4.1.07

Las dependientas


Casi siempre que hay cola para pagar en una tienda, ya sea una panadería, una tienda de ropa, de muebles o de lo que sea, la dependienta parece que tiene algo mucho mejor que hacer que atender a la fila que va creciendo y creciendo gracias a su tranquilidad. Una de las cosas que hacen más asiduamente es empezar a mirar un papel detenidamente y a anotar cositas en él. Estoy segura de que esas cosas que apuntan las pueden dejar para más tarde, para cuando no haya cola. O puede que no, que sea muy necesario y fundamental escribirlo en ese mismo momento pero a mí nunca me lo parece. Siempre pienso que deben tener algún tipo de síndrome sicótico que las obliga a disfrutar maliciosamente viendo la cola hacerse más grande cada vez y que en realidad están haciendo la lista de la compra. Otra de las cosas que hacen mucho, sobre todo en las tiendas de barrio, como panaderías y fruterías, es ponerse a comentar el tiempo, el peinado de la vecina o la enfermedad del perro de la de enfrente sin ni siquiera inmutarse o preocuparse lo más mínimo porque haya doce personas detrás esperando a que ellas terminen su conversación intrascendental y, sobre todo, innecesaria. Pero también es muy bueno cuando a algunas dependientes se les ocurre hacer las cosas muy despacio, en plan a cámara lenta, como si las manos y los brazos les pesaran, como si todo el mundo tuviera que aguantarse porque ellas, que son las más tranquilas del Universo, si van a un ritmo normal, que no frenético, no se concentran. ¿Realmente esta gente es consciente de que su velocidad corporal no es la normal? ¿No se dan cuenta de que ellas tardan más que sus compañeras en atender a la gente, que no hace falta mover el pelo como en “Los vigilantes de la playa” cada vez que vayas a doblar alguna cosa? ¿Es que no ven que la gente se impacienta, se muerde las uñas porque ven que la agonía no acaba? Pero lo mejor, lo que más me molesta, lo que de verdad me saca de mis casillas de las colas (y de esto no tienen ninguna culpa las pobres dependientas) es cuando te pones al final de una larguísima, de esas que dan susto, y la fila avanza, y nadie se pone detrás de ti, y tú miras discretamente hacia detrás a ver si es que ya no hay gente en la tienda, y no es eso, ni tampoco te han colgado un papelote de inocente, pero ya no viene nadie, y la cola sigue avanzando, y tú la eterna última, y entonces, llega tu turno de pagar y la cola muere contigo. ¿Hay alguna Ley de Murphy al respecto? Si no la hubiera, habría que redactarla.

No quería terminar sin recordar a todas esas dependientas maravillosas en las que no nos fijamos, aquellas que hacen su trabajo bien, rápido, que intentan aligerar la cola en cuanto ven que es demasiado larga, cuyas manos son hábiles y rápidas al pasar la tarjeta por el datáfono, aquellas que siempre tienen una sonrisa o una palabra amable como un simple gracias. A todas ellas: gracias por hacernos la vida más fácil y agradable.

3 comments:

tiri said...

La verdad es que igual que hay muchas dependientas eficientes, tambien muchas inutiles, si estan amargadas por ser deopendientas, que se dediquen a otra cosa....Y ya las encargadas de tienda prepotentes, chulas...puff!!hace poco tuve un problema con una encargada asi....termine con una queja al ayuntamiento, y lo que mas me fastidia es que fue en una tienda en la que compro muuuucho!!y me he prometido que no volvia a comprar nunca mas!!por ahora lo cumplo,a ver cto me dura.
Tambien el martes me toco otra dependienta "especial", la pobre era encantadora, pero era tipo Mr.Bean, envolviendo las cosas...le habria quitado el paquete para hacerlo yo!!puff,lo recuerdo y me pongo de los nervios, aun asi me rei,recordando la similitud cn Mr.Bean....

Bss

Moi said...

Qué risa. Me ha encantado imaginarte toda nerviosa e impaciente mirando a la dependienta tipo Mr. Bean toda ofuscada con el papel y el celo.

tiri said...

Estaba con tomy,hasta él me miraba y se reia....es q era super moñona!!T lo juro que me falto un plis para hacerlo, ponerme yo a envolver...Y encima fueron 2 paquetes....jajajajaja