7.1.08

Un domingo cualquiera


Los domingos son siempre terribles pero por lo menos tenemos los siempre entretenidos dominicales para amenizar las indolentes tardes ante la maltrecha televisión. Con curiosidad buceo entre los inventos del año que recopila EL MUNDO y me encuentro cosas tan asombrosas como la ventana que se convierte en balcón o tan – siempre según “my personal point of view” – estúpidas como las ranas translúcidas. Dicen que la utilidad está en que no va a haber que diseccionarlas en clase de biología para ver como están formadas por dentro. En ninguno de los colegios en los que he estudiado (uno en Madrid, el otro en Irlanda) han diseccionado una rana ante mis ojos. Se ve que es algo muy norteamericano. Pero, la verdad, me hubiera gustado. A pesar del asco que me da sólo imaginármelo, estoy segura de que hubiera sido interesante. Y quitarles semejante emoción a los estudiantes estadounidesenses para sustituirla por un aburrido vistazo a una rana translúcida me parece muy mal por parte de los investigadores.

Siempre llego con ganas a la hoja final de Goomer. Cuando salió la película, no sé cómo porque juro que no di ni prometí favores sexuales, logré convencer a dos amigos para ir a verla. Creo que pocas películas he visto tan malas como esa. Ambos amigos, cada uno a un lado, roncaron la mayor parte de la peli.

Después del dominical siempre llega el periódico y me encuentro, como el resto de la semana, con mil columnas, artículos o reportajes sobre el setenta cumpleaños del Rey. Nunca antes un cumpleaños me resultó tan tedioso. Si hasta el otro día soñé que el AVE a Barcelona me hacía una jugarreta y me iba al Rey a quejarme… ¿No se aburren los periodistas de leerse los unos a los otros más incluso que nosotros de leerlos a ellos?

Por lo menos, gracias a mi reciente descubrimiento del botón de pausa de lo que estás viendo en la tele (eso que tanto anuncia ahora Telefónica) que incorpora el DVD, me puedo levantar a merendar o a atender una llamada sin perderme la mitad de la única película semidecente que ponen. Y luego, para más júbilo, puedo saltarme los anuncios (!!!).

Si es que en domingo cualquier tontería le hace a una ilusión.

6 comments:

Di said...

Uy las tardes de los domingos. Pero para mi desde que ya no ponen Everwood ya no son lo mismo, que panzadas me pegaba madre.

Que me gusta a mi una serie yanki por Dior.

Un beso guapa y decirte que hecho de menos los dibujitos de vestidos.

Namy said...

ufff...la verdad que las tardes de domingo son horribles...una caca, no hay nada para ver.

No sabía yo que ahora se podía hacer eso de darle al pause en una película y saltar los anuncios...es cierto?.
Besitos.

stg said...

(misma petición que di, ¡quiero dibujitos de vestidos!)

los domingos tienen su puntito, yo cada vez los disfruto más. ehh, siguen siendo festivos.

Anonymous said...

Guapa, hacía mucho que no leía tu blog por falta de teconología y me ha encantado...tarde de domingo para mí genial, me entra un ataque de hiperactividad frente a la actitdud " día del señor" de otras personas del mi entorno y me voy de visita a los amigos y a jugar la padel ¡¡ viva los domingos!!!

MQ

Patri said...

las tardes de domingo, para mi son de ITV personal, (manicura, pedicura, etc...) y es cuando la ristra de revistas que compro cada mes disminuye. Recorto cosas que me llaman la atención y tiro el resto sino imagina viviría entre revistas. Un abrazo. Genial que hayas vuelto.

Moi said...

Me encantaría dedicarme a la manicura... pero no se me da nada bien. Una pena. Respecto al pause, es posible con un DVD grabador. Con uno normal creo que no. Pero merece la pena la inversión, te lo aseguro!

Y respecto a los dibujos... "volverán las oscuras golondrinas", espero que en breve. Pero sobre todo, muchas gracias!

Besoos