7.12.07

Robar o no robar

Mi primera incursión en el mundo del robo ocurrió cuando yo era todavía muy pequeña. Debía tener seis o siete años. A esa edad la mayoría de las niñas coleccionan hojitas, que son simplemente hojas de papel pero impresas con motivos cursis o cursilísimos. Se intercambian unas por otras hasta que parecen sacadas de un arrugador profesional y si tienes el sobre a juego valen mucho más. Que olieran bien también daba puntos.

Por aquella época mi hermana tenía una libreta con hojas blancas con los bordes rojos plagados de ramilletes de corazones que yo le iba mangando poco a poco sin que se diera cuenta (un día una hoja, al día siguiente – en plan atrevida – dos) para cambiarlas por otras hojitas a mis amigas del cole. No tuve más remedio que confesarme de semejante delito cuando iba a hacer la primera comunión y hacer acto de contrición, lo que me llevó a no volver a mangar nada hasta muchos años más tarde.

Ya con dieciséis años andaba yo por Italia haciendo el viaje de fin de curso con el colegio (ciento cincuenta niñas todas juntas y alborotadas) y cuando fuimos a la fábrica de Murano no pude reprimirme y tuve que robar discretamente un collar precioso que no me podía permitir – nunca lo olvidaré, de bolitas marrones aplastadas y con motivos amarillos dibujados -. Por supuesto el cargo de conciencia posterior me hizo tener que replantearme la situación y dado que ya no íbamos a volver a la fábrica lo metí en una de esas huchas para la beneficencia que hay en todas las iglesias.

Aprendí de ese error y nunca más me volví a sentirme tentada. No compensaba el cargo de conciencia.

Así hasta que hace una semana fui a comprar unas pilas a “El Corte Inglés” y vi que no había de Duracell – mi marca habitual de pilas - y que las únicas que había eran unas amarillas con muy mala pinta pero que por lo menos tenían un cartelito que ofrecía un pack de regalo por cada pack que te llevaras. Me sorprendió porque en cada pack venían ocho pilas en vez de las tradicionales cuatro así que me leí el cartelito más detenidamente para comprobar que, efectivamente, no habían cambiado las reglas de las pilas y el pack de regalo ya venía incluido en el pack que comprabas (estaban los dos packs pegados). Cogí mi pack y me fui a pagar. La dependienta miró el pack, cogió otro pack de otro stand que tenía al lado diciendo “con este pack te regalamos otro”. Patidifusa, me planteo rápidamente si explicarle lo que dice el cartelito o no. Finalmente decido que no, que si ella no sabe leer, no se lo voy a contar yo.

Como eran sólo dos euros y pico, mi conciencia no me ha martilleado.

El problema ha llegado hoy.

El destino ha querido, dada mi desfachatez del otro día, recomprobar mi tan estricta honradez que me ha acompañado tanto tiempo.
Así que hoy, cuando he ido a Zara niños a comprarle unas cositas a las mellizas ideales de mi amiga Susana, he comprobado al salir de la tienda que no me habían cobrado una camisa y una chaqueta. Por valor de ---- ni idea, porque tenían el precio cortado al ser devoluciones de otras clientas. Tenía un poco de prisa así que he decidido pensármelo y si acaso volver otro día a pagar mi deuda. Pero la mayoría de la gente a la que se lo he comentado me dice que pase, que soy muy buena clienta de Zara, que me lo tome como un pequeño regalo de Navidad de Amancio, que ellos ya tienen en cuenta esas cosas al poner el precio, etc. De momento hay seis personas a favor de que no lo pague. Un voto a favor de que lo pague.

¿Algún voto más? ¿Seré castigada por alguna fuerza superior por estos “robos”?

8 comments:

Di said...

Que gran dilema el tuyo.
Yo creo que "pasó el día, pasó la romería". Y además la cara de la dependienta sería un poema (esta tía está loca).
La única pega es que tu amiga Susana quiera cambiar las cosas que le has regalado, porque sino constan en el ticket no te las cambian, así que...
Probablemente esa sea la opción, vete sólo si ella quiere cambiarlo o te remuerde tanto la conciencia que no puedes dormir, porque eso es lo primero.

Por cierto, yo también coleccionaba hojitas y ya ni me acordaba, me has traido muy buenos recuerdos.

Gracias por visitarme y perdón por la parrafada. Bicos

stg said...

qué pena me ha dado ese solo voto a favor de que lo pagues. me adhiero a él. sobre todo porque tu de amancio no quieres nada regalado, para orgullosa una, no?

lo de el corte inglés ya es otra cosa. y lo del collar de murano me ha llegado al alma. con unos añitos más seguro que te hubiese salido una versión más peliculera y lo habrías tirado al gran canal, despechada: ¡ya no lo quiero, vuelve a mí, conciencia!

besos, en general, a todas las mellizas.

Maik Pimienta said...

Ummm....yo creo que son hechos que se corresponden más con cierta justicia poética que te acompaña. Y seguro que amancio estará encantado, no nos preocupemos por él.

Que...bueno, más vale tarde que nunca, y que volveré a visitarte más a menudo.

Besos.

patri said...

sólo..práctica aquello que tú corazón sienta..olvidate de tú conciencia, de tú no conciencia. Que decides volver, estupendo, que no...quien te va a juzgar?, y si no recuerda al mismisimo Jesús..y sus palabras hacia María Magdalena en Jesucristo Superstar...QUIEN ESTÉ LIBRE DE CULPA QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA. Besos

Namy said...

yo creo que deberías quedártelo.
Es el aguinaldo de Inditex,no te quejes, además, ellos ya lo tienen requeterecuperado con lo que ganan en la producción, pagan tres duros a los talleres y nos cobran más del doble...
de todas formas, en el caso de que tu amiga quiera cambiar las cosas sólo podría hacerlo cambiando la prenda por otra de igual valor, diciendo que perdió el ticket.
pero si aún así, tienes tal remordimiento de conciencia que no puedes dormir, pues vete a decírselo, pero seguro que flipan!.
Besitos.

Jordi said...

Lo que hará la fuerza superior no lo sé... Al fin y al cabo sus caminos no son los nuestros. Pero yo estoy de acuerdo con Stg y lo pagaría... (al fin y al cabo, siempre nos parecimos mucho).

Nunca se sabe, y no merece la pena arriesgarse a sufrir los embates de la conciencia.

fluyendo said...

yo los llamo "souvenires" je!...de ese modo no tengo problemas reales con mi conciencia...
ese es mi consejo: deja de llamarlo robo, y verás q fácil te quitas la culpa.
ah!, perdón: un guusto!

Moi said...

Pues gracias por las opiniones. Parece que gana no pagar. De todas formas, creo que no voy a sentirme culpable. Cuando tenga un atisbo de mala conciencia me pondré unos mierdazapatos de Zara y se me pasará en un pis-pas. Lo comido por lo servido.

Besooos