

22.11.11

Adolescentes y Veinteañeras

Os tengo que contar una cosa. Estoy absolutamente obsesionada con las trainer boots. No las deseo, las neesito.







Pero yo no tengo edad para necesitar eso.



Así que me aguanto y no me las compro.



Comprároslas vosotras que podéis, menores de treinta, y demostrar al mundo que las trainer boots molan y que tienen mil posibilidades.

30.10.09

Viajar de otra manera

Hoy me he topado con una web fabulosa que puede hacer que nuestras vacaciones sean maravillosas y más baratas. En esta web no sólo se puede alquilar un apartamento a buen precio para unas vacaciones, aunque sean cortas, sino que también se pueden alquilar habitaciones a un precio todavía más razonable:



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Puedes ir a París y dormir aquí por 35 $

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Aquí por 65 $



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O aquí por 75 $

En Madrid hay pocas casas pero puedes dormir en esta habitación por 47 $



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o en esta otra por 82 $



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En Nueva York podéis dormir en una habitación de este apartamento por 95 $



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O en este otro apartamento por 95 $ también


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Y en San Francisco en esta habitación por 75$



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Y si estás pensando en hacer una escapada a Berlín, esta habitación por 45 $ está genial



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O esta otra por 48 $


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O esta habitación extra-blanca por 66$



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Me parece una forma genial de ahorrar dinero en el alojamiento y generalmente tienes derecho a usar también la cocina. Colgaría mi habitación extra en este momento si no fuera porque no vivo en una zona céntrica. Es una manera perfecta de ganar dinero para aquellos que necesiten ingresos extra. Como en Ebay, el sistema se basa en los votos y la confianza.

24.7.08

Un viaje

La vida te trae sorpresas, sorpresas te da la vida. Y yo, más que encantada, me voy a HOLA, en concreto aquí: http://blogs.hola.com/lasilladecebra/, a probar suerte, a escribir más y a seguir con este blog que me tiene enganchada y que no sé abandonar.

Muchas gracias a los que pasáis habitualmente por aquí y, por supuesto, muchas gracias a la gente que comenta. Me encantan vuestros comentarios. Thanks to you all, porque si nadie me hubiera leído, no hubiera continuado.

¡Besos!

23.7.08

Saturday night fever


El sábado por la noche me topé con una de esas tipas agresivas que quieren todo el espacio para ellas, mal vestidas, con unas mechas terribles y mal puestas y una flor en el pelo intentando emular a Carrie Bradshaw.

Su novio me pidió amablemente que me corriera un poco con mi taburete hacia el otro lado de la barra para que él y su acompañante pudieran estar más holgados. Me corrí. A los cinco minutos la tipa con bastante chulería y cara de asco - ¿por qué será que la gente que va de chula no tiene nada de qué chulear? – me pide que me corra. Le respondo que ya me he corrido antes y que no puedo volver a correrme porque ya no tengo sitio y empieza a gritarme que soy una amargada, una borde, que de qué voy, etc. A mí me entran ganas de arrancarle las mechas y la flor y decirle todo lo que pienso de ella – así, tal cual y sin rodeos – pero hago un ejercicio de autocontrol y le respondo – eso sí, un poco borde – que ya me he corrido la primera vez y que ya le gustaría a ella ser TAN amargada como yo. Claro que como era un poco cortita supongo que no entendió la ironía.

Obviamente ella, tan mona y tan educada, no quiso dejarlo ahí y con su gran culo empezó a invadir mi taburete. Yo no daba crédito. Menos mal que mi culo tiene dimensiones reducidas porque en otro caso no habría sido capaz de mantener el equilibrio ante semejante invasión de las tropas enemigas. Yo no sabía si decirle algo o si empezar una pelea cuerpo a cuerpo. Algo tenía que hacer. Medité sobre mis armas dialécticas y físicas y dado el básico repertorio de ideas y la forma tan primitiva de expresarlas de mi oponente, pasé directamente al plano físico. Sí, soy una cobarde, lo reconozco, no fui capaz de decirle lo que se merecía. Y eso sí que habría sido contundente. En vez de eso me comporté como una nena y simplemente hice mis dos maniobras fundamentales de defensa de territorio:

1.- Encender un cigarro, subir el antebrazo y colocarlo la mano con el cigarro hacia atrás a la altura del hombro. Quien nos esté “incomodando” tendrá que quemarse antes de llegar a su objetivo. ¿De verdad te compensa ser una maleducada? No, ¿verdad?

