20.8.07

El sueño polifásico


Gracias a un amigo que no me deja fotografiar los dedos de sus pies para mostrarlos al mundo me entero de que existe el sueño polifásico.

Hubiera sido muy interesante conocerlo durante los años de universidad y experimentar con ello, pero no, no ha podido ser así. Y ahora ya es demasiado tarde. No creo que mis jefes lo entendieran.

El
sueño polifásico (todos los vínculos están en inglés porque no l0s he encontrado en español) consiste en dormir veinte o treinta minutos cada cuatro horas, lo que hace un total de dos o tres horas al día. Te quedan unas veintiuna o veintidós horas para disfrutar de la vida. Teóricamente esto sustituye un sueño normal porque el cerebro sólo descansa en fase REM, que en un sueño normal y continuado ocurre al final de un ciclo de noventa minutos. Se supone que si sólo duermes pequeñas minisiestas, el cerebro acaba aprendiendo que la única forma de sobrevivir es entrar en fase REM directamente. De esta forma, todo el tiempo que emplea un polifásico en dormir es REM y por tanto equivale a las horas de sueño normal ya que el número total de horas en REM será más o menos el mismo en ambos tipos de descanso.

Es interesante leer las apreciaciones (todavía no me las he podido leer todas) de
Steve Pavlina, un señor curioso desde luego, con una página web sobre el desarrollo personal para gente lista (¿?). De momento sólo me he leído algunos trozos de El sueño polifásico y Cómo convertirse en un madrugador. Steve Pavlina estuvo durmiendo polifásicamente durante más de cinco meses y dice que una vez superado el proceso de adaptación, no se pasa mal ni se tiene sueño. Lo único que no puede fallar es que hay que ser muy estricto con los momentos de sueño que no se pueden eliminar ni retrasar más de una hora sin graves consecuencias.

A pesar de la cantidad de horas que se ganan al día con este tipo de descanso,
Steve Pavlina acabó volviendo al sueño monofásico por las siguientes razones:

1.- El resto del mundo es monofásico. Puede parecer muy simple el argumento pero según vas leyendo sus razones, vas entendiéndolo. Para empezar todo cierra de noche. Incluso en Las Vegas, donde la ciudad se supone que nunca duerme, las actividades a realizar durante la noche son más bien escasas. Obviamente, podrías aprovechar para leer todos los libros que no puedes leer siendo monofásico pero no parece que esto le interese mucho a Pavlina (y supongo que a casi nadie – leer unas ocho horas al día podría ser excesivo para casi cualquiera).

Para solucionarlo, intentó trabajar de noche y dedicar al ocio el día pero esto no era viable dado que las necesarias llamadas y reuniones de trabajo no las podía mantener de noche. Y trabajar de día y de noche también parece ser que no mola nada.

2.- Dormir polifásicamente te obliga a limitar tus actividades a tres horas y media (cuatro horas y media como muchísimo) y parece ser que es muy enervante. Te rompe la línea de pensamiento o de acción y hay muchas actividades sociales que requieren más tiempo.

3.- Echaba de menos dormir con su mujer. Parece ser que a su mujer le daba bastante más igual y dormía a pierna suelta.

Yo añadiría una cuarta razón muy poderosa: el no poder dormir por dormir, simplemente por disfrutar, con lo feliz que puede llegar a ser uno durmiendo. Si duermes más de media hora de una vez estropeas todo y tienes que volver a adaptarte otra vez a las minisiestas (recordemos que el proceso de adaptación es lo peor de todo esto).

2 comments:

puga said...

Estoy convencida de que la cuarta razón, tú razón, es la única real, yo duermo poco porque siempre he sido una persona nocturna y para mi desgracia entro a trabajar a las 8 de la mañana lo que limita mis horas de sueño diario a un máximo de 6 o 6 horas y media pero cuando llega el fin de semana y puedo dormir todo lo que quiero y difrutar de mi cama... MMmmmm.... Que felicidad!!!

Moi said...

Desde luego... Sólo de pensarlo me dan ganas de echarme una siestecita.