28.3.08

Libertad para amar y para odiar


Adoro:

La paella
El gazpacho
Bañarme en la piscina, en una playa limpia
Llevar la ventanilla bajada en el coche cuando es primavera
Los ríos con verdes orillas
Los boquerones en vinagre
Los chanquetes – aunque estén prohibidos -
Respirar profundo
El sol
La vida
Los abrigos
Beber un buen mojito
Los castillos de arena
Andar descalza
Ducharme
Las hojas verdes
Las flores blancas
El cielo

Detesto:

El queso azul
El mal olor
Encontrarme mal
La falta de tiempo
El egoísmo
La gente que no es sincera consigo misma
El miedo
Las pesadillas
Que todo pase tan rápido
La gente vaga que primero pregunta y nunca piensa

Y sobre todo detesto a la gente que piensa que por llevar un bolso IT son fashionistas, que por llevar una tendencia, van vestidas bien, que por comprar el VOGUE pueden opinar sobre moda (qué bien lo ha expresado
Ana Ureña en este post). Por dios, cuánto mal ha hecho la “democratización de la moda” y que “la moda esté de moda”. Señores, Señoras, hay que destilar estilo antes de empezar a leerse el VOGUE. No por leer el VOGUE se va a tener estilo.

Por tanto, para quien quiera ir a la moda en plan bien, que primero se empape de belleza atemporal, que empiece por los básicos y luego vaya añadiendo discretamente elementos. Porque un exceso de tendencias en una misma persona resulta abrumador – hay que dejar sitio y espacio para encajar el impacto-, no se puede aturullar la mente del visionante con tanta información porque entonces pareces una cacharrería y la moda tu elefante particular. Hay que fijarse en las pasarelas. Los diseñadores destacan algo, no lo mezclan todo como si la vida se acabara mañana y tuviéramos que estrenar las cien prendas que nos compramos ayer. Eso sí, si lo que te gusta es esa imagen excesiva, entonces genial. Todo el mundo tiene que ir como de verdad le gusta y esté a gusto. Lo malo es cuando uno fuerza un estilismo buscando un fin concreto del que al final no se reconoce la esencia.

27.3.08

Options


Estoy pensando en cerrar el blog. La verdad es que cuando empecé a escribir un blog lo hice con el único propósito de, si tenía éxito, sacarme un dinerillo con la publicidad. Entonces se me ocurrió hacer una especie de “serie-culebrón” en un blog de Alejandra, una niña mona y buena que tuviera algún problema sentimental. Así nació “La historia de Alejandra” y la fui escribiendo día a día, sin pensar en cómo iba a acabar. Escribía cada día lo que se me ocurría y aunque su público fue fiel, fue bastante minoritario. Creo que se reducía a unas cinco amigas mías.

Cuando terminó Alejandra, decidí escribir un blog sobre cualquier cosa, más tipo BLOG, que lo anterior. Y la verdad, tengo mis visitillas, pero creo que no va a triunfar. Lo único que hago es escribir lo que se me ocurre. No es que me importe no triunfar, que me parece accesorio, es que no cumple la función original que yo pretendía darle al blog. Y, además, si encima de tener pocas visitas, casi nadie me hace comentarios, pues esto parece más el desierto del Sahara en pleno agosto. Yo creo que esto no acaba de funcionar porque no acabo de caerle bien a la gente. Claro que esto no me extraña. En la vida real me pasa un poco lo mismo. Todo el mundo se piensa que soy una borde hasta que nos conocemos un pelín mejor y ven que en realidad soy muy mona y muy simpática. Pero en el mundo este blogueril parece que las cosas no funcionan de la misma manera… En fin, creo que podré vivir soportando esta cruz.

Así que estoy pensando en cerrar el rinconcillo este, más mono que otra cosa, pero absolutamente inservible, por otro lado.

Pero claro, me gustaría sustituirlo por otro, a ver si a la tercera va la vencida, y acabar como la abuelita de noventa y pico años, saliendo en los periódicos.

24.3.08

Atormentados sin remedio

Siguiendo el ejemplo de mi cada vez más adorado NadaImporta y copiando descaradamente la idea de Maika, voy a proceder a hacer mi propia y particular “Guía de Hombres Poco Recomendables”.

Y voy a empezar por el que parece más inofensivo de todos. Una se piensa cuando se encuentra con él que le tiene que cuidar y que si alguien saldrá lastimado de esa relación será precisamente él. Porque él es un hombre que parece inofensivo. Con la autoestima tocada y normalmente salido de una relación tormentosa en la que ella le vapuleaba y le machacaba a gusto. Y entonces se nos puede encender ese instinto de protección que todo ser humano tiene dentro de sí y nos disponemos a reconstruir esos pedacitos de persona que nos hemos encontrado, a cuidarle y mimarle para que su ego mejore, se haga fuerte y podamos verle tal y como es. Pero, ERROR, ese tipo de ser acomplejado, sin saberlo, no puede tener una relación igualitaria. Necesita de una mujer que le ordene y le fustigue, que le mande y le rebata, que no le permita que su ego esté entero. Este tipo de hombre aplastará a cualquier mujer que le intente ayudar a tener un ego completo, no soporta a una mujer que le admire, necesita todo lo contrario, es un atormentado sin remedio.