2.- Colocar el codo a la altura de nuestra cintura, firme cual poste de teléfono. ¿Qué pasa? ¿Qué ahora que al empujarme te clavas mi codo en las costillas ya no te gusta igual? Mira que eres rara…

Lo siento, mujer de la flor, no tenía otra opción, tenía que resistirme. No podía dejar que pensases que se puede ir por ahí gritando y empujando a la gente para salirte con la tuya. No , no y no – esta frase se la copio a
La Divina, que me encanta – y sobre todo, please, don't shout (por favor, no grites).

18.7.08

Black Bags


No sé qué me pasa con los bolsos negros pero me compro uno cada dos por tres y o me canso de ellos o se me estropician enseguida. El último en estropiciarse fue uno de Mango. Mira que prometía. Pero no pudo cumplir. A los dos meses asomó el cartón piedra tras la apariencia de cuero y mostró al mundo que por dentro era blanco como la luna y que se negaba a volver a esconder su secreto, ni siquiera con un edding permanente.

Yo, resignada, volví a coger los de siempre que son los únicos que sobreviven y que me aburren tanto como Zapatero y sus sonrisas de aquínopasanada aunque no tanto como el deaquínomepiro de Rajoy.

Con ganas y un plan de contención rebajil me adentro en los oscuros mundos de las rebajas de Inditex en busca del bolso negro perfecto y evitando Mango a propósito, que todavía tengo guardado el bolso de cartónpiedra de la rabia que me da tirarlo. Tras varias vueltas y pensando ya en abandonar mi misión me recuerdan que
Uterque abría hoy y decido pasar a ver qué tal. La tienda me recuerda mucho a Bimba y Lola. No parece Inditex. Los precios de los bolsos algo subidos en la línea de los últimos bolsos caros de Zara. Los zapatos están mejor de precio y hay algunos chulos muy monos. Me enamoro de un bolso negro pero sólo platónicamente que he decidido comprarme un bolso en rebajas y que me cueste poco, no uno muy caro para ser de Inditex y encima de temporada. Entro por segunda vez en dos días en un Zara y decido concentrar todos mis esfuerzos en los estantes que guardan los bolsos. “No es posible que no encuentro un bolso de rebajas decente en Zara. Juro ante Dios que no me voy de aquí sin uno!”. Con este espíritu me recorro la tienda entera y voy cogiendo bolsos de aquí y de allá mirando y remirando hasta que por fin encuentro EL BOLSO. Sí lo he encontrado. No me lo creo ni yo. Es maravilloso, es negro, tiene una piel fabulosa y es ideal. Costaba 99 Euros y ahora cuesta 39,90. Lo habría besado si me hubiera atrevido. Decido aprovechar que estoy por allí y me doy una vuelta por Trafaluc. La verdad es que cada vez que me paso me siento más fuera de onda. Yo voy creciendo y las niñas de quince años lo tienen que notar. ¿Pensarán que me he perdido? A mí me gusta Trafaluc porque de vez en cuando tiene cosas muy chulas que luego no vuelves a ver por ahí. Las niñas que se compran el mismo vestidito que yo se lo pondrán para salir de marcha por cualquier zona rara que yo no pisaría ni harta de ron. Lo que más me ha alucinado es que me han gustado muchísimas cosas. ¿Me estoy transmutando en una señoraconínfulasdeadolescente? ¿O está cambiando Trafaluc? ¿O son las adolescentes las que están cambiando? Miedo me da la respuesta. Entre las cosas que me han gustado, finalmente elijo sólo – que la economía está fatal, siempre según Solbes – una camisa de cuadros absolutamente genial. Llevo meses soñando con esa camisa. Cuando me pongo en la cola, empiezo a deliberar sobre mis compras. Me acuerdo de los consejos de Miss B para comprar en las rebajas, en la lista, en que no necesito la camisa de cuadros, en que la economía está fatal y la crisis es tremenda, en que no hay nadie en Zara y eso es muy mal síntoma y no puedo evitarlo, como no soy capaz de decidirme, decido que si alguien se pone detrás de mí en la cola me la compro, si cuando vaya a pagar no hay nadie esperando su turno detrás de mí, la dejo. ¿Qué ha pasado? Pues no me he podido comprar la camisa. ¿Cuánto voy a tardar en volver a buscarla? ¿Apuestas?

