9.2.07

Mi sofá de Ikea


Mi sofá de Ikea no puede más. Después de los saltos que tuvo que sufrir sobre su pobre lomito en fin de año se ha quedado para el arrastre. Está totalmente combado y cada vez que alguien se sienta la mitad de los cojines se salen como por arte de magia haciendo incómodo el descanso y la vista (ver el sofá con los cojines mal puestos es insoportable – qué feliz sería yo sin haber heredado esta manía de mi madre). Yo lo quiero cambiar ya pero la prudencia me hace contenerme y valorar hasta que punto necesito un sofá nuevo si el problema es solucionable levantándote cada quince minutos a recolocar todo el tinglado. Además me he enamorado de un sofá caro. No quiero otro de Ikea, quiero uno caro, concretamente el de Hella Jongerius para Vitra. Es maravilloso. No he querido preguntar cuanto cuesta para que no me dé un infarto. Creo que no sería capaz de volver a comprar otro sofá de Ikea. Ni siquiera mañana que me regalan el 10% de mi compra en un vale. Es que cuando uno se encapricha con algo se pasa mal. Hace varios meses vi un salero y un pimentero en Zara Home superideales. Los miré con amor, les di la vuelta para ver el precio para descubrir que eran muy baratos (obviamente, no me iba a encontrar un precio digno de Philipe Starck estando en Zara Home pero estaban muy bien de precio) y pensé en comprarlos. Pero la vocecita de mi conciencia me recordó que ya tenía salero y pimentero y que no necesitaba ninguno, que era un gasto inútil por muy pequeño que fuera y que tenía que resistirme a la tentación. Dos meses después tuve que volver a Zara Home, volví a ver el salero y el pimentero y de nuevo me planteé comprarlos. Pero volví a ser dueña de mí misma y me contuve como si fuera una adulta (creo que según la sociedad ya soy adulta, esto sí que es un fastidio).

Un mes más tarde, ayer, llegué a casa para descubrir que alguien había roto el salero que teníamos. No me puse nada triste ya que nada más verlo hecho añicos en la encimera me acordé del de Zara y de lo mono que iba a quedar encima de mi mesa. Había sido fiel por rata, no por convicción. Toda contenta me he dirigido hoy a Zara dispuesta a llevarme el salerito y el pimentero incluso con algo de descuento teniendo en cuenta la época de rebajas en la que estamos. Peroooooo… se había agotado. Ha sido un duro shock. Sobre todo porque no hago más que pensar que tenía que haberlo comprado en su momento, que no tenía que haber sido tan cerebral. Y es que no he encontrado otro en Zara que me haya gustado. Y me he ido a Habitat con la vana ilusión de encontrar un salerito ideal allí. Pero tampoco. Me he acabado llevando uno que no me ha convencido, pero es que necesito un salero. Así que a partir de ahora estaré intranquila hasta que encuentre el salerito de mis sueños. Y cuando por fin lo encuentre y lo compre seré más consciente aún de la estupidez que cometí no comprando aquel primer salerito en Zara Home porque tendré uno de Habitat guardado en la estantería sin que nadie lo use y por el que he pagado la misma cantidad que quise ahorrar cuando evité la tentación. Vaya tontería. Moraleja: comprar por compulsión en ocasiones es recomendable.

7 comments:

myr said...

moi, por mucho q busco el sofa de tus sueños, no lo encuntro: patricia urquiola, q yo sepa, no aparece entre los diseñadores de Vitra, en cambio si lo produce Molteni, mandame el link para q lo vea porq desde q me lo dijiste la priemra vez estoy intrigada

Moi said...

Tienes toda la razón. Soy súperlerda. Ya he cambiado el nombre. Es de Hella Jongerius. No sé por qué cuando lo vi por primera vez mi lerdo cerebro decidió que era de Patricia Urquiola A lo mejor lo vi en una editorial que estaba mal... En fin, me encantaaaaa.

http://www.vitra.com/products/home/living_room_sofas_daybeds/polder_sofa/default.asp?lang=es_es

Besoos

myr said...

es chulo!!en realidad siempre pese q era este por la descripcion. seguro q algun dia lo consigues!!bess

mareGa said...

Aww... adoro IKEA. Linda ilustracion.

patri said...

pero no te olvides, que sólo en ocasiones.....porque hay que hacer en la mayoría de los casos, "caso" a la vocecilla que nos viene de dentro...No me hagas caso, estoy ahorrando y lo traslado. Un abrazo.

Moi said...

Yo también Marega, y gracias.

Patri, pero tienes razón. Hay veces que hay que gastar y otras que hay que contenerse...

Besoos

Moi said...

Eso espero, Myr... Besos