Si vais a ser capaces de estar toda vuestra vida maltratando al hombre que queréis, este es el hombre adecuado para vosotras. Para el resto, mejor absteneos ya que cuando tenga el ego reconstruido os dejará y se buscará a otra bellaca que le dé la guerra sucia que le mola. Así que, ya sabéis, si os encontráis con un tío que sale de una relación duradera con una tía que le maltrataba, de la que ha aguantado carros y carretas, mejor olvidadlo.

12.3.08

Dar y tomar


La vida es un continuo dar y tomar. No se puede sólo dar. No se puede sólo tomar. Al que sólo da generalmente se le acaba tomando el pelo. Y al que sólo toma se le tilda de egoísta y avaro.

Y esto vale para todo. No sólo para lo material. También para las relaciones, el trabajo, etc. Si tu tienes un amigo que sólo te pide y te exige pero cuando tú le necesitas nunca está ahí, acabas cansándote de él y le mandas a freír espárragos. En el lado opuesto, si tú te desvives por tu amigo, nunca pides nada a cambio, todo lo que haga mal lo aceptas sin rechistar, te acabará tratando mal. La naturaleza es así. La mayoría de la gente aceptará llevar tus límites hasta donde tú los pongas. Poca gente hay en el mundo que no necesita que el de enfrente le ponga los límites.

Con las relaciones amorosas pasa lo mismo. Los límites los tienes que establecer tú. Si dejas que los establezca el de enfrente, acabarás por los suelos. Y de la misma manera, igual que tu pareja te da cosas, tú le tendrás que dar también. Si no se cansará de ti. Especial mención aquí para los/las que se enamoran siempre de hombres/mujeres imposibles totalmente fuera de su alcance. No sólo te tienen que llenar ellos/as a ti, tú también les/las tienes que llenar.

Si llevamos el tema al trabajo, es también bastante curioso. En la mayoría de las empresas españolas, si no pides aumento de sueldo, no te lo dan (aquí es donde va la famosa frase de “quien no llora, no mama”). Pero a veces es más extraño aún: si dices que has encontrado un sitio mejor para trabajar, te ofrecen doblarte el sueldo. ¿Significa eso que hasta entonces la empresa le ha estado tomando el pelo al trabajador? La empresa debería pagarle al trabajador lo que cree que vale, no lo mínimo imprescindible.

Desde el punto de vista más materialista, el de los regalos, no podemos estar siempre regalando y no recibir regalos nunca. Y, obviamente, no podemos estar siempre recibiendo regalos y no hacerlos nunca. Aunque he de confesar que alguna vez he recibido algún regalo de alguna persona no esperada y no sé cómo corresponder. ¿Con otro regalo? Sería lo suyo, pero siendo una persona lejana, me resulta algo violento de repente soltarle un regalo. No sé, es extraño. Si meditamos un poco sobre los GRANDES REGALOS, es decir los regalos de boda, en realidad los regalos son una forma estupenda de ahorrar. Cada vez que hay una boda, hacemos un regalo. Después de miles de bodas seguidas, sentimos que con tanta celebración del amor nosotros nos vamos a acabar arruinando. Pero luego llega el momento de nuestra boda, lo celebramos, y todo el mundo nos hace un montón de regalos que más o menos se equipararán con aquellos que hemos hecho hasta ese momento + todos los que nos quedan por hacer. Lo malo es si no nos casamos. Llegada una edad, habría que hacer una fiesta de soltería para celebrar una vida plena en la que la gente nos hiciera regalos como si nos hubiéramos casado. Claro que si encuentras el amor después de la fiesta de soltería, ya no tendrías más derecho a regalos.

P.D.: Súper-J, te juro que no me olvido de tu regalo de boda.

18.2.08

Casualidades de la vida

Pululeando por ahí me encuentro con este post de trendencias en el que sacan esta imagen del desfile de Ana Locking (Ex Locking-Shocking):


Y no puedo evitar acordarme de este dibujito inspirado por mi amiga Noemi y publicado hace más de un año:




Y yo pienso que tiene que ser una casualidad. Es imposible otra explicación. Pero rascándome la cabecita con un dedito digo: “Yoder, qué casualidad…”

P.S.: Prometo ser persona en breve. Volveré a postear a diario antes de lo que pensáis.

31.1.08

Obreros


Voy a bajar ahora mismo a asesinar a los obreros que están haciendo la remodelación de la tienda que se encuentra bajo mis pies. Primero les voy a gritar mucho, con auténticos chillidos inspirados en los lobos feroces y rabiosos de la estepa rusa, luego les voy a sacar los ojos de sus cuencas con una cuchara para después machacarles los dedos de los pies con un martillo. Terminaré cerrando la tapa de un baúl sobre sus partes repetidas veces y después, sólo entonces, cuando ya hayan sufrido lo que llevo sufriendo yo esta semana, les concederé el favor de asesinarlos para que puedan dejar de sufrir. Por favor, si tenéis alguna idea más, decídmela. Estoy deseando llevarlas todas a cabo.

