27.6.07

Uuuu

One, two, three… Je ne peux plus. Es posible que muera. De cansancio, de demasiado trabajo, de estrés, de tanto quejarme esta semana. Odio las semanas horribles en las que la vida de uno parece que va acompañada de los terribles telediarios aunque mucho peor sería ser el periodista británico con el cinturón de explosivos, uno de los soldados del Líbano o la niña de cuatro años abandonada momentáneamente por su madre que cae al vacío. Mi mente no funciona igual de bien así y ahora. Sí, va más rápido. Pero cuando voy tan rápido por eso de ahorrar tiempo siempre me da miedo estar equivocándome. Pero el tiempo manda así que no hay revisiones. Resultado: acabo concentrándome más para no equivocarme con el consiguiente cansancio-estrés añadido. Estoy deseando terminar.

En estos momentos no puedo hacer otra cosa sino preguntarme si no hubiera sido mejor participar en el concurso Supermodelo de hace diez años (sí, sí, supermodelo, no Miss España, en su versión revista Ragazza que lanzó a la fama a Verónica Blume y Eugenia Silva), liarme con algún famosote o famosillo y dedicarme a vivir del cuento.

Podría decorar mi casa megahortera en plan con muchos dorados y volutas y mucho barroco pululando por ahí y luego vender la exclusiva a Hola. Luego podría liarme con ese camarero tan atractivamente macarra que vi una vez por ahí, pasearlo, hacerle famoso a él también, casarme con un vestido de Pronovias o Rosa Clará previo pago de –supongo- una importante suma, vender la exclusiva de la boda en algún lugar extraño (¿qué tal Siberia?) y montar la gran fiesta a la que invitar a toda esa gentecilla ten curiosa y absurdamente patética que sale en la prensa rosa y en la prensa amarilla (después de esta frase viene a mi mente uno de esos cortados de helado de fresa y vainilla, con sus correspondientes tapas de barquillo). Luego me divorciaría de él y me liaría con alguien menos llamativo pero que me lo hiciese mejor, como a Jennifer Anniston su nuevo novio. También sería fabuloso montar mi propia línea de lencería, relojes, perfumes, lo que sea, pero sobre todo un negociete que también fuera solidario, un 10% para una ONG (o varias, hay tantas causas con las que podría comulgar), y ecológico, no fuera a ser que el cambio climático me lo fuese a reprochar poniendo una nube fea y negra encima de mi piscina con el borde dorado y un bar en el medio (casi, casi, casi, como si me hubiera inspirado por Dolce & Gabbana).

Podría haber sido modesta y haber cambiado Supermodelo por Gran Hermano I pero no me apetecía. Este post absurdo y ridículo queda mucho mejor así, como está, en plan rollo: “ésta ha perdido la cabeza” o “debe haber visto factor X algún día de esta semana y sigue trastocada”.

3 comments:

Irixjose said...

Menuda vidorra te hubieses pegado, yo todavía tengo la esperanza de pillar a un ricachón porque me he dado cuenta de que no me gusta nada trabajar... jajaja. MUÁ.

Cool Boy said...

Uiii, cuanto tiempo sin pasarme! Me encanta leer tus entradas, son geniales! jaja!

Cuídate

Moi said...

JaJaJa. Besooos