16.7.08

Holidaying


Necesito mis vacaciones. Desesperadamente. Más que nunca. Cada año es peor. Ya sé que me van a saber a poco las tres semanas que tengo. Necesito mojitos, playa, mojitos, playa, chiringuito, mojitos, mojitos, playa, mojitos. Mojitos. Creo que tengo claras mis prioridades. Otros prefieren irse a la Conchinchina. También están los que les gusta más ir a Benidorm. Afortunadamente, no todos queremos lo mismo. Si no, no cabríamos allá donde fuéramos. Lo que si queremos todos es irnos ya. Las vacaciones, las ganas que tenemos de que lleguen, donde vamos y cuando volveremos son los únicos temas de conversación que tengo ahora mismo con mis compañeros de trabajo. Todas las mañanas coincido con la misma en el café: "Qué horror, ¿eh? Hay que ver lo que me ha costado hoy..." - "Pues anda que a mí... no puedo más. Necesito irme ya. ¡Puf! no creo que llegue hasta el último día".

Las sábanas se me pegan por las mañanas como si ellas fueran la parte peluda del velcro y yo la de los pinchitos. Sí, pinchitos, porque pincho, pincho, pincho mucho. Necesito aire y dormir. Cuando me estoy duchando las sábanas me siguen llamando: "Moi, ¿dónde estás? ¿Por qué te has ido? Te estamos esperandoooooooooooo. Mira qué blanquitas estamos... muy acogedoras... ya sabes, cien por cien algodón...". Qué mal lo he pasado esta mañana. A punto he estado de volverme a tirar en la cama y llamar a la oficina diciendo que una mosca tse-tse me había inoculado una dosis casi-mortal de somnífero veneno.

10.7.08

Paranoias


Tengo una paranoia muy absurda desde que veo CSI. Cada vez que me peino con los dedos por la calle y se me cae algún pelo al suelo no puedo evitar pensar que mi carga genética está por ahí libre y suelta y que cualquier desgraciado puede recogerla y dejarla junto a un cadáver. ¿Soy la única que tiene este tipo de paranoias estúpidas? Por favor, decidme que no…

9.7.08

No era necesario


¿Puede que haya algo que me moleste más y que me resulte aún más repulsivo si cabe que el olor de la comida de mis compañeros a los cuales sus mujeres envenenan? Sí, EL OLOR DE LOS AMBIENTADORES. No puedo soportarlo. Ni en una casa limpia ni en una sucia. Los perfumes son para las personas y no para las casas. Las casas deben oler a limpio y punto. E intentar disfrazar un mal olor con uno de esos sprays es una idea muy mala. Por muchas propiedades anula-mal-olores que nos venda la publicidad, es imposible anular un olor. Por lo menos por ahora. Lo único que se consigue es sobreponer un olor terrible y penetrante al otro desagradable de antes creando un ambiente digno del mismísimo infierno.

Pero lo mejor de todo, lo más divertido y lo más impresionante es que haya una persona que vaya echando la mierda del spray ese por TODO el pasillo – y mira que es largo - para atufarnos bien a todos sin preguntar antes. Que empape su despacho si quiere con la mierda esa pero que mi parte del pasillo la deje en paz. ¿No creéis?


(Nota: El título del post va por Di, maravillosa, divertida y estupenda)

8.7.08

La amistad femenina


Ese gran tópico. No he encontrado todavía ningún hombre que crea en la amistad femenina. Todos despotrican contra nosotras y dicen que no existe y que somos todas unas harpías y que no confiamos ninguna en ninguna y que todas nos utilizamos y demás tonterías.

Afortunadamente sí existe. Tengo la inmensa suerte de tener amigas geniales, unas más cercanas y otras más lejanas, pero todas geniales. Claro que no es oro todo lo que reluce. Para tener esas amigas también me he tenido que topar con alguna que otra indeseable. Y con otras simplemente planas. Menos mal que tengo buen gusto eligiendo amigas - ellas también saben quedarse con lo mejor – y da bastante igual haber tenido que encontrarme con brujas pirujas por el camino. En el momento duele pero luego se pasa rápido. ¿Por qué molestarse por un yogur caducado si tienes caviar en la nevera?