De verdad que no lo entiendo. Como sigan agujereando van a encontrar oro, agua e incluso brillantes.

¡NO PUEDO SOPORTARLO MÁS!

27.1.08

Dearest Nawja


Queridísima Nawja:

No sé cómo ha pasado esto pero a pesar de haber oído hablar de tu música hace ya unos años, hasta esta semana no se me ha presentado la oportunidad de escucharla (es lo que pasa cuando no buscas la oportunidad – si esperas a que la oportunidad te encuentre, todo, siempre, lleva más tiempo). Pero, oh dios mío, ahora ya mi vida ha de ser diferente. Esta misma noche me voy a conectar a Emule y voy a empezar a bajarme toda tu música. Siento muchísimo hacerlo así y no comprarme tus CD’s, pero he hecho la firme promesa de no comprar nada de música hasta que el gobierno quite el canon digital – esto de pagar por adelantado por si acabo delinquiendo no me va – me paso a la desobediencia civil-, pero, no te preocupes, no la venderé, ni la alquilaré ni haré nada raro aparte de escucharla. A partir de ahora tu música (y que conste que de momento sólo he escuchado una canción) será una de mis compañeras de viaje y mis labios sólo pronunciarán mi nombre para adorarte. Desde este momento abofetearé a todo hombre que no esté enamorado de ti y les obligaré a ver en ti lo que yo, como mujer heterosexual, no soy capaz de ver, aunque sí de intuir. No entiendo como el mundo masculino no gira a tu alrededor. ¿Es que son tontos? ¿O, quizás, tan despistados como yo, andan por ahí tan felices en su ignorancia, sin saber que TU MÚSICA les puede sacar de una aletargada y acomodada lista de canciones? Esa voz que en las películas es demasiado poderosa e inquietante a veces (en “Abre los ojos” que dijeras mi nombre me hacía sentir escalofríos), cantando se equilibra, se armoniza, resulta perfecta y ya se entiende para qué has nacido y cuál es tu misión en esta vida.

Y, sobre todo, que Leonor Watling deje de intentar imitarte.

Y, por cierto, ¿tu padre fue un visionario al llamarte Nawja (“éxtasis” en árabe) o que te llames Nawja te ha hecho ser como eres?

13.1.08

My hair

Tengo un grave problema con mi pelo: no sé qué hacer con él. Hace bastante decidí que me iba a cortar el flequillo y ese mismo día quedé con mi hermana para comer y descubrí que a ella se le había ocurrido esa misma idea ese mismo día y, lo peor, que ya la había ejecutado. Así que para no parecer dos tontas del bote (porque tenemos un aire aunque seamos muy diferentes – esto es muy de nuestra familia, que se note que las hermanas son hermanas pero cada una con su único y personal estilo -) decidí no cortármelo. En su lugar me corté lo que mi súperpeluquera llamó una visera, que consiste en una especie de flequillo de lado bastante largo que te tapa media frente en plan cortina. La verdad es que me quedaba muy mono. O así me vi yo unos meses. Pero enseguida me cansé y pensé que me quedaba fatal así que renuncié a la visera y dejé mi corte de pelo en stand-by esperando que a mi hermana se le pasara pronto el pronto del flequillo. Pero, para mi pesar, no se le ha pasado y yo sigo con el pelo sin definir, sin cortar, cada vez más absurdamente largo y por tanto casi siempre recogido en una coleta o al tuntún. Y es que no se me ocurre nada más que hacerme que el flequillo. Así que me quedan muy pocas opciones:

1- Asesinar a mi hermana
2- Dejar que el pelo siga creciendo hasta que por detrás y sin mirarme las piernas ni el culo los paparazzi me confundan con la Pantoja.
3- Cortármelo sin pasión.

Y, la verdad, aunque la número 3 parezca la mejor opción, yo llevo fatal lo de hacer las cosas sin pasión. Es que es muy triste hacer algo sin que te convenza. Yo siempre hago todo con intensidad. Desde vestirme por las mañanas – siempre salgo convencida de que llevo el mejor atuendo que podría llevar ese día – hasta leerme un libro – si no me apasiona, acabo pasando, por mucho que me moleste dejarlo a la mitad-).

¿Alguna idea? Si no encuentro alguna solución pronto
acabaré ingresando en el libro Guiness de los récords, por supuesto, contra mi voluntad.

7.1.08

Un domingo cualquiera


Los domingos son siempre terribles pero por lo menos tenemos los siempre entretenidos dominicales para amenizar las indolentes tardes ante la maltrecha televisión. Con curiosidad buceo entre los inventos del año que recopila EL MUNDO y me encuentro cosas tan asombrosas como la ventana que se convierte en balcón o tan – siempre según “my personal point of view” – estúpidas como las ranas translúcidas. Dicen que la utilidad está en que no va a haber que diseccionarlas en clase de biología para ver como están formadas por dentro. En ninguno de los colegios en los que he estudiado (uno en Madrid, el otro en Irlanda) han diseccionado una rana ante mis ojos. Se ve que es algo muy norteamericano. Pero, la verdad, me hubiera gustado. A pesar del asco que me da sólo imaginármelo, estoy segura de que hubiera sido interesante. Y quitarles semejante emoción a los estudiantes estadounidesenses para sustituirla por un aburrido vistazo a una rana translúcida me parece muy mal por parte de los investigadores.

