11.1.07

Noemi


Me dice una amiga, llamémosla Noemi, que mis columnas, artículos, posts o como se quieran llamar, son demasiado reivindicativos y poco graciosos. Sí, Noemí, tienes razón. Pero es que las cosas no se pueden forzar. Si me sale reivindicar, reivindico, si me pongo reiterativa, me pongo, si estoy tonta, pues lo estoy.

Noemi acaba de dejar de fumar. A lo mejor por eso está tan crítica, tanto como yo. ¿Cómo estás, Noemi?, ¿mejor?, ¿se te va pasando el mono? No te preocupes, llega un momento en el que casi no piensas en fumar, sólo cuando te pones muy nerviosa. Y también cuando bebes alcohol, ya para siempre, invariablemente. Esto no se puede alterar ya que es el orden natural de las cosas. Pero no pienses que bebiendo más se te va a olvidar que quieres fumar. Simplemente te emborracharás más. Pero por lo menos tendrás tus manos ocupadas. Yo que tú no fumaría nunca más. Esto que hago yo de fumar tres o cuatro pitis cuando me bebo un par de copas no es adecuado. Para empezar por la imagen que los otros perciben de ti. El otro día tuve que decir con un cigarro en la mano que yo había dejado de fumar. Obviamente se rieron bastante, sobre todo los que no me conocían. Y, claro, no se creyeron que lo dejé el dieciséis de mayo de dos mil seis, pensaron que era bola. Pero sí, ese día dejé de fumar. Y estoy muy contenta. Fue una decisión acertada. Ahora me levanto con la garganta perfecta, todo mi aparato respiratorio está despejado, el aire circula libremente, me libraré de esas feas arrugas de encima del labio que algunos llaman código de barras, de los dientes amarillos y manchados, mi ropa huele siempre bien… en fin, todo ventajas. Y lo que ahorro (porque lo ahorro, por mucho que algunos se empeñen en que no lo ahorras si no lo pones en un lugar físico, el dinero que no me fumo yo lo ahorro) lo invierto en esos caprichos que antes me daban cargo de conciencia. No sabéis que bonitos son mis Prada. Son como para ponerlos encima de la mesa del comedor para que todo el mundo pueda ver lo increíblemente preciosos que son. Mañana me los pongo. El problema es que cuando me los pongo tengo que ir a trabajar en Taxi. Es que en el metro me miran mucho cuando llevo zapatos de tacón y de charol. Sobre todo ciertos hombrecillos raros que supongo yo que serán fetichistas. Y la verdad, no da buen rollo. La última vez que me los puse y fui en metro encima me tocó ir de pie, lo cual es un infierno si llevas tacón. Y de repente se me pone a hablar un colega como si me conociera de toda la vida, llamándome María Victoria. Y cuando yo le respondí que no era yo, empezó a repasar una cantidad de colegios y sitios de verano y campamentos absurdos a ver si es que se había confundido de nombre pero sí nos conocíamos. Y yo estaba segura de que no le conocía porque de semejante tío raro me hubiera acordado. Pero él insistía. Y la gente nos miraba. Si es que el metro es un submundo en el que pasan cosas que jamás pasarían en la superficie.

4 comments:

pandora said...

a ver como lo cuento:
yo dejé de fumar en febrero del 2006, hasta abril del 2006, para volver a dejarlo en mayo del 2006, hasta ahora, que no he vuelto a probarlo, y es mi lema, no volver a probarlo. Esta esla tercera vez que lo dejo las otras acabé diciendo, va!!!! solo uno de vez en cuando.... así no me engancho, no me funcionó, no lo puedo volver a probar, sé que lo hago volveré a caer, así que se acabó. Espero que tú tengas mejor suerte y no recaigas.

Moi said...

Sé que no es lo mejor picar de vez en cuando. De hecho alguna vez he tenido tentaciones de fumar en alguna circunstancia de mucho estrés y ahí sí sabía que si fumaba volvía, porque es volver a asociar el tabaco con muchas situaciones. A ver si lo consigo. ¡Gracias por tu consejo!

ENhorabuena por conseguirlo.

puga said...

Yo llevo 5 años fumando solo en fin de semana y me va bien pero reconozco que nunca he sido una adicta increíble y que nunca he asociado el tabaco al stress, al trabajo o similar, para mí siempre ha sido un pequeño placer, con una copa, charlando mientras tomo un café con mis amigas...

Tampoco me engaño, yo fumo, pero poco.

Creo que mi relación con el tabaco es buena aunque sé que no es válida para todo el mundo.

Ánimo con tu cruzada!!!

Por cierto, me encantan los pajaritos.

Moi said...

Oye, que yo no me engaño...

Pero tú tienes suerte, es muy raro poder llegar a controlarlo tanto, el sueño de mucha gente.

Los pajaritos son los que pintábamos en el cole en las hojas de matemáticas, más monooos. Hay uno que no parece que se pueda sostener en el aire de lo bola que es. JaJa.