1.6.07

Desde el otro lado


El otro día MQ escribía una cosa sobre mí que no voy a publicar porque a ella no le convence la idea. La verdad es que es muy curioso ver como te ven los demás. Hay cosas que son innegables y que tengo asumidísimas como que de primeras no le caeré bien a nadie nunca. Pero lo que no he acabado de entender es que esa persona, MQ, que es muy salada, piense que soy algo intolerante y que juzgo demasiado a la gente por su aspecto. Es cierto que me fijo muchísimo en la ropa que lleva la gente – es algo que siempre me ha fascinado, por algo me dedico a lo que me dedico – pero también es cierto que me fijo mucho más en lo que hay dentro de la persona que en lo que hay fuera. La ropa de alguien me puede gustar o no gustar pero la persona me cae bien o me cae mal y me da igual que sea gordo, flaco, con granos o con soriasis, que vaya a la última moda o que sea más rancio que hecho aposta. De hecho no hay más que fijarse en mis amigos para ver que los hay de todas clases y condiciones. Lo que me importa de verdad en una persona es que no me juzgue, de la misma forma que yo no le juzgo a él/ella porque entiendo que casi todas las posiciones son respetables (salvo las que menoscaban los derechos de los demás) y que lo que de verdad hace válido y grande a alguien es ser buena persona, independientemente de su coeficiente intelectual, sus inclinaciones sexuales, su religión, etc. Lo cual no quita que las ideas que tengo claras las defienda con rotundidad. Pero eso no significa que menosprecie la idea del de enfrente, simplemente estoy segura de que la mía es más válida – para eso es la mía, lo absurdo sería que mi propia idea no me convenciera – aunque me parezca perfectamente perfecto que el de enfrente piense otra cosa. Pero tengo que reconocer que sí que entiendo que MQ piense lo que piense porque sólo conoce a uno de los grupos de mis amigos y porque no me ha visto relacionarme con más gente que con ellos y porque demasiada seguridad al defender algo puede hacerle pensar a la otra persona que se tiene demasiado carácter o se está demasiado segura.

4 comments:

puga said...

¿¿¿Entonces si no adelgazo y me vuelvo fashion vas a dejar de quererme después de 23 años de amistad???

¡¡¡Como has cambiado ultimamente!!!!

stg said...

desde que leí el viernes el post he estado pensando. y lo que primero te definió para mi fue la voz, casi seguro. una voz con personalidad, pero acompañada por unos gestos que difícilmente te dibujarían como alguien intransigente. nadie de ese cariz es nunca tan expresivo, se delataría. los intransigentes suelen ser hieráticos.
¡pero si eres dulce! no entiendo este post. o sí, de qué distinta manera miramos cada uno.

patri said...

Amore...no sé que tiene tu blog que siempre que vengo encuentro algo que puedo aplicar a mi vida....sabes lo que dije recientemente en un curso sobre oratoria - claro, me tocó salir a hablar- ME IMPORTA UN CARAJO LO QUE UDS PIENSEN DE MI....
que liberación Dios.
Un abrazo.

Moi said...

Más monos que sois...