Siempre llego con ganas a la hoja final de Goomer. Cuando salió la película, no sé cómo porque juro que no di ni prometí favores sexuales, logré convencer a dos amigos para ir a verla. Creo que pocas películas he visto tan malas como esa. Ambos amigos, cada uno a un lado, roncaron la mayor parte de la peli.

Después del dominical siempre llega el periódico y me encuentro, como el resto de la semana, con mil columnas, artículos o reportajes sobre el setenta cumpleaños del Rey. Nunca antes un cumpleaños me resultó tan tedioso. Si hasta el otro día soñé que el AVE a Barcelona me hacía una jugarreta y me iba al Rey a quejarme… ¿No se aburren los periodistas de leerse los unos a los otros más incluso que nosotros de leerlos a ellos?

Por lo menos, gracias a mi reciente descubrimiento del botón de pausa de lo que estás viendo en la tele (eso que tanto anuncia ahora Telefónica) que incorpora el DVD, me puedo levantar a merendar o a atender una llamada sin perderme la mitad de la única película semidecente que ponen. Y luego, para más júbilo, puedo saltarme los anuncios (!!!).

Si es que en domingo cualquier tontería le hace a una ilusión.

11.12.07

Mi amor por las pelis de mierda


Tengo un problema con las películas fantásticas y de ciencia ficción. Necesito ir a verlas aunque ya de antemano sepa que serán terribles. Porque hay muchas veces que con sólo ver el anuncio, el título y el actor protagonista, podemos deducir con bastante precisión que si vamos a ver esa película al cine luego nos arrepentiremos.

Pero yo aún así caigo, caigo y vuelvo a caer. No es que tropiece tres veces con la misma piedra, es que tropiezo siempre. Qué se le va a hacer. A unos les da por los porros, a otros por las manías tontas y a mí por estas películas. Las más reseñables (por malas, muy malas, pésimas o muy buenas) son éstas:

El día de mañana: Mala a más no poder. Y encima aburrida. Ni siquiera es capaz de mantener la acción. Eso sí, después de verla tracé un plan de huída hacia África para cuando empezara a llover demasiado.

28 días después: Entretiene a base de sustos.

28 meses después: Más de lo mismo pero encima el argumento es peor.

El día de la marmota: GENIAL, GENIAL, GENIAL. La he visto mil veces. En plan “El día de la marmota”

Yo robot: Oh, dios mío, aburridísima. A pesar de tener un gran potencial la historia, logran hacer el típico bodrio con pretensiones.

Inteligencia Artificial: Coñazo Supino.

Solaris: ¿Pero quién fue el imbécil que escribió el súper-rollo-guión?

Desafío total: Buenísima. La habré visto también mil veces. A pesar de la “súperactuación” de Arnold Schwarzenegger. Y genial sobre todo el jefe de la resistencia mutante igualito que Pujol – creo que esto ya lo he comentado alguna vez pero es que es clavadito-.

Mars attacks: Genial. Y súpergenial el vestido rojo de la marciana.

Independence day: Ni entretenida.

Matrix: Habiendo tanta gente que le encanta, nunca he conseguido ver el lado bueno a esta peli. En la primera no paré de reírme con tanta patada voladora. Por la segunda pasé sin pena ni gloria. Y en la tercera intenté encontrarle el sentido con el discurso del arquitecto y hasta lo busqué en Internet pero… ¿?¿?¿?

Planet of the Apes: La original era genial. La nueva, un mísero bah. No le llega ni a la suela del zapato.

En fin, ¿para qué seguir? La lista sería demasiado larga si siguiera enumerándolas. Sólo me queda suspirar porque como muy tarde antes del día de Navidad sé que voy a pasar por el cine a ver “Soy leyenda”. Y sé que me voy a arrepentir. Y mucho.

7.12.07

Robar o no robar

Mi primera incursión en el mundo del robo ocurrió cuando yo era todavía muy pequeña. Debía tener seis o siete años. A esa edad la mayoría de las niñas coleccionan hojitas, que son simplemente hojas de papel pero impresas con motivos cursis o cursilísimos. Se intercambian unas por otras hasta que parecen sacadas de un arrugador profesional y si tienes el sobre a juego valen mucho más. Que olieran bien también daba puntos.

Por aquella época mi hermana tenía una libreta con hojas blancas con los bordes rojos plagados de ramilletes de corazones que yo le iba mangando poco a poco sin que se diera cuenta (un día una hoja, al día siguiente – en plan atrevida – dos) para cambiarlas por otras hojitas a mis amigas del cole. No tuve más remedio que confesarme de semejante delito cuando iba a hacer la primera comunión y hacer acto de contrición, lo que me llevó a no volver a mangar nada hasta muchos años más tarde.

