25.4.07

Momentos geniales con el ordenador


El ordenador es una de esas herramientas sin la cual no podría vivir a la que en ocasiones detesto profundamente. Normalmente no pienso en ella positivamente, aunque sea injusto, porque cuando no falla, me hace la vida muuuuuuuuuuucho más fácil y también más divertida.

Mi vida no tendría sentido sin las geniales hojas de cálculo de Excel que logra hacer pero incluso menos aún sin correo electrónico. Hay que tener en cuenta la cantidad de pasos que se ahorra uno cuando manda un e-mail en vez de un fax. Un fax hay que escribirlo, imprimirlo y enviarlo mientras que un e-mail sólo tienes que escribirlo – darle al botón de send no cuenta porque nos lleva tan sólo un segundo, como poner un punto más -.

Sin embargo, a pesar de hacer muchas cosas estupendas para mí, de vez en cuando se dedica a molestarme o a hacer cosas absurdas que me permitan quedar en ridículo frente al informático.

Un día, imprimiendo un e-mail, vi que lo único que imprimía el ordenador eran las direcciones. Asustada, pensando que tenía un virus maligno viviendo dentro de mi ordenador, llamé al informático. Vino, miró, remiró y descubrió que no tenía tinta negra, sólo de color, así que el ordenador sólo imprimía lo que era de color, en el caso de los e-mails, las direcciones en azul.

Fue bastante curioso el día en el que el ordenador eliminó de golpe y por iniciativa propia dos mil e-mails de mi carpeta de entrada (vale, tenía demasiados). Pensé que me iba a morir ya que tenía impresos bastante pocos y, por supuesto, no tenía copia de seguridad. Afortunadamente, mi súperinformático logró recuperarlos todos-todos-todos. Por supuesto, sigo sin copia de seguridad.

Un poco gritón fue el día que se quemó la pantalla del ordenador de una de mis compañeras de curro (odio la expresión “compañera de curro” pero más absurdo me parece decir “compañera de trabajo” o “colega”). La pobre era bastante nueva pero murió ese día.

El día en que se me cayó un café en el teclado (sí, sé que debería de tomarme el café en otro sitio y no en mi mesa) no pude poner ninguna palabra con P. Esta letra era sustituida por un 2 cada vez que lo intentaba.

Bastante absurdo fue el día en el que una compañera me pidió ayuda porque su ordenador estaba completamente inactivo y no se encendía cuando le daba al botón de ON. Menos mal que me acordé de una gracia que me habían contado una vez de uno/a que llamó a un servicio técnico quejándose y después de un diálogo de besugos bastante absurdo el técnico le dijo al cliente que por favor enchufase primero el ordenador. Efectivamente, esto es lo que le había pasado a mi compañera. Menos mal que no había llamado al informático. Debe ser bastante famosa esta anécdota o debe ser algo muy normal porque cuando llamé yo desde mi casa al servicio técnico de TELE2 porque no me funcionaba el router lo primero que me preguntaron fue si estaba enchufado a la red eléctrica.

Pero es mucho más increíble la historia que me contó una vez un amigo que aseguraba que él había visto con sus propios ojos como
un señor intentaba utilizar el ratón pasándolo por encima de la pantalla del ordenador.

2 comments:

Cool Boy said...

Pobre mi ordenador, aunque imagino que como todos, lo que tiene que sufrir: insultos, cansancio, afonía por los altavoces, y un sínfin de cosas más, jaja!

Besos !

Moi said...

Afonía de los altavoces, eso sí que es bueno, JaJa.

Besoos