Pues eso tengo yo. Sin ellas mi vida no podría ser igual. Con ellas lo comparto todo. Antes o después hablo de todo con ellas. Me entienden, me escuchan, me quieren. Las escucho, las entiendo, las quiero. Alguna vez las odio un poco e incluso nos hemos llegado a gritar y a decir cosas feas. Así son todas las relaciones. Muchas veces estás de acuerdo pero otras no. Otras para nada. Lo que nunca cambia es que nos escuchamos siempre. Intentamos entendernos aunque no parezca que lo vayamos a conseguir. Porque las personas que mejor te conocen y más te quieren a veces saben sobre ti más que tú mismo. Y al final siempre vuelven las risas, las complicidades y las grandes conversaciones. Porque con ellas no me canso de hablar. Me podría pasar horas parloteando sobre los tonos azules del cielo y sobre los matices de tal cosa o la otra.

Ellas son una parte fundamental de mi vida y me alegro tanto de que estemos juntas en esto que no podría llegar a explicar nunca lo que siento por ellas sin parecer bollera. Las adoro, las quiero, las necesito.

25.6.08

Tan fácil


Voy a relatar los hechos según han ocurrido, en orden cronológico, así sin más.

Mi pelo ha tenido siempre una tendencia a estar más mono sólo cuando no está totalmente limpio, sino casi-limpio, es decir limpio desde hace uno o dos días. Totalmente limpio y sin pasar por peluquería ni secador – algo que intento evitar a toda costa ya que detesto ambos – es un pelo extraño y que siempre llevo en una coleta.

Un día MyMan decide que quiere tener moto. A mí me dan los siete males, tenemos siete broncas y decido que si él va a hacer lo que le dé la gana, yo también. Así es como nuestro perro llegó a casa. Y con él la moto. Y con la moto un casco para cada uno.

La moto de MyMan genera una necesidad profunda en varios amigos que inmediatamente se hacen con otra.

Uno de ellos tiene el pelo un poco como yo – pero más corto -. Ondulado, rizado según el día, según el aire. Nos reímos de él porque cuando va en moto se le queda aplastado y parece un poquito raro.

El miércoles pasado me monté en la moto con MyMan para ir a ver el partido con unos amigos y cuando llegué me dice una amiga. “Qué mono tienes el pelo hoy”. Hilo los hechos y deduzco que el casco ha conseguido que mi pelo se deslimpie un poco, lo justo para que el pelo esté mono y le respondo: “Es el casco”. A ella se le ocurre una brillante idea: “Pues para la boda del sábado te podrías poner el casco un rato porque lo tienes ideal”. Yo me río, pienso que me tengo que lavar el pelo el viernes para no llevarlo demasiado limpio ya que no me imagino a mí misma paseando con el casco puesto por mi casa.

Pero no todo el monte es orégano – es que me encanta esta frase – y el viernes me baño en la piscina. Luego se me olvida que me tengo que lavar el pelo para la boda y, oh dios mío, no me queda más remedio que lavarme el pelo el sábado por la mañana.

Cuando ya lo tengo casi seco, haciendo la maleta, con muy poco tiempo por delante y después de mirarme de refilón en el espejo, decido que voy a probar lo del casco. Quién sabe, a lo mejor descubro la utilidad del siglo al casco de moto – aparte de salvarle a uno la vida, por supuesto -. Y es así como acabo terminando de hacer la maleta con el casco puesto. Milagro. Cinco minutos y el pelo me ha quedado justo como quería que me quedara.

Todavía no me lo creo, he encontrado por fin la forma de llevar el pelo mono sin aburrirme en la peluquería o gastarme fortunas. Eso sí, es un poco complicado llevármelo de viaje en avión. Me imagino al policía: “Es que el casco se puede considerar un arma letal… Puede usted ponérselo y darle un cabezazo al piloto…”. Y yo, “Pero señor, que este es mi secador particular. No puede usted dejarme así con el pelo sin control. Además, ¿me imagina usted dándole un cabezazo a alguien?”.

24.6.08

Mala hierba


Ella: “Hay muchas malas hierbas en la terraza que están creciendo muchísimo. No sé si quitarlas. Me dan un poco de pena. Tú como agrónomo, ¿qué me aconsejas?”

Él: “¿Quitarlas todas y ponerlas de plástico?”


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En un chiringuito de una playa:

Un hombre a otro hombre: “¿Me dejas el rotring?”