Ya con dieciséis años andaba yo por Italia haciendo el viaje de fin de curso con el colegio (ciento cincuenta niñas todas juntas y alborotadas) y cuando fuimos a la fábrica de Murano no pude reprimirme y tuve que robar discretamente un collar precioso que no me podía permitir – nunca lo olvidaré, de bolitas marrones aplastadas y con motivos amarillos dibujados -. Por supuesto el cargo de conciencia posterior me hizo tener que replantearme la situación y dado que ya no íbamos a volver a la fábrica lo metí en una de esas huchas para la beneficencia que hay en todas las iglesias.

Aprendí de ese error y nunca más me volví a sentirme tentada. No compensaba el cargo de conciencia.

Así hasta que hace una semana fui a comprar unas pilas a “El Corte Inglés” y vi que no había de Duracell – mi marca habitual de pilas - y que las únicas que había eran unas amarillas con muy mala pinta pero que por lo menos tenían un cartelito que ofrecía un pack de regalo por cada pack que te llevaras. Me sorprendió porque en cada pack venían ocho pilas en vez de las tradicionales cuatro así que me leí el cartelito más detenidamente para comprobar que, efectivamente, no habían cambiado las reglas de las pilas y el pack de regalo ya venía incluido en el pack que comprabas (estaban los dos packs pegados). Cogí mi pack y me fui a pagar. La dependienta miró el pack, cogió otro pack de otro stand que tenía al lado diciendo “con este pack te regalamos otro”. Patidifusa, me planteo rápidamente si explicarle lo que dice el cartelito o no. Finalmente decido que no, que si ella no sabe leer, no se lo voy a contar yo.

Como eran sólo dos euros y pico, mi conciencia no me ha martilleado.

El problema ha llegado hoy.

El destino ha querido, dada mi desfachatez del otro día, recomprobar mi tan estricta honradez que me ha acompañado tanto tiempo.
Así que hoy, cuando he ido a Zara niños a comprarle unas cositas a las mellizas ideales de mi amiga Susana, he comprobado al salir de la tienda que no me habían cobrado una camisa y una chaqueta. Por valor de ---- ni idea, porque tenían el precio cortado al ser devoluciones de otras clientas. Tenía un poco de prisa así que he decidido pensármelo y si acaso volver otro día a pagar mi deuda. Pero la mayoría de la gente a la que se lo he comentado me dice que pase, que soy muy buena clienta de Zara, que me lo tome como un pequeño regalo de Navidad de Amancio, que ellos ya tienen en cuenta esas cosas al poner el precio, etc. De momento hay seis personas a favor de que no lo pague. Un voto a favor de que lo pague.

¿Algún voto más? ¿Seré castigada por alguna fuerza superior por estos “robos”?

4.12.07

Y todos me miran

Pocas veces uno se va de viaje y se vuelve sin una canción que le recuerde aquellos momentos ya irrepetibles e idealizados.

3.12.07

De boda


Cosas que he aprendido este fin de semana - algunas ya me las sabía, pero este fin de semana se han afianzado en mi pensamiento - :

1.- Que prefiero oír el fútbol que escuchar a The Corrs.

2.- Que, aparte de un par de abuelas muy elegantosas, no hay nadie más en el mundo que sepa elegir, llevar y combinar el/los visón/es con dignidad y acierto.

3.- Que hay muchas mujeres que no tienen ni idea de cómo vestirse en una boda, claro que tampoco la tienen de cómo ir vestidas por la calle. Los tíos, como con un traje discreto y una corbata facilona lo solucionan bastante bien, siempre salen mejor parados.

4.- Peor es el tema de los tocados. Las mujeres no son conscientes de que hay que ser muy guapa, alta, estilosa, fabulosa, inteligente y tener un pelo genial para que te quede estupendamente un tocado años veinte. Con ellos, quedarse en un “bueno” es fracasar. No hay término medio. O eres genial o lo deberías haber dejado en casa. En caso de duda, siempre es mejor dejarlo en casa. Y, como dice Inesilla, si no te lo quitas rápido, aparece un bulto en el pelo de la zona de la cocorota que te hace tener pinta de pánfila.

5.- Que mi querencia por los escenarios no se apacigua con el paso del tiempo pero dejo de subirme porque creo que “ya no me toca”. Nadie ocupa mi lugar salvo en una canción y no puedo sino mirarlo con nostalgia.

6.- Que debería ir por la vida con una libretita para apuntar todo lo que me gustaría decir porque luego se me olvida todo.

7.- Que cuando una se va de viaje debería tatuarse la palabra “PÍLDORA” en la mano.

8.- Que a lo mejor debería tomarme vitaminas para la memoria porque me olvidé el cargador.

9.- Que es genial tener amigos y amigas geniales. Es una idea obvia pero a veces lo damos por supuesto.

