17.4.07

Me dicen mis amigos


Me cuenta mi súperamigoguapopelirrojo que mi amiga se equivocó y que la de la diadema turbante azul marino no es shopper sino estilista de una revista, que empezó por abajo (como casi todos) y que ha ido subiendo. Parece ser que ya desde sus inicios practicaba lo de ir ideal desde las nueve de la mañana. También me ha dicho que no es argentina sino venezolana. Y yo me pregunto qué pasaría si de repente un día ella pasara por aquí y viera tantos posts dedicados a su gran estilismo.

Otro amigo muy molongón -y no menos guapo- me cuenta que no está de acuerdo con la gente que dice que las desgracias inspiran y que a él la felicidad le “enchufa mucho”. Yo sí que creo que las desgracias inspiran y que además son necesarias épocas malas para poder entender muchas cosas y actitudes y, sobre todo, para poder apreciar la felicidad cuando llega. Creo firmemente que el que no ha pasado una mala época es incapaz de ser feliz plenamente. Simplemente por el hecho de no saber lo mal que se puede llegar a sentir uno, no puede compararlo con sentirse bien y por tanto sentirse bien no será tan especial sino algo normal. Pero, por supuesto, una vez entendido ya el concepto de “estar mal” contrapuesto al de “estar bien” lo importante es ser feliz cuanto más tiempo mejor y cuánto más feliz mejor, dando ya igual la inspiración, la creatividad o lo que sea. Prefiero ser feliz el resto de mi vida a estar inspirada y desgraciada escribiendo una obra comparable a “El proceso”. Preferiría que el mundo se quedase sin una obra genial a quedarme yo sin felicidad. ¿Sería eso justo? ¿Qué hubiera pasado si Kafka no hubiera sido un oficinista amargado y enjaulado en la burocracia? ¿Qué hubiera pasado si hubiera conocido a una mujer genial, que le estimulara intelectualmente, con la que hubiera creado, por ejemplo, una compañía de teatro para representar obras de Shakespeare por toda Europa y hubiera viajado con sus hijos de ciudad en ciudad más a gusto que un arbusto? ¿Hubiera entonces escrito “El proceso” o “La metamorfosis”? Es poco probable. ¿Qué preferiría yo? ¿Que Kafka hubiera sido feliz? ¿A costa de no haber podido descubrir nunca sus libros? Mmmmmm.

2 comments:

stg said...

también hay poetas enamorados, o científicos que descubren teorías y además disfrutan de sus hijos.
alguien romperá algún día ese comienzo tan famoso que durante mucho tiempo ha justificado el interés por la infelicidad, ese que dice: las familias felices son todas iguales; las familias infelices lo son cada una a su manera.

Moi said...

Espero que seas tú.

Besos.