Otro hombre: “Sí, claro”

Segundos después otro hombre comprueba, estupefacto, para qué quería Un Hombre el rotring. Con la punta se estaba sacando restos de comida de entre dos muelas.

………………………………..en fin………………………………


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Otro Hombre: “Me duele la nariz por dentro”

Ella: “¿La nariz? ¿Por dentro? ¿Cómo puede ser?”

Otro Hombre: “Es que tenía un moco reseco y pegado y al quitármelo tiré con mucha fuerza llevándome varios pelos de la nariz y me hice sangre. ¿Nunca te ha pasado?”

Ella: “No…”

16.6.08

Ring Ring


Los móviles, mi gran punto débil. He tenido mil. Los hay que cayeron cientos de veces y aún siguieron funcionando. Otros rebotaban tras ser lanzados – sin querer – a un montón de kilómetros por hora. Algunos se quedaron en un taxi. Otros volaron sin paracaídas y aún así sobrevivieron. Los hay que cayeron a las profundidades del mar o de sitios peores. De alguno simplemente me harté.

El último se ha quedado en un avión. Ahí estará solito y desconsolado, esperando a que vaya a buscarlo sin saber que en breve será sustituido por otro y él nunca será rescatado. Condenado a ser el teléfono de algún suertudo con ganas de usucapir. ¿Habéis usucapido vosotros/as alguna vez? Yo sí, sin mala fe, por supuesto. Para los que no lo sepan, usucapir es una figura juridica que legaliza y premia la posesión continuada de algo con la propiedad. Requiere más tiempo si es con mala fe y si son bienes inmuebles pero aunque los plazos no los recuerdo muy bien tengo la ligera idea de que eran unos treinta años si era con mala fe y bienes inmuebles, algo que siempre me impresionó mucho y es que cuando estudiaba esta figura en la facultad me entraban ganas de ponerme a usucapir todo aquello que no pareciera que tuviera dueño. Pero claro, da mucha pereza irse a cualquier campo, vallarlo y ponerse a intentar usucapir a ver qué pasa. Durante treinta años estás con la incertidumbre de si lograrás usucapir o no, si cualquier día alguien te reclamará algo y echará al traste tu plan – es que tienen que ser treinta años de posesión continuada y sin violencia -.

Mi gran propiedad usucapida son unos libros de Astérix de los que fui propietaria mucho antes de saber lo que era la usucapión. Todavía cuando los veo me acuerdo de la niña que me los prestó y de lo que pensará ella cuando ve mis libros que ya no son mis libros dado que ella los ha usucapido y ahora son suyos. Un nexo estúpido pero que me hace acordarme de ella de vez en cuando.

6.6.08

Maleta va, maleta viene



Tengo mucho trabajo. Tengo mucha alergia. En principio a partir del domingo seré más persona. Mañana me toca hacer maleta. Lo odio. O pienso todos los conjuntos por adelantado - lo cual me da una pereza terrible - o luego cuando llego a mi destino y empiezo a vestirme, al tercer día no cuadra nada con nada. Si me pasara como a un amigo que no sabía que los colores se combinaban, sería mucho más fácil.

27.5.08

My personal fashion

Desde que recuerdo siempre he tenido predilección por ciertas prendas y un odio acérrimo a algunas cosas que mi madre me obligaba a ponerme. Los fines de semana me liberaba del horrible uniforme de colegio y me gustaba sacar mi ropa preferida del armario e ir poniéndola sobre la cama haciendo conjuntos hasta dar con el adecuado. Recuerdo unas bermudas vaqueras con florecitas naranjas y amarillas que combinaban fenomenal con una camiseta amarilla. Con amor recuerdo también un vestido tipo marinero cuya charina (sí, sí, se llama charina la movida esa que cuelga de los uniformes marineros) me mangó una rata en un restaurante (….! sí, sé que parece increíble pero así fue o así me lo contaron). Con pavor rememoro el conjunto aquél de pantalón de pana y jersey de cuello polo en rojo que me dio una gran alegría cuando se me quedó pequeño pero también trajo una muy mala noticia: el de mi hermana, exactamente igual pero en amarillo, ya no me quedaba grande.

Con esta pequeña introducción seguro que se entenderá mejor mi amor por la ropa y las combinaciones y mi firme creencia de que la forma de vestir transmite mucho de uno mismo. Incluso el que intenta transmitir que pasa de la ropa - o de la moda - con lo que se pone – o no se pone - dice mucho de su interior. Por eso no creo en la uniformidad ni en las modas masivas. Con esto no digo que no siga la moda, obviamente los cánones estéticos, queramos o no, por la televisón, por la música, por la gente que hay en la calle, por el arte y por mil cosas más van mutando en todos nosotros. Y así el concepto de belleza va cambiando con el tiempo y cada uno va adaptando lo que más le llama la atención de cada época a su criterio estético. Vistiéndome cada día me siento yo y no disfrazada, me siento yo – insisto – y por tanto diferente. Y por esto me molesta enormemente coincidir con mis amigas en alguna prenda o accesorio. En esos momentos me siento un poco clon, muy poco “yo”. Es verdad que ni Zara ni H&M son exclusivos y que por lo que yo le pago al Sr. Amancio Ortega por una falda no me puede asegurar que no habrá por ahí otras cien mil iguales. Pero como en general a la gente no le gusta ir igual que a media ciudad, él se ocupa de repartir muy bien los modelos para que sea una excepción el día que te encuentras a alguien en el semáforo con el mismo vestido que tú. Sin embargo, la mitad de mis amigas creen que si un vestido es bonito, que más da que lo tengamos dos o tres de nosotras e ir vestidas igual… Ellas argumentan que cuando compras en una tienda tan accesible y poco exclusiva como Zara/H&M/Sfera/Blanco/etc. tendrás que asumir que tus amigas pueden querer lo mismo que tú. Yo respondo que habiendo tantos modelos y posibilidades y ropa mona en todas estas tiendas no entiendo por qué tenemos que ir vestidas iguales si sólo somos seis, siete u ocho amigas. Yo he llegado a dejar de usar unos zapatos bicolores muy llamativos porque una amiga los tiene igual que yo. Es nuestra eterna discusión. Y no creo que se zanje jamás. ¿Vosotros/as que pensáis?

20.5.08

Are you in?


Se supone que en el mundo de la moda puedes ser CoolHunter – que encuentra e identifica entre toda la amalgama de tendencias aquellas que van a triunfar – o TrendSetter - que crean tendencia -. Las máximas representaciones de TredSetter serían Kate Moss y Madonna. Yo creo que las TrendSetter no existen. Simplemente son CoolHunters todavía mejores que las otras. Madonna no hizo que volvieran los 80, SABÍA que iban a volver los 80. Simplemente hay que saber cuándo es el momento más adecuado para empezar a usar la tendencia. Los que lo hacen demasiado pronto serán unos incomprendidos toda la vida.

¿Quieres saber en qué escala estás del mundo de la moda?

Si te preguntan mucho qué golpe te has dado en la cabeza para ponerte esto o aquello y un par de temporadas después lo llevan todas aquellas que te miraban raro, eres una TrendSetter - lo que yo llamaría SUPERCOOLHUNTER- .

Si, en cambio, lo que te dicen es “qué monoooooooooooo… ¿dónde te has comprado esoooooooooo?”, eres CoolHunter.

Si cuando tú llevas algo, ya lo lleva la mitad de la población de tu sexo, eres un simple mortal.

Si tu madre y tú os intercambiáis ropa y ella no es Nati Abascal, deberías re-inventarte.

Un mal día lo tiene cualquiera

Hoy no es uno de esos buenos días. Atasco en el túnel – que no pánico -. Después casi cuarenta minutos para aparcar. Yo no entendía nada. “¿La masa está siendo controlada por alguna máquina infernal made in usa y enviada a consumir al barrio de Salamanca con algún propósito oscuro tipo resucitar la economía?” me preguntaba yo mientras iba escuchando a Herrera en el coche. Como casi siempre, la explicación más sencilla es la correcta y finalmente me entero de ella: están en huelga los ponemultas de la hora y la masa española, como siempre feliz con lo que parece más barato, se va encantada a trabajar o a hacer lo que tenga que hacer con su cochecito. Y digo parece más barato porque lo que se gastan en la gasolina del atasco y en la gasolina intentando aparcar más lo que vale su tiempo seguro que al final cuesta lo mismo que lo que se hubieran gastado en el parquímetro.