12.11.07

Zapateando


Llevo un tiempo sufriendo de una extraña dolencia en el meñique de mi pie izquierdo que me impide caminar con normalidad en ocasiones (el dolor/molestia/calambre – no sabría cómo explicarlo – viene y se va, va y vuelve erráticamente, sin orden ni concierto) y que sobre todo me jode la vida cuando subo y bajo escalones. Fui a un osteópata, a ver si me solucionaba el tema o por lo menos me informaba de lo que me pasaba y si debía visitar al médico y me dijo que probablemente mi problema se debía a que el pie no se me curó bien después de la operación de juanete que me hicieron en el pie izquierdo y que debía volver al traumatólogo para que me lo mirase (¿alguien se está preguntando si se puede uno operar de algo tan feo tanto visual como fonéticamente como un juanete y seguir siendo glamourosa? Sí, se puede.).

Obviamente, al traumatólogo no he ido (vaya perecitis...) pero sí empecé a hacer un análisis exhaustivo del calzado que me ponía por si acaso podía tener más que ver con mis malos hábitos de zapatos que con mi pie en sí. Y sí. He descubierto que la mayoría de los zapatos Made in Inditex, aparte de tener una numeración absolutamente irregular (tengo un 39 pero el jueves me tuve que comprar un 41), son los que me molestan casi todo el rato que los llevo puestos mientras que los demás casi nunca o nunca. Pensé que esta empresa era incompatible con mis pies, concretamente con mi pie izquierdo, ya que nunca había oído a nadie más quejarse de lo mismo. Por eso ahora cuando voy a Zara y me encantan unos zapatos - si simplemente me gustan ya ni los miro, no quiero arriesgarme - me los pruebo y ando un poco para comprobar que no me molestan. Pero eso no termina con el problema ya que soy INCAPAZ, absolutamente incapaz, de dejar de ponerme aquellos zapatos de Inditex que me encantan pero que me molestan.

Así que cuando hoy me he metido en el blog de Patricia, una mujer a la que no conozco personalmente pero que estoy segura es absolutamente fabulosa, me he sentido muy feliz al leer que a ella le pasa lo mismo que a mí con los zapatos en Zara. Ya no soy la rara del planeta a la que el calzado zarístico le destroza los pies – más bien, el pie -.

Pero lo que más me ha sorprendido ha sido el truco de meter los zapatos en el congelador y luego ponértelos para que no hagan daño ni heridas. Me imagino la cara de cierta persona si un día abre el congelador y ve unos zapatos míos ahí plantados entre un lenguado y unos hielos y me muero de la risa.

29.10.07

The news





Me consternan las noticias de la tele en muchas ocasiones. Teniendo en cuenta la cantidad de mundo que hay y la cantidad de cosas que pasan es impresionante que una de las noticias en un espacio de treinta minutos sea la existencia de un mero de cuarenta años llamado Pancho en una zona que no recuerdo de Canarias al que van a ver muchos turistas y que por la simpatía que despierta ha conseguido que en muchos restaurantes de la zona se haya retirado a su familia de la carta (¿¿¿???).

Pero peor son las noticias que deberían ser más noticia y que aparecen como anécdotas. Hoy ha salido un pobre cantante que tendrá que pagar una multa de prácticamente quince mil euros por haber dicho en un concierto que los miembros de la familia real son parásitos. Parece ser que es una injuria. ¿Una injuria? ¿Cómo va a ser una injuria utilizar una metáfora (por muy burra que sea) para expresar la opinión de que las arcas del Estado (que somos todos nosotros) están pagando un dinero no justificado a una institución totalmente anacrónica? Lo peor es que en ningún momento los periodistas que han redactado y contado la noticia se han planteado que este juicio es una afrenta gravísima contra la libertad de expresión. Me resulta igualmente pasmoso que en todos los medios de comunicación los que quemaron las fotos de los reyes hayan sido catalogados como radicales. ¿Por qué ha de ser un radical quien afirma ser republicano mediante un gesto contundente? ¿De verdad les resulta a todos los políticos y periodistas tan raro que a estas alturas de la evolución y la democracia haya gente que no esté de acuerdo con que haya un cargo hereditario?

Y lo más curioso todavía, el gran Jaime Peñafiel se atrevió a decir en la contraportada de Crónica de EL MUNDO de la semana anterior a la pasada que una mujer que ha estado con – creo que eran – ocho amantes es un poquito ligerita de cascos. ¿Pero no se supone que un periodista debería estar un poco al día de lo que ocurre por el mundo? ¿No es consciente de que según su regla la mayoría de la sociedad actual sería promiscua? ¿No se da cuenta de que la igualdad llega hasta la cama? ¿No es capaz de ver que nadie debe ser cuestionado sobre su vida privada si no hace daño a nadie? Y, sobre todo, ¿no se da cuenta de que su rancia opinión moral nos importa un bledo?

24.10.07

Here she comes


Hay una personita muy simpática que hace apenas dos meses se compró una perrita muy mona y muy pequeñita a la que llamó Matilda. La pobre estuvo a punto de llamarse Buffy, en honor a Buffy CazaVampiros, pero afortunadamente entró en razón (la dueña) y tras intensas deliberaciones eligió el nombre que su cuñado hubiese querido para su hija. Matilda es monisísima e ideal pero es un poquitín histérica. Es capaz, a pesar de su pequeño tamaño, de correr, ladrar, saltar y morder como si en la habitación hubiera diez perros en vez de uno.

