16.7.07

El callo

Me ha salido un callo. Y me alegro de que me haya salido. Porque si no tuviera ese callo, me dolería andar con zapatos. Y en la vida no te queda más remedio que andar con zapatos, a veces incluso por dentro de casa – odio esos días en los que la arena de la calle logra colarse en casa para pegarse en las plantas de los pies desnudos -. En realidad yo sería mucho más feliz si ningún zapato me molestase, si todos fueran suaves y perfectos como la brisa marina y ponérmelos no me crease ningún trauma. Pero… eso es imposible. La vida de mis pies no es tan fácil. Hasta el más insospechado de los zapatos te puede hacer daño cuando menos te lo esperas, cuando más confías en él para que continúe su buena trayectoria en ese día que necesitas andar un rato largo.

Pero el zapato no vencerá. Mi callo resiste frente a las adversidades cual tronco de bambú, flexible pero imbatible por muy huracanado que se levante el viento, por mucho que llueve, truene o granice. Podrá quedarse sin hojas el tronco, pero éstas siempre vuelven a florecer.

2 comments:

Cool Boy said...

Igualita a mi mejor amiga, no hay zapato que no le haga daño, jaja! Pobrecillas,

Ah! Y muchas gracias por tu apoyo, en esos momentos es cuando más se necesita!


Besos!

Moi said...

Tú pasa. Hay mucho tonto por ahí. Besos!!!