Mientras, personitas de la masa llaman al programa de Herrera y dicen que como Telma Ortiz es la hermana de la Princesa de Asturias se tendrá que aguantar y soportar que la sigan, la fotografíen y la publiquen por ahí y por allí. Claro, ya se sabe que todas las hermanas y hermanos de los personajes públicos son también personajes públicos. A la juez esa de Toledo habría que colgarla. ¿De verdad podemos permitir que los medios decidan quién es y quién no es personaje público? Porque la pobre Telma es personaje público porque lo han decidido los medios y la sociedad. A ningún hermano o hermana de princesa-consorte se le dado semejante trato sin haber ellos vendido su alma al mundo rosa, cosa que Telma todavía no ha hecho.

Luego llego a la oficina y cuando me echo la leche del café en la taza no es que se me haya salido, es que ha caído más leche fuera que dentro. Odio que me pasen cosas así en días que no han comenzado bien. Constatan que el día va a ser asqueroso. Lo peor, me temo que está por llegar. Me da en la nariz que algo absurdo va a ocurrir hoy.

Menos mal que después de la tormenta llega la calma y que el día después de un día absurdo suele ser bueno. Por favor, que llegue mañana ya.

9.5.08

Loosing your religion


A los niños en clase de religión y en misa les dicen que todos somos hijos de dios.

Una niña piensa: “si todos somos hijos de dios, todos somos hermanos, ¿no?” y así se lo comunica a su prima. “oye, ¿sabes que tú y yo en realidad somos hermanas porque todos somos hijos de dios?”

Los adultos que oyen la conversación se mueren de la risa. La niña no entiende por qué se ríen. Es una deducción lógica, ¿no? ¿Dónde está el error? No son capaces de explicarle a la niña por qué se ríen y las respuestas de ella logran que se rían aún con más fuerza.


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A los niños en clase de religión y en misa también les dicen que hay que amar a dios sobre todas las cosas.

A una niña le preguntan: “¿A quién quieres más: a tu padre o a tu madre?” – por cierto, qué estupidez de pregunta, ¿por qué la gente preguntaba esas cosas tan absurdas a los niños? -.

Ella responde siendo consecuente con lo que la están enseñando: “A dios”

Caras de estupefacción, la madre habla con la monja, la monja le explica a la niña que a su madre y a su padre les tiene que querer por encima de todo, por encima incluso de Dios, violando por tanto el primer mandamiento.


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Una niña de diez años ve la película El Exorcista. Se muere de miedo y le pregunta al cura que le da clase de religión si eso puede pasar en la realidad.

El cura responde: “Sí, claro”

La niña flipa. Está muerta de miedo: “Pero a las personas buenas eso no les pasa, ¿no?”

Él responde: “Sí. Hay veces que tiene que ocurrirle eso a alguna persona buena para que personas de su alrededor, que sí son malas, aprendan.”

6.5.08

Water


Hay momentos en que me siento imbécil. Como hoy cuando en Zara Home me ha caído una gotita en el pie. Y compruebo mentalmente que no ha podido ser de mi lata de coca-cola porque la estoy sujetando con la mano derecha y la gota me ha caído en el pie izquierdo. Entonces miro para arriba y veo los conductos de aire acondicionado. Pienso si avisar o no a la dependienta y llego a la conclusión, dado que no hay charco, que ha sido una gotita sola y suelta la que se ha caído. Sigo a mi rollo. De repente la lluvia en mi pie. Aturdida miro mi bolso, de donde parece proceder semejante tormenta. Pues sí. No es que lo parezca, es que la lluvia procede de ahí, de mi bolso. Se está calando todo, mi pie, el suelo. Flipando en colores y en estado de shock, abro el bolso para comprobar que ahora es una piscina. La botella de agua que casi nunca llevo resulta que la he metido abierta y casi llena. Flotan diversos papeles, paquetes de kleenex, la cartera sobresale como un iceberg, las llaves están en el fondo del mar. Necesito un baño para deshacer la marejada y la dependienta, después de explicarle la situación, me indica dónde está. Voy corriendo y saco todos los objetos que llevo y los deposito en un lavabo. En el otro vacío el bolso-cisterna. Cuando veo el mando del garaje, me pregunto a mí misma si logrará sobrevivir a este intento de ahogamiento. Dos veces ha sido ya despeñado y ha logrado recuperarse. Pero de esta no creo que salga. Lo que más me molesta de esto es la pérdida de dinero: 1,5 Euros de la botella de agua + 45 Euros del mando = casi cincuenta SúperEuros que me duelen como nada más ya que lo podría haber evitado si no fuera tan lerda como para meter la botella abierta en el bolso.