El intenso carácter de Matilda no se ve favorecido por las sustancias psicotrópicas que su dueña va dejando por la casa. La perrita encuentra su olor interesante y no puede sino comerse las piedrillas que la personita simpática en plena euforia de simpatía se deja encima de la mesa. Le ha encontrado el gustirrinín Matilda a eso de levitar.

No ha pasado una vez. Ni dos. Ni tres. Ya van cuatro piedrillas que la perrilla se come y disfruta, después, tirada en el sofá, como si estuviera en un fumadero de opio. Tal es el gusto que le ha cogido que la última vez ha tenido incluso que abrir una caja para llegar a volver a probar la adorada sustancia. Que empiece a preocuparse la dueña ya que Matilda va a ser capaz incluso de utilizar la pértiga o aprender a abrir puertas ahora que conoce el secreto de la evasión de este dificultoso y cruel mundo.

Ahora a la perrita se le caen los dientes. Y muerde más que nunca. Cuando la jefa de la casa vio el primer dientecito tambalearse en la encía pensó que quizás estaba siendo muy mala dueña. Así que bajó corriendo al parque en busca de sus compañeros de paseos para preguntar si era normal que su perrita perdiese los dientes. Sí, era normal. Son dientes de leche y los tiene que cambiar. Parece ser que ha perdido ya todos los de abajo y arriba tiene algunos huecos dándole un aspecto de perra avejentada.

Pero ella, mona igual con la boquita cerrada, sigue llamando la atención por la calle, allá por donde pasa, incluso por su olor.

”¡Oh, qué perrita más mona!” le dicen por la calle. “!Y además huele muy bien! ¿Qué le echas? ¿Champú de fresa?”

La dueña sonríe y responde que no sabe mientras se jura a sí misma que no volverá a darle yogur de fresa para comer cuando se le vuelva a acabar el pienso.

9.10.07

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La muerte me vino a ver. Yo la miré a los ojos y no la reconocí. Pensé que simplemente sobrevivía y en realidad me moría. Ahora que soy consciente me asusto. Por lo que podía haber pasado y, afortunadamente para mí, desafortunadamente para mis enemigos, si los tuviera o tuviese - algo que desconozco - no pasó.

La recuperación todavía dura. Alguna molestia aquí. Alguna cosita por allí. Pero ya he visto la luz al final del túnel y de hecho no hago más que soñar con ese momento en que mi vida esté otra vez llena de arcoiris y de color. Los recuerdos del hospital ya incluso me provocan sonrisas y risas.

A la primera enfermera que me dijo que me levantara quise eliminarla. ¿Cómo iba a levantarme si me moría del dolor? No me dejó regodearme y me obligó, a pesar de mi furibunda mirada, a poner un pie en el suelo, luego el otro, y como una ancianita a punto de cascar, a andar cuatro pasos hasta el horrible sillón de cuero rojo.

Al día siguiente me querían quitar la sonda.

“¿La sonda? ¿Cómo que me van a quitar la sonda? Si me quitan la sonda me tendré que levantar para ir a hacer pis y sufrir tanto como esta mañana. Creo que la sonda y yo podemos seguir juntas.”

Al día siguiente vino lo peor. Querían que me duchara yo misma. Que me sostuviera con mis propias piernas y pies durante cinco minutos y sin ningún tipo de ayuda en una mini-bañera llena de dolor. Sólo de pensarlo me entraban ganas de llorar sin parar, de gritar y pedir un poco de respeto a mis derechos humanos.

Pero ellas, las enfermeras, me miraban a veces con sorna, otras con pena y otras desafiantemente cuando compungida y abrumada les preguntaba cuándo iba a empezar a ser persona, cuándo se terminaría aquél calvario.

Para ellas yo era el pan de cada día. Una paciente tras otra, tras otra y tras otra preguntando siempre lo mismo, pensando que su dolor es único, que nadie las comprende, que la humanidad no les había avisado de tan horrible consecuencias de esa operación. Hartas debían estar ya de tantas quejas todas las enfermeras y médicos cuando mi mal me sobrevino.

Pero a pesar de todo, aunque exigentes y marimandonas, siempre fueron amables y cariñosas y no pude más que dar las gracias cuando por fin me dieron el alta y yo todavía pensaba que el mes que me quedaba por delante iba a ser un infierno.

Pero poco a poco la vida me va abriendo sus brazos, me besa, me da la bienvenida, me susurra palabras de ánimo al oído. Y yo le digo que muchas gracias por dejarme quedarme aquí, que no la defraudaré, que seguiré viviéndola tan intensa y apasionadamente como siempre. Si se puede, aún más.

6.9.07

Te necesito

Oh, cómo quieres que me aclare
Si aún soy demasiado joven
Para entender lo que siento
Pero no para jurarle al mismísimo ángel negro
Que si rompe la distancia que ahora mismo nos separa
Volveré para adorarle, le daría hasta mi alma
Si trajera tu presencia a esta noche que no acaba
Te necesito como a la luz del sol
En este invierno frío
Pa´ darme tu calor
Como quieres que te olvide
Si tu nombre está en el aire
Y sopla entre mis recuerdos
Si ya sé que no eres libre,
Si ya sé que yo no debo
Retenerte en mi memoria
Así es como yo contemplo
Mi tormenta de tormento
,Así es como yo te quiero
Te necesito como a la luz del sol
En este invierno frío
Pa´ darme tu calor
Te necesito como a la luz del sol
Tus ojos el abismo
Donde muere mi razón
Oh, cómo quieres que me aclare
Oh, amor, cómo quieres que te olvide
Te necesito como a luz del sol
En este invierno frío
Pa´ darme tu calor
Te necesito como a luz del sol
Tus ojos el abismo
Donde muere mi razón
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Dedicada a mi querido y amadísimo Paracetamol, sin el que estos días no habrían sido superables (sin exagerar ni un poquito).

4.9.07

Pequeñas manías

www.facehunter.blogspot.com



Quiero ver “Hable con ella”. La ponen en un rato en Antena 3. Me gustaría grabarla. Pero es que sé que no voy a ser capaz de verla. Rosarito Flores es uno de esos personajes a los que detesto profundamente. Bueno, no sólo a Rosarito, es un problema que tengo con toda la familia Flores, desde Lola y su marido hasta los nietos (y en un futuro no tan lejano, supongo que los tentáculos de mi odio llegarán también a los hijos de los nietos). Es algo visceral, no meditado y totalmente irracional. No sé a qué se debe ni por qué nació. Sólo puedo decir que desde que yo recuerde, siempre les he odiado. Todavía me acuerdo de cuando siendo enana leí en la portada de una de las revistas de mi madre que Lola Flores decía que si cada español le diera una peseta, tendría dinero para pagar lo que le debía a Hacienda. Me quedé alucinada con la cara que tenía la mujer. ¿En base a qué íbamos a regalarle dinero todos los españoles? ¿Por su cara bonita? Mi mente infantil fue capaz de comprender que si debía tanto dinero, sería porque algo habría hecho mal y no era capaz de entender por qué todos los demás teníamos que hacernos cargo de sus malas acciones.

Esta animadversión logra empapar cualquier cosa en la que estén metidos los Flores, ya sea música, cine o series de televisión. Afortunadamente, aquello por lo que se interesan ellos no suele ser de mi interés. Hasta que Almodóvar contrató a Rosarillo para grabar “Hable con ella”. No es que me encanten las películas de Almodóvar, que tampoco, sino que en general me gusta verlas para luego poder reafirmarme en mi “no-devoción” por ellas y poder argumentarlo. Aunque últimamente estoy haciendo los deberes fatal. Tampoco he podido ver “La mala educación”. Esta vez no por los actores sino por el tema. El sentimiento que me genera el tema es parecido al que me genera la familia Flores: no tiene explicación, simplemente me retrae. Y no es que esté especialmente a favor ni especialmente en contra de los colegios religiosos. Y sobre “Volver”, ¿qué decir sobre “Volver”? Es que Penélope intentando demostrar que es una buena actriz me pone los pelos de punta (y que conste que no pongo en duda que su actuación sea superlativa – el problema es que el simple hecho de que después de su fiasco interpretativo en EEUU vuelva a España con Almodóvar a ver si consigue el renombre perdido en plan Demi Moore con Woody Allen o John Travolta con Quentin Tarantino me enerva demasiado).

Conclusión: Almodóvar no me lo ha puesto fácil pero yo lo voy a intentar. Voy a ver si logro lavarme el cerebro y superar mis prejuicios y logro ver las tres películas de una vez. Así podré opinar y quién sabe, a lo mejor, como a
Boyero, me gusta “Volver”.

29.8.07

El cochecito Leré


El suelo se abre bajo mis pies. Y no cualquier suelo. El de mi coche en concreto. Lleva más de una semana emitiendo sonidos guturales desde la zona de abajo izquierda delantera. Como si se fuera a desencajar cada tornillo, cada pieza, y me fuera a quedar sentada en el asiento con la sola compañía del volante entre mis manos en medio de la calle, todas las piezas sueltas del coche a mi alrededor. Sufro cada vez que escucho el ruido, que suele ser casi continuamente, sobre todo en las curvas. Y sé que debería llevar el coche al taller, evitar el mal mayor de un coche descompuesto. Pero si lo hago ir a trabajar será más que complicado, un ir y venir en transporte público muy mal enlazado (Sr. Gallardón, le recuerdo que el transporte público en Madrid es una mierda, que por haber hecho el tren ligero a los nuevos PAU’s a los que no vivimos allí no nos habéis arreglado nada la Sra. Aguirre y usted). Así que día tras día sigo arriesgando mi integridad física, mi vida al fin y al cabo, y confiando en que sólo será algo que se me ha enganchado en los bajos del coche pero que no logro ver. A pesar de que el ruido suena a algo a punto de cascar.

Como en las mejores series americanas, TO BE